«Os confiero el Sacerdocio de Aarón»

Conferencia General Octubre 1985logo 4
«Os confiero el Sacerdocio de Aarón»
élder L. Tom Perry
del Quórum de los Doce Apóstoles

L. Tom PerryConsejo a un joven poseedor del Sacerdocio Aarónico de la Iglesia: «El sacerdocio que posees es un don especial, pues quien te lo concedió es el Señor mismo. Úsalo, magnifícalo y se siempre digno de el.»

He invitado a un jovencito muy especial para que me ayude en esta ocasión. Quisiera presentarles a Terry Haws, mi nieto mayor.

-Terry ¿que edad tienes?
-Doce años.
-¿Que acontecimiento especial ha tenido lugar en tu vida este año’?
-Recibí el Sacerdocio Aarónico y fui ordenado al oficio de diácono.
-Terry, quisiera nuevamente felicitarte por la forma en que te has preparado para ser digno de recibir este magnifico don. Al formar parte del circulo en esa ocasión tan especial, y al escuchar la bendición que recibiste de tu padre cuando te confirió el Sacerdocio Aarónico y te ordenó diácono, sentí el enorme privilegio que esto debe significar para ti en tu juventud.

Hubiera querido en esa oportunidad tener una conversación de abuelo a nieto, pero, lamentablemente, tenia que tomar un avión. Así que voy a aprovechar esta asignación para conversar contigo. Hagámoslo en publico ya que tal vez haya otros poseedores del Sacerdocio Aarónico que se puedan beneficiar al escucharnos. ( Te parece bien?

-Si.

-Terry, realmente no me siento muy animado que digamos con lo que el mundo tiene para ofrecerte a ti y a otros jovencitos al pasar por la adolescencia en camino a ser hombres. Pese a que muchos de nosotros tenemos la edad y ocupamos posiciones en el mundo que nos permiten ejercer cierta influencia, considero que en gran medida les hemos fallado, permitiendo que el mundo llegara a ser lo que es. Esto te coloca en una posición incómoda, ya que muchas de las personas con quienes te relacionaras no han sido criadas con entendimiento ni respeto hacia los valores tradicionales. Y así, la influencia negativa de tus amistades pasa a ser un asunto mucho mas difícil y grave.

Hemos permitido en nuestros hogares la entrada de radios, tocadiscos y televisores. A pesar de que cada uno de estos elementos tiene la capacidad de proporcionar entretenimiento sano, la mayor parte de lo que se produce para tales medios no siempre reviste el grado de dignidad necesario para inspirar a los jóvenes. De hecho, la mayoría de lo que se produce es degradante, y con tan sólo oprimir un botón en tu propio hogar, corres el riesgo de destruir en tu interior el sentido que te permite diferenciar entre lo que esta bien y lo que esta mal.

Muchos deportistas de la actualidad en los Estados Unidos, los héroes de jovencitos como tu, se han rebajado y respaldan productos que no hacen otra cosa que destruir el cuerpo. Recientemente, algunos de estos celebres deportistas se han visto envueltos en serios problemas por haber violado las leyes que gobiernan la distribución y el uso de narcóticos.

Sin embargo, hay un lugar en el que uno puede encontrar héroes amparados en los debidos valores, los cuales, si uno sigue, le brindaran felicidad y dicha plena en la vida. Estos héroes se pueden encontrar en los relatos de las sagradas Escrituras. Allí leemos de acontecimientos escritos por los profetas de la antigüedad, que tienen la misma validez de entonces. Los principios que ellos proclaman al mundo son correctos y verdaderos y jamas cambiaran.

Hay una forma muy interesante de leer las Escrituras que las hace cobrar vida ante nuestros ojos. Léelas como si los acontecimientos allí descritos hubieran ocurrido hoy. Las lecciones mas grandes que enseñaron los profetas antiguos se pueden aplicar a las cosas que vivimos en la actualidad. Te daré un ejemplo de lo que quiero decir.

Uno de los héroes que siempre he admirado es el profeta Daniel, del Antiguo Testamento. Durante la época en que el vivió, Israel no era fiel en la obediencia a los mandamientos del Señor. A causa de ello, perdió su poder y no pudo defenderse de sus enemigos. Estratégicamente, se encontraba en una situación muy difícil. Las poderosas naciones de Egipto y Siria lindaban con Israel al sur y al norte. En vez de guerrear en sus propias tierras, estas dos naciones tomaban turnos para invadir a Israel y hacer de ese país su campo de batalla.

Fue bajo estas condiciones que nació Daniel. Cuando era apenas un niño, Nabucodonosor, rey de Babilonia, sitió Jerusalén. Como trofeos de su conquista fue al santo templo y se apoderó de los vasos sagrados. Entonces, a fin de que su nación fuera mas poderosa aun, tomó como rehenes a todos los jovencitos israelitas que eran inteligentes. Como esta registrado en las Escrituras, el rey tomó a aquellos «muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey;» y mandó «que se les enseñase las letras y la lengua de los caldeos» (Daniel 1:4).

Daniel era uno de los que fueron llevados al palacio como esclavos de Nabucodonosor, para ser instruido conforme a la manera del rey, a fin de que este pudiera utilizar el conocimiento del joven en provecho de su propio empeño.

Fue poco después de que Daniel fue sacado de su hogar en Jerusalén, que se vio sometido a su primera prueba. Al joven se le proveía a diario una porción de la comida del rey, la que consistía de carne y vino.

Daniel sabia, debido a lo que se le había enseñado, que la comida y el vino que el rey le proporcionaba no eran saludables para el. Sabia que corrompería su cuerpo. Entonces, se presentó ante el príncipe responsable por ellos y le suplicó que no le exigiera comer ni beber lo que el rey le mandaba.

El príncipe se sorprendió ante tal petición. No se atrevía a conceder a Daniel el privilegio de comer ninguna otra cosa que no fuera lo que el rey había mandado. Tenia miedo de perder su posición, o hasta su misma vida, si el rey se enteraba. Daniel entendía la situación, pero habla aprendido principios correctos, y entonces hizo el siguiente trato con el príncipe: comería durante diez días únicamente la comida que se le había enseñado que era buena para el. Si al cabo de esos diez días no tenia mejor semblante y si no se le veía mas saludable que a todos los demás, entonces comería y bebería lo que el rey le mandara.

Claro esta que como Daniel hizo lo que el Señor quería, al fin del periodo establecido era el mas fuerte de todos los jóvenes que fueron llevados ante el rey. (Véase Daniel)

Terry, en tu vida serás puesto a prueba muchas veces y hasta tentado a dar a tu cuerpo cosas que según lo que se te ha enseñado, sabes que no son buenas. Es posible que se burlen de ti cuando te rehuses a aceptar esas cosas. Pero, al igual que Daniel en la antigüedad, recibirás fuerzas por obedecer los mandamientos del Señor y serás bendecido de la misma manera.

Las leyes del Señor son eternas, y en la medida que las obedezcamos, seremos bendecidos. El nos ha prometido que «todos los santos que se acuerden de guardar y hacer estas cosas, rindiendo obediencia a los mandamientos, recibirán salud. . . sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, si, tesoros escondidos; y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar»(D. y C. 89:18-20).

Daniel pasó la primera prueba y fue bendecido por el Señor.

Al final del período de instrucción de tres años, estos jóvenes fueron llevados ante el rey para ser juzgados. Daniel no había perdido el tiempo, sino que había estudiado con ahínco. Sus esfuerzos lo premiaron con «conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias» (Daniel 1 :17). Y así estaba preparado para la prueba a que lo sometería el rey.

Al hablar el rey con ellos, se dio cuenta de que ninguno se asemejaba a Daniel. En todas las preguntas que el rey formuló que requerían sabiduría y entendimiento, Daniel demostró ser diez veces mejor que todos los magos y astrólogos de la corte del rey.

Terry, tu has sido bendecido con buen criterio. Es posible que algunas veces te sientas tentado a no estudiar tanto como puedes hacerlo, pensando que no hay necesidad de que lo hagas. Sin duda las condiciones no siempre serán las mas favorables en todos los centros de estudio a los que asistirás, pero aun así tienes gran poder dentro de ti para crecer y adquirir conocimiento y entendimiento. ¡Lograras muchas cosas si te propones a hacerlo !

Busca sabiduría de los mejores libros; pon en ejercicio la mente que Dios te ha dado por medio de la diligencia en los estudios. El Señor nos promete que lo que aprendemos en esta vida se levantara con nosotros en la resurrección y será para nuestro provecho eterno. Tu mente posee grandes poderes y destrezas. Prepárate para esta vida y para la venidera.

Daniel pasó su segunda prueba. Se había preparado mejor que ningún otro y fue escogido para ser uno de los sabios en la corte del rey.

La tercera prueba a la que Daniel tuvo que hacer frente fue el resultado de un cambio monárquico. Nabucodonosor murió y comenzó a reinar en Babilonia un nuevo rey. Este nuevo rey no pensaba en otra cosa que en sus riquezas y en su poder. Tras ser coronado rey, ofreció una gran fiesta e invitó a todos los gobernantes de las naciones vecinas. Fue una fiesta muy mundana en la que se bebió en grandes cantidades, había bailarinas provocativas, manjares de todo tipo y muchas otras atracciones mundanas.

Estando ebrio, el rey mandó que le trajeran los vasos sagrados que Nabucodonosor había tomado del santo templo. Entonces ultrajo los vasos al tomar vino de ellos. Tanto desagradaron sus acciones a Dios que el Señor escribió palabras sobre la pared con su propio dedo. Esto atemorizo tanto al rey, que le temblaron las piernas.

Después de que ninguno de los hombres nobles y sabios presentes pudo interpretar las palabras que el Señor había escrito en la pared, enviaron por Daniel quien, por cierto, mediante el poder de Dios pudo interpretar lo que estaba escrito. Daniel le hizo saber al rey que el Señor estaba tan enojado con el que habría de quitarle la vida. (Daniel 5.)

Este relato siempre me ha resultado muy interesante puesto que quienes estaban en la fiesta tuvieron que enviar por Daniel. Pese a que el era uno de los mas prestigiosos entre los sabios de la corte, no asistió a esa fiesta. No habría de estar presente en tan pervertido y mundano acontecimiento. Y así hacía frente a la tercera de las pruebas. Se había mantenido apartado de las maldades del medio que le rodeaba, lo cual solamente hubiera podido llenar su mente de pensamientos indignos y lo habría tentado a obrar mal.

Terry, se tan fuerte como Daniel y manténte alejado de las practicas y los lugares perversos del mundo. No permitas que la clase equivocada de libros, revistas y fotografías estén cerca de ti como para tentarte a tan siquiera mirarlos de reojo. Tales materiales pueden intoxicarte y destruir tu mente de la misma manera que el alcohol y los narcóticos pueden destruir tu cuerpo.

Ten siempre el valor de cambiar de estación o apagar el televisor cuando lo que estés viendo no sea apropiado, y permanece alejado de películas que llenen tu mente de pensamientos indignos y de violencia. Recuerda el versículo que dice: «Porque cual es [el pensamiento del hombre] en su corazón, tal es el.» (Proverbios 23:7.)

La cuarta prueba que sobrevino a Daniel fue muchísimo mas importante para el que la vida misma. El rey escogió a 120 príncipes para que gobernaran la totalidad de su reino. Sobre los príncipes puso a tres presidentes para que fueran sus lideres. Escogió a Daniel para que fuera el primer presidente. Como ves, Daniel no tenia que ser indigno como los de m as para que se le reconociera y se le respetara como una persona de gran valor.

Los otros príncipes y presidentes estaban celosos del poder dado a Daniel, y buscaron la forma de desacreditarlo ante los ojos del rey. Las Escrituras nos dicen cuan frustrados se sintieron, pues no había nada en su conducta de lo que se le pudiera culpar. Al fracasar en sus intentos de encontrar faltas en el, tramaron otro plan. Habían obcecado que Daniel se retiraba a su habitación a orar y a dar gracias a Dios tres veces al día. Lo único que pudieron tramar contra Daniel fue que se decretara la oración como ilegal, y as i tomar represalias contra el si no obedecía. Entonces se les concedió que solicitaran que se instituyera una ley que prohibiera a cualquier persona durante treinta días formular pedidos ni dar gracias ante nadie que no fuera el rey. El rey firmó el estatuto, el cual pasó a ser ley, y cualquier persona que la violara seria echada a los leones.

La fe de Daniel en el Dios viviente era mas importante que la vida misma. Continuó orando, y como resultado de ello se le descubrió y fue llevado ante el rey. Conforme con la ley, y pese a que le afligió mucho hacerlo, el rey no tuvo alternativa, y sentenció a Daniel a ser arrojado a los leones.

Después de sentenciarlo, el rey estaba tan apesadumbrado que no pudo dormir en toda la noche. Temprano a la mañana siguiente, fue rápidamente hasta la fosa de los leones para ver si el Dios de Daniel lo había protegido. Se llenó de gozo cuando vio que Daniel había sido protegido por el Señor y estaba vivo y sin haber sufrido heridas. El rey se quedó maravillado por este milagro y declaró que el Dios de Daniel era el Dios viviente e inmutable para siempre. (Daniel 6.)

Terry, este relato de Daniel nos enseña en cuanto a las grandes bendiciones que están reservadas para aquellos que ponen su confianza en el Señor, y que hasta le confían su vida misma

Estos relatos de las Escrituras jamas pasaran de moda. Te resultaran tan interesantes cuando los leas como diácono, como maestro, como presbítero, como misionero, como maestro orientador, como presidente del quórum de élderes o en cualquier llamamiento que el Señor tenga para ti. Te enseñarán a tener fe, valor, amor por tu prójimo y confianza en el Señor.

Edifica tu vida sobre cimientos de verdad y rectitud. Son los únicos cimientos que permanecerán ante las presiones de esta vida y perduraran por toda la eternidad. El sacerdocio que posees es un don especial, pues quien te lo concedió es el Señor mismo. Úsalo, magnifícalo y se siempre digno de el. Quiero que sepas que tengo un testimonio directo de su poder, pues ha bendecido mi vida de muchas formas.

Te queremos mucho, y pido al Señor que te siga bendiciendo. Te doy mi testimonio de que esta es Su obra, en el nombre de Jesucristo. Amen.

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