Proclamemos el evangelio de pueblo a pueblo

Conferencia General Abril 1989logo 4
Proclamemos el evangelio de pueblo a pueblo
por el élder L. Tom Perry
del Quórum de los Doce Apóstoles

L. Tom Perry»Son tres los mensajes que interesan mas a las personas que se deciden a estudiar el evangelio: El propósito de la vida, el concepto de la familia eterna y el testimonio de que nuestro Señor y Salvador es el Hijo de Dios.»

En el libro de Primer Pedro se nos aconseja: » . . . santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros» (1 Pedro 3:15).

Vivimos en la mejor época de la historia de la humanidad, ya que las oportunidades de declarar el evangelio a la gente del mundo nunca han sido mayores. Hemos establecido estacas de Sión en muchos pueblos. Los edificios nuevos y bien cuidados hacen que las reuniones de la iglesia sean acogedoras para todos los que asisten. Se capacita a los lideres del sacerdocio para que atiendan a los miembros y les ayuden a acrecentar su fe en el evangelio del Señor y Salvador, Jesucristo. El Libro de Mormón se ha traducido a muchos idiomas y ahora, este libro de Escritura que constituye una gran base doctrinal se encuentra a disposición de muchos mas de los hijos de nuestro Padre Celestial. Este libro les ayuda a comprender las bendiciones que se reciben cuando se obedece la ley del Señor.

La tecnología ha bendecido a la humanidad con medios para enseñar y para comunicarse. Hay muchos mas templos en muchas naciones que ponen a disposición de millones de los hijos de nuestro Padre Celestial las ordenanzas salvadoras.

¡Que estimulante es vivir en esta época y ser llamados a trabajar y a dar testimonio de la gran obra en la que estamos embarcados!

Pero aun así, vemos que queda mucho por hacer. La mayoría de la población del mundo todavía espera escuchar el mensaje del Evangelio. Puesto que se nos ha bendecido con una base firme y con un mundo preparado como nunca para recibir el mensaje, este es sin duda el momento adecuado de prestar atención a las palabras de nuestro profeta, el presidente Ezra Taft Benson. El ha dicho:

«Dios nos ha mandado que prediquemos el evangelio a todo el mundo, y esta es la causa que debe unirnos en la actualidad. Sólo el evangelio salvara al mundo de la desgracia de que se destruya a sí mismo. Sólo el evangelio unirá pacíficamente a las personas de todas las razas y nacionalidades. Sólo el evangelio dará gozo, felicidad y salvación a la familia humana. » (Teachings of Ezra Taft Benson, Salt Lake City, Bookcraft, 1988, pág. 167.)

La obra crece en proporción directa al numero de mensajeros que proclaman las buenas nuevas. En toda la historia de la Iglesia, el año pasado tuvimos la cantidad más grande de misioneros regulares sirviendo en muchos países y la mayor cantidad de bautismos de conversos. Esto nos alegra, pero estamos lejos de alcanzar nuestro potencial. Todavía hay muchos jóvenes y matrimonios mayores que no han obedecido el consejo del Profeta de salir como misioneros.

Aunque hemos oído a nuestros profetas decirnos durante varias décadas que todos los miembros deben ser misioneros, sólo un pequeño porcentaje de los miembros de la Iglesia se dedican a ayudar a los misioneros regulares y a los de estaca a cumplir con la responsabilidad que tienen de proclamar el evangelio.

¿Por que nos cuesta tanto captar el espíritu de esta obra? Yo creo que hay dos razones principales.

La primera es que tenemos temor de ofender a los demás, aunque no hayamos podido encontrar justificación para este miedo. En realidad, la experiencia confirma que cuando les hablamos del evangelio a nuestros amigos, la amistad se hace mas profunda.

La segunda es que no nos hemos preparado para ser buenos mensajeros. La mayoría de los miembros de la Iglesia parece estar en el mismo estado en que me encontraba yo cuando salí de misionero regular hace muchos años. En ese entonces se nos daba muy poca capacitación para cumplir con nuestro llamamiento. Cuando llegue al campo misional, me asignaron un compañero que también era nuevo y que estaba ansiosamente esperando comenzar a trabajar en la obra para la cual se le había llamado. Inmediatamente me animó para que fuéramos a entregar folletos puerta por puerta. Nunca me olvidare de esa primera vez que nos acercamos a una casa y yo le pregunte: ¿Que hago?». Lo que me respondió me dejó pasmado. Me contestó, «Yo que sé. Nunca lo he hecho en mi vida». ¡Que distinta es la capacitación que se les da a los misioneros regulares de la actualidad! Tenemos que estar mas a tono con ellos si vamos a cumplir con nuestra responsabilidad de ser miembros-misioneros .

La experiencia dice que son tres los mensajes que interesan mas a las personas que se deciden a estudiar el evangelio, y ellos pueden darnos un punto de apoyo cuando nos preparemos para ser mejores mensajeros.

El primero es el propósito de la vida. Si la única vida que tuviéramos fuera esta y la muerte marcara el fin de nuestra existencia, no habría mucho de que preocuparse. Pero cuando estudiamos lo que escribieron los santos profetas desde el comienzo, nos enteramos de que el hombre es un ser que tiene cuerpo y espíritu, y el objetivo principal de nuestra vida en la tierra es permitir que nuestro espíritu, que existía antes que el mundo se creara, se una a un cuerpo para aprovechar la gran oportunidad de esta vida mortal. La fusión de estos dos nos permite crecer, desarrollarnos y madurar en una forma que sólo es posible cuando el espíritu y el cuerpo están juntos. Con nuestro cuerpo pasamos por ciertas pruebas en este estado de nuestra existencia que llamamos probatorio. Para nosotros, es una época de aprendizaje y de pruebas para demostrar que somos dignos de tener otras oportunidades en la eternidad, y todo esto es parte del plan que nuestro Padre Celestial tiene para sus hijos.

Si, todos estamos ansiosos por saber que finalidad tiene nuestra creación y que oportunidades y limites tiene nuestra existencia mortal. El evangelio de Jesucristo nos enseña todas estas cosas. Por eso, debemos estar preparados para declarar ese mensaje a los que buscan la verdad.

Quisiera sugerirles que como familia estudiaran juntos las Escrituras específicamente para entender mejor el propósito de la vida. Si lo desean, podrían pedir prestado en la biblioteca de su barrio el video o el casete titulado «El plan de nuestro Padre Celestial» y pasarle como parte de una de las noches de hogar. Cuando todos los miembros de la familia comprendan mejor de dónde provenimos, por que estamos aquí y adonde vamos después de morir, tendrán mas capacidad para enseñar esta lección básica sobre el propósito de la vida a las personas que realmente quieran saber.

El segundo mensaje que interesa a los que quieren saber mas sobre el evangelio es el concepto de la familia eterna. En los comienzos, el Señor les enseñó a Adán y a Eva la importancia de la familia. Las Escrituras dicen: »Por tanto, dejara el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.» (Génesis 2:24).

El plan de Dios es unir a Su familia eterna por medio de la sagrada unión del matrimonio, la cual puede perdurar mas allá de la tumba. Los cónyuges tienen la responsabilidad de traer hijos al mundo y de enseñarles quienes son y que función tendrán en este plan divino de nuestro Padre Eterno.

Los padres tienen la gloriosa oportunidad de ser la influencia más poderosa, mas que ninguna otra, en la vida de los hijos que traigan a su hogar. Si observamos a nuestro alrededor nos damos cuenta de que el gozo más grande de esta vida y la esperanza consoladora de las eternidades se encuentra en la unión de familias eternas. Así seamos casados o solteros, formamos parte de una familia que puede ser eterna.

También podemos observar el sufrimiento de la sociedad cuando no existe el cuidado y la enseñanza que pueden impartir en el hogar los padres dignos.

Una vez mas, les aconsejamos que, como familia estudien en las Escrituras los pasajes referentes a la naturaleza eterna de la familia, para que sean ejemplos del gozo que puede existir en este mundo como resultado de la obediencia que se le dé a este principio eterno. Tenemos otro video o casete que se titula »Juntos para siempre» y que si gustan podrían pasar en una de sus Noches de Hogar. También debe de estar a disposición en la biblioteca de los centros de reunión.

El tercer mensaje es el testimonio de nuestro Señor y Salvador. Declaramos al mundo que Jesus es el Cristo. Repudiamos la doctrina de que Cristo es un mito o el producto de la creación de hombres conspiradores. Censuramos la creencia de que fue sólo un gran maestro. Testificamos de la divinidad de Jesus de Nazaret; afirmamos que es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. Declaramos que tenemos otro testigo que declara esa verdad divina y que es el Libro de Mormón.

Debemos capacitarnos para enseñar que este libro contiene la verdad y que es otro testigo de la misión de nuestro Señor y Salvador. Debemos conocer su historia y saber lo que contiene. Por ejemplo, examinemos el milagro de la traducción del Libro de Mormón dictada por el profeta José Smith y escrita por Oliverio Cowdery.

Después que se perdieron las 116 paginas que Martin Harris se había llevado a la casa, el 7 de abril de 1829 se empezó la traducción, dos días después que Oliverio Cowdery había llegado a Harmony, Pennsylvania, y se había ofrecido a servir como escriba del Profeta. El 15 de mayo, cinco semanas después, habían llegado al relato del ministerio del Salvador a los nefitas que se encuentra en 3 Nefi, capitulo 11.

El 11 de junio se habían traducido las ultimas laminas grabadas por Mormón y ese mismo día el Profeta aseguró los derechos de autor. El 30 de junio se terminó la traducción. De principio a fin la traducción no duró mas de 85 días. Sin embargo, con todo lo que sucedió durante esos 85 días, es aparente que la traducción sólo puede haberse llevado a cabo en unos 60 a 65 días.

Recordad que durante ese tiempo el Profeta se mudó de Harmony a Fayette, hizo varios viajes para comprar provisiones, recibió y escribió 13 secciones de Doctrina y Convenios, restauró el Sacerdocio de Aarón y el Sacerdocio de Melquisedec, convirtió y bautizó a varias personas, y muchas otras cosas mas. Ellos no tuvieron tiempo de ir a las bibliotecas para encontrar mas información, ni tuvieron tiempo de corregir ni pulir, ni de comprobar fechas u otros detalles. Como lo afirmó Oliverio, el contenido del libro se traducía sin interrupciones, día tras día, a medida que las palabras fluían de la boca del profeta José Smith.

¡Esa fue una hazaña increíble! El Profeta dictó todo el texto de una sola vez, y así ha permanecido hasta nuestros días, con poquísimos cambios editoriales. No es un libro sencillo y superficial concebido por la mente de un jovencito, sino que contiene la historia de mil años de colonización y de revelaciones. Otro hecho asombroso, además de la rapidez con que se hizo la traducción y es que el profeta José Smith lo tradujo de un idioma desconocido para él, un idioma que nunca había aprendido, y sin tener a nadie a quien recurrir para que lo asesorara.

El Libro de Mormón es una historia sagrada de los habitantes de la antigua América. Nos enseña a tener fe en Cristo y nos insta a obedecer Su voluntad. Testifica sobre la divinidad de Jesus de Nazaret diciendo que es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. Por supuesto que, como miembros de la Iglesia, podemos prepararnos para enseñar con eficacia sobre este segundo testigo, el Libro de Mormón, y lo que revela al mundo acerca de la misión de nuestro Señor y Salvador.

¿Cómo le hablamos a un amigo que necesita recibir la luz y la vida del evangelio? Por medio del ejemplo, siendo un amigo sincero para él. Lo hacemos demostrando interés en sus ideas, sentimientos y experiencias que haya tenido con respecto a nuestro Padre Celestial, al propósito de la vida, a la importancia de la familia y a la misión de nuestro Salvador. Gozad de la experiencia de escuchar a vuestros amigos. Y entonces, como dijo del presidente Kimball: »Tenemos una doble responsabilidad: la de testificar sobre lo que sabemos, sentimos y hemos sentido, y la de vivir dignamente para que el Espíritu Santo nos acompañe y transmita con poder nuestras palabras al corazón de los investigadores» (Ensign, oct. de 1977, pág. 5).

La única esperanza que le resta a este mundo en decadencia es que nuestra vida se guíe por las normas que se basan firmemente en el Evangelio de nuestro Señor y Salvador.

Ruego que cada uno de nosotros este preparado y tenga la valentía de dar a conocer a los demás este don, más grande que ninguno, que el Señor ha dado a sus hijos. Testifico sobre la veracidad de Su mensaje en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Amén.

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