La Piedra de Revelación
por el élder Harold B. Lee
del Concilio de los Doce.
Discurso dado el 4 de abril de 1953,
en la Conferencia General de la Iglesia.
Me siento sobrepujado, y mi espíritu está dominado por el maravilloso espíritu de esta conferencia. Sinceramente deseo, por lo tanto, un interés en sus oraciones y fe durante estos próximos minutos.
Hace algunos años, junto con el presidente S. Dilworth Young y su esposa, viajamos por la Misión de Nueva Inglaterra. En Glace Bay en la isla de Cape Bretón, se nos presentó a una hermana quien había estado estudiando el evangelio con nuestros misioneros y que fue atraída mucho por ellos, pero mientras hablábamos de su entendimiento de lo que se le había enseñado, ella dijo:
«No puedo aceptar esta parte de sus enseñanzas del evangelio tocante a una segunda oportunidad».
Al seguir hablando con ella, descubrí que la cosa a que se refería era la explicación de los misioneros acerca de la declaración del Salvador cuando él dijo:
De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán.
Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dio también al Hijo que tuviese vida en sí mismo. (Juan 5:25-26.)
Ella se refirió a la interpretación de los misioneros de las palabras de Pedro que él escribió a los santos en su día:
Porque también Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu: Seguir leyendo




























