¿A qué conducirá esto?

Conferencia General Abril 2019

¿A qué conducirá esto?

Por el presidente Dallin H. Oaks
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Tomamos mejores decisiones si consideramos las alternativas y reflexionamos a dónde nos conducirán.

El evangelio restaurado de Jesucristo nos alienta a pensar en el futuro. Explica el propósito de la vida terrenal y la realidad de la vida venidera; enseña grandes ideas sobre el futuro para guiar nuestras acciones en la actualidad.

Por el contrario, todos conocemos personas a quienes les interesa solo el presente: gástalo hoy, disfrútalo hoy y no te preocupes por el futuro.

Nuestro presente y nuestro futuro serán más felices si siempre somos conscientes del futuro. Cuando tomamos decisiones en la actualidad, siempre debemos preguntarnos: “¿A qué conducirá esto?”.

I.

Algunas decisiones son elecciones entre hacer algo o no hacer nada. Escuché un ejemplo de este tipo de elecciones hace muchos años en una conferencia de estaca en Estados Unidos.

El lugar era un hermoso campus universitario. Una multitud de jóvenes estudiantes se hallaba sentada en el césped. El orador que describió esta circunstancia dijo que los alumnos observaban cómo una adorable ardilla, con su cola grande y tupida, jugaba al pie de un hermoso árbol de madera noble. A veces estaba en el suelo, otras subía, bajaba y giraba alrededor del tronco. ¿Pero por qué atraía esa escena común a una multitud de estudiantes?

A poca distancia, extendido boca abajo en el césped, había un setter irlandés. El perro era lo que les llamaba la atención a los alumnos, y este, a su vez, estaba interesado en la ardilla. Cada vez que la ardilla se perdía de vista por un instante mientras daba vueltas alrededor del árbol, el perro se arrastraba sigilosamente unos centímetros y luego adoptaba su postura de apariencia indiferente. Eso era lo que había captado el interés de los alumnos, quienes, en silencio e inmóviles, tenían la mirada fija en el suceso cuyo desenlace era cada vez más evidente.

Al final, el perro estuvo lo suficientemente cerca como para brincar sobre la ardilla y capturarla con la boca. La multitud suspiró con horror, y los alumnos avanzaron a toda velocidad y le arrebataron el pequeño animalito al perro, pero era demasiado tarde; la ardilla estaba muerta.

Cualquier persona de la multitud podría haber advertido a la ardilla en cualquier momento haciendo señas o con un grito, pero nadie lo hizo. Solo observaron mientras poco a poco se acercaba el desenlace inevitable. Nadie se preguntó: “¿A qué conducirá esto?”. Cuando sucedió lo que era predecible, todos se apresuraron para prevenir el resultado, pero era demasiado tarde. Lo único que podían hacer era lamentarse con tristeza.

Esa historia real es como una especie de parábola; se aplica a cosas que vemos en nuestra propia vida y en la vida de las personas y las circunstancias que nos rodean. Cuando vemos las amenazas que acechan a las personas o cosas que queremos, podemos decidir hablar o actuar, o permanecer en silencio. Es bueno que nos preguntemos: “¿A qué conducirá esto?”. Cuando las consecuencias son inmediatas y graves, no podemos darnos el lujo de no hacer nada; debemos hacer advertencias adecuadas o apoyar esfuerzos preventivos apropiados mientras aún hay tiempo.

Las decisiones que acabo de describir suponen elegir entre hacer algo o no hacer nada. Son más comunes las decisiones entre hacer una u otra cosa; estas incluyen elegir entre lo bueno y lo malo, pero con más frecuencia son decisiones entre dos cosas buenas. En esos casos también es preferible preguntarse a qué conducirá esto. Muchas veces debemos decidir entre dos cosas buenas, lo cual a menudo implica cómo utilizaremos nuestro tiempo. No hay nada de malo en jugar a los videojuegos, enviar mensajes de texto, mirar televisión o hablar por teléfono, pero cada una de esas cosas presupone lo que llamamos un “costo de oportunidad”; lo cual significa que, si pasamos tiempo haciendo algo, perdemos la oportunidad de hacer otra cosa. Estoy seguro de que pueden ver que debemos considerar con sumo cuidado qué es lo que perdemos durante el tiempo que dedicamos a una actividad, aunque esta sea perfectamente buena en sí misma.

Hace un tiempo di un discurso titulado “Bueno, Mejor, Excelente”. En ese discurso dije que “… el solo hecho de que algo sea bueno, no es razón suficiente para hacerlo. El número de cosas buenas que podemos hacer es mucho mayor que el tiempo disponible para lograrlas. Algunas cosas son mejores que buenas, y merecen que les demos prioridad… Debemos abandonar algunas cosas buenas a fin de elegir otras que son mejores o excelentes…”1.

Tengan una perspectiva amplia. ¿Qué efecto tendrán en nuestro futuro las decisiones que tomamos en el presente? Recuerden la importancia de obtener una formación académica, estudiar el Evangelio, renovar nuestros convenios al tomar la Santa Cena y asistir al templo.

II.

“¿A qué conducirá esto?” también es importante al elegir cómo nos clasificamos o qué pensamos de nosotros mismos. Lo más importante es que cada uno de nosotros es un hijo de Dios con el potencial de alcanzar la vida eterna. Todas las demás etiquetas, incluso nuestra ocupación, raza, características físicas u honores, son temporales o triviales en términos eternos. No decidan ponerse etiquetas o verse a sí mismos en términos que pongan límites a una meta que podrían esforzarse por alcanzar.

Mis hermanos, y mis hermanas que tal vez vean o lean lo que estoy diciendo, espero que sepan por qué sus líderes impartimos las enseñanzas y el consejo que impartimos. Les amamos, y nuestro Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo les aman. Su plan para nosotros es el “gran plan de felicidad” (Alma 42:8). Dicho plan y Sus mandamientos, ordenanzas y convenios nos conducen a la mayor felicidad y gozo en esta vida y en la vida venidera. Como siervos del Padre y del Hijo, enseñamos y aconsejamos lo que Ellos nos han indicado por medio del Espíritu Santo. No tenemos otro deseo que el de hablar la verdad y alentarles a hacer lo que Ellos han establecido como el sendero que conduce a la vida eterna, “el mayor de todos los dones de Dios” (Doctrina y Convenios 14:7).

III.

Les doy otro ejemplo del efecto que tienen en el futuro las decisiones que tomamos en el presente. Este ejemplo tiene que ver con la decisión de hacer un sacrificio en el presente para lograr una meta importante en el futuro.

En una conferencia de estaca en Cali, Colombia, una hermana declaró que ella y su prometido deseaban casarse en el templo, pero en aquel entonces el templo más cercano estaba lejos, en Perú. Por mucho tiempo, ellos ahorraron dinero para los pasajes de autobús. Finalmente abordaron el autobús hacia Bogotá, pero cuando llegaron allí, descubrieron que todos los asientos del autobús que iba a Lima, Perú, estaban ocupados. Podían regresar a casa sin casarse o casarse fuera del templo. Por suerte, había otra alternativa: podían tomar el autobús hasta Lima si estaban dispuestos a sentarse en el piso del vehículo durante los cinco días y cinco noches que duraba el viaje. Decidieron hacer eso. Ella dijo que fue difícil, aunque algunos pasajeros a veces les permitieron sentarse en sus asientos para así poder estirarse en el piso.

Lo que me impresionó del discurso de esa hermana fue que declaró que estaba agradecida de que ella y su esposo hubieran podido ir al templo de esa manera, ya que cambió la manera en que percibían el Evangelio y el matrimonio en el templo. El Señor los ha recompensado con el crecimiento que viene del sacrificio. Ella también señaló que el viaje de cinco días hasta el templo aportó mucho más a su espiritualidad que muchas visitas al templo que no implicaron un sacrificio.

En los años que han transcurrido desde que escuché ese testimonio, me he preguntado lo diferente que la vida de esa joven pareja habría sido si hubieran tomado otra decisión, renunciando al sacrificio necesario para casarse en el templo.

Hermanos, en la vida tomamos incontables decisiones, algunas grandes y otras aparentemente pequeñas. Al mirar atrás, podemos ver la gran diferencia que algunas de nuestras decisiones marcaron en nuestra vida. Tomamos mejores decisiones si consideramos las alternativas y reflexionamos a dónde nos conducirán. Al hacerlo, estaremos siguiendo el consejo del presidente Russell M. Nelson de comenzar con el fin en mente2. Para nosotros, el fin siempre está en la senda de los convenios que pasa por el templo y hacia la vida eterna, el mayor de todos los dones de Dios.

Testifico de Jesucristo y de los efectos de Su expiación, y de las demás verdades de Su evangelio sempiterno; en el nombre de Jesucristo. Amén.


Referencias

  1. Dallin H. Oaks, “Bueno, Mejor, Excelente”, Liahona, noviembre de 2007, págs. 104, 107.
  2. Véase Russell M. Nelson, “Al avanzar juntos”, Liahona, abril de 2018, pág. 7.
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El poder de la fe sustentadora

Conferencia General Abril 2019

El poder de la fe sustentadora

Por el presidente Henry B. Eyring
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

Al levantar la mano para sostener, hacen una promesa a Dios —cuyos siervos ellos son— de que ustedes los sostendrán.

Muchas veces he oído a los líderes del sacerdocio dar gracias por la fe sustentadora de aquellos a quienes sirven. Por la emoción en sus palabras, sabemos que su agradecimiento es profundo y real. Mi propósito hoy es transmitir el agradecimiento del Señor porque ustedes sostienen a Sus siervos en Su Iglesia; y también alentarlos a ejercer y aumentar ese poder para sostener a otras personas mediante su fe.

Antes de nacer, ustedes demostraron ese poder. Piensen en lo que sabemos sobre el mundo de los espíritus antes de que naciéramos. Nuestro Padre Celestial presentó un plan para Sus hijos; nosotros estábamos allí. Lucifer, nuestro hermano en espíritu, se opuso al plan que nos permitiría la libertad de escoger. Jehová, el Hijo Amado del Padre Celestial, apoyó el plan. Lucifer encabezó una rebelión; la voz de apoyo de Jehová prevaleció, y Él se ofreció como voluntario para ser nuestro Salvador.

El hecho de que ustedes estén ahora en la vida terrenal nos confirma que apoyaron al Padre y al Salvador. Se requirió fe en Jesucristo para sostener el plan de felicidad y el lugar que Jesucristo ocuparía en el plan cuando sabían tan poco sobre las dificultades que afrontarían en la mortalidad.

Su fe para sostener a los siervos de Dios también ha sido parte esencial de su dicha en esta vida. Cuando aceptaron la exhortación de un misionero a orar para saber que el Libro de Mormón era la palabra de Dios, tuvieron la fe de sostener a un siervo del Señor. Cuando aceptaron la invitación a bautizarse, sostuvieron a un humilde siervo de Dios. Seguir leyendo

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Mirar hacia Jesucristo

Conferencia General Abril 2019

Mirar hacia Jesucristo

Por el élder Kim B. Clark
De los Setenta

Si miramos hacia Jesucristo, Él nos ayudará a vivir nuestros convenios y magnificar nuestro llamamiento como élderes de Israel.

Mientras Jesús caminaba por una calle cerca de Capernaúm1 con una gran multitud de personas a Su alrededor, una mujer afligida por una grave enfermedad durante doce años extendió la mano y tocó el borde de Su manto. La mujer sanó al instante2.

En las Escrituras se registra que Jesús, al percibir “que ha[bía] salido poder de [Él]”3, “volviéndose a la multitud”4, “miraba… para ver a la que había hecho esto”5. “Cuando la mujer vio que no había pasado inadvertida”6, “se postró delante de él, y le dijo toda la verdad”7.

Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado; ve en paz”8.

Jesucristo salvó a la mujer; fue sanada físicamente, pero cuando Jesús se volvió para verla, ella declaró su fe en Él, y Él le sanó el corazón9. Le habló con amor, le confirmó Su aprobación y la bendijo con Su paz10.

Hermanos, como poseedores del Santo Sacerdocio, estamos consagrados a la obra de salvación. Durante el último año, el Señor ha puesto el liderazgo de esta obra directamente sobre los hombros de los élderes de Israel11. Tenemos un mandato inspirador del Señor: al trabajar con nuestras hermanas, debemos ministrar de una manera más santa, acelerar el recogimiento de Israel en ambos lados del velo, hacer de nuestros hogares santuarios de fe y de aprendizaje del Evangelio, y preparar el mundo para la segunda venida de Jesucristo12.

Así como en todo, el Salvador nos ha mostrado el modo: tenemos que confiar en Jesucristo y servirle tal como Él confiaba en Su Padre y lo servía13. El Salvador lo dijo de esta forma al profeta José Smith: Seguir leyendo

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El cuórum: Un lugar de pertenencia

Conferencia General Abril 2019

El cuórum: Un lugar de pertenencia

Por el élder Carl B. Cook
De la Presidencia de los Setenta

El Señor desea que establezcan un cuórum fuerte. A medida que Él recoge a Sus hijos, estos necesitan un lugar al que puedan pertenecer y donde puedan crecer.

En 2010, Andre Sebako era un joven que buscaba la verdad. Aunque nunca antes había ofrecido una oración sincera, decidió intentarlo. Poco tiempo después conoció a los misioneros; ellos le dieron una tarjeta de obsequio con una foto del Libro de Mormón. Andre sintió algo y les preguntó a los misioneros si podían venderle el libro. Le respondieron que podía tener el libro sin costo alguno si iba a la Iglesia1.

Andre asistió solo a la entonces recién creada rama Mochudi, en Botswana, África. La rama era un grupo amoroso y unido que constaba de alrededor de 40 miembros2, quienes recibieron a Andre con los brazos abiertos. Él escuchó las lecciones de los misioneros y se bautizó; ¡fue maravilloso!

Pero, ¿después qué? ¿Cómo podría Andre permanecer activo? ¿Quién lo ayudaría a avanzar en la senda de los convenios? Una respuesta a esa pregunta es: ¡su cuórum del sacerdocio!3.

Todo poseedor del sacerdocio, sea cual sea su situación, se beneficia de un cuórum fuerte. Mis jóvenes hermanos que poseen el Sacerdocio Aarónico, el Señor desea que establezcan un cuórum fuerte, un lugar de pertenencia para cada uno de los hombres jóvenes, un lugar en el que el Espíritu del Señor esté presente, un lugar en el que todos los miembros del cuórum sean bienvenidos y valorados. A medida que el Señor recoge a Sus hijos, estos necesitan un lugar al que puedan pertenecer y donde puedan crecer. Seguir leyendo

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Su libro de jugadas del sacerdocio

Conferencia General Abril 2019

Su libro de jugadas del sacerdocio

Por el élder Gary E. Stevenson
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Creen su propio libro de jugadas de cómo demostrarán que son discípulos de Cristo.


En diciembre, la Primera Presidencia emitió un comunicado que anunciaba que los niños de 11 años “comenza[rían] a asistir… a los cuórums del Sacerdocio Aarónico… a principios de enero del año en que cumpli[eran] los 12 años”1.

Como resultado, durante la primera parte de este año hubo muchos niños de 11 años sorprendidos, que habían supuesto que se quedarían en la Primaria hasta su próximo cumpleaños, pero que ahora repartían la Santa Cena los domingos en calidad de diáconos recién ordenados de la Iglesia.

Me pregunto quiénes se sorprendieron más con el cambio: los diáconos o sus padres. De estos casi 80 000 nuevos diáconos, muchos están con nosotros esta noche en este gran Centro de Conferencias o están participando mediante la tecnología. ¡Bienvenidos a la gran hermandad del sacerdocio!

Ese cambio hace que esta sea una reunión histórica; posiblemente sea el grupo más grande de poseedores del Sacerdocio Aarónico que jamás haya asistido a la sesión general del sacerdocio de la conferencia general. A la luz de esta ocasión especial, dirijo mis palabras particularmente a los jóvenes del Sacerdocio Aarónico.

Lecciones que se aprenden en los deportes

Como estudiantes, muchos de ustedes también cultivan sus talentos, intereses y pasatiempos mediante actividades extracurriculares en la escuela o en lecciones privadas, equipos y grupos extraescolares, entre ellos, los deportes. Seguir leyendo

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He aquí el Cordero de Dios

Conferencia General Abril 2019

He aquí el Cordero de Dios

Por el élder Jeffrey R. Holland
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Nuestros servicios dominicales modificados son para dar prioridad a la Santa Cena del Señor como el centro de atención sagrado y reconocido de nuestra experiencia semanal de adoración.

Estaba bien, hasta que vi las lágrimas en los ojos de los jóvenes de este coro. Esas lágrimas son el sermón más elocuente de lo que yo jamás podría dar.

Alzando la vista desde la orilla, mirando más allá de las ansiosas multitudes que acudían a que él las bautizara, Juan, a quien llamaban el Bautista, vio en la distancia a su primo, Jesús de Nazaret, caminando con resolución hacia él para solicitarle la misma ordenanza. Con reverencia, pero lo suficientemente audible para los que estaban cerca, Juan expresó la admiración que todavía nos conmueve dos mil años después: “He aquí el Cordero de Dios”1.

Resulta instructivo que el antecesor de Jesús por tanto tiempo profetizado no lo llamara “Jehová”, “Salvador” ni “Redentor”, ni siquiera “el Hijo de Dios”, que eran todos títulos aplicables. No, Juan escogió la imagen más antigua, y tal vez la más comúnmente reconocida, de la tradición religiosa de su pueblo. Utilizó la figura del cordero del sacrificio que se ofrecía como expiación por los pecados y los pesares de un mundo caído y de las personas caídas que lo habitan.

Permítanme analizar un poco esa historia. Seguir leyendo

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Escuchar Su voz

Conferencia General Abril 2019

Escuchar Su voz

Por el élder David P. Homer
De los Setenta

En un mundo con tantas voces contradictorias, nuestro Padre Celestial ha hecho posible que oigamos Su voz y la sigamos.

Temprano esta mañana, el hermano de mi esposa le entregó una nota que ella había escrito a su madre hace muchos años. En ese entonces, la hermana Homer era solo una niña. En parte, esa nota decía: “Querida madre, lo siento por no haber compartido mi testimonio hoy, pero te amo”. Cuando fui a almorzar, pensé que eso era algo interesante. Así que, me senté y escribí una nota que decía: “Estimado presidente Nelson, lo siento por no haber dado mi discurso hoy, pero lo amo”. De alguna manera, eso no me pareció bien. Así que, estoy aquí y feliz de añadir mis palabras a aquellos que han hablado en esta sesión.

Hace muchos años, viajé en un pequeño avión que tenía al mando un piloto que acababa de obtener su licencia. Al final del vuelo, se nos autorizó a aterrizar, pero al acercarnos a tierra, oí una alarma en la cabina que advertía al piloto que debía “levantar vuelo”. El piloto miró al copiloto, que tenía más experiencia; este apuntó hacia abajo, lejos de la pista, y le dijo: “¡Ahora!”.

Nuestro avión se movió rápidamente hacia la izquierda y hacia abajo, luego subió a la altitud adecuada, volvió a iniciar la maniobra de aterrizaje y llegamos sanos y salvos a nuestro destino. Más tarde supimos que otro avión había sido autorizado para despegar. Si hubiéramos seguido las instrucciones de la alarma, habríamos girado hacia el avión que se aproximaba, en lugar de alejarnos de él. Esa experiencia me enseñó dos lecciones importantes: la primera es que, en momentos críticos de la vida, oiremos muchas voces que competirán por nuestra atención. La segunda es que es esencial que prestemos atención a las voces correctas. Seguir leyendo

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Deleitarse en las palabras de Cristo

Conferencia General Abril 2019

Deleitarse en las palabras de Cristo

Por el élder Takashi Wada
De los Setenta

Deleitarse en las palabras de Cristo puede suceder en cualquier momento y en cualquier ocasión si preparamos nuestro corazón.

Nuestro Padre Celestial nos ama. Él ha proporcionado un plan perfecto para que disfrutemos de Sus bendiciones. En esta vida se nos invita a venir a Cristo y recibir el evangelio restaurado de Jesucristo por medio del bautismo, la recepción del Espíritu Santo y vivir fielmente el Evangelio. Nefi describe nuestro compromiso de ser bautizados como si entráramos en una “estrecha y angosta senda”, y nos recuerda que debemos “seguir adelante con firmeza en Cristo… deleitándo[n]os en la palabra de Cristo, y persever[ando] hasta el fin” para recibir todas las bendiciones que nuestro Padre Celestial tiene reservadas para nosotros (2 Nefi 31:19–20).

Nefi también nos recuerda que si nos “deleita[m]os en las palabras de Cristo”, ellas nos “dirán todas las cosas que deb[emos] hacer” (2 Nefi 32:3) y nos darán el poder para vencer “los ardientes dardos del adversario” (1 Nefi 15:24).

¿Qué significa deleitarse?

Cuando era joven, creía que deleitarse era, sencillamente, tener una gran comida con arroz, sushi y salsa de soja (soya). Ahora sé que el verdadero deleite es más que disfrutar de una comida deliciosa. Es una experiencia que incluye gozar, nutrirse, celebrar, compartir, expresar amor a la familia y a los seres queridos, expresar gratitud a Dios y estrechar relaciones mientras se disfruta de una comida abundante e increíblemente deliciosa. Creo que cuando nos deleitamos en las palabras de Cristo, tenemos que pensar en el mismo tipo de experiencia. Deleitarse en las Escrituras es más que leerlas; debería brindarnos gozo real y fortalecer nuestra relación con el Salvador. Seguir leyendo

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El ojo de la fe

Conferencia General Abril 2019

El ojo de la fe

Por el élder Neil L. Andersen
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Si seleccionamos y elegimos lo que aceptaremos de la proclamación, nublamos nuestra visión eterna, dando demasiada importancia a nuestra vida aquí y ahora.

Poco antes de Su crucifixión, Jesús fue llevado ante Pilato en el pretorio. “¿Eres tú el Rey de los judíos?”, preguntó Pilato de manera condescendiente. Jesús respondió: “Mi reino no es de este mundo… he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad oye mi voz”.

Pilato le preguntó cínicamente: “¿Qué es la verdad?”1.

Hoy en día en el mundo, la pregunta “¿qué es la verdad?” puede ser dolorosamente compleja para las mentes seculares.

Una búsqueda en Google de “¿qué es la verdad?” resulta en más de un millón de respuestas. Disponemos de más información en nuestros teléfonos móviles de la que hay en todos los libros de una biblioteca. Vivimos con una sobrecarga de información y opiniones. Voces tentadoras y seductoras nos acechan por doquier.

Atrapados en la confusión actual, no es de sorprender que muchos se identifiquen con las palabras que Protágoras le dijo al joven Sócrates hace 2500 años: “Lo que es verdad para ti”, dijo él, “es verdad para ti; y lo que es verdad para mí, es verdad para mí”2.

La verdad mediante el evangelio restaurado de Jesucristo

Al ser bendecidos con el evangelio restaurado de Jesucristo, nosotros declaramos con humildad que existen ciertas cosas que son total y absolutamente verdaderas. Esas verdades eternas son las mismas para cada hijo e hija de Dios. Seguir leyendo

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Buscar conocimiento mediante el Espíritu

Conferencia General Abril 2019

Buscar conocimiento mediante el Espíritu

Por el élder Mathias Held
De los Setenta

Debemos aprender a discernir la verdad no solo mediante la mente racional, sino también mediante la muy apacible y delicada voz del Espíritu.


Estimados hermanos y hermanas, el Señor nos ha dicho repetidamente que “bus[quemos] conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”1. Podemos recibir luz y comprensión no solo mediante razonamientos lógicos de nuestra mente, sino también mediante la guía e inspiración del Espíritu Santo.

Tal fuente de entendimiento adicional no siempre ha sido parte de mi vida.

Mi querida esposa Irene y yo nos unimos a la Iglesia hace treinta y un años, cuando recién nos habíamos casado. Ambos habíamos crecido en Colombia, pero algunos meses después de casarnos, mi ocupación nos llevó a vivir en Alemania. Éramos muy jóvenes y teníamos grandes esperanzas y expectativas; fue una época especialmente emocionante y feliz para nosotros.

Mientras yo me hallaba centrado en mi carrera, Irene sentía que recibiríamos algún tipo de mensaje de los cielos, aunque ignoraba cómo o cuándo. De modo que, empezó a permitir entrar en casa a toda clase de vendedores de enciclopedias, aspiradoras, libros, electrodomésticos de cocina y demás que tocaban a la puerta, siempre a la espera de aquel mensaje singular.

Una noche, me dijo que dos jóvenes vestidos con trajes [ternos] oscuros habían tocado a la puerta y que había sentido una impresión muy clara y distintiva de permitir que pasaran. Le habían dicho que querían hablar con ella sobre Dios, pero que regresarían de nuevo cuando yo también estuviera en casa. ¿Sería ese el esperado mensaje?

Empezaron a visitarnos y, con su guía, leímos las Escrituras y entendimos la crucial importancia de Jesucristo como nuestro Salvador y Redentor. Pronto lamentamos el que nos hubieran bautizado cuando éramos bebés, ya que no había sido un convenio consciente. Sin embargo, el que nos bautizaran otra vez también significaría llegar a ser miembros de esta Iglesia nueva, por lo que, primero teníamos que entender verdaderamente todo sobre ella. Seguir leyendo

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El evangelio verdadero, puro y sencillo de Jesucristo

Conferencia General Abril 2019

El evangelio verdadero, puro y sencillo de Jesucristo

Por el presidente M. Russell Ballard
Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles

Amar a Dios y a nuestros semejantes es el fundamento doctrinal de la ministración, del estudio centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia, de la adoración espiritual del día de reposo y de la obra de salvación.

Mis hermanos y hermanas, me resulta difícil creer que hace setenta y un años, en 1948, era misionero en Inglaterra, y que hace cuarenta y cuatro años, mi esposa Barbara y yo llevamos a nuestra familia a Canadá cuando fui presidente de la Misión Canadá Toronto. En abril de 1976, mientras servía allí, fui llamado al Primer Cuórum de los Setenta; y en 1985, inesperadamente, fui llamado al Cuórum de los Doce Apóstoles. A diferencia de mis llamamientos anteriores, los cuales conllevaban un relevo futuro, el relevo de mi llamamiento en los Doce no es la mejor opción ahora mismo; sin embargo, ruego para que ese día llegue únicamente cuando haya terminado todo lo que el Señor me ha llamado a hacer.

Al pensar en mis últimos cuarenta y tres años de servicio como Autoridad General y en el privilegio que he tenido de ministrar a los hijos del Padre Celestial, he llegado a darme cuenta más plenamente de que Él desea que todos Sus hijos hallen paz, gozo y felicidad en la vida.

El profeta Lehi enseñó: “… existen los hombres [y las mujeres] para que tengan gozo”1. Hay muchas razones por las cuales es posible que la paz, el gozo y la felicidad nos eludan en esta vida; entre ellas la pobreza, las guerras, los desastres naturales y los reveses inesperados en el empleo, la salud y las relaciones familiares.

Aunque no podemos controlar muchas de esas fuerzas externas que afectan nuestra vida aquí en la tierra, al esforzarnos por llegar a ser discípulos fieles del Señor Jesucristo podemos hallar paz, gozo y felicidad, a pesar de las dificultades mundanas que giran a nuestro alrededor. Seguir leyendo

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Un hogar en el que more el Espíritu del Señor

Conferencia General Abril 2019

Un hogar en el que more el Espíritu del Señor

Por el presidente Henry B. Eyring
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

Hallarán algunos de sus mayores gozos en los esfuerzos que hagan por convertir su hogar en un lugar de fe en el Señor Jesucristo y un lugar que esté lleno de amor.

Mis queridos hermanos y hermanas, me siento agradecido de que se me haya invitado a dirigirles la palabra en esta Conferencia General Anual núm. 189 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En esta misma fecha, en 1830, José Smith organizó la Iglesia bajo la dirección del Señor, lo cual se llevó a cabo en la casa de la familia Whitmer, cerca de Fayette, Nueva York. Ese día estuvieron presentes seis miembros, además de unas cincuenta personas interesadas.

Aun cuando no sé lo que el profeta José dijo ni qué aspecto tenía cuando se puso de pie ante ese pequeño grupo, sí sé lo que sintieron esas personas que tenían fe en Jesucristo. Sintieron el Espíritu Santo y sintieron que estaban en un lugar santo, y ciertamente sintieron que eran uno.

Ese milagroso sentimiento es lo que todos deseamos tener en nuestro hogar. Es un sentimiento que se deriva de ser, como Pablo describió, de “ánimo espiritual”1.

Mi objetivo el día de hoy es enseñar lo que sé en cuanto a la forma de hacernos merecedores de ese sentimiento con mayor frecuencia e invitarlo a que perdure más tiempo en nuestra familia. Como ustedes sabrán por experiencia propia, no es algo fácil de lograr. La contención, el orgullo y el pecado deben mantenerse bajo control. El amor puro de Cristo debe penetrar el corazón de los integrantes de nuestra familia.

Adán y Eva, Lehi y Saríah, y otros padres —que conocemos de las Escrituras—, descubrieron que lograr eso era un gran desafío. No obstante, existen ejemplos alentadores de felicidad continua en familias y hogares, lo cual nos tranquiliza y nos permite ver cómo puede suceder para nosotros y nuestra familia. Recordarán el relato de 4 Nefi: Seguir leyendo

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Tal como Él lo hizo

Conferencia General Abril 2019

Tal como Él lo hizo

Por el obispo W. Christopher Waddell
Segundo Consejero del Obispado Presidente

Al procurar ministrar tal como Él lo hizo, se nos presentarán oportunidades para olvidarnos de nosotros mismos e inspirar a los demás.

Hace aproximadamente dieciocho meses, en el otoño de 2017, mi hermano, Mike, de 64 años, me informó que le habían diagnosticado cáncer de páncreas. Además, me contó que había recibido una bendición del sacerdocio de su maestro orientador y que también se había reunido con su obispo. Más tarde me mandó por mensaje de texto una foto del Templo de Oakland, California, tomada desde el hospital en el que recibía tratamiento, con el mensaje: “Mira lo que puedo ver desde mi habitación en el hospital”1.

Sus comentarios sobre maestros orientadores, bendiciones del sacerdocio, obispos y templos me sorprendieron tanto como el cáncer. La razón es que Mike, un presbítero en el Sacerdocio Aarónico, no había asistido regularmente a la Iglesia por cerca de 50 años.

Como familia, estábamos casi tan intrigados con su progreso espiritual como lo estábamos con su progreso en la lucha contra el cáncer, en gran parte debido a sus ahora frecuentes preguntas sobre el Libro de Mormón, el poder para sellar y la vida después de la muerte. Con el pasar de los meses y conforme el cáncer se extendió, la necesidad de tratamiento adicional más especializado trajo, con el tiempo, a Mike a Utah y al Instituto Oncológico Huntsman.

Poco después de haber llegado, Mike recibió la visita de John Holbrook, el líder misional del barrio que prestaba servicio en el establecimiento de asistencia en el que estaba viviendo. John comentó que “fue evidente para mí que Mike era un hijo de Dios” y que en seguida forjaron un vínculo y una amistad que llevó a que John llegara a ser el hermano ministrante de facto de Mike. Inmediatamente se le hizo la invitación de que los misioneros lo visitaran, la cual mi hermano amablemente declinó; pero un mes después, John le preguntó de nuevo, explicándole a Mike: “Pienso que disfrutarías de escuchar el mensaje del Evangelio”2. En esa ocasión aceptó la invitación, lo cual llevó a reuniones con los misioneros, así como a visitas del obispo Jon Sharp, cuyas conversaciones con el tiempo llevaron a que Mike recibiera su bendición patriarcal, 57 años después de su bautismo. Seguir leyendo

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La obra misional: Compartir lo que guardan en el corazón

Conferencia General Abril 2019

La obra misional:
Compartir lo que guardan en el corazón

Por el élder Dieter F. Uchtdorf
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Donde sea que se encuentren en este mundo, hay más que suficientes oportunidades de compartir las buenas nuevas del evangelio de Jesucristo.

El mes pasado, nuestro amado profeta, el presidente Russell M. Nelson, nos invitó a los Doce a viajar con él a la dedicación del Templo de Roma, Italia. Durante el viaje, pensé en el apóstol Pablo y sus viajes. En su época, habría tardado alrededor de cuarenta días en ir de Jerusalén a Roma. En la actualidad, se tarda menos de tres horas en uno de mis aviones favoritos.

Los eruditos de la Biblia piensan que Pablo estuvo en Roma cuando escribió varias de sus cartas, las cuales fueron clave para el fortalecimiento de los miembros de la Iglesia en aquel entonces y hoy en día.

Pablo y los otros miembros de la Iglesia antigua, los Santos de los primeros días, estaban muy familiarizados con el sacrificio. Muchos fueron cruelmente perseguidos, incluso hasta la muerte.

En los últimos doscientos años, los miembros de la Iglesia restaurada de Jesucristo, los Santos de los Últimos Días, también han sufrido la persecución de muchas maneras. A pesar de la persecución (y a veces debido a ella), La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha continuado creciendo y ahora se encuentra en todo el mundo.

Hay mucho que hacer

Sin embargo, antes de hacer un pastel, festejar y felicitarnos a nosotros mismos por este increíble éxito, haríamos bien en considerar ese crecimiento en perspectiva. Seguir leyendo

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Respuestas a las oraciones

Conferencia General Abril 2019

Respuestas a las oraciones

Por el élder Brook P. Hales
De los Setenta

El Padre está al tanto de nosotros, conoce nuestras necesidades y nos ayudará de manera perfecta.

Una importante y reconfortante doctrina del evangelio de Jesucristo es que nuestro Padre Celestial tiene un amor perfecto por Sus hijos. Debido a ese amor perfecto, Él nos bendice no solo de acuerdo con nuestros deseos y necesidades, sino también según Su infinita sabiduría. Como lo dijo con sencillez el profeta Nefi: “Sé que [Dios] ama a sus hijos”1.

Uno de los aspectos de ese amor perfecto es la participación del Padre Celestial en los detalles de nuestra vida, incluso cuando no seamos conscientes de ello ni lo comprendamos. Buscamos la guía divina y la ayuda del Padre mediante la oración sincera y ferviente. Cuando honramos nuestros convenios y nos esforzamos por ser más como nuestro Salvador, tenemos derecho a un flujo constante2 de guía divina por medio de la influencia e inspiración del Espíritu Santo.

Las Escrituras nos enseñan: “… porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis”3, y Él “conoce todas las cosas, porque todas están presentes ante [Sus] ojos”4.

El profeta Mormón es un ejemplo de eso. Él no vivió para ver los resultados de su obra; sin embargo, entendió que el Señor lo estaba guiando con cuidado. Cuando se sintió inspirado a incluir las planchas menores de Nefi en su registro, Mormón escribió: “Y hago esto para un sabio propósito; pues así se me susurra, de acuerdo con las impresiones del Espíritu del Señor que está en mí. Y ahora bien, no sé todas las cosas; mas el Señor sabe todas las cosas que han de suceder; por tanto, él obra en mí para que yo proceda conforme a su voluntad”5. Aunque Mormón no sabía sobre la futura pérdida de las 116 páginas manuscritas, el Señor sí lo sabía y preparó una manera de superar ese obstáculo mucho antes de que ocurriera. Seguir leyendo

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