Conferencia General Octubre 2010
¡Haya luz!
Por el élder Quentin L. Cook
Del Quórum de los Doce Apóstoles
En nuestro mundo cada vez más inicuo, es esencial que los valores basados en la creencia religiosa formen parte de las disertaciones públicas.
El mes pasado celebré mi cumpleaños; como regalo, mi esposa Mary me dio un CD de canciones de esperanza y fe de la famosa cantante británica Vera Lynn, quien inspiró a sus oyentes durante los días sombríos de la Segunda Guerra Mundial.
Hay una historia detrás del hecho de que mi esposa me haya dado algo así. El bombardeo de Londres en septiembre de 1940 empezó un día antes de que yo naciera1. Mi madre, que escuchaba los sucesos por la radio en la habitación del hospital, decidió ponerme el nombre del anunciador, que se llamaba Quentin.
La cantante Vera Lynn tiene actualmente 93 años. El año pasado se volvieron a sacar a la venta sus canciones del tiempo de la guerra, y de inmediato ascendieron al primer lugar de la lista de éxitos en Gran Bretaña. Algunos de ustedes que sean ya mayores recordarán canciones como “Los blancos acantilados de Dover”.
Una canción titulada “Cuando se vuelvan a encender las luces (por todo el mundo)”, me conmovió profundamente. Me hizo recordar dos cosas: primero, las palabras proféticas de un estadista británico: “Se apagan las lámparas por toda Europa. No las volveremos a ver encendidas en nuestra vida”2; y segundo, los ataques aéreos en ciudades británicas como Londres. Para que fuera más difícil para los bombarderos encontrar un blanco, se instituyeron los apagones; se apagaban las luces y se cubrían las ventanas.
La canción reflejaba la esperanza de que se restablecerían la libertad y la luz. Para aquellos de nosotros que entendemos el papel del Salvador y de la Luz de Cristo3 en el constante conflicto entre el bien y el mal, la analogía que existe entre esa guerra mundial y el conflicto moral actual es clara. Es por medio de la Luz de Cristo que toda la humanidad puede “discernir el bien del mal”4.
Nunca ha sido fácil lograr ni conservar la libertad y la luz. Desde la guerra en los Cielos, las fuerzas de la maldad han utilizado todo medio posible para destruir el albedrío y extinguir la luz. El ataque contra los principios morales y la libertad religiosa nunca han sido tan potentes.
Como Santos de los Últimos Días tenemos que hacer todo lo posible por preservar la luz y proteger a nuestras familias y comunidades de este ataque a la moral y a la libertad religiosa.
Protejamos a la familia
Un peligro constante para la familia es la invasión de las fuerzas del mal que parecen provenir de todas direcciones. Mientras nuestro esfuerzo principal debe ser el buscar la luz y la verdad, seríamos prudentes si mantuviéramos nuestros hogares a oscuras para protegerlos de las bombas mortíferas que destruyen nuestro desarrollo y progreso espiritual. La pornografía, en particular, es un arma de destrucción moral masiva. Su impacto está al frente de la erosión de los valores morales. Igualmente letales son algunos programas de televisión y sitios de internet; esas fuerzas malignas despojan al mundo de la luz y la esperanza. El nivel de decadencia se va acelerando5. Si no apagamos las luces de nuestro hogar y de nuestra vida para que no entre la maldad, entonces, que no nos sorprenda si devastadoras explosiones morales destruyen la paz que es la recompensa de un vivir recto. Nuestra responsabilidad es la de estar en el mundo pero no ser de él.
Además, debemos aumentar considerablemente la observancia religiosa en el hogar. La noche de hogar cada semana, la oración familiar y el estudio de las Escrituras diarios son elementos esenciales. Debemos llevar a nuestros hogares aquello que es “virtuoso, bello, de buena reputación o digno de alabanza”6. Si hacemos de nuestros hogares lugares santos que nos resguarden de la maldad, seremos protegidos de las consecuencias adversas que se han predicho en las Escrituras.
Protejamos la comunidad
Además de proteger a nuestra propia familia, debemos ser una fuente de luz para proteger nuestras comunidades. El Salvador dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”7.
Nuestros días se han descrito como “un tiempo de abundancia y una época de duda”8. La creencia básica en el poder y la autoridad de Dios no sólo se pone en tela de juicio sino que se denigra. Bajo estas circunstancias, ¿cómo podemos fomentar valores de manera que los incrédulos y los apáticos se hagan eco de ellos, y que ayuden a mitigar la vertiginosa caída hacia la violencia y la maldad?
Esta pregunta es de monumental importancia. Piensen en el profeta Mormón y en su angustia cuando declaró: “¡…cómo pudisteis rechazar a ese Jesús que esperaba con los brazos abiertos para recibiros!”9. La angustia de Mormón se justificaba, y su hijo, Moroni, permaneció para describir “el triste relato de la destrucción de [su] pueblo”10.
Mi experiencia personal de vivir y relacionarme con personas de todo el mundo me ha hecho optimista. Creo que la luz y la verdad serán preservadas en nuestros días. En todas las naciones hay grupos numerosos que adoran a Dios y sienten que tienen que darle cuentas a Él de su conducta. Algunos observadores creen que en realidad hay un renacimiento global de fe11. Como líderes de la Iglesia, nos hemos reunido con líderes de otras religiones y hemos descubierto que existe un fundamento moral común que trasciende las diferencias teológicas y nos une en nuestras aspiraciones por una sociedad mejor.
También encontramos que la mayoría de las personas aún respetan los valores morales básicos; pero, que no les quepa la menor duda: también hay personas que están resueltas a destruir la fe así como a rechazar cualquier influencia religiosa en la sociedad. Otras personas malvadas explotan, manipulan y destruyen la sociedad con drogas, pornografía, explotación sexual, tráfico humano, robo y prácticas fraudulentas de negocios. El poder y la influencia de esas personas son sumamente grandes a pesar de que ellas sean relativamente pocas. Seguir leyendo

























