Almacenamiento de alimentos

Conferencia General Abril 1976

Almacenamiento de alimentos

por el obispo Vaughn J. Featherstone
Segundo Consejero en el Obispado Presidente


Hermanos del sacerdocio, hermanas de la Sociedad de Socorro, el presidente Henry D. Moyle siempre recomendaba que cuando alguien habla deberíamos sacar tres conclusiones de su mensaje. Primero, lo menos importante, pero aun de gran significado, debemos comprender lo que dicen; segundo y muy importante, debemos lograr una experiencia espiritual; tercero, y lo más importante, debemos mantener los cometidos que nos fijamos. Anotémoslos y sigámoslos al pie de la letra. Nunca os propongáis un cometido que no estéis dispuestos a guardar; si lo hacéis, sólo estaréis debilitando vuestro carácter.

Durante veintiséis años, desde que tenía quince, he estado involucrado en la industria del abastecimiento de alimentos. Mucho fue lo que aprendí de la naturaleza humana durante esos años. Recuerdo los efectos que tenían las huelgas, los terremotos y los rumores de guerra sobre muchos de los activos Santos de los Últimos Días. Al igual que las cinco vírgenes insensatas, se precipitaban a los almacenes para comprar alimentos, envueltos en el torbellino del pánico, sabiendo que habían sido instruidos por el Profeta en algo que no habían obedecido y temerosos de haber tardado en tomar la decisión hasta que fuera irremediablemente tarde.

Era interesante, porque sólo en las comunidades mormonas la gente compraba indiscriminadamente. No se trataba de que lo hicieran unos pocos miembros de la Iglesia, sino un número realmente significativo, lo que causaba un gran aumento en las ventas. Una de tales experiencias se produjo cuando una de las «profecías», realizada por alguien fuera de la Iglesia, recibió gran publicidad.

¡Que tontos podemos ser a veces! Contamos con un Profeta viviente; tenemos a los oráculos vivientes del Señor, la Primera Presidencia y el Consejo de los Doce Apóstoles. Sigamos los consejos de las Autoridades Generales y seamos constantes. No tenemos porqué temer si estamos preparados.

Hermanos y hermanas ¿qué hemos hecho en nuestras estacas y barrios para asegurarnos que cada Santo de los Últimos Días cuente con una reserva anual de alimentos como recurso vital? No debemos sólo enseñar el principio, sino que también debemos asegurarnos de que los miembros de la Iglesia sepan como aplicarlo.

Esta mañana quisiera discutir con vosotros el tema del almacenamiento de alimentos, y sugerir tres o cuatro ideas. Comencemos haciendo un inventario, un recuento de todas nuestras reservas; podríamos prepararlo como un proyecto de actividad de la noche de hogar. Necesitamos tener pleno conocimiento de nuestro estado de preparación actual. Cada familia debe entonces levantar un inventario, conocer exactamente cuántas son las existencias de alimentos con que contamos.

Segundo, decidamos qué necesitamos para llevar nuestro nivel actual de reservas al que corresponde al almacenamiento para un año. Entonces podremos preparar una lista y un plan. Debemos considerar primero cuáles son los elementos alimenticios básicos: trigo, (o cualquier grano básico en la alimentación local), azúcar o miel, leche en polvo, sal y agua. La mayoría de nosotros puede adquirir poco a poco tales alimentos. Pero debemos comprarlos al contado, porque la Iglesia aconseja a los miembros que no hagan prestamos ni se metan en deudas para comprar alimentos para almacenar.

Una vez que sabemos dónde nos encontramos y hacia dónde debemos ir, el tercer paso es preparar un calendario en el cual nos establezcamos una fecha para lograr nuestra meta. Me gustaría sugerir que dentro de un año todo miembro activo de la Iglesia, así como muchos de los inactivos, tengan el abastecimiento anual de alimentos. En aquellos países donde el almacenamiento es ilegal, debemos obedecer la ley; sin embargo, aún en esos casos, se pueden plantar huertos, árboles frutales y criar conejos y gallinas. Debemos hacer siempre todo lo posible dentro de la ley de nuestra comunidad para estar preparados, y el Señor nos bendecirá cuando lleguen los tiempos de necesidad. A continuación presentaré algunas sugerencias con respecto a la preparación del programa de almacenamiento familiar:

  1. El Profeta nos ha aconsejado qué plantemos un huerto y árboles frutales. Este año no sólo penséis en hacerlo, sino poned manos a la obra y hacedlo de una buena vez. Cultivad todas las frutas y vegetales que podáis. Recordad también que sería sumamente conveniente comprar por lo menos un abastecimiento anual de semillas que pudierais usar en la primavera siguiente, en caso de que se produjera una gran escasez o una crisis inesperada. Voy a deciros también cómo conseguir el dinero para comprar todas las cosas que os sugiero.

2, Tratad de encontrar a alguien que venda granos al por mayor para adquirirlos a un precio menor. Si estuviera a vuestro alcance, tratad de comprar la mayor cantidad posible de grano de una sola vez, para abaratar al máximo el precio.

  1. Averiguad quién vende miel a granel y en envases grandes, y haced arreglos para comprar la ‘mayor cantidad posible en forma regular; comprad cantidades adicionales de azúcar cada vez que hagáis vuestro surtido en el almacén o en el mercado.
  2. Comprad leche en polvo en forma sistemática ya sea en el almacén, el mercado o la lechería.
  3. Comprad cantidades extra de sal la próxima vez que hagáis vuestro aprovisionamiento.
  4. Almacenad agua de tal forma que haya suficiente para cada miembro de la familia por dos semanas. (El agua para guardar tiene que ser destilada o agua mineral pura, sin microorganismos).

Donde no haya disponibilidad de los alimentos que mencioné o donde los mismos no constituyan la base alimenticia de vuestra cultura o zona geográfica, debéis hacer las sustituciones adecuadas.

Ahora os preguntaréis: «¿Dónde conseguiré el dinero para comprar todo esto? Estoy de acuerdo en que necesitamos almacenar alimentos, pero bastante difícil se me hace vivir con el dinero que tenemos.»

Esto es lo que os aconsejaría hacer. Usad cualquiera o todas de las siguientes sugerencias, algunas de las cuales tal vez no sean aplicables en vuestros respectivos países:

  1. Tomad la decisión familiar de que este año, el 25 0 50 por ciento del dinero destinado d regalos de Navidad (o cumpleaños o Reyes) será dedicado a comprar lo necesario para el almacenamiento anual de alimento.
  2. Cuando sintáis el deseo de comprar ropa nueva, no la compréis todavía. Arreglad y remendad lo que tenéis, y hacedlo durar unos meses más, utilizando el dinero que podríais haber gastado en ropa nueva, para comprar alimentos básicos. Confeccionad vosotros mismos todos los artículos que podáis, tales como algunos muebles y, prendas de vestir.
  3. Reducid en un 50 por ciento el dinero que gastáis en actividades recreativas. Haced cosas que no requieran gastos de dinero pero que dejen una perenne impresión en la mente y el corazón de vuestros hijos.
  4. Llegad a la decisión familiar de no salir de vacaciones ni tener actividades especiales durante vuestro tiempo libre en el próximo año. a menos que ya dispongáis del almacenamiento anual de alimentos. Hay muchos miembros de la Iglesia que podrían comprar la mayor parte de lo que necesitan almacenar con el dinero que dedican anualmente a las vacaciones. Tomad las vacaciones para trabajar con vuestra familia en proyectos caseros tales como el huerto o la casa; trabajar y divertiros juntos puede ser tan divertido y alentador como salir de vacaciones.
  5. Estad atentos a las ventas de liquidación dc los almacenes y mercados y comprad cantidades extra de todo artículo que pueda tener un valor especial para la familia.
  6. Haced cambios en la dieta familiar. Tratad de procurar las proteínas necesarias de fuentes más baratas que la carne; la cuenta de los alimentos puede ser reducida con un poco de ingenio y dedicación. Cada vez que vayáis de compra al almacén y os sintáis tentados a comprar bizcochos, caramelos, golosinas de cualquier clase o revistas, ¡no lo hagáis! Pensad cuidadosamente y comprad sólo aquellos alimentos que sean esenciales para la nutrición familiar. Después, calculad el ahorro que habéis hecho y gastadlo en la adquisición de alimentos para el almacenamiento.

El Señor lo hará posible siempre que nosotros hagamos un compromiso decisivo, para que cada familia de Santos de los Últimos Días tenga reservas anuales alimenticias para el mes de abril de 1977. Todo lo que tenemos que hacer es decidirnos, y respetar fielmente el cometido. Entonces se producirán milagros; se abrirá la vía para la realización de la meta y en abril del año próximo tendremos nuestra despensa llena. Mediante los hechos, probaremos nuestro deseo y voluntad de seguir los consejos de nuestro amado Profeta y de las Autoridades Generales, que se traducirán en seguridad para nosotros y nuestra familia.

Con respecto a la producción casera quisiera aconsejaros que criéis animales, allí donde los medios y las leyes locales lo permitan. Plantad árboles y arbustos frutales, parras y vegetales. De esa forma podréis proveeros de alimentos frescos. Algunos alimentos pueden ser envasados e incluidos como parte del almacenamiento anual. Siempre que sea posible, producid vosotros mismos los artículos de primera necesidad que no sean alimenticios, más aún, hermosead, reparad y mantened en buen estado toda vuestra propiedad.

La producción en el hogar, tanto de alimentos como de otros artículos, es una forma eficaz de extender las entradas mensuales y aumentar las habilidades y los talentos; es una buena forma de enseñar a las familias a ser auto suficientes. Nuestros hijos tienen muy buenas oportunidades de aprender los fundamentos del trabajo, la industria y la frugalidad. El presidente Romney ha dicho: «Llegará el día en que viviremos sólo de lo que podamos producir» (Conference Report, abril de 1975. pág. 165).

Quisiera dirigir algunas palabras a aquellos que preguntan: «¿Debo compartir mis alimentos con los vecinos que no hayan seguido el consejo? ¿Qué sucederá con aquellos que no cuenten con el almacenamiento anual de alimentos? ¿Tendremos que compartir lo nuestro con ellos?» No, no tenemos que hacerlo, pero lo haremos. No nos preocupemos por ideas insignificantes como ésta. ¡Claro que compartiríamos! ¿Qué creéis que haría Jesús? Yo no podría comer tranquilamente mientras mi vecino estuviera muriéndose de hambre; y si después de compartir nuestros alimentos, morimos de hambre recordemos las palabras del Maestro: «Nadie tiene mayor amor que éste . . . » (Véase Juan 15:13).

Tampoco penséis en que alguien pueda entrar por la fuerza en vuestra casa y robar lo que hayáis acumulado para casos de emergencia. En los cielos hay un Dios a quien habréis obedecido. ¿Suponéis que El abandonaría a aquellos que han obedecido sus mandamientos? El dijo: » . . . si estáis preparados, no temeréis» (D. y C. 38:30). Preparaos, pueblo de Sión y no temáis. Haced que Sión vista sus hermosas vestiduras; vistamos todos la armadura de Dios. Seamos puros de corazón en nuestro amor y misericordia, seamos justos y permanezcamos en lugares sagrados. Y propongámonos contar con un almacenamiento anual de alimentos para abril de 1977.

Obispos y presidentes de estaca, aceptad el desafío en nombre de los santos de vuestros barrios y estacas. Vigilad este proceso y dentro de un año confirmad el programa, asegurándoos de que el resultado es favorable.

Os dejo mi humilde testimonio de que el gran Dios de los cielos abrirá sus puertas y proveerá lo necesario en una forma que nunca hemos imaginado, para ayudar a aquellos que realmente deseen y estén dispuestos a preparar su almacenamiento anual de alimentos. No me cabe dudas de que dispondremos tanto del tiempo como del dinero, si nos decidimos a hacerlo y guardamos los mandamientos. Os lo aseguro, en el nombre de Jesucristo. Amén.

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2 respuestas a Almacenamiento de alimentos

  1. Fausto Herrera Vargas dijo:

    Este discurso inspirado por Dios sin ninguna duda la llamo economía pura,yo tenia 8 años,cuando se dio esta luz de economía,solo deseo que obedescamos,es importante para nuestro bienestar y salvación.

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  2. Susana Cariño Preciado dijo:

    Gracias por todos los elementos de conocimiento para una cultura de la previsión para que nunca nos falte la bendición de nuestro padre celestial para tener siempre alimentos sanos en nuestra mesa y poder compartirla entre los miembros de nuestra familia Y extender la ayuda quien pudiera pedirla, saber compartir. Puede haber días de escasez por diversas causas, pero podremos tener siempre un resguardo saludable y sabroso que podamos tener, si hemos Sabido escuchar la sabias palabras de los bendecidos líderes y profetas de nuestra Iglesia. También podemos recibir las clases en la sociedad del socorro para saber conservar los alimentos de manera hermética, los granos, hacer las provisiones necesarias con la maleta de salvamento, y muchas otras enseñanzas. Muchas gracias a todos los líderes autoridades y miembros de nuestra iglesia

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