Ruego que Él nos utilice

Conferencia General Octubre 2021

Ruego que Él nos utilice

Por Sharon Eubank
Primera Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro

Los esfuerzos pequeños tienen un gran impacto a nivel colectivo, y magnifican las muchas cosas que hacemos individualmente como discípulos de Jesucristo.


Esta galleta hecha de masa de hojaldre y pistachos es un gracias. La hizo la familia Kadado que, durante décadas, fue propietaria de tres pastelerías en Damasco, Siria. Cuando estalló la guerra, un bloqueo impidió que los alimentos y suministros llegaran a la zona de la ciudad donde vivían. La familia Kadado comenzó a pasar hambre. En lo peor de esa desesperada situación, Latter-day Saint Charities y algunos valientes trabajadores de Rahma Worldwide comenzaron a servir una comida caliente al día, junto con leche para los niños pequeños. Después de una época difícil, la familia retomó su vida —así como su pastelería— en un nuevo país.

Hace poco llegó a las oficinas de la Iglesia una caja de galletas con el siguiente mensaje: “Durante más de dos meses, nos las arreglamos para obtener alimentos de la cocina de Rahma–Latter-day Saint [Charities]. Sin eso [habríamos] muerto de hambre. Por favor, acepten esta […] muestra de mi tienda como un pequeño símbolo de gratitud. Pido a Dios Todopoderoso que los bendiga […] en todo lo que hagan”1.

Una galleta de gratitud y reconocimiento. Es para ustedes. Para todos los que oraron después de ver una historia en las noticias, los que se ofrecieron como voluntarios cuando no resultaba conveniente o los que bondadosamente donaron dinero al fondo humanitario, confiando en que serviría para algo bueno: gracias.

La responsabilidad divina de cuidar de los pobres

La Iglesia de Jesucristo está bajo mandato divino de cuidar de los pobres2. Es uno de los pilares de la obra de salvación y exaltación3. Lo que era verdad en los días de Alma ciertamente lo es para nosotros: “Y así, en sus prósperas circunstancias no desatendían a ninguno que estuviese desnudo, o que estuviese hambriento, o sediento, o enfermo, o que no hubiese sido nutrido; y no ponían el corazón en las riquezas; por consiguiente, eran generosos con todos, ora ancianos, ora jóvenes, esclavos o libres, varones o mujeres, pertenecieran o no a la iglesia, sin hacer distinción de personas, si estaban necesitadas”4.

La Iglesia responde en una amplia variedad de maneras a este mandato, por ejemplo:

  • la ministración que realizamos por medio de la Sociedad de Socorro, los cuórums del sacerdocio y las clases;
  • el ayuno y el uso de las ofrendas de ayuno;
  • las granjas de bienestar y las plantas de envasado;
  • los centros de bienvenida para inmigrantes;
  • los programas de ayuda para personas encarceladas;
  • la labor humanitaria de la Iglesia;
  • y la aplicación JustServe, donde esté disponible, que pone en contacto a los voluntarios con las oportunidades de servicio.

Todos esos recursos, organizados por medio del sacerdocio, hacen que los esfuerzos pequeños tengan un gran impacto a nivel colectivo, y magnifican las muchas cosas que hacemos individualmente como discípulos de Jesucristo.

Los profetas tienen mayordomía sobre toda la tierra

Los profetas tienen una responsabilidad para con toda la tierra, y no solo para con los miembros de la Iglesia. Conozco por experiencia propia la manera personal y devota con que la Primera Presidencia asume esa responsabilidad. A medida que las necesidades aumentan, la Primera Presidencia nos ha mandado que aumentemos de manera considerable nuestro compromiso humanitario. A ellos les importan tanto las grandes tendencias como los pequeños detalles.

Hace poco les mostramos una de las batas médicas protectoras que Beehive Clothing confeccionó para su uso en los hospitales durante la pandemia. Como doctor en medicina, el presidente Russell M. Nelson manifestó gran interés. No solo quiso verla, sino quiso probársela, revisar los puños, el largo y el modo en que se ataba a la espalda. Luego nos dijo, con emoción en la voz: “Cuando se reúnan con las personas durante sus asignaciones, denles las gracias por sus ayunos, sus ofrendas y su ministración en el nombre del Señor”.

Informe sobre ayuda humanitaria

A petición del presidente Nelson, paso a darles un informe del modo en que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está respondiendo a los huracanes, terremotos, desplazamiento de refugiados e incluso la pandemia gracias a la bondad de los Santos de los Últimos Días y de muchos amigos. Aunque los más de 1500 proyectos relacionados con el COVID-19 fueron ciertamente el foco principal de la ayuda de la Iglesia durante los últimos dieciocho meses, la Iglesia también respondió a 933 desastres naturales y crisis de refugiados en 108 países. No obstante, las estadísticas no reflejan toda la realidad. Permítanme compartir cuatro breves ejemplos que ilustran una pequeña parte de lo que se está haciendo.

Ayuda sudafricana por el COVID

La joven de dieciséis años Dieke Mphuti, de Welkom, Sudáfrica, perdió a sus padres hace años, quedándose sola a cargo de tres hermanos pequeños. Siempre fue abrumador para ella encontrar comida suficiente, pero las cuarentenas y la escasez de suministros a causa del COVID hicieron que fuera casi imposible. A menudo pasaban hambre, y apenas subsistían gracias a la generosidad de sus vecinos.

Un día soleado de agosto de 2020, Dieke se sorprendió cuando alguien llamó a la puerta. Al abrir, vio a dos extraños: uno era un representante de la Iglesia, de la oficina del Área en Johannesburgo, y el otro un funcionario del Departamento de Desarrollo Social de Sudáfrica.

Las dos organizaciones se habían unido para llevar alimentos a las familias en riesgo. Dieke se llenó de alivio al entrever la cantidad de harina de maíz y otros alimentos básicos que se compraron con fondos humanitarios de la Iglesia. Eso la ayudaría a mantener a su familia durante varias semanas hasta que pudiera comenzar a beneficiarse del paquete de ayuda del gobierno.

La historia de Dieke es una de las miles de experiencias como esa que han tenido lugar por todo el mundo durante la pandemia del COVID, gracias a las contribuciones consagradas de ustedes.

Ayuda a los afganos en Ramstein

Todos hemos visto imágenes recientes en las noticias: miles de evacuados saliendo de Afganistán. Muchos llegaron a bases aéreas o a otras ubicaciones provisionales en Catar, Estados Unidos, Alemania y España antes de continuar hacia su destino final. Sus necesidades eran inmediatas, y la Iglesia respondió con suministros y voluntarios. En la base aérea de Ramstein, Alemania, la Iglesia donó grandes cantidades de pañales, fórmula para bebé, alimentos y calzado.

Algunas hermanas de la Sociedad de Socorro se dieron cuenta de que muchas mujeres afganas estaban usando las camisas de sus maridos para cubrirse la cabeza, porque en medio de la convulsión en el aeropuerto de Kabul les habían arrancado sus pañuelos tradicionales. En un acto de amistad que traspasaba cualquier barrera religiosa o cultural, las hermanas del Barrio Ramstein 1 se reunieron para coser las tradicionales prendas musulmanas para las mujeres afganas. La hermana Bethani Halls dijo: “Nos enteramos de que las mujeres necesitaban ropa de oración, y estamos cosiendo para que puedan estar [cómodas] al orar”5.

Ayuda por el terremoto en Haití

El siguiente ejemplo demuestra que no hace falta tener riquezas ni ser mayor a fin de ser un instrumento para bien. La joven de dieciocho años Marie “Djadjou” Jacques es de la Rama Cavaillon, en Haití. Cuando azotó el devastador terremoto cerca de su ciudad en el mes de agosto, la casa de su familia fue una de las decenas de miles de edificios que se derrumbaron. Es casi imposible imaginar la desesperación de perder tu hogar pero, en lugar de entregarse a la desesperación, Djadjou —increíblemente— pensó en los demás.

Associated Press

Vio a una vecina anciana en apuros y comenzó a cuidar de ella. Ayudó a los demás a quitar los escombros. A pesar del agotamiento físico, se unió a otros miembros de la Iglesia para distribuir alimentos y estuches de higiene a otras personas. La historia de Djadjou es solo una de los muchos y poderosos ejemplos de servicio que han llevado a cabo los jóvenes y jóvenes adultos que se esfuerzan por seguir el ejemplo de Jesucristo.

Ayuda por las inundaciones en Alemania

Solo unas semanas antes del terremoto, otro grupo de jóvenes adultos prestaba servicio similar al otro lado del Atlántico. Las inundaciones que arrasaron Europa occidental en julio fueron las más graves en décadas.

Cuando las aguas por fin retrocedieron, un comerciante de Ahrweiler, un distrito alemán a orillas de un río, se quedó completamente desolado al comprobar los daños. Ese humilde hombre, un devoto católico, oró en voz baja para que Dios enviara a alguien que lo ayudara. A la mañana siguiente, el presidente Dan Hammon, de la Misión Alemania Fráncfort, llegó a la calle con un pequeño grupo de misioneros que llevaban puestos los chalecos amarillos de Manos que Ayudan. El agua había alcanzado hasta los tres metros [diez pies] en las paredes de la tienda, dejando una profunda capa de lodo. Los voluntarios limpiaron el lodo, quitaron la alfombra y el panel de yeso y lo amontonaron todo en la calle para que se lo llevaran. El comerciante, lleno de alegría, trabajó junto a ellos durante horas, asombrado de que el Señor hubiera enviado a un grupo de Sus siervos en respuesta a su oración, ¡y en menos de 24 horas!6.

“Ruego que Él nos utilice”

Hablando de las labores humanitarias de la Iglesia, el élder Jeffrey R. Holland una vez señaló: “Dios contesta las oraciones […] la mayor parte del tiempo […] mediante otras personas. Ruego que Él nos utilice. Ruego que seamos la respuesta a las oraciones de la gente”7.

Hermanos y hermanas, por medio de su ministerio, donaciones, tiempo y amor, ustedes han sido la respuesta a muchas oraciones. Y todavía hay muchísimo más por hacer. Como miembros bautizados de la Iglesia, estamos bajo convenio de cuidar a quienes están necesitados. Nuestros esfuerzos individuales no necesariamente requieren dinero o lugares muy lejanos8; requieren la guía del Espíritu Santo y un corazón dispuesto a decirle al Señor: “Heme aquí, envíame a mí”9.

El año agradable del Señor

En Lucas 4 leemos que Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, y se levantó en la sinagoga para leer. Eso sucedió cerca del comienzo de Su ministerio terrenal, y Él citó un pasaje del libro de Isaías:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los quebrantados,

“a predicar el año agradable del Señor […].

“Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos”10.

Testifico que ese pasaje de las Escrituras se está cumpliendo en nuestros días también. Testifico que Jesucristo ha venido para sanar a los quebrantados de corazón. Su Evangelio está para dar vista a los ciegos. Su Iglesia está para predicar libertad a los cautivos, y Sus discípulos por todo el mundo se esfuerzan por poner en libertad a los quebrantados.

Para concluir, permítanme repetir la pregunta que Jesús hizo a Su apóstol Simón Pedro: “¿Me amas?”11. La esencia del Evangelio se encuentra en el modo en que respondemos a esa pregunta por nosotros mismos y “[a]pac[entamos] [Sus] corderos”12. Con gran reverencia y amor por Jesucristo, nuestro Maestro, invito a cada uno de nosotros a ser parte de Su glorioso ministerio, y ruego que Él nos utilice. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.


  1. Abdul Razaq, correspondencia personal, mayo de 2021.
  2. Véase Doctrina y Convenios 104:11–18.
  3. Véase Manual General: Servir en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1.2.2, LaIglesiadeJesucristo.org.
  4. Alma 1:30.
  5. Bethani Halls, citado en “Aiding Afghan Evacuees [Ayudando a los evacuados afganos]”, Boletín de Bienestar y Autosuficiencia del Área Europa, agosto de 2021.
  6. De Dan Hammon (presidente de la Misión Alemania Fráncfort), correo electrónico dirigido a Ty Johnson, 2021.
  7. Jeffrey R. Holland, “Neonatal Resuscitation with Elder Holland”, video, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 10 de noviembre de 2011, youtube.com.
  8. Véase Sharon Eubank, “16 cosas que puedes hacer para ser humanitario”, 3 de octubre de 2021, LaIglesiadeJesucristo.org.
  9. Isaías 6:8; véase también Abraham 3:27).
  10. Lucas 4:18–19, 21.
  11. Véase Juan 21:15–17.
  12. Juan 21:15–17.
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