Octubre de 1979
Defendamos nuestros principios
por Terry J. Moyer
Juan tomó la hoja con la lista de los materiales que debía estudiar, y rápidamente garrapateó en la parte de atrás los detalles de la asignación que había recibido: artículo de 3 páginas para entregar el cinco, sobre la escases mundial de alimentos y el aumento de población; usar la lista de los materiales que debemos leer.
En ese momento sonó la campana y el joven se dirigió por el pasillo hacia el comedor. Una vez que el grupo de estudiantes mormones que acostumbraban almorzar juntos, se hubieron sentado en sus lugares de siempre en el comedor, Juan les preguntó:
— ¿Les dio hoy el señor Pereira a ustedes también un trabajo sobre el aumento de población y la escases mundial de alimentos?
De la conversación que tuvieron surgió el hecho de que no solamente la clase de Sociología de Juan había recibido esa asignación, sino que también la había recibido Camila en su clase de Economía, y Julia en su clase de Historia.
— Yo creo que hemos tenido que hacer un trabajo similar por lo menos dos veces por año en los últimos tres años, ya sea de un maestro u otro —agregó Luisa—. Si no es sobre el aumento de población, es sobre el aborto o sobre la escases de alimentos.
Julia expresó sus protestas de la siguiente manera:
— Y el material que nos dan para estudiar deja bien sentado que se espera que lleguemos a estas conclusiones: “El mundo está superpoblado. No se deben tener familias grandes. Se necesita del aborto para controlar el aumento de la población mundial. No tenemos suficientes alimentos”. ¡Pero yo no creo en todo eso!
— Quizás estemos interpretando mal la intención de los profesores—dijo Juan—. Pienso que el señor Pereira y los otros maestros nos dan deberes para hacer sobre estos temas, porque son asuntos que realmente nos preocupan; y muchos de ellos están de acuerdo con lo que la Iglesia nos enseña.
— Sí, tal vez tengas razón Juan —respondió Luisa—. Pero, ¿cómo debemos hacer estos deberes cuando la opinión del profesor no es igual a lo que la Iglesia nos enseña?
La conversación de estos jóvenes nos presenta algunos problemas sumamente interesantes. Frecuentemente, la opinión de los profesores será totalmente distinta de lo que enseña la Iglesia, de las declaraciones de los líderes de la Iglesia, y de las Escrituras. (Las declaraciones de la Iglesia sobre el aborto, el control de la natalidad y otros asuntos de interés general, usualmente están a disposición de los miembros por medio del obispo o del maestro de seminario.)
— ¿Por qué no vamos a hablar con el señor Martins? —Propuso Juan—. Él ha sido profesor aquí por muchos años, y además ha sido obispo y maestro de seminario.
El obispo Martins los escuchó atentamente y luego les dijo:
— Entiendo perfectamente el problema que tienen, pero creo que no lo están enfocando de la manera apropiada. Ustedes suponen que solamente pueden usar las fuentes de información que el señor Pereira ha anotado en la lista que les dio, y que deben llegar a las mismas conclusiones que los autores que escribieron esos artículos. Pero no tengo ninguna duda de que pueden usar cualquier otro recurso, y establecer otros puntos de vista llegando a conclusiones diferentes, si sus investigaciones así se lo indican.
— Pero ¿hay libros y artículos que apoyen lo que la Iglesia nos enseña? —preguntó Luisa.
— Ciertamente —replicó el obispo—. Son muy pocos los estudios en los que no exista la controversia. Los investigadores honestos y sinceros, trabajando con la misma información, pueden llegar a conclusiones vastamente diferentes, y luego publicar artículos y libros documentados en apoyo de dichas conclusiones. Algunos científicos están seguros de que el mundo está superpoblado con cuatro billones de personas; otros piensan que la tierra es capaz de proveer muy bien para 40 o 50 o aun 100 billones de habitantes. Y entre los sociólogos las diferencias de opinión son probablemente más grandes aún, porque ellos trabajan con el más difícil de todos los sujetos: el ser humano. Este es el motivo por el cual vamos a encontrar diversas opiniones, todas distintas y fuertemente defendidas; no hay respuestas fáciles para estas interrogantes. Como Santos de los Últimos Días, somos afortunados en tener la verdad revelada para guiarnos en estos temas tan debatidos, y debemos estar agradecidos por ello. Hay muchos investigadores tanto en la Iglesia como fuera de ella, cuyos trabajos están totalmente de acuerdo con lo que el Señor ha revelado; todo lo que ustedes tienen que hacer es encontrar esos trabajos y luego decidir cuáles pueden usar en sus deberes escolares.
Durante las tres semanas siguientes, Juan, Julia y Camila se dedicaron a trabajar arduamente; juntos, leyeron cuidadosamente todo lo que el señor Pereira había sugerido en su lista, y luego comenzaron a buscar nuevos materiales en la biblioteca de la escuela y en la pública. Se pusieron en contacto con agencias gubernamentales y de servicios sociales, y obtuvieron buenos materiales de información, referencias y estadísticas. También consultaron a otros profesores.
Los tres jóvenes recibieron excelentes calificaciones por el trabajo que presentaron, basado en los principios que habían aprendido de la Iglesia; se les invitó a que presentaran los resultados de sus investigaciones en sus respectivas clases, y a’ que respondieran preguntas de los otros estudiantes. La información que habían recopilado los había preparado bien para apoyar sus informaciones, y más aún, habían aprendido que hay excelentes razones científicas para apoyar la posición de la Iglesia con respecto a delicados asuntos morales. También descubrieron que algunos profesores con enérgicas opiniones opuestas, respetan a los estudiantes que hacen un buen trabajo de investigación, aun cuando no estén de acuerdo con ellos; además, aprendieron que el Evangelio de Jesucristo está siempre en armonía con la verdad, cualquiera sea la fuente de donde ésta proceda.
Lo que puede hacer una persona
«En 1975, Janelle Griffin estaba en el cuarto grado de secundaria, cuando tuvo que hacer un trabajo sobre el aumento de la población mundial; esta asignación comenzó una cadena de acontecimientos que finalmente llevó a la producción de una filmina titulada “Comienza la vida”.
Janelle y su padre, el doctor Glenn Griffin, quienes actualmente son miembros de la Estaca Val Verda, de Bountiful, Utah, revisaron todas las fotos de la familia que tenían y seleccionaron algunas transparencias. Luego las combinaron con una historia que ambos habían escrito, en contra del aborto. La presentación que hicieron, dando énfasis a la santidad de la vida humana, fue entusiastamente aplaudida por estudiantes y profesores. Luego se le hizo algunas revisiones y se produjo una cinta de sonido grabada en cassette. Al ver la presentación, algunas personas sugirieron que todo joven de la Iglesia debería verla. Como resultado, después de nuevas revisiones, se hizo la distribución de “Comienza la vida” en 17 idiomas, a toda la Iglesia. (Número de almacén SPVVOF1420.)
¿Qué puedes hacer tú?
Se necesitan: Jóvenes Santos de los Últimos Días de aguda inteligencia, para servir a sus semejantes y quizás para ganar premios Nobel por los siguientes trabajos:
- Encontrar una manera de eliminar las ratas, ayudando en esta forma a aumentar en un 25% la provisión de alimentos en algunas zonas. La técnica debe ser inofensiva, a fin de poder usarse en zonas altamente pobladas.
- Descubrir una manera de convertir, con poco gasto, el agua salada en agua dulce, lo cual permitiría transformar algunos desiertos que están próximos a los océanos, en productivas tierras de cultivo. Sugerencia: ¿Podría acaso usarse la energía solar?
- Encontrar la manera en que haya más tractores y herramientas disponibles para un número mayor de granjeros, en una cantidad más grande de zonas, incluyendo el tipo de equipo que se puede usar en las granjas pequeñas.
- Buscar maneras más eficaces de evitar la descomposición de los alimentos en las zonas subdesarrolladas, reduciendo en esta forma el desperdicio y haciendo posible la alimentación de muchos millones de personas más.
- Encontrar una forma económica de disponer de más energía solar en todas las regiones del mundo, para reemplazar las fuentes de energía que se van extinguiendo con el uso.
- Descubrir la manera de usar los alimentos oceánicos y hacer que estén más disponibles, en una forma más agradable y a un costo más bajo.
Los jóvenes Santos de los Últimos Días pueden ganar premios por encontrar una forma para extraer de la atmósfera agua para riego; hallar nuevas fuentes de energía; descubrir mejores técnicas para cosechar, manufacturar, empacar y distribuir alimentos; establecer granjas en el desierto; descubrir la forma de usar agua de los polos, y proyectos similares.
Ciertamente, hay en el mundo muchas personas que sufren hambre; indudablemente, existen otros problemas. ¿Qué harán al respecto los jóvenes intelectos de Sión? ¿Seguirán a aquellos que hablan de tragedia y destrucción? ¿Se unirán a los que están tratando de encontrar solución para los problemas? Somos los hijos de Padres Celestiales, creados a Su imagen, y tenemos la capacidad para resolver problemas complicados.
Por medio del profeta Joel el Señor dijo lo siguiente:
“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.
Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.” (Joel 2:28-29.)
Las soluciones para los problemas complicados existen, y se encontrarán. Al trabajo afanoso y a los muchos fracasos, siguen los grandes descubrimientos; y a veces aquellos que reciben la inspiración, quizás ni siquiera la reconozcan como tal.
¿Quién podría haber predicho en 1750 la avalancha de cambios que acarrearía el desarrollo de la máquina a vapor que hizo James Watts? En 1870, ¿quién podría haber previsto la evolución que tendría la electricidad en los cien años siguientes? Y en 1957, ¿quién habría creído que el primer satélite artificial conduciría a las primeras huellas humanas en la luna, sólo doce años más tarde?
¿Qué nos depara el futuro? Tomemos a un inteligente joven Santo de los Últimos Días. Agreguémosle una buena educación y una mente inquisitiva y determinada a encontrar soluciones a los problemas; sumémosle una buena disposición a orar y a escuchar la inspiración del Espíritu. Lo que haga ese joven puede salvar del hambre a millones de personas.
¿Por qué hay hambre en el mundo?
Pregunta: ¿Está realmente el mundo superpoblado?
Respuesta: Si los cuatro billones de habitantes de la tierra se dividieran en grupos de cinco, cada grupo podría tener cerca de una hectárea de tierra en los Estados Unidos. Canadá, México, y América Central quedarían vacíos; Europa, Asia, África, Australia y las islas del mundo estarían vacías. La gente puede estar mal distribuida en el mundo; pero ¿está éste realmente superpoblado? (La población mundial es de 4 billones de personas; la superficie de los Estados Unidos tiene 9.399.317 kilómetros cuadrados, y hay 100 hectáreas por cada kilómetro cuadrado.)
P: ¿Hay suficiente comida para todos los habitantes de la tierra?
R: Sí. Durante muchos años la producción de alimentos ha aumentado más rápidamente que la población mundial.
P: Entonces, ¿por qué hay hambre en el mundo?
R: Las razones son muchas e incluyen lo siguiente:
- En algunas zonas, especialmente en las subdesarrolladas, la distribución de alimentos es muy ineficaz.
- La tecnología agrícola actual deja mucho alimento en los campos. (Se estima que las cosechadoras mecánicas dejan hasta 25% de algunas cosechas en el campo. Por causa del alto costo de la mano de obra, no es conveniente desde el punto de vista económico perder el tiempo en volver por el rastrojo para recoger lo que ha quedado. En algunos casos lo que se pierde no está maduro, o está demasiado maduro, o ha quedado en esquinas de un campo, donde la maquinaria no puede operar.)
- El empacado y almacenamiento deficiente de alimentos, da como resultado grandes pérdidas de comida.
- En algunas partes del mundo las ratas consumen enormes cantidades de comida. “En India las ratas comen suficiente grano como para llenar un tren de 4.800 kilómetros de largo.” (National Geographic, julio de 1977, pág. 63.)
- Las deficientes técnicas agrícolas no permiten producir tantos alimentos como sería posible por hectárea de tierra.
- Gran cantidad de tierra que podría dedicarse al cultivo de alimentos, se usa para producir tabaco, opio, e ingredientes para hacer bebidas alcohólicas.
- En algunas partes del mundo los gobiernos, a propósito o involuntariamente, alientan a los agricultores a producir menos alimentos.
- En otras partes, se usan muchos kilos de proteína vegetal, para lograr un kilo de proteína animal (o sea, carne).
¿Qué hace la Iglesia al respecto?
Uno de los principales objetivos del Instituto Ezra Taft Benson de Provo, Utah, es ayudar a los habitantes del mundo a lograr una mejor alimentación. Organizado hace 3 años y bajo la dirección del doctor Delos Ellsworth, el Instituto se dedica a una extensiva investigación en cuanto a la producción de alimentos, a la nutrición, la agricultura, y el almacenamiento de alimentos.
Se han hecho numerosos esfuerzos y experimentación con respecto a la producción de alimentos en una pequeña parcela de tierra, al almacenamiento de alimentos en climas tropicales, a la selección que puede hacerse en cuanto al almacenamiento de alimentos en el hogar, y a los métodos de horticultura que pueden producir más. La investigación en todos estos campos continúa.
Cuando se le preguntó si los miembros de la Iglesia están interesados en el trabajo de investigación para ayudar a combatir el hambre en el mundo, el Dr. Ellsworth sacó una lista de más de 2.000 científicos Santos de los Últimos Días que hacen investigación en alimentación y agricultura. Ciertamente, la Iglesia y los miembros se interesan y se dedican a tratar de resolver los problemas.

























