Unidos al Salvador mediante convenios

Ven, sígueme: Génesis 17; 22; Abraham 2

Unidos al Salvador mediante convenios

David A. Bednar

Por el élder David A. Bednar
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

El concertar convenios sagrados y guardarlos nos une al Salvador.

EN SU PRIMER MENSAJE como Presidente de La Iglesia de Jesu­cristo de los Santos de los Últimos Días, el presidente Russell M. Nelson hizo hincapié en la importancia de los sagrados convenios del Evangelio. Él dijo:

“[A] cada miembro de la Iglesia le digo: Manténgase en el camino de los convenios. Su compromiso de seguir al Salvador al hacer convenios con Él y luego guardar esos convenios abrirá la puerta a toda bendición y privilegio espiritual que están al alcance de hombres, mujeres y niños en todas partes”1.

El Señor Jesucristo nos invita a cada uno de nosotros a “participa[r] de su salvación y del poder de su redención”2. Las promesas, las bendiciones y el poder de los convenios sagrados que hacemos con Él pueden cambiarnos el corazón, brindarnos guía espiritual y protección y permitirnos obtener gozo duradero.

¿Qué son los convenios?

Un convenio es un acuerdo entre Dios y Sus hijos. Es importante recordar que Él establece las condiciones de todos los convenios del Evangelio; no lo hacemos ni ustedes ni yo. Ejercemos nuestro albedrío moral para aprender, aceptar y honrar los convenios establecidos por Dios.

Muchos de ustedes ya hicieron convenios cuando fueron bautizados y, a medida que progresen en el evangelio de Jesucristo, harán más convenios. Los convenios más sagrados solo se reciben en un santo templo: la Casa del Señor.

Los siguientes cuatro principios ponen de relieve algunas de las promesas y bendiciones que se reciben por concertar convenios con Dios de manera digna y guardarlos fielmente.

Los convenios nos ayudan a saber quiénes somos en realidad

Dios ha hecho convenios con Sus hijos fieles desde el principio del mundo. Por ejemplo, Abraham fue un gran profeta que deseó ser recto y obedeció todos los mandamientos de Dios, entre ellos el mandamiento de ofrecer en sacrificio a su preciado hijo Isaac. Debido a la constante obediencia de Abraham, Dios hizo un convenio con él y le prometió las gloriosas bendiciones de una gran posteridad y que las naciones de la tierra serían bendecidas en su “simiente”3.

Todas las naciones son bendecidas por la posteridad de Abraham porque su “descendencia” tiene la responsabilidad de compartir el evangelio de Jesucristo e invitar a todas las personas a recibir las ordenanzas de salvación y exaltación por la debida autoridad del sacerdocio4. Más adelante, el Señor renovó este convenio con el hijo de Abraham, Isaac, y con su nieto, Jacob; y en la actualidad, lo renueva por medio de quienes vivimos y servimos en la dispensación del cumplimiento de los tiempos en los últimos días.

¿Qué relación tienen esas promesas y bendiciones con ustedes? Ya sea por linaje literal o adopción, son herederos legítimos de las promesas de Dios a Abraham. Ustedes deben bendecir a los hijos e hijas de Dios testificando de la divinidad de Jesucristo, declarando el mensaje de Su evangelio restaurado e invitando a todos a recibir los convenios sagrados y las ordenanzas del sacerdocio.

Somos hijos e hijas de Dios y la “simiente” de Abraham. Fuimos preordenados en la existencia preterrenal para venir a la tierra y ayudar a que se cumplieran el convenio y las promesas que Dios le hizo a Abraham. Eso es lo que somos, y por eso estamos aquí, ahora y siempre.

Los convenios nos acercan al Salvador

Las promesas y bendiciones de los convenios no serían posibles sin nuestro Salvador, Jesucristo. Él nos invita a mirar hacia Él5, a venir a Él6, a aprender de Él7 y a unirnos a Él estableciendo obligaciones8 por medio de los convenios y las ordenanzas de Su evangelio restaurado.

Los convenios y las ordenanzas son los pilares que nos permiten edificar nuestra vida sobre la “roca de nuestro Redentor”9 y Su expiación. Precisamente porque el honrar fielmente los convenios sagrados nos une de forma segura al Salvador, Él se convierte en la fuente suprema de guía espiritual y fortaleza en nuestra vida.

Las promesas de los convenios no serían posibles sin nuestro Salvador, Jesucristo. Él nos invita a mirar hacia Él, venir a Él, aprender de Él y unirnos a Él.

Tomen Su yugo sobre ustedes

El Salvador dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

“Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas.

“Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”10.

Un yugo es una viga de madera que generalmente se coloca entre un par de bueyes u otros animales, y que les permite tirar de una carga juntos. El yugo hace que los animales se coloquen lado a lado, a fin de que puedan moverse juntos para llevar a cabo una tarea.

El concertar convenios sagrados y guardarlos nos hace llevar un yugo que nos une al Salvador. Eso significa que confiamos en Él, dependemos de Él y tiramos de nuestra carga con Él durante el trayecto de la vida. Nuestros mejores esfuerzos no se pueden comparar con los de Él, pero cuando estamos atados al Salvador y con Él, podemos recibir los poderes adicionales de Su expiación que nos purifican y habilitan en nuestra vida.

Nunca están solos

Otra gran promesa y bendición de unirnos al Salvador mediante convenios es que no estamos solos ni es necesario que lo estemos nunca. Podemos seguir adelante con gozo en nuestra vida diaria con la ayuda celestial. Mediante la expiación del Salvador y nuestros convenios, recibimos fortaleza para hacer y llegar a ser lo que sencillamente no podríamos hacer ni llegar a ser dependiendo únicamente de nuestra limitada capacidad mortal.

Somos bendecidos enormemente, puesto que estamos unidos al Señor mediante convenios sagrados. Y testifico que esta declaración del Señor es verdadera: “Continuad, pues, vuestro viaje, y regocíjense vuestros corazones, porque he aquí, estoy con vosotros hasta el fin”11.


1. Russell M. Nelson, “Al avanzar juntos”, Liahona, abril de 2018, pág. 7.
2. Omni 1:26.
3. Véase Génesis 22:16–18.
4. Véase Abraham 2:9–10.
5. Véase Doctrina y Convenios 6:36.
6. Véanse 3 Nefi 12:20; Moroni 10:32–33.
7. Véanse Mateo 11:29; Doctrina y Convenios 19:23.
8. Véase Doctrina y Convenios 43:9.
9. Helamán 5:12.
10. Mateo 11:28–30.
11. Doctrina y Convenios 100:12; cursiva agregada.

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Una respuesta a Unidos al Salvador mediante convenios

  1. Norma milar dijo:

    Gracias por estos recursos tan importantes con los cuales podemos comprender la doctrina y compartirlos.

    Me gusta

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