Literatura del Nuevo Testamento

El Apóstol Pablo

El pasado de Pablo.

Pablo nació y fué criado en Tarsus, un importante puerto de Cicilia en la costa noroeste del mar Mediterráneo. Era la ciudad principal en esa provincia. Cicerón vivió allí cuando era gobernador de esa ciudad. Marco Antonio mandó llamar a Cleopatra por primera vez en esa ciudad. Una gran universidad Estoica estaba situada allí. Era un gran centro de comercio localizado en el crucero de caminos del este y oeste a donde hombres de varias razas y lenguajes se daban cita para hacer sus negocios. Una gran industria de tejidos era una de las industrias locales. Muchos cultos religiosos surgieron en esta atmósfera cosmopolita.

Pablo era un descendiente de la tribu de Benjamín. (Philipenses 3:5). El tenía dos nombres, Saulo, su nombre Judaico, y Pablo, su nombre romano. (Hech. 13:9) Pablo era un ciudadano romano en el tiempo en que era algo raro que uno que no pertenecía a la raza italiana se le diera ese honor. (Hech 22:25-29). Creció entre los gentiles. Y es posible que la tolerancia que más tarde tuvo para la gente no-Judaica la haya tomado de los años de su juventud. Su madre hablaba el Griego. El estilo en sus cartas frecuentemente es como los discursos de los filósofos Estoicos de esos días. Frecuentemente usa alocuciones a la vida diaria, la arena, a las costumbres militares, al mercado, etc. El se sentía muy orgulloso de su ciudadanía romana y conocía muchos de los derechos legales concernientes a su honor. Desarrolló un punto de vista Internacional Cosmopolita, el cual más tarde lo llevó a pelear con otros líderes Cristianos quienes limitaban a los convertidos a la vida de un Judío típico.

Sin embargo, Pablo era enfáticamente un Judío en sus lealtades y actitudes básicas. Se convirtió en un entusiasta y Fariseo fanático. (Gal. 1:13, 14, Filip. 3:5-7). Dejó a Tarso y se fué a Jerusalén cuando era un joven para convertirse en un rabí bajo las enseñanzas del famoso Rabí Gamaliel. (Hech. 22:3). Aquí habló en la lengua Araméa, la lengua de los Judíos en Palestina. Observó las costumbres de su gente aun después que se convirtió en Cristiano y siempre se sentía orgulloso de su sangre y  fondo Judaico. Sus características emocionales eran Judaicas, especialmente su sentimentalismo tan extremoso. Tal vez haya sido miembro del Sanhedrín Judaico en Jerusalén, por lo que dice uno de los capítulos en los Hechos (Hech. 26:1011). Si él pertenecía a esta asamblea debe de haber sido casado, siendo este uno de los requisitos para pertenecer a ella. Había sido algo fanático bajo la ley Judaica y había sufrido una tensión nerviosa, aun morbosa a causa del celo por el deseo que tenía de vivir con la ley en todo detalle. En el séptimo capítulo de los Romanos, él menciona su complejo en relación con el cumplimiento de la ley. (Rom. 7:7-25) Sin embargo, debemos decir que esta nerviosidad en cuanto a la ley no era típica de la mayoría de los Judíos.

La Vida de Pablo y Sus Experiencias.

Poco se sabe de su juventud y su fondo Judaico afuera de las referencias que ya se han dado. Había tenido una buena educación y ocupaba una alta y respetuosa posición como un Fariseo devoto quien se oponía por completo a los Cristianos.

Su experiencia en cuanto a su conversión en el desierto cuando iba en camino a Damasco, fué el punto más grande en su vida y ejercitó una influencia muy vital en su alma. Desde entonces, él decía que nunca más tuvo la ansiedad y el complejo nervioso el cual lo trastornaba tanto, todo el tiempo que estuvo bajo el yugo del Judaismo. Parece ser que mientras atravezaba el desierto no podía dejar de pensar cuan valerosos eran los mártires Cristianos que habían muerto en Jerusalén a los cuales él había ayudado para conseguir su muerte. Aunque ellos merecían ese castigo, según el ardiente fanatismo Judaico, aun así no podía olvidar la serena, silenciosa, e invencible fe, la cual manifestaban mientras se enfrentaban a la muerte. Uno de tales casos es evidente en la muerte de Esteban. Repentinamente Pablo tuvo una visión de Cristo lo cual cambió por completo sus lealtades religiosas y le dio un nuevo deseo por la vida. Mantuvo su acostumbrado vigor y energía pero agregó a estos un apacible y alegre espíritu, el cual mantuvo el resto de su vida.

Después de su conversión, él pasó los siguientes catorce meses trabajando por el Evangelio cu Arabia, su hogar en la provincia de Cicilia, y en Antioquía en Siria.

Cuando escribió su primera epístola, la cual tenemos en Primera de Tesalonicenses. ya era un líder de la iglesia. El pasó la siguiente década y media como un misionero en Asia Menor y Grecia. Fué el primer misionero que tuvo éxito en abrir estas influyentes y populosas áreas del imperio al Cristianismo. El marcó el éxito, especialmente entre los que temían a Dios, aquellos gentiles quienes prácticamente se habían convertido al Judaismo, pero que no se convertían completamente al Judísmo por la circuncisión.

Sus planes eran de ir a Grecia para evangelizar a España y aun escribió una carta sobre este efecto, la presente Epístola a los Romanos. Pero el motín que encontró en el templo en Jerusalén en su última visita a ese lugar, lo mandó a la prisión de la cual nunca recobró su libertad. Había ido a Jerusalén para llevar un dinero a los Santos, que había sido donado para ellos por los Santos de Grecia. Mientras estuvo en la prisión, tuvo unas experiencias notables, especialmente su juicio ante Félix, el gobernador Romano en esc tiempo, y luego ante Festo, el sucesor de Félix, Pablo podía haber sido librado, pero él había apelado bu caso a la más alta corte de la tierra, la del emperador Romano. Así que tuvo que sor enviado a Roma para el juicio. El viaje a Roma de Palestina lo describe Lucas con grande detalle, en el libro de los Hechos. Fue un viaje de mucha aventura en el cual Pablo es el héroe del cuento. En Roma perdemos de vista a Pablo después de dos años de retardo para su juicio. Durante este tiempo casi anduvo libre, aunque bajo vigilancia. No se menciona su muerte, pero la tradición unánimemente la atribuye a las salvajes persecuciones de Nerón, las cuales también mataron al Apóstol Pedro. Sus restos, junto con los de Pedro, seguramente yacen en algún lugar bajo los cimientos de la gran catedral, de San Pedro. Fue en este lugar donde probablemente encontró su muerte.

La Personalidad y Carácter de Pablo.

Era un hombre de baja estatura, insignificante en tamaño y porte. (2 Cor. 10-10). Su salud no era siempre robusta, porque tenía una enfermedad desagradable, quizá fastidiosa o una aflicción a la cuál llamaba, “aguijón en mi carne” (2 Cor. 12:7-9 Gal. 4:13-14). A pesar de eso tenía admirable

poder físico o un gran “vigor” juzgando por las penalidades (2 Cor. 4:8-11 ; 11 :23-27) por las que pasó y los ardientes e incansables esfuerzos que él hizo en predicar el evangelio en Asia Menor y Grecia. Hasta un grado muy supremo, él parece haber sido muy enérgico y activo. No era un predicador elocuente en el estilo popular del día. (2 Cor. 11:6) Y parece que le disgustaba que dijeran que era un pulido orador. Sin embargo sus cartas indican un tipo de discurso expresivo y elocuente. En aquellos días, frecuentemente era la costumbre el dictar cartas a un estenógrafo profesional. Muchas de su callas son de este tipo por lo cual tenemos evidencia de CÓmo hablaba Pablo. Pero no era del tipo refinado, o discursos preparados como los de los oradores profesionales.

Una tremenda energía e impulso parecen ser las características que él poseía. Lo que le faltaba en apariencia exterior lo recompensaba su potente y dinámica personalidad. Este vigor natural se aumentaba por su poderosa convicción religiosa y una fe sublime. No podía descansar por su impulso dominante de predicar de Cristo al mundo. (1 Cor. 9:16-17) Amaba dominar sus ideas y verlas en acción. Por lo tanto, a menudo muestra una áspera actitud hacia sus contrarios. (2 Cor. 10:8-16; 11; 13; Gal. 1:8-9; 2:11-11). Sus acciones son extremadamente dogmáticas en ciertas ocasiones. Siendo tan emocional, no es sorpresa verlo violentarse y decir reproches vehementes. Pero al poco rato, se conducía con amabilidad y humildad a sus oponentes. Varios tipos de excitación emocionante penetran casi todas sus cartas. (1 Cor. 15:8-10; 2 Cor. 12: 6-10) Extremidades de amabilidad, amor, odio, alegría, regocijo, y tristezas ocurren frecuentemente. El exhibe unas tendencias nerviosas en su placer al referir sus sufrimientos.

Las actitudes espirituales y religiosas de Pablo fueron del orden más alto. Se ha hecho mención de su gran celo por la causa de Cristo. A pesar de sus tendencias dominantes, una personalidad connatural, humildad, y modestia. El deseaba ver sus ideas y la causa que defendía dominantes. Pero no demuestra vana gloria ni orgullo. Era profundamente místico. (Rom. 3:22, 28-31; 8:26; 2 Cor. 12:1-7 Gal. 1:12; 2:2:.) Cada página de sus escritos muestra su mística comunión con Dios y Cristo. Pero para Pablo la fe no era un mero concepto intelectual, pero una tremenda fuerza, dinámica, vital, y espiritual la cual invadía en el alma del devoto creyente. Poseía una honda espiritualidad tan discerniente la cual ponía las cosas principales primero. No hay mayor ejemplo de su espíritu elevado y discernidor que su rapsodia de amor en la primera de Corintios, capítulo 13. Nunca gastó sus energías dando énfasis relativamente a cosas de poca importancia. Varias veces mostró un amplio, tolerante y magnánimo espíritu al tratar con los eventos que él sabía eran de poca importancia, y aún así les dio considerable atención porque otros los consideraron muy esenciales.

Como un líder práctico, tenía mucha iniciativa y siempre estaba listo al encontrarse con las diferentes crisis que se mencionan en el libro de los Hechos, y las que se mencionan en sus cartas. Estaba tan absorto en su trabajo que el matrimonio y la vida hogareña tenían poca apelación para él. (1 Cor. 7) Su trabajo como mensaiero de Cristo era el todo para él.

Les Métodos de Pablo como Misionero.

Tenía horror hacerse una carga para ninguna persona en cuanto a su sustento, así que decidió trabajar para ganarse su vida. Viajó extensamente, yendo en la forma más económica, por pie si iba por tierra, de proa si por la mar. Subordinaba todo a su trabajo. En 1 Corintios 9:27, se nos relata cómo castigaba a su cuerpo para controlarse a sí mismo. Aparte de predicar a los gentiles, al mismo tiemdo hizo colectas para los Santos muy pobres de Jerusalén. En su segunda epístola a los Corintios, Cap. 8 y 9, exhibe su táctica y destreza para recojer estos fondos.

Tenía mucha táctica pata persuadir a la gente para el bien de esta causa. Se adaptaba muy bien con extraños. Se convirtió “en muchas cosas para los hombres para poder ganarlos o convertirlos para la cansa de Cristo”. Era resuelto y agresivo para ganarse oportunidades para predicar. En sus epístolas a los Filipenses relata que mientras estuvo en presidio continuamente estuvo predicando. Usaba Ir.s sinagogas íibremente para predicar y para familiarizarse con personas que podrían convertirse al evangelio ya fuera de los gentiles como de los Judíos. Alquilaba salones como un orador viajante en sus esfuerzos de atraer personas a quienes predicarles. Les predicaba a sus compañeros de trabajo mientras se dedicada a hacer carpas. Siempre procuraba ir a los lugares donde ningún otro misionero le había antecedido para no “edificar en los fundamentos de otros”.

Usó una amplia variedad de materiales, tanto literario como oral, en su trabajo. Empleaba la traducción Griega del Antiguo Testamento para la mayoría de las citas Biblicas. Usó muchas ilustraciones de la vida urbana del Imperio Romano para enriquecer sus enseñanzas. Frecuentemente usó el estilo de discurso que usaron los misioneros Estoicos de aquellos días. En su epístola a los Colosenses, parece tener una similaridad a las máximas morales, las cuales se encontraban en las paredes de los hogares romanos en esos tiempos. Con especialidad variaba en presentar el mensaje Cristiano en las expresiones y vocabulario religioso de los diferentes cultos contemporáneos. Los términos del Cristianismo, que usaban los Judíos eran la mayor parte del tiempo, ininteligibles a los gentiles. A veces cita de los Evangelios Orales, los cuales fueron dados a los apóstoles, los que relatan de Cristo y sus palabras. Otras veces emplea el método de los rabíes judaicos de argumento e interpretación. Esto lo vemos ilustrado en los Corintios y Gálatas. Sin embargo, la fuente más importante para Pablo, de fuerza e información, era su dependencia en la voz guiadora del Espíritu Santo como llegaba a él en la forma de varios dones espirituales.

Las Enseñanzas Básicas de Pablo.

La cosa más importante para Pablo era su unión con Cristo, por medio de una experiencia mística y profunda. Esta era una permanente y durable experiencia. El bautismo y la Santa Cena fueron dos sacramentos básicos los cuales eran importantes como pre-requisitos antes de ser un Cristiano. Ambos eran muy importantes para la ayuda del convertido, para que entrara en una unión espiritual con Jesús. La importancia de los dones espirituales eran de gran entidad. Todos podían esperar tomar parte en ellos pero en grados variables. Era una iglesia controlada por el espíritu en vez de una que fuera controlada por un cuerpo —bien organizado— de oficiales. La libertad que viene con una independiente experiencia espiritual, frecuentemente se contrastaba con el cautiverio ligado con el legalísmo del Judaismo.

Los frutos del espíritu eran considerados mayormente de un carácter cuya ética de vida reflejaba lo mejor de las enseñanzas morales del Judaismo. No tenía uso para el creyente que sentía que la contemplación piadosa, media-meditativa, y mística era el fin de la religión. La salvación se adquiría por un repentino acto de regeneración en el alma por medio del Espíritu Santo. No era un proceso gradual de logro de virtud como la religión Judaica lo profesaba.

Cristo era una deidad casi a la par con Dios, el Padre. El era pre-existente y el creador del mundo. A su muerte y resurrección se le dio más importancia que a su vida terrenal como evidencia de su divinidad. La expiación de Cristo fué interpretada como un acto de sacrificio para reconciliar al hombre con Dios. Porque puso tanto énfasis en que la agencia del Espíritu Santo o a Dios puede dar al creyente la experiencia de regeneración de espíritu, Pablo, hizo declaraciones de una naturaleza predestinaría, Agustino, Lutero, Calvino y Zwingli, los grandes profesores de la predestinación, han tomado muchas de sus ideas de Pablo. En cambio en otros lugares Pablo implica, que la salvación es universal. Todos los hombres son iguales ante Dios. Ningún Judío o gentil tiene ninguna ventaja especial ante Dios.

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