El hogar ideal para los Santos de los Últimos Días

El hogar ideal para los Santos de los Últimos Días

Marion G. Romneypor el presidente Marion G. Romney
Segundo Consejero en la Primera Presidencia
Liahona, Enero de 1979

“En el hogar debidamente ordenado se pone el fundamento mismo del reino de Dios, de la rectitud, del progreso, del desarrollo, de la vida eterna y del aumento eterno en el reino de Dios,” —Presidente Joseph F. Smith

En un hogar ideal de Santos de los Últimos Días, presiden padres que han sido sellados por el poder del Sacerdocio, y si los hijos no nacieron bajo el convenio, habrán sido sellados a sus padres. Cada miembro de dicha familia pagará un diezmo justo.

En un verdadero hogar de Santos de los Últimos Días, cada día principia y termina con una oración, tanto familiar como individual; en él se enseña y se practica el Evangelio de Jesucristo mediante el precepto y el ejemplo, y se honra el Sacerdocio.

Los miembros de un verdadero hogar mormón, son leales el uno al otro; se aman, respetan y sostienen mutuamente.

Los Santos de los Últimos Días tenemos un concepto del matrimonio que difiere del de cualquier otra persona; para nosotros, el matrimonio es, como para muchas personas, el comienzo de una familia terrenal; pero es también el comienzo de una familia eterna. El esposo y la esposa han sido sellados mediante el Santo Sacerdocio y mediante el Santo Espíritu de la Promesa a fin de que su unión continúe durante las eternidades; sus hijos les pertenecerán para siempre. La realización de esta esperanza, es para los Santos de los Últimos Días el concepto del cielo.

Dicho concepto inspira a los futuros novios a llevar vidas limpias y puras; saben, como solía decir el presidente David O. McKay, “que aunque sabemos que el casamiento en el templo es un convenio digno y esencial, lo fundamental son la dignidad y pureza personales de los prometidos, las cuales se determinarán durante sus años de noviazgo, antes del casamiento mismo… La felicidad de la vida conyugal comienza en el noviazgo, no cuando se efectúa la ceremonia del matrimonio. Una vida pura es esencial para que el matrimonio en el templo tenga éxito”.

Vosotros, los que os habéis casado por las leyes de los hombres y que no habéis sido sellados, deberíais establecer el matrimonio en el templo como vuestra meta; haceos merecedores de ello, viviendo las normas del evangelio; buscad la ayuda del Señor en vuestra preparación, y después, en alguna forma, id al templo y sed sellados.

En una ocasión, el presidente Brigham Young dijo:

“Si comprendiera su importancia, cada joven de nuestra comunidad haría cualquier sacrificio o esfuerzo para casarse en la manera debida mediante el Sacerdocio, en el templo; ninguna señorita de nuestra comunidad que ame el evangelio y desee sus bendiciones, desearía casarse en cualquier otra manera.” (Journal of Discourses, 11:118.)

Ya he mencionado que un hogar de Santos de los Últimos Días, es aquél en donde se paga un diezmo justo. Concerniente al diezmo, el presidente Brigham Young, dijo:

“El Señor instituyó el diezmo; se practicó en los días de Abraham, Enoc y Adán… quisiera simplemente decir esto a los que profesan ser Santos de los Últimos Días: Si descuidamos el pago de nuestros diezmos y ofrendas, recibiremos el castigo del Señor; esto se cumplirá al pie de la letra. Si descuidamos el pago de nuestros diezmos y ofrendas, descuidaremos otras cosas, y esto continuará acrecentándose hasta que el Espíritu del Evangelio se encuentre completamente lejos de nosotros, y quedemos en las tinieblas, y sin saber adónde vamos.” (Discourses of Brigham Young, edición 1951, pág. 174.)

Todo verdadero hogar mormón, es un hogar de oración. La primera instrucción que el Señor dio a Adán y Eva después que ambos fueron expulsados del Jardín, y que se hizo constar por escrito, fue el mandamiento de “que adorasen al Señor su Dios” (Moisés 5:5). Desde aquel entonces hasta la actualidad, este mandamiento divino se ha repetido con más frecuencia que cualquier otro. Las familias y los miembros de la Iglesia que no lo cumplan, lo hacen a su propio riesgo.

“Ora siempre”, dijo el Señor, “para que salgas vencedor; sí, para que venzas a Satanás, y para que te escapes de las manos de los siervos de Satanás, quienes apoyan sus obras.” (D. y C. 10:5.)

“Y un mandamiento les doy: Quien no cumpla con sus oraciones ante el Señor, cuando sea tiempo, será tenido en cuenta ante el juez de mi pueblo.” (D. y C. 68:33.)

El presidente Joseph F. Smith, dijo lo siguiente:

“En el hogar debidamente ordenado se pone el fundamento mismo del reino de Dios, de la rectitud, del progreso, del desarrollo, de la vida eterna y del aumento eterno en el reino de Dios. No debe ser difícil considerar el hogar con la más alta reverencia y pensamientos exaltados, si puede fundarse sobre los principios de pureza, de cariño verdadero, de rectitud y justicia. El hombre y la mujer que tienen perfecta confianza el uno en el otro, y que determinan obedecer las leyes de Dios en sus vidas y cumplir la medida de su misión en la tierra, no estarían y nunca podrían estar contentos sin el hogar. Sus corazones, sus sentimientos, sus mentes, sus deseos, se inclinarían naturalmente hacia el establecimiento de un hogar y familia y reino propios, hacia la colocación de los cimientos del crecimiento eterno y poder, gloria, exaltación y dominio por los siglos de los siglos.” (Doctrina del Evangelio, págs. 297-298.)

El cielo es tan solamente una extensión de los hogares ideales de los Santos de los Últimos Días.

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