Los quórumes del Sacerdocio Aarónico

Conferencia General Octubre 1982

Los quórumes del Sacerdocio Aarónico

Robert L. Backman

Por el élder Robert L. Backman
del Primer Quórum de los Setenta


El presidente Kimball ha declarado:»La revitalización de los quórumes del Sacerdocio Aarónico y de los del Sacerdocio de Melquisedec afectaran, en forma positiva, todos los otros programas de la Iglesia.»¿Cómo podemos revitalizar el quórum del Sacerdocio Aarónico?

Primero, consideremos los recursos que hay dentro del quórum en sí.

Cada poseedor del sacerdocio tiene el sagrado privilegio de pertenecer a un quórum y el derecho de participar en él, y no debemos negarle ese honor. Sin embargo, eso es lo que hacemos cuando no nos allegamos a él para darle participación.

Cuando consideramos los propósitos por los cuales se organizan los quórumes -proveer hermandad, una unidad de servicio y una escuela para aprender los principios del evangelio y las responsabilidades que tenemos como poseedores del sacerdocio- podemos muy bien hacernos la siguiente pregunta: ¿Esta nuestro quórum debidamente organizado y funcionando en forma apropiada?

¿Esta la presidencia del quórum debidamente organizada, instruida en sus obligaciones y al tanto de su responsabilidad de guiar a todos los jóvenes que pertenecen a su grupo? ¿Se reúne la presidencia semanalmente para planear y llevar a cabo un programa de actividades apropiadas para el quórum?

La Guía para el quórum del Sacerdocio Aarónico se ha publicado para proveer a su presidencia y asesor la capacitación necesaria. El asesor del quórum debe enseñar las diez sesiones de capacitación como parte de las reuniones de la presidencia del quórum, las cuales deben llevarse a cabo semanalmente.

Una vez que la presidencia aprende sus responsabilidades, debe incluir a los miembros del quórum para planear y llevar a cabo el programa de este, incluyendo la activación de aquellos que necesitan atención especial, utilizando a los miembros del quórum que son activos para que ejerzan una influencia positiva en estos jóvenes de su edad, acercándose a ellos con interés y amor protector.

Para ayudar en el proceso de activación, la presidencia del quórum asignara a algunos de sus miembros en particular para que se acerquen a cada uno de los jóvenes inactivos en una manera especifica, e informen el progreso logrado en la asignación. Una presidencia eficaz ha de planear actividades apropiadas para todos los miembros del quórum, tanto activos como inactivos. Además, la presidencia debe visitar a todos los jóvenes de su quórum en sus respectivas casas. Veamos este ejemplo:

«Marcos Padilla fue ordenado diácono en el mes de marzo pasado. Cuando la familia regresó de la Iglesia, sonó el teléfono. Era el presidente del quórum de diáconos que llamaba a fin de fijar una cita para que la presidencia del quórum visitara a Marcos y a sus padres. En el día y a la hora señalada, los miembros de la presidencia se presentaron de camisa y corbata y llevando, cada uno de ellos, las Escrituras. Se sentaron con Marcos y sus padres, comenzaron con una oración y entregaron al jovencito una agenda de las próximas actividades.

«El presidente abrió las Escrituras y pidió a Marcos y a su padre que leyeran los pasajes que hablan acerca del poder del Sacerdocio Aarónico, lo que es, y las responsabilidades particulares de un diácono.

«Después hablo de las responsabilidades y obligaciones especificas de Marcos: cómo debía vestirse, la manera de repartir la Santa Cena, como ser un mensajero y colectar las ofrendas de ayuno. Entonces le pregunto sí tenia alguna duda al respecto.

«Al final de la visita, le dieron la bienvenida al quórum y le ofrecieron ayuda en cualquier cosa que necesitara. Cuando ellos se fueron, Marcos, con los ojos grandes de asombro, le dijo a su padre: ‘¡Son fabulosos!’

Seria maravilloso que todos los quórumes del Sacerdocio Aarónico tuvieran un sentido tal de la hermandad que cada uno de sus miembros pudiera decir: «Tengo verdaderos hermanos que se preocupan por mí, que me protegen N me apoyan, y que se interesan en mi lo necesario para corregirme cuando estoy en error.

Segundo, ¡qué milagros puede hacer un hombre justo que sirva como asesor en la vida de los poseedores del Sacerdocio Aarónico!

Nos hemos dado cuenta de que la naturaleza y la calidad del vinculo que exista entre un joven v su asesor del Sacerdocio Aarónico predice los resultados que deseamos lograr en la vida de estos muchachos. Esta relación se hace cada vez más importante a medida que el joven avanza en el sacerdocio, y, de hecho, es la mejor manera de determinar los verdaderos sentimientos religiosos y la experiencia de un joven a la edad de ser avanzado a presbítero.

¡Cuán importante es elegir a un asesor que pueda ser como un «héroe» para los jóvenes, precisamente cuando comienzan a afirmar SU independencia de los padres y de la familia!

Nuestros jóvenes responderán casi inmediatamente a una persona que les demuestre que realmente se preocupa por ellos, pero este debe permanecer en su asignación durante el tiempo necesario para formar vínculos con ellos, ganarse su confianza y hacerlos sus amigos.

Los asesores necesitan que la capacitación que reciben sea eficaz. Repito que la Guía para el quórum del Sacerdocio Aarónico provee información, una lista de materiales adicionales y un programa para la capacitación impartida por el obispado. Deben asegurarse de que esto se lleve a cabo. Sabemos que solo un numero limitado de nuestros asesores han recibido capacitación con respecto a sus llamamientos. No estamos aprovechando ni utilizando debidamente los recursos de liderato que se nos proveen.

Tercero, el Señor ha llamado al obispo a ocupar la presidencia del Sacerdocio Aarónico, y el presidente Kimball ha recordado a los obispos que esta es su primera y más importante responsabilidad. Todos los poseedores del Sacerdocio Aarónico deben saber que el Señor ha asignado al obispo para que les sirva de guía y modelo, y que no correrán riesgos al seguir su ejemplo en todas las actividades de la vida.

Como presidente del Sacerdocio Aarónico, el obispo tiene la responsabilidad de prestar atención personal a cada uno de los poseedores de dicho sacerdocio. Ningún joven del barrio debe jamas sentir que esta solo, que nadie lo quiere, ni lo necesita. Siempre deben tener en cuenta que el obispo es un siervo del Señor como ellos, que es una persona en quien pueden confiar, a quien pueden dirigirse abiertamente, y en quien encontraran comprensión y apoyo.

No es suficiente que el obispo este en contacto con los poseedores del Sacerdocio Aarónico solamente en las reuniones de la Iglesia, sino que necesita bajar del púlpito, sacarse la corbata y llegar a conocer a los jóvenes en situaciones de la vida real.

Tengo un amigo muy estimado vi que sirvió en forma muy satisfactoria como obispo. Durante ese periodo, el presidente de estaca pidió a un joven y a una jovencita de cada barrio que le hablaran acerca de su relación con el obispo. Durante la conversación preguntó a todos estos jóvenes: «Si tuvieras un problema muy serio en tu vida, ¿se lo dirías a tu obispo?» La mayoría de ellos dijeron que no, y cuando les pregunto por que, se sorprendió mucho ante las respuestas. «Nuestro obispo parece ser demasiado recto.» Pero los dos del barrio de mi amigo respondieron a su favor: «Nuestro obispo, no».

La influencia más positiva que un obispo puede ejercer sobre la juventud surge en situaciones informales tales como actividades, programas de los Scout, proyectos de servicio, deportes, o sea, en episodios de la vida diaria en los que pueden llegar a conocerlo como hombre y no solamente como el padre espiritual del barrio.

Recientemente, en un campamento planeado y dirigido por los lideres del sacerdocio de estaca y de barrio, le pregunte a un joven cómo se sentía con respecto a sus líderes. A esto él me contestó:

«Los presidentes de estaca y obispos siempre me han infundido temor. No sé por que, pero me parece que siempre me están entrevistando; ahora, el estar juntos en un campamento me ha ayudado a hacerme amigo de ellos. La próxima vez que me entrevisten, tendremos recuerdos comunes de los cuales hablar.

Notemos que el Señor llamó al obispo para que personalmente sirviera como presidente del quórum e presbíteros. Por virtud de este llamamiento, el obispo tiene las llaves de este oficio del sacerdocio, las cuales no pueden ser delegadas a otra persona. El Señor requiere que el obispo se haga amigo de cada uno de los presbíteros, que en todo momento perciba las necesidades tanto individuales como del grupo en general, que haya un sentimiento de hermandad y de unión entre el y los jóvenes. Ningún presbítero se apartaría del camino si su obispo, mediante el ejercicio de las llaves de la presidencia, le ayudara a aferrarse a las doctrinas y practicas de la Iglesia.

En palabras cuidadosamente seleccionadas para recalcar a los obispos la importancia de su llamamiento y asignación como presidentes de los presbíteros, el presidente David O. McKay dijo:

«Obispo, ¿no es acaso su llamamiento como presidente del quórum de presbíteros una oportunidad para mantener a los jóvenes cerca de usted, como una especie de guardaespaldas, jóvenes que son los escultores de la atmósfera social del barrio y a quienes puede guiar por las sendas del honor, la integridad y la fe?»

Obispos, os ruego que entrevisteis a cada uno de los presbíteros por lo menos dos veces al año, y una vez a los maestros y diáconos, para conversar acerca de su dignidad y progreso espirituales. Debéis ayudarles a establecer metas enseñarles a comprender el juramento y el convenio del Sacerdocio de Melquisedec, y a prepararse para una misión v para casarse en el templo. Entrevistad también a los jóvenes inactivos e instadlos a participar en el quórum. Aseguraos de que los consejeros también entrevisten a los diáconos y a los maestros, por lo menos una vez al año.

Dad a esas entrevistas un carácter personal; demostradles la importancia que tienen para vosotros y vuestro interés en ellos Estas oportunidades de hablar cara a cara y corazón a corazón son invalorables para guiar a nuestros jóvenes. Tenemos grandes deseos de que la juventud sienta vuestra influencia y podemos prometeros que, si les demostráis amor, dicha influencia los acompañara eternamente.

Cuarto, el programa del quórum del Sacerdocio Aarónico no debe solamente brindar oportunidades para aprender las doctrinas de la Iglesia en los salones de clase, sino también para aplicarlos en la vida diaria por medio de actividades bien equilibradas que cumplan con los propósitos del sacerdocio. La Guía del quórum del Sacerdocio Aarónico contiene instrucciones para planear actividades que resulten en experiencias positivas.

Todas las actividades de los Hombres Jóvenes deben originarse en el quórum y ser planeadas y dirigidas por ellos.

Es importante que estas actividades se lleven a cabo en forma regular. Los manuales de instrucción de la Iglesia sugieren que cada quórum tenga una actividad semanal, en cualquier día de la semana que no sea domingo. Por lo menos una vez al mes debe hacerse una actividad combinada con las Mujeres Jóvenes. Cuando se siguen estas instrucciones, se forman buenos hábitos, pero cuando las actividades se hacen en forma esporádica o sólo cuando se consideren necesarias, se pierde la continuidad que es tan importante para el éxito de un programa. Las actividades deben planearse con suficiente anticipación, por lo menos de tres meses, pero es preferible que se planeen un año antes. El planear en forma adecuada y coordinar cuidadosamente las fechas da el tiempo necesario para hacer las cosas bien, lo que atraerá a nuestra juventud.

Teniendo en cuenta los intereses, habilidades y personalidades de cada uno de los jóvenes es imperativo que se utilicen todos los recursos disponibles para allegarse a ellos. Dentro de estos recursos, tenemos el programa de Escultismo, el cual ha demostrado ser de gran utilidad para mantener a nuestros jóvenes bajo la influencia de la Iglesia. Los jóvenes gustan de este programa y la escala de rangos les ayuda a establecer y a lograr metas dignas. No se sabe el motivo, pero hay una relación directa entre el joven que alcanza el rango mas alto y aquellos que van en una misión.

El verano pasado, en una concentración de Scouts que se llevo a cabo en Arizona, se dio un banquete en honor a 1.150 jóvenes que obtuvieron el rango mas alto. Durante ese banquete, todos ellos se comprometieron a ir en una misión.

Las actividades del programa Scout como campamentos, caminatas y otras «aventuras» proveen a los jóvenes maravillosas oportunidades de disfrutar de empresas varoniles con otros hombres, desarrollando a la vez buenas v sanas relaciones con los líderes adultos cosa que sucede con muy poca frecuencia en la actualidad. El convertirse en un hombre es mas que un proceso cronológico, ya que requiere que el joven pruebe su hombría, su fortaleza y su temple, que desafíe al mundo v demuestre que puede lograr mas de lo que pensó que era capaz. Esto es precisamente lo que desarrolla el carácter y lo convierte en un verdadero hombre.

Un jovencito Scout de pequeña estatura comenzó una caminata de 80 kilómetros en las montañas, cargando a sus espaldas una mochila que apenas podía levantar. Varias veces, mientras se esforzaba en subir por el sendero, pensó en darse por vencido, pero aun así, continuó escalando, y con éxito finalizó la caminata. Al final del sendero se detuvo ante un cartel con el mapa de la zona, y señalando con un dedo el camino que había recorrido, gritó: «¡Te he derrotado!»

¿Cuántos jóvenes se han convertido a la Iglesia por medio del atletismo y cuántos mas se han salvado de la inactividad gracias a los programas deportivos? Cuando los jóvenes llegan a ser adultos, nos dicen que participar en los equipos deportivos es la actividad que más les gustaba dentro de la Iglesia, y eso no significa jugar al básquetbol, sin supervisión, en la noche de actividades del barrio. El programa de deportes puede ser tan amplio como lo dicte el interés de los jóvenes; puede incluir básquetbol, béisbol, vóleibol, fútbol lucha libre, boxeo, ciclismo, natación, y hasta jugar a las canicas. Por medio de los deportes podemos atraer a los jóvenes más inactivos y, al mismo tiempo, desarrollar un espíritu de hermandad mientras los miembros del quórum aprenden a competir en un equipo.

Es importante tener en cuenta que no todos los jóvenes responden de la misma manera, y hay muchos que por no disfrutar de actividades físicas, como la mayoría, con frecuencia se separan del grupo. Recuerdo a un joven que no participaba en deportes, pero que se destacaba como actor, y en nuestras presentaciones en el barrio y de teatro ambulante, podíamos siempre contar con su excelente actuación.

Después de algunos años, se encargo de dirigir una representación teatral y en la actualidad es profesor de arte dramático en una universidad famosa y es un fiel miembro de la Iglesia. Sin la oportunidad de sentirse importante y de distinguirse en algo, fácilmente pudo haberse alejado de la Iglesia.

En los últimos años y sin intención alguna, se han descuidado las artes culturales. Cuando, debido al crecimiento de la Iglesia en todo el mundo, se dio libertad a las estacas y barrios de elegir sus propias actividades en lugar de recibir instrucciones directamente de las Oficinas Generales de la Iglesia, algunos tomaron esto como indicación de que las artes en general se podían relegar a un segundo plano. El papel de los comités de actividades de barrio y estaca es ayudar a nuestros obispados, quórumes y clases de Mujeres Jóvenes a llevar a la practica actividades culturales tales como música, drama, oratoria y baile, planeadas por el comité del obispado para la juventud. Estas actividades culturales pueden tener la misma amplia gama que los intereses de los jóvenes, y son una importante fuente de recursos para promover actividad y hermandad en los quórumes del Sacerdocio Aarónico.

Hermanos, os ruego que deis a vuestros jóvenes la oportunidad de fortalecer su espíritu por medio del servicio. Muy a menudo nos limitamos a entretenerlos relegándolos al papel de espectadores. Al prestar servicio y ser participantes, los jóvenes se desarrollaran espiritualmente y aumentará el amor que tienen por sus semejantes al mismo tiempo que olvidaran sus propias debilidades y flaquezas. Cuanto antes comiencen a participar en el servicio al prójimo, mas pronto comprenderán las responsabilidades del sacerdocio que poseen y su propia capacidad para ser un verdadero guarda de su hermano, y más pronto descubrirán la clave de la felicidad eterna. Por medio del servicio, cada joven del quórum se sentirá necesitado. Aun él más inactivo responderá positivamente a la invitación de hacerle un favor a alguien. Todas estas actividades proveen un ambiente sano donde pueden afianzarse los vínculos amistosos.

¿Es esto acaso importante? El presidente David O. McKay nos recuerda: «La espiritualidad de un barrio estará en proporción directa con la actividad de su juventud».

Me gustaría decir algo acerca de los gastos. Las Autoridades Generales nos han dado instrucciones de ser muy cuidadosos sobre la forma en que gastamos el dinero de los santos. Nosotros, los que tratamos con la juventud, nos damos cuenta de que una buena porción de los presupuestos de estacas y barrios, y muchos de los gastos que nuestras familias tienen, están relacionados con actividades de los jóvenes, tales como atletismo escultismo, bailes teatro y conferencias para la juventud. Todo esto cuesta dinero, pero aun así, nunca se ha tenido la intención de suprimir dichas actividades. Si lo hiciéramos, cometeríamos un gran error. Cuando el presidente Gordon B. Hinckley trato el tema en la conferencia general, dijo: «No pretendemos ser tacaños ni mezquinos, sino que deseamos emplear el buen criterio.»

Os suplico que comparéis el valor de un joven con el dinero a gastar; utilizad buen juicio. No es necesario gastar mucho para satisfacer las necesidades de nuestra juventud. Incluso «una gran aventura» no necesita ser un viaje caro ni exótico, sino que, si esta bien planeada, puede hacerse en cualquier lugar. Para que las conferencias para la juventud cumplan con su propósito, no es necesario que se lleven a cabo en lugares alejados. Además, no es una mala idea permitir que los mismos jóvenes ganen el dinero para el escultismo, atletismo y otros programas. De esta manera aprenderán importantes lecciones acerca de la realidad de la vida.

Poco antes de morir, el élder Dilworth Young hablo a la Mesa General de los Hombres Jóvenes del riesgo que se corre cuando se le da todo a la juventud. Nos dio patrones para hacer carpas (tiendas), bolsas para cargar en la espalda, bolsas para dormir y cocinas e utensilios de cocina; y luego nos hablo del orgullo que había despertado en sus jóvenes el hecho de hacer ellos mismos equipo para acampar.

Al utilizar todas las fuentes de recursos que tenemos disponibles para revitalizar los quórumes del Sacerdocio Aarónico, tendremos éxito en allegarnos a nuestros jóvenes. Aun más, los quórumes del Sacerdocio de Melquisedec ganarán mayor fuerza a medida que estos jóvenes cumplan la edad correspondiente, hagan el convenio de dicho sacerdocio y transfieran la fe y devoción adquiridas a sus respectivos quórumes de élderes. De esta manera, todos los programas de la Iglesia se verán así beneficiados.

Como presidencia de los Hombres Jóvenes de la Iglesia, os damos el cometido, presidentes de estaca, obispos, asesores y lideres adultos, presidencias de quórumes y miembros de dichos quórumes de seleccionar a tres miembros del quórum que estén actualmente inactivos. Si este es pequeño, escoged a tres jóvenes que no sean miembros y en quienes concentrareis todos vuestros esfuerzos. Utilizad todos los medios disponibles para convertir, activar y hacer participar a estos tres jóvenes durante el próximo año, lo que sólo significa uno cada cuatro meses. ¿Tres jóvenes por quórum durante el año próximo? Quizás eso no parezca mucho para vosotros, pero en toda la Iglesia significaría activar y hacer participar en el quórum a casi 100.000 jóvenes que están en la actualidad tropezando en la oscuridad sin un quórum que los guíe hacia la luz.

Cuando fui llamado como Presidente de la Mesa General de los Hombres Jóvenes de la Iglesia, se me dio «el cometido de crear un programa que preparara a la juventud de esta generación para enfrentarse al Salvador en su Segunda Venida». Hermanos, paso ese cometido a todos vosotros, lideres adultos, jóvenes, expresando mi testimonio de que la juventud de esta generación es grandiosa y tiene obras muy especiales que realizar. Que el Señor nos ayude a todos a dedicar el tiempo, la atención y el amoroso cuidado que necesitamos a fin de preparar a estos nobles jóvenes para las empresas importantes y las misiones especiales que encontraran en su camino. Lo ruego en el sagrado nombre de Jesucristo. Amen.

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