Las primeras y las últimas palabras

Conferencia General Abril 1982logo pdf
Las primeras y las últimas palabras
por el élder A. Theodore Tuttle
del Primer Quórum de los Setenta

A. Theodore TuttleSi fuésemos a hablar de la verdadera fuente de donde proviene la fuerza espiritual de la Iglesia, sin duda hablaríamos de las ordenanzas sagradas del Templo del Señor.

No es muy conocido por todos, pero casi las primeras palabras del Señor al profeta José fueron concernientes al recogimiento y a la edificación de la Iglesia, y las últimas palabras que el Señor le dijo al Profeta fueron referentes a la obra del templo.

Después de esa primera maravillosa visión del Profeta en la primavera de 1820, transcurrieron tres años y medio hasta que volvió a recibir la manifestación divina, cuando el ángel Moroni se le apareció y le habló del Libro de Mormón.  Debido, tal vez, a la importancia de este mensaje, muchas personas no comprenden que Moroni traía consigo otro mensaje importantísimo.  Primero citó, con algunas variaciones, la profecía de Malaquías:

«He aquí, yo os revelaré el sacerdocio por la mano de Elías el Profeta, antes de la venida del grande y terrible día del Señor.

«y él plantará en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres, y el corazón de los hijos se volverá a sus padres.  De no ser así, toda la tierra sería totalmente asolada en su venida.» (José Smith-Historia 38-39).

Moroni también citó de Isaías, los Hechos, Joel y «muchos otros pasajes de las Escrituras» (José Smith-Historia 41).

A la profecía de Malaquías concerniente a Elías el Profeta, se le dio un trato algo diferente del que se le había dado a los demás pasajes de Escritura citados por Moroni; se consideró de tanta importancia que ahora aparece en la sección 2 de Doctrina y Convenios.

El mensaje de Moroni le indicó a José Smith que Elías el Profeta vendría pronto.  Los acontecimientos preordenados relacionados con el templo empezaron a desenvolverse como un pergamino.  Alrededor de un año y medio después de haberse organizado la Iglesia, el Profeta dedicó el terreno para el templo en Jackson, Distrito de Misuri (en agosto de 1831), pero los santos no pudieron edificarlo.

Después siguió un número de acontecimientos muy significativos concernientes a «la edificación de la casa del Señor».

El primer templo que se completó fue el de Kirtland, que se construyó con muchas dificultades.  La dedicación del templo estuvo acompañada por la visitación de ángeles, mientras una luz brillante descansaba sobre el templo; muchos vieron visiones y experimentaron otras gloriosas manifestaciones.

El 3 de abril de 1836, una semana después de la dedicación del Templo de Kirtland, ocurrió un acontecimiento extraordinario.  El Salvador se manifestó y aceptó el templo.  Moisés y Elías el Profeta también estuvieron presentes.  Y allí se cumplió la profecía de Malaquías, porque el profeta Elías se paró en medio de ellos v les dijo:

«He aquí, ha llegado plenamente el tiempo del cual se habló por boca de Malaquías, testificando que él, Elías, sería enviado antes que viniera el día grande y terrible del Señor,

«para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y de los hijos a los padres, para que el mundo entero no fuera herido con una maldición.

«Por tanto, se entregan en vuestras manos las llaves de esta dispensación; y por esto podréis saber que el día grande y terrible del Señor está cerca, aun a las puertas.» (D. y C. 110:14-16.  Cursiva agregada.)

Eso sucedió hace 146 años, en el día en que los judíos estaban celebrando su rito tradicional.  Durante más de dos mil años habían estado esperando la venida de Elías el Profeta.  Aun en nuestros días, para celebrar la fiesta de la Pascua, harán lo mismo que han venido haciendo durante siglos.  Pondrán un plato extra en la mesa, reservarán una silla, abrirán la puerta, levantarán sus copas y se pondrán de pie como si estuvieran recibiendo a Elías el Profeta.

¡Elías el Profeta ya vino y confirió sus llaves! ¡Demos gracias a Dios!  Ahora podría empezarse la obra en los templos para sellar con lazos eternos a los esposos y a padres con sus hijos por medio del poder senador de Dios.

Es importantísimo obtener el poder senador del Santo Sacerdocio a fin de que todo lo que un oficial autorizado registre en la tierra sea registrado en los cielos y todo lo que ligue en la tierra sea ligado en los cielos.  Porque por medio de las sagradas ordenanzas y por medio de este sagrado poder recibiremos la gloria y la honra, y la vida eterna. (D. y C. 127:7.)

Es por medio de este poder que los cónyuges son sellados en el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio.  Es por medio de este poder, que se sella el eslabón entre padres e hijos.  Este es el sagrado poder que se ejerce en el templo.  Es el poder que hace válidas todas las ordenanzas de la Iglesia.  Es la autoridad suprema de la Iglesia.

Sin esa autoridad y sin el uso de ese poder, en todas las épocas del mundo, ninguno de los hijos de nuestro Padre Celestial podría entrar en su presencia, o llegar a ser como El.  Y si así no fuera, todo el propósito de nuestra existencia sería en vano.  Por eso el Señor dijo:

«De no ser así, toda la tierra sería totalmente asolada en su venida» (D. y C. 2:3).

Casi las últimas palabras del Señor al Profeta, hasta donde tenemos conocimiento, también están relacionadas con la obra del templo.  El Señor mandó al Profeta a edificar un templo en Nauvoo.  Y junto con los miembros, pusieron todo lo que estaba de su parte para hacerlo.  Antes de que la obra estuviese terminada el Señor reveló sus sagradas ordenanzas:

«… cosas que han estado escondidas desde antes de la fundación del mundo, cosas que pertenecen a la dispensación del cumplimiento de los tiempos.» (D. y C. 124:41.)

Fue revelada la manera de efectuar los bautismos por los muertos.  También el Señor requirió testigos para que verificaran las ordenanzas, «a fin de que todo lo que registréis, sea registrado en los cielos . . . » (D. y C. 127:7).

Por fin los miembros del Consejo de los Doce Apóstoles fueron investidos y les fue conferido el poder para sellar, con la promesa de que nunca jamás sería quitado de la tierra.  Ahora podían actuar con toda la plenitud del evangelio.  El Señor le reveló al profeta José estas cosas tan importantes sólo poco meses antes de su martirio.

De este breve relato sobre los acontecimientos tan importantes en la vida del Profeta, podemos notar que su primera y principal responsabilidad fue la de edificar templos y restaurar el poder sellador para llevar a cabo las ordenanzas sagradas.

Todos los profetas, desde ese tiempo, han mostrado un interés especial por esta obra.  Durante la presidencia del presidente Kimball se han construido más templos que en ningún otro tiempo.  Hoy día, realmente estamos llevando los templos a la gente.

Ahora, mis hermanos y hermanas, deseo testificaras de esta obra sagrada.  Sé que es verdadera y sus principios son eternos.  Las ordenanzas son divinas, son eternas, establecidas antes de que el mundo fuese.  Todos nosotros somos responsables de llevar a cabo esta obra.  El Señor no tiene a nadie más para que la haga.

Ciertamente ésta no es una carga onerosa, sino un privilegio.  Una recomendación para el templo es uno de los honores más altos que podemos recibir.  El usarla con regularidad nos permite participar en uno de los trabajos más selectos dentro de la Iglesia.  Aquellos que asisten sienten que allí hay un espíritu muy especial y reciben paz.  Ayudan a los que ya han muerto a obtener la exaltación y tienen el privilegio de recibir bendiciones del otro lado del velo.  Sé que las bendiciones os seguirán hasta vuestro hogar una vez que hayáis salido del templo.

Dios vive y Jesús es el Cristo.  Y ésta es la obra consumada del reino. En el nombre de Jesucristo.  Amén.

Lista parcial de acontecimientos relacionados con la obra del templo entre los años 1831 y 1843.

Julio 20, 1831.  Se anuncia la construcción de un templo en Independence, Misuri (D. y C. 57:1-3).

Agosto 1, 1831.  Se recibe la instrucción de dedicar Misuri y el lugar para el templo (D. y C. 58:57).

Agosto 3, 1831.  El Profeta dedica el lugar para el templo en el Distrito de Jackson, Misuri (History of the Church, 1:199). 1831.  Se recibe la revelación de la doctrina y los principios relacionados con el nuevo y sempiterno convenio.  Esta revelación no fue registrada hasta el 12 de julio de 1843 (D. y C. 132).

Septiembre 22, 1832.  Se manda a los santos establecer una «casa de Dios» (un templo) (D. y C. 88:119).

Junio 1, 1833.  Nuevamente se manda a los santos en Misuri que edifiquen un templo en el cual serán investidos de poder (D. y C. 95).

Julio 23, 1833.  Se colocan las piedras angulares del Templo de Kirtland (History of the Church, 1:400).

Agosto 2, 1833.  Se reciben más revelaciones sobre el templo en Misuri, el cual debía ser edificado «semejante el modelo que os he dado» (D. y C. 97:10-17).

Enero 21, 1836.  Se revela la doctrina de la salvación de los muertos (D. y C. 137).

Marzo 27, 1836.  Se registra la oración dedicatoria del Templo de Kirtland (D. y C. 109).

Abril 3, 1836.  Elías el Profeta visita el templo y restaura las llaves de los sellamientos (D. y C. 110: 13-16).

Abril 26, 1838.  Se manda a los santos construir un templo en Far West (D. y C. 115:7-16).

Julio 8, 1838.  Se indica el uso del dinero de los diezmos para la edificación de templos (D. y C. 119).

Abril 26, 1839.  Se colocan las piedras angulares del Templo de Far West (History of the Church, 3:336-337).

Enero 19, 1841.  Se manda a los santos construir un templo en Nauvoo (D. y C. 124:25-45).

Septiembre lo, 1842.  Se instruye a los santos para que mantengan un registro de ordenanzas (D. y C. 127:5-9).

Septiembre 6, 1842.  Se instruye a los santos para que tengan testigos cuando se efectúan ordenanzas; se explican varios principios y doctrinas (D. y C. 128).

Mayo 16 y 17, 1843.  Se expone la Doctrina del Sellamiento (D. y C. 131).

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