Simplemente hermoso; hermosamente simple

Conferencia General Octubre 2021

Simplemente hermoso; hermosamente simple

Por el élder Gary E. Stevenson
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Que podamos mantener el Evangelio sencillo al asumir nuestras responsabilidades divinamente asignadas.


Introducción

Doy una cordial bienvenida a cada uno de ustedes que participa en esta conferencia.

Hoy espero describir dos elementos del evangelio restaurado de Jesucristo, seguidos de cuatro conmovedores relatos de Santos de los Últimos Días de distintas partes del mundo que demuestran la aplicación de estos principios. El primer elemento del Evangelio restaurado —la obra de salvación y exaltación de Dios— se centra en responsabilidades divinamente asignadas. El segundo elemento nos recuerda que el Evangelio es claro, precioso y sencillo.

Responsabilidades divinamente asignadas

Para recibir la vida eterna, debemos “veni[r] a Cristo, y perfecciona[rnos] en él”1. Conforme venimos a Cristo y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, participamos en la obra de salvación y exaltación de Dios, que se centra en responsabilidades divinamente asignadas2. Esas responsabilidades divinas están alineadas con las llaves del sacerdocio restauradas por Moisés, Elías y Elías el Profeta, según están registradas en la sección 110 de Doctrina y Convenios3 y el segundo gran mandamiento que nos dio Jesucristo de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos4. Ellas se hallan en las primeras dos páginas del Manual General actualizado, disponible para todos los miembros.

Si oír las palabras “Manual General” o “responsabilidades divinamente asignadas” les hace estremecerse por temor a la complejidad, por favor tranquilícense. Estas responsabilidades son sencillas, inspiradoras, motivadoras y realizables. Ellas son:

  1. Vivir el evangelio de Jesucristo
  2. Cuidar de los necesitados
  3. Invitar a todos a recibir el Evangelio
  4. Unir a las familias por la eternidad

Quizá las vean como yo lo hago: como una guía para volver a nuestro amoroso Padre Celestial.

El Evangelio es claro, precioso y sencillo

Se ha dicho que el evangelio de Jesucristo es “simplemente hermoso y hermosamente simple”5. El mundo no lo es; es complicado, complejo y lleno de turbulencia y contención. Somos bendecidos al tener cuidado de no permitir que la complejidad, tan común en el mundo, se interponga en la manera en que recibimos y ponemos en práctica el Evangelio.

El presidente Dallin H. Oaks observó: “En el evangelio de Jesucristo se nos enseñan muchas cosas pequeñas y sencillas. Necesitamos que se nos recuerde que estas cosas aparentemente pequeñas y sencillas, a lo largo de un período de tiempo significativo, hacen que se realicen grandes cosas”6. Jesucristo mismo describe que Su yugo es fácil y ligera Su carga7. Todos debemos esforzarnos por mantener sencillo el Evangelio: en nuestra vida, nuestra familia, nuestras clases y cuórums, y nuestros barrios y estacas.

Al escuchar los siguientes relatos que compartiré con ustedes, observen que se han elegido detenidamente para inspirar por un lado e informar por el otro. Las acciones de cada uno de esos Santos de los Últimos Días se vuelve un modelo para cada uno de nosotros para poner en práctica el Evangelio de maneras claras, preciosas y sencillas al cumplir una de las responsabilidades divinamente asignadas que se acaban de mencionar.

Vivir el evangelio de Jesucristo

Primero, vivir el evangelio de Jesucristo. Jens, de Dinamarca, ora cada día a fin de vivir el Evangelio y percibir las impresiones del Espíritu Santo. Ha aprendido a actuar con rapidez cuando siente la dirección del Espíritu.

Jens contó lo siguiente:

“Vivimos en una idílica y pequeña casa de entramado de madera con techo de paja en el centro de un acogedor pueblecito, cerca del estanque del pueblo.

“En esta noche con el clima de verano danés más hermoso que se pueda imaginar, las puertas y las ventanas estaban abiertas y reinaban la paz y la tranquilidad. Debido a las gloriosas, brillantes y prolongadas noches de verano, no me había apresurado a reemplazar una bombilla quemada en el cuarto de servicio.

“De repente, ¡tuve el fuerte sentimiento de que debía reemplazarla de inmediato! Al mismo tiempo, ¡escuché que mi esposa, Mariann, nos pedía a mí y a los niños que nos laváramos las manos porque la cena estaba lista!

“He estado casado el tiempo suficiente para saber que no era el momento de empezar a hacer algo más que lavarme las manos, pero le dije a Mariann que iría rápidamente a la tienda a comprar una nueva bombilla. Sentí el fuerte impulso de salir enseguida.

“La tienda de abarrotes estaba solamente al otro lado del estanque. Normalmente íbamos caminando, pero ese día me fui en bicicleta. Al pasar por el estanque, miré de reojo a un pequeño niño, de unos dos años, que caminaba solo junto a la orilla del estanque, muy cerca del agua, y ¡de pronto cayó adentro! En un instante estaba ahí y, ¡al siguiente ya no estaba!

“Nadie había visto lo sucedido, excepto yo. Lancé la bicicleta al suelo, corrí y salté al estanque donde el agua me llegaba a la cintura. La superficie del agua estaba cubierta de alga, lo que hacía imposible ver a través de ella. Entonces, percibí un movimiento a un lado. Metí el brazo en el agua, agarré una camiseta y saqué al pequeño. Empezó a jadear, a toser y a llorar. Poco después, el niño se había reunido con sus padres”.

Conforme el hermano Jens ora cada mañana para pedir ayuda a fin de reconocer las impresiones del Espíritu Santo, incluso algo tan fuera de lo común como cambiar de inmediato una bombilla, también ora para que se le utilice como una herramienta para bendecir a los hijos de Dios. Jens vive el Evangelio al procurar dirección divina cada día, al esforzarse por ser digno, y después hacer lo posible por seguir esa dirección cuando llega.

Cuidar de los necesitados

El siguiente es un ejemplo de cuidar de los necesitados. Un día, el presidente de la estaca Cúcuta, en Colombia, acompañó a la presidenta de las Mujeres Jóvenes de la estaca a visitar a dos mujeres jóvenes —y a su hermano mayor adolescente— que estaban pasando serias dificultades. Su padre había fallecido hacía poco y su madre había muerto un año antes. Los tres hermanos habían quedado solos en su pequeño y humilde refugio. Las paredes estaban hechas de madera tosca forrada con bolsas de plástico, y el techo de lámina corrugada cubría solo el espacio donde dormían.

Después de la visita, estos líderes sintieron que tenían que ayudar. Gracias al consejo de barrio, comenzó a surgir un plan para ayudarlos. Los líderes del barrio y de la estaca —la Sociedad de Socorro, el cuórum de élderes, los Hombres Jóvenes, las Mujeres Jóvenes— y muchas familias se dieron todos a la tarea de bendecir a esa familia.

Las organizaciones del barrio se comunicaron con varios miembros del barrio que trabajaban en la construcción. Algunos ayudaron con el diseño, otros donaron tiempo y mano de obra, otros prepararon alimentos y aún otros donaron los materiales necesarios.

Al terminar la pequeña casa, fue un día de gozo para los que ayudaron y para los tres jóvenes miembros del barrio. Esos jóvenes huérfanos sintieron los lazos cálidos y consoladores de su familia del barrio y supieron que no estaban solos y que Dios siempre está con ellos para ayudarlos. Los que tendieron la mano sintieron el amor del Salvador por esa familia y actuaron como Sus manos al servirles.

Invitar a todos a recibir el Evangelio

Creo que les va a gustar este ejemplo de invitar a todos a recibir el Evangelio. Cleiton, de 17 años, de Cabo Verde, no tenía idea de lo que sucedería al entrar un día a la clase de seminario de su barrio, pero su vida y la vida de otras personas cambiaría para siempre debido a que lo hizo.

Cleiton, junto con su mamá y su hermano mayor, habían sido bautizados en la Iglesia un tiempo atrás, pero la familia dejó de asistir. Su sencillo acto de participar en seminario llegó a ser un punto decisivo para la familia.

Los otros jóvenes de la clase de seminario fueron afectuosos y cordiales. Acogieron a Cleiton y lo animaron a que fuera a otra actividad. Él lo hizo y pronto comenzó a asistir a sus otras reuniones de la Iglesia. Un sabio obispo vio el potencial espiritual de Cleiton y lo invitó a que fuera su ayudante. “A partir de ese momento”, dijo el obispo Cruz, “Cleiton llegó a ser un ejemplo y una influencia para otros jóvenes”.

La primera persona a quien Cleiton invitó a volver a la Iglesia fue su mamá y después su hermano mayor. A continuación, él amplió su círculo de amigos. Uno de esos amigos era un joven de su misma edad, Wilson. Después de su primera reunión con los misioneros, Wilson expresó su deseo de bautizarse. Los misioneros quedaron impresionados y asombrados al ver lo mucho que Cleiton ya había compartido con Wilson.

Los empeños de Cleiton no quedaron ahí. Él ayudó a que otros miembros menos activos volvieran, además de compartir el Evangelio con amigos de otras religiones. Hoy día, el barrio tiene 35 jóvenes activos, con un floreciente programa de seminario, gracias en gran manera a los esfuerzos de Cleiton de amar, compartir e invitar. Cleiton y su hermano mayor, Cléber, se están preparando para servir en una misión de tiempo completo.

Unir a las familias por la eternidad

Finalmente, permítanme compartir un hermoso ejemplo de unir a las familias por la eternidad. Lydia, de Járkov, Ucrania, escuchó por primera vez sobre el templo de los misioneros. De inmediato, Lydia sintió el ferviente deseo de ir al templo y, después de su bautismo, comenzó a prepararse a fin de recibir una recomendación para el templo.

Lydia fue al Templo de Freiberg, Alemania, para recibir la investidura y después pasó varios días ahí, efectuando la obra por representante. Tras la dedicación del Templo de Kiev, Ucrania, Lydia iba al templo más a menudo. Ella y su esposo, Anatoly, se sellaron por la eternidad ahí y más tarde se les llamó a servir como misioneros de templo. Juntos han encontrado más de 15 000 nombres de antepasados y se han esforzado por brindarles las ordenanzas del templo.

Al preguntarle en cuanto a lo que siente por la obra del templo, Lydia dice: “¿Qué recibí en el templo? He hecho nuevos convenios con Dios. Mi testimonio se ha fortalecido. He aprendido a recibir revelación personal. Puedo efectuar ordenanzas de salvación por mis antepasados fallecidos, y puedo amar y servir a otras personas”. Concluyó con esta muy verídica declaración: “El Señor desea vernos en el templo a menudo”.

Conclusión

Me inspira lo bueno de esos Santos de los Últimos Días, cada uno con diversas y variadas trayectorias, centradas en esos cuatro relatos. Se puede aprender mucho de los milagrosos resultados que se logran mediante la simple aplicación de principios del Evangelio sencillos. Todo lo que ellos hicieron también está a nuestro alcance.

Que podamos mantener el Evangelio sencillo al asumir nuestras responsabilidades divinamente asignadas: de vivir el evangelio de Jesucristo, para que seamos sensibles a las impresiones como lo hizo Jens en Dinamarca; de cuidar de los necesitados, como lo demostraron los miembros de la Estaca Cúcuta, de Colombia, al brindar refugio a miembros huérfanos de su barrio; de invitar a todos a recibir el Evangelio, de la manera en que Cleiton, del país isleño de Cabo Verde, en África, lo hizo con sus amigos y su familia; y por último, de unir a las familias por la eternidad como lo ejemplifica la hermana Lydia, de Ucrania, por medio de sus propias ordenanzas del templo, sus labores de historia familiar y su servicio en el templo.

Al hacerlo, de seguro recibiremos gozo y paz. Prometo esto y testifico de ello —y de Jesucristo como nuestro Salvador y nuestro Redentor— en el nombre de Jesucristo. Amén.


  1. Moroni 10:32.
  2. Véase Manual General: Servir en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1.2, LaIglesiadeJesucristo.org.
  3. Véase Doctrina y Convenios 110:11-16. Véase también Dallin H. Oaks, “El Sacerdocio de Melquisedec y las llaves”, Liahona, mayo de 2020, pág. 70: “Después de la dedicación del primer templo de esta dispensación en Kirtland, Ohio, tres profetas, —Moisés, Elías y Elías el Profeta— restauraron ‘las llaves de esta dispensación”’, incluidas las llaves pertenecientes al recogimiento de Israel y la obra de los templos del Señor”. Véase también Quentin L. Cook, “Prepárense para presentarse ante Dios”, Liahona, mayo de 2018, pág. 114: “Los profetas de la antigüedad restauraron llaves del sacerdocio para las ordenanzas eternas de salvación del evangelio de Jesucristo… Estas llaves otorgan el ‘poder de lo alto’ [Doctrina y Convenios 38:38] para las responsabilidades divinamente asignadas que constituyen el propósito principal de la Iglesia”.
  4. Véase Mateo 22:36–40.
  5. En Matthew Cowley Speaks: Discourses of Elder Matthew Cowley of the Quorum of the Twelve of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints(1954), xii.
  6. Dallin H. Oaks, “Cosas pequeñas y sencillas”, Liahona, mayo de 2018, pág. 89.
  7. Véase Mateo 11:30.
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