Aprender juntos a confiar en el Señor

El hermano Boom y la hermana Marjan Boom enseña que confiar en el Señor es una decisión diaria que se fortalece mediante la fe, la paciencia y la obediencia en medio de las pruebas de la vida. A través de experiencias personales relacionadas con la enfermedad de su hijo, desafíos familiares, ansiedad, sufrimiento y pérdida, los autores muestran que la verdadera fe no depende de recibir siempre las respuestas que deseamos, sino de aprender a aceptar la voluntad de Dios y depender de Él en toda circunstancia. El mensaje central destaca que Jesucristo comprende perfectamente nuestras luchas gracias a Su expiación y que, al escoger la fe en lugar del temor, podemos hallar paz, gozo y esperanza aun en tiempos difíciles, permitiendo que el Señor nos transforme en aquello que Él sabe que podemos llegar a ser.


Aprender juntos a confiar en el Señor

Élder Hans T. Boom y hermana Marjan Boom

Por el élder Hans T. Boom y la hermana Marjan Boom
El élder Boom es Setenta Autoridad General.
Liahona Junio 2023

Es hermoso cómo el Señor nos ayuda a convertirnos en lo que Él sabe que podemos llegar a ser al poner nuestra confianza en Él.


Cuando nuestro hijo mayor, Joshua, tenía dieciocho meses, enfermó. No sabíamos cuál era el problema, pero su sistema digestivo no funcionaba correctamente. No podía comer. Solo el alimentarlo era una batalla constante.

Llevamos a Joshua al hospital varias veces y probamos con medicación. Pasó más de un año sin que viéramos ninguna mejoría. Durante todo ese tiempo, continuamente suplicamos al Señor, preguntándole: “¿Sanarás a nuestro hijito?”.

En cierto momento pensamos que lo íbamos a perder. Queríamos que Joshua sanara, pero comenzamos a pensar, como dicen las Escrituras: “Y si no” (Daniel 3:18). Si Joshua no iba a ser sanado y necesitábamos prepararnos para otro resultado, ¿qué íbamos a hacer?

Decidimos que el Señor sabía lo que era mejor. Nuestra súplica cambió de “¿Sanarás a nuestro hijo?” a “Señor, si esto es lo que se necesita, si necesitas a Joshua de vuelta, lo aceptamos”. Después de un tiempo, Joshua comenzó a mejorar. Afortunadamente, no lo perdimos.

Esta experiencia nos ayudó al principio de nuestro matrimonio a poner en orden nuestras prioridades. Decidimos que nuestra fe no flaquearía cuando llegaran los desafíos de la vida.

Pase lo que pase, confiaremos en el Señor y dependeremos de Él.

Comienza con la fe

Ahora, cuando llegan los desafíos, recordamos nuestra experiencia con Joshua y sabemos que podremos salir adelante mientras tengamos fe en Jesucristo, incluso si lo que esperamos y por lo que oramos no sucede.

Para cada uno de nosotros, la fe es una elección. El élder Neil L. Andersen, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado: “La fe en Jesucristo es una dádiva del cielo que se recibe al elegir creer y al procurarla y aferrarnos a ella”. En cierto momento de nuestra vida, cada uno de nosotros tenemos que decidir si confiaremos solo en nuestra propia fuerza, si dejaremos que la duda y el temor se apoderen de nosotros o si seguiremos adelante con fe en Él.

Hemos aprendido que la fe no debe basarse en los resultados, sino en la confianza. Al mantenernos cerca del Señor y confiar en Él, Él nos bendecirá con lo que necesitamos. Puede que no siempre sea lo que queremos en el momento, pero siempre podemos confiar en Él. Al hacerlo, nuestra fe y confianza se fortalecen.

Paciencia y confianza

Hace años, el élder Boom sirvió como presidente de rama. Nuestros hijos eran pequeños y acabábamos de mudarnos de un apartamento ruidoso que no estaba en la mejor parte de la ciudad a un lugar que necesitaba trabajos de renovación importante. Ciertamente teníamos mucho que hacer.

En su llamamiento, el élder Boom quería visitar a todos los miembros de la rama. Durante una visita, alguien lo amenazó. Después de eso, experimentó mucha ansiedad y eso afectó su salud. El élder Boom recurrió a un médico que le dijo: “Tienes que ir más despacio. Necesitas descansar”.

De esa experiencia aprendimos que es importante equilibrar nuestro tiempo y fuerzas; solo podemos hacer ciertas cosas a la vez. El Señor nos ayudará a lograr lo que sea necesario si confiamos en Él. Una parte importante de confiar en Él es tener paciencia, especialmente cuando las cosas no suceden cuando o como pensamos que deberían suceder, incluso cuando hemos hecho nuestro mejor esfuerzo.

No siempre sabemos cómo edificará el Señor nuestra fe y nos fortalecerá para el siguiente paso en nuestra vida. Ahí es donde entra en juego la confianza. Si confiamos en que el Señor sabe y desea lo mejor para nosotros, debemos permitirle que nos guíe, y Él nos ayudará a seguir adelante.

Mantener una perspectiva adecuada

En su discurso de la Conferencia General de abril de 2025, el élder Boom habló de la experiencia de su padre en un campo de concentración cuando era un jovencito durante la Segunda Guerra Mundial. Allí sufrió inmensamente. Durante años, trabajó arduamente para no tener que pensar en esa experiencia. Pero cuando el élder Boom estaba en la misión, llegó el día en que los recuerdos inundaron la mente de su padre. Sufrió estrés postraumático y no pudo funcionar bien durante varios años. Ese fue un momento terrible en su vida. Afortunadamente, él superó esa prueba con la ayuda del Señor. Años más tarde, esa experiencia le dio la fuerza y la perspectiva para soportar la pérdida de su amada esposa por la enfermedad de Alzheimer, después de sesenta y cinco años de matrimonio.

Para nosotros, esa experiencia con la madre del élder Boom fue un desafío porque estábamos lejos de casa cumpliendo asignaciones de la Iglesia. Los hermanos de él la visitaban y cuidaban, pero sentíamos que no podíamos hacer nuestra parte. Cuando la visitábamos todos los veranos, era difícil ver que, mentalmente, se había ido. Antes de que falleciera en febrero de 2025, oramos y le preguntamos al Señor por qué había tenido que sufrir durante seis largos años. Todavía no sabemos por qué, pero hemos aprendido a dejar este tipo de asuntos en manos del Señor.

Estamos aquí para experimentar tanto el gozo como el pesar, y así poder aprender y progresar. Exclamamos de gozo en la vida preterrenal ante esta oportunidad (véase Job 38:7). Si estuviéramos protegidos de todo, no aprenderíamos nada. Tenemos que confiar en el Señor si hemos de recibir las mayores bendiciones que Él tiene reservadas para nosotros. Podemos mantener una perspectiva adecuada al confiar continuamente en Él y seguirlo.

Mirar hacia adelante con paz y gozo

En todas las cosas, el Señor Jesucristo es nuestro Salvador y nuestro amigo. Con Él, podemos sentir paz en medio de los desafíos de la vida. En el jardín de Getsemaní pagó el precio de todos nuestros pecados, penas y luchas. Él oró tres veces para que Su Padre dejara pasar esta copa de Él, pero dijo: “Pero no sea como yo quiero, sino como tú”; “hágase tu voluntad” (véase Mateo 26:39, 42, 44). Él pagó el precio voluntariamente por nosotros.

Nunca se nos pedirá que paguemos el precio que pagó el Salvador. Gracias a Él, viviremos de nuevo. Si miramos hacia Él y lo seguimos, tenemos la promesa de la vida eterna con Él, nuestro Padre Celestial y nuestros seres queridos. Esto nos brinda paz.

Esto también nos brinda gozo a lo largo de nuestra vida, incluso en momentos de dolor e incertidumbre. El presidente Russell M. Nelson (1924–2025) ha enseñado: “Si centramos nuestra vida en […] Jesucristo y Su Evangelio, podemos sentir gozo independientemente de lo que esté sucediendo —o no esté sucediendo— en nuestra vida. El gozo proviene de Él, y gracias a Él. Él es la fuente de todo gozo […]. Para los Santos de los Últimos Días, ¡Jesucristo es gozo!”.

Confiar en el Señor es una forma de vida maravillosa. El escoger la fe en lugar del temor y adoptar la paciencia, la paz y el gozo puede brindar esperanza ante la adversidad. Con nuestra confianza en Jesucristo, Él puede moldearnos para alcanzar todo lo que Él sabe que podemos llegar a ser.

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