Las bendiciones del templo
Por el élder Robert D. Hales
Del Quórum de los Doce Apóstoles
Tomado del discurso “Temple Blessings”, pronunciado en un devocional de la Universidad Brigham Young el 15 de noviembre de 2005. Para el texto completo en inglés, vaya a speeches.byu.edu.
Las ordenanzas salvadoras del templo son esenciales para el eterno plan de felicidad, e incluso son su foco principal.
Las bendiciones de la investidura del templo son tan esenciales para cada uno de nosotros como lo fue nuestro bautismo. Por esa razón, debemos prepararnos a fin de encontrarnos limpios para entrar en el templo de Dios. La obra del templo es la oportunidad de efectuar nuestras investiduras y convenios personales y llevar a cabo esas mismas ordenanzas para la redención de los muertos. Es por ello que en las Escrituras se nos manda edificar templos y prepararnos para ser dignos de tomar parte en las sagradas ordenanzas y convenios del templo.
Por medio de las Escrituras se nos ha enseñado que la dignidad personal que el Señor requiere de nosotros para entrar en el templo y tomar sobre nosotros los convenios sagrados es una de las bendiciones más grandes que tenemos a nuestro alcance en la mortalidad. Entonces, después de tomar sobre nosotros los convenios del templo, nuestra obediencia al vivir los convenios a diario es una demostración de nuestra fe, amor, devoción y compromiso espiritual para honrar a nuestro Padre Celestial y a Su Hijo Jesucristo, y nos prepara para vivir con Ellos en las eternidades. Las ordenanzas salvadoras del templo son esenciales para el eterno plan de felicidad, e incluso son su foco principal.
El santo templo
Debemos obtener un testimonio del templo y un sentimiento reverente hacia él por ser la casa del Señor. El templo es en verdad un lugar donde uno está “en el mundo y no es del mundo”. Cuando estamos preocupados y tenemos decisiones importantes que tomar que agobian la mente y el alma, podemos llevar esas preocupaciones al templo y recibir guía espiritual.
A fin de preservar la santidad del templo, de mantenerlo puro y de invitar al Espíritu para que bendiga a aquellos que entren en él a efectuar las ordenanzas y los convenios, se nos enseña que ninguna cosa inmunda debe entrar en el templo. La reverencia en el templo es un elemento vital a fin de invitar al Espíritu para que more en él durante cada hora de cada día. Seguir leyendo































