El procurar conocer a Dios, nuestro Padre Celestial, y a Su Hijo Jesucristo

Conferencia General Octubre 2009
El procurar conocer a Dios, nuestro Padre Celestial, y a Su Hijo Jesucristo
Élder Robert D. Hales
Del Quórum de los Doce Apóstoles

La luz de la creencia está en ustedes y está esperando que el Espíritu de Dios la despierte y la intensifique.

Mis hermanos y hermanas, expreso gratitud por el testimonio de Dios, nuestro Padre Celestial y de Su Hijo Jesucristo, que han dado profetas vivientes durante esta conferencia, y por las enseñanzas del Espíritu Santo.

Como se profetizó, vivimos en una época en la que la oscuridad del secularismo se intensifica cada vez más a nuestro alrededor. Se cuestiona extensamente la creencia en Dios e incluso se la ataca en nombre de causas políticas, sociales y hasta religiosas. El ateísmo, o la doctrina de que Dios no existe, se está extendiendo rápidamente por todo el mundo.

Aun así, como miembros de la Iglesia restaurada de Jesucristo, declaramos que “Nosotros creemos en Dios el Eterno Padre, y en su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo” 1 .

Algunos se preguntan: ¿por qué es tan importante creer en Dios? ¿Por qué dijo el Salvador: “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”? 2 .

Sin Dios, la vida terminaría en la tumba y nuestras experiencias terrenales carecerían de propósito. El crecimiento y el progreso serían temporales; los logros, sin valor; los desafíos, sin sentido. No habría ni bien ni mal definitivos, ni responsabilidad moral de cuidarnos los unos a los otros como hijos de Dios que somos. De hecho, sin Dios, no habría ni vida terrenal ni vida eterna.

Si ustedes o alguien a quien aman están buscando un propósito en la vida o una convicción más profunda de la presencia de Dios en nuestra vida, yo les ofrezco, como amigo y como Apóstol, mi testimonio. ¡Él vive!

Algunos se preguntarán: ¿Cómo puedo saberlo por mí mismo? Sabemos que Él vive porque creemos en el testimonio de Sus profetas antiguos y vivientes, y hemos sentido el Espíritu de Dios que confirma que el testimonio de esos profetas es verdadero.

Por medio de sus testimonios, registrados en las Santas Escrituras, sabemos que “[Dios] creó al hombre, varón y hembra, según su propia imagen, y a su propia semejanza él los creó” 3 . Algunos quizá se sorprendan al enterarse que nos parecemos a Dios. Un prominente erudito religioso incluso ha enseñado que el imaginarse a Dios en la forma de hombre es crear una imagen, lo cual es idólatra y blasfemo 4 . Pero Dios mismo dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” 5 .

El uso de las palabras hagamos y nuestra de este pasaje también nos enseña sobre la relación que existe entre el Padre y el Hijo. Dios además enseñó: “…he creado estas cosas por medio de mi [Hijo] Unigénito” 6 . El Padre y el Hijo son personas separadas y distintas: como siempre lo son todo padre e hijo. Ésta podría ser una razón por la que el nombre de Dios en hebreo, “Elohím”, no es singular, sino plural.

Por el Nuevo Testamento sabemos que el Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo tienen presencia física. Ellos se encuentran en un lugar a la vez, como testificó Esteban, el discípulo del Nuevo Testamento: “¡He aquí, veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios!” 7 .

También sabemos que el Padre y el Hijo tienen voz. Según se registra en Génesis y en el libro de Moisés, Adán y Eva “oyeron la voz de Dios el Señor, mientras se paseaban en el jardín al fresco del día” 8 .

Sabemos que el Padre y el Hijo tienen rostro, que pueden estar de pie y que conversan. El profeta Enoc declaró: “Vi al Señor; y estaba ante mi faz, y habló conmigo, así como un hombre habla con otro” 9 .

Sabemos que Dios y Su Hijo tienen cuerpos con forma y partes semejantes a las nuestras. En el libro de Éter, en el Libro de Mormón, leemos: “Y fue quitado el velo de ante los ojos del hermano de Jared, y vio el dedo del Señor; y era como el dedo de un hombre, a semejanza de carne y sangre” 10 . Más adelante, el Señor se mostró en su totalidad y dijo: “He aquí, este cuerpo que ves ahora es el cuerpo de mi espíritu; y… apareceré a mi pueblo en la carne” 11 .

Sabemos que el Padre y el Hijo tienen sentimientos por nosotros. En el libro de Moisés se registra: “Y aconteció que el Dios del cielo miró al resto del pueblo, y lloró” 12 .

Y sabemos que Dios y Su Hijo Jesucristo son seres inmortales, glorificados y perfeccionados. El profeta José Smith relata lo siguiente acerca del Salvador Jesucristo: “Sus ojos eran como llama de fuego; el cabello de su cabeza era blanco como la nieve pura; su semblante brillaba más que el resplandor del sol; y su voz era como el estruendo de muchas aguas” 13 .

Ningún testimonio es tan importante para nosotros como el testimonio de José Smith. Él fue el profeta escogido para restaurar la antigua Iglesia de Cristo en ésta, la última vez en que el Evangelio estará sobre la tierra antes de que Jesucristo vuelva. Al igual que todos los profetas que iniciaron la obra de Dios en sus dispensaciones, a José se le dieron experiencias proféticas especialmente claras y poderosas con el fin de preparar al mundo para la segunda venida del Salvador. Seguir leyendo

Publicado en Jesucristo, Profetas, Testimonio | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

El amor y la ley

Conferencia General Octubre 2009

El amor y la ley

Élder Dallin H. Oaks
Del Quórum de los Doce Apóstoles

El amor de Dios no sustituye Sus leyes ni Sus mandamientos, y el efecto de éstos no disminuye el propósito ni el efecto de Su amor.


He tenido la impresión de hablar acerca del amor de Dios y de Sus mandamientos. Mi mensaje es que el amor universal y perfecto de Dios se manifiesta en todas las bendiciones de Su plan del Evangelio, incluso el hecho de que Sus más ricas bendiciones están reservadas para los que obedezcan Sus leyes 1 . Éstos son principios eternos que deben guiar a los padres en su amor por los hijos y en su forma de enseñarles.

I.

Empiezo con cuatro ejemplos, los cuales ilustran cierta clase de confusión terrenal en cuanto al amor y a la ley:

• Un joven adulto que cohabita con su pareja les dice a sus acongojados padres: “Si de verdad me amaran, nos aceptarían a mí y a mi pareja tal como aceptan a los hijos casados”.

• Un joven reacciona ante las órdenes o presión de los padres, diciendo: “Si de verdad me amaran, no me obligarían”.

En estos ejemplos, la persona que viola un mandamiento afirma que el amor paternal debe invalidar los mandamientos de la ley divina y las enseñanzas de los padres.

Los dos ejemplos siguientes demuestran la confusión terrenal en cuanto a los efectos del amor de Dios:

• Una persona rechaza la doctrina de que una pareja se debe casar por la eternidad para disfrutar una relación familiar en la vida venidera, diciendo: “Si Dios en verdad nos amara, no puedo creer que Él separaría a marido y mujer de esa manera”.

• Otra persona dice que su fe ha quedado destruida a causa del sufrimiento que Dios permite que sobrevenga a otro ser humano o a una raza, y llega a esta conclusión: “Si hubiera un Dios que nos amara, no permitiría que esto sucediera”.

Esas personas no creen en las leyes eternas porque son contrarias al concepto que ellas tienen del efecto del amor de Dios. Los que asumen esta postura no comprenden la naturaleza del amor de Dios ni el propósito de Sus leyes y mandamientos. El amor de Dios no sustituye Sus leyes ni Sus mandamientos, y el efecto de éstos no disminuye el propósito ni el efecto de Su amor. Esto mismo se aplica al amor y a las reglas de los padres.

II.

Primeramente, consideremos el amor de Dios, que el presidente Dieter F. Uchtdorf describió tan significativamente esta mañana. “¿Quién nos apartará del amor de Cristo?”, pregunta el apóstol Pablo. No la tribulación, ni la persecución, ni el peligro, ni la espada (véase Romanos 8:35). “Por lo cual estoy convencido”, concluye, “de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá apartar del amor de Dios” (vers. 38–39).

No existe evidencia más grandiosa del infinito poder y de la perfección del amor de Dios que lo que declara el apóstol Juan: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito” (Juan 3:16). Otro Apóstol escribió que Dios “no escatimó ni a su propio Hijo, sino que le entregó por todos nosotros” (Romanos 8:32). Piensen cuán doloroso debió haber sido para nuestro Padre Celestial enviar a Su Hijo a soportar el incomprensible sufrimiento por nuestros pecados. ¡Ésta es la evidencia más extraordinaria de Su amor por cada uno de nosotros! Seguir leyendo

Publicado en Amor de Dios, Familia, Mandamientos | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Más diligentes y atentos en el hogar

Conferencia General Octubre 2009
Más diligentes y atentos en el hogar
Élder David A. Bednar
Del Quórum de los Doce Apóstoles

A medida que seamos más fieles para aprender, vivir y amar el Evangelio restaurado de Jesucristo, llegaremos a ser más diligentes y atentos en nuestro hogar

En 1833, el profeta José Smith recibió una revelación para varios líderes de la Iglesia con una fuerte amonestación de poner en orden a sus respectivas familias (véase D. y C. 93:40–50). Una frase específica de esa revelación sirve de tema para mi mensaje: “más diligentes y atentos en el hogar” (versículo 50). Deseo sugerir tres formas en las que cada uno de nosotros puede ser más diligente y atento en su hogar. Los invito a que escuchen con oídos que oigan y con un corazón que sienta, y ruego que el Espíritu del Señor esté con todos nosotros.

Sugerencia 1: Expresar amor y demostrarlo

Para empezar a ser más diligentes y atentos en el hogar podemos decir a los seres queridos que los amamos. Dichas expresiones no tienen que ser floridas ni extensas; simplemente debemos expresar amor de manera sincera y frecuente.

Hermanos y hermanas, ¿cuándo fue la última vez que tomaron a su compañero eterno entre los brazos y le dijeron: “Te amo”? Padres, ¿cuándo fue la última vez que de manera genuina expresaron amor a sus hijos? Hijos, ¿cuándo fue la última vez que dijeron a sus padres que los aman?

Todos nosotros sabemos que debemos decir a nuestros seres queridos que los amamos, pero lo que sabemos no siempre se refleja en lo que hacemos. Tal vez nos sintamos inseguros, incómodos o quizás un poco avergonzados.

Como discípulos del Salvador, no sólo tratamos de saber más, sino que debemos hacer de manera constante más de lo que sabemos que es correcto y llegar a ser mejores.

Debemos recordar que el decir “Te amo” es solamente el comienzo; debemos decirlo, decirlo de corazón y, lo más importante, demostrarlo constantemente. Debemos expresarlo y también demostrar el amor.

El presidente Thomas S. Monson dio este consejo hace poco tiempo: “Con frecuencia suponemos que [las personas que nos rodean] deben saber cuánto [las] queremos; pero nunca debemos suponerlo; debemos hacérselo saber… Nunca nos lamentaremos por las palabras de bondad que digamos ni el afecto que demostremos; más bien, nos lamentaremos si omitimos esas cosas en nuestra interacción con aquellos que son los que más nos importan” (“Encontrar gozo en el trayecto”, Liahona, noviembre de 2008, pág. 86).

A veces, en un discurso o un testimonio de la reunión sacramental, oímos algo así: “Sé que no le digo a mi esposa con suficiente frecuencia cuánto la quiero. Hoy deseo que ella, mis hijos y todos ustedes sepan que la amo”.

Tal manifestación de afecto quizás sea apropiada, pero cuando escucho una declaración como ésa, me siento incómodo y para mis adentros exclamo que la esposa y los hijos no deberían estar escuchando esa expresión, privada y aparentemente desacostumbrada, en público y en la Iglesia. Espero que los hijos oigan expresiones de amor y vean demostraciones de cariño entre sus padres en el diario vivir. Sin embargo, si la declaración pública de afecto en la Iglesia cae de sorpresa a la esposa o a los hijos, entonces es obvio que se debe ser más diligente y atento en el hogar.

La relación que existe entre el amor y la acción que lo demuestre se indica repetidamente en las Escrituras y se pone de relieve en la instrucción que el Salvador dio a Sus Apóstoles: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Así como nuestro amor por el Señor se manifiesta al andar siempre en sus caminos (véase Deuteronomio 19:9), así también el amor por el cónyuge, los padres y los hijos se refleja con mayor fuerza en nuestros pensamientos, palabras y hechos (véase Mosíah 4:30).

El sentir la seguridad y la constancia del amor de un cónyuge, de un padre o de un hijo es una rica bendición. Ese amor nutre y sostiene la fe en Dios, es una fuente de fortaleza y aleja el temor (véase 1 Juan 4:18). Ese amor es el deseo de toda alma humana.

A medida que expresemos amor y lo demostremos continuamente, llegaremos a ser más diligentes y atentos en nuestro hogar. Seguir leyendo

Publicado en Amor, Familia, Hogar, Testimonio | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

La enseñanza ayuda a salvar vidas

Conferencia General Octubre 2009
La enseñanza ayuda a salvar vidas
Russell T. Osguthorpe
Presidente General de la Escuela Dominical

Enseñamos la doctrina clave, invitamos a los alumnos a que hagan la obra que Dios tiene para ellos y luego prometemos que las bendiciones sin duda llegarán.

Un día, mientras servía como presidente de misión, estaba hablando por teléfono con nuestro hijo mayor que se dirigía al hospital donde trabajaba como médico. Al llegar al hospital, dijo: “Me dio gusto hablar contigo, papá, pero ahora tengo que bajarme del auto para ir a salvar vidas”.

Nuestro hijo atiende a niños con enfermedades mortales. Si diagnostica correctamente la enfermedad y da el tratamiento adecuado, puede salvar la vida de un niño. Les dije a nuestros misioneros que el trabajo de ellos también era el de salvar vidas, la vida espiritual de las personas a las que enseñan.

El presidente Joseph F. Smith dijo: “Cuando [recibimos] la verdad, la verdad [nos] salvará. No [seremos salvos] simplemente porque alguien [nos] la haya enseñado, sino porque la [aceptamos y procedimos] de acuerdo con ella” (Conference Report, abril de 1902, pág. 86; véase también, La enseñanza: El llamamiento más importante, 2000, pág. 53; 1 Timoteo 4:16).

Nuestro hijo salva vidas al compartir su conocimiento de medicina; los misioneros y maestros de la Iglesia ayudan a salvar vidas al compartir su conocimiento del Evangelio. Cuando se valen del Espíritu, los misioneros y los maestros enseñan el principio adecuado, invitan a las personas a vivir ese principio y dan testimonio de las bendiciones prometidas que ciertamente se recibirán. El élder David A. Bednar presentó estos tres elementos sencillos de la enseñanza eficaz en una capacitación reciente: (1) la doctrina clave, (2) la invitación a actuar y (3) las bendiciones prometidas.

La guía Predicad Mi Evangelio ayuda a los misioneros a enseñar la doctrina clave, y a invitar a las personas a quien ellos enseñan a actuar y recibir las bendiciones prometidas. La guía La enseñanza: El llamamiento más importante, ayuda a los padres y a los maestros a hacer lo mismo; es para la enseñanza del Evangelio lo que Predicad Mi Evangelio es para la obra misional. Las usamos a fin de prepararnos para enseñar, y luego nos valemos del Espíritu al enseñar.

El presidente Thomas S. Monson cuenta de una maestra de la Escuela Dominical cuando él era joven; se llamaba Lucy Gertsch. Un domingo, durante una lección sobre el servicio desinteresado, la hermana Gertsch invitó a sus alumnos a dar los fondos de la clase para una fiesta a un compañero cuya madre había fallecido. El presidente Monson dijo que al invitarles a actuar, la hermana Gertsch “cerró el manual y nos abrió los ojos, los oídos y el corazón a la gloria de Dios” (“Ejemplos de grandes maestros”, Liahona, junio de 2007, pág. 76 [tomado de la reunión mundial de capacitación de líderes, 10 de febrero de 2007]). La hermana Gertsch sin duda había utilizado el manual para preparar la lección, pero al recibir inspiración, cerró el manual e invitó a los alumnos a vivir el principio del Evangelio que estaba enseñando. Seguir leyendo

Publicado en Conocimiento, Enseñanza, Inspiración | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Para que vuestras cargas sean ligeras

Conferencia General Octubre 2009
Para que vuestras cargas sean ligeras
Élder L. Whitney Clayton
De la Presidencia de los Setenta

Las cargas proporcionan oportunidades de poner en práctica las virtudes que nos llevarán a la perfección.

Hace muchos años, caminaba al amanecer por las estrechas calles adoquinadas de Cusco, Perú, en lo alto de los Andes, y vi a un lugareño que transitaba por una de ellas. No era un hombre físicamente grande, pero cargaba una inmensa cantidad de leña en una enorme talega (o saco de yute) sobre la espalda. El costal parecía del mismo tamaño que el hombre, y la carga debía pesar lo mismo que él. Lo llevaba atado con una cuerda que pasaba por debajo del costal y le rodeaba la frente; y él sujetaba la cuerda con firmeza a ambos lados de la cabeza. Llevaba un paño sobre la frente, debajo de la cuerda, para evitar que le cortara la piel. Se inclinaba hacia adelante bajo la pesada carga y caminaba con paso lento y dificultoso.

El hombre llevaba la leña al mercado donde se vendería. En un día típico, es probable que hiciera unos dos o tres viajes de ida y vuelta a través de la ciudad a fin de entregar otras cargas igualmente incómodas y pesadas.

El recuerdo de ese hombre inclinado, caminando con dificultad por la calle, ha llegado a ser cada vez más significativo para mí con el correr de los años. ¿Por cuánto tiempo podría continuar llevando semejantes cargas?

La vida impone todo tipo de cargas sobre cada uno de nosotros; algunas ligeras, otras implacables y pesadas. Las personas luchan todos los días con cargas que ponen a prueba su alma. Muchos de nosotros luchamos con esas cargas. Pueden ser emocional o físicamente pesadas; pueden ser preocupantes, opresivas y agotadoras; y puede que continúen por años.

En sentido general, nuestras cargas provienen de tres fuentes. Algunas son el producto natural de las condiciones del mundo en el que vivimos. La enfermedad, la discapacidad física, los huracanes y los terremotos ocurren de tanto en tanto sin que exista culpa alguna de nuestra parte. Podemos prepararnos para esos riesgos y a veces podemos predecirlos, pero en el diseño natural de la vida, todos afrontaremos algunos de esos desafíos.

Otras cargas se imponen sobre nosotros por el mal comportamiento de otras personas. El maltrato y las adicciones pueden convertir nuestro hogar en todo menos un cielo en la tierra para los integrantes inocentes de la familia. El pecado, las tradiciones incorrectas, la represión y el delito dejan muchas víctimas con cargas a lo largo del sendero de la vida. Aun actos indebidos menos graves como el chisme y la crueldad pueden causar verdadero sufrimiento a otras personas.

Nuestros propios errores y limitaciones producen muchos de nuestros problemas y pueden colocar pesadas cargas sobre nuestros propios hombros. La carga más onerosa que imponemos sobre nosotros mismos es la del pecado. Todos hemos conocido el remordimiento y el dolor que inevitablemente sentimos al no guardar los mandamientos.

No importa qué cargas afrontemos en la vida, sean consecuencias de condiciones naturales, de la mala conducta de los demás o de nuestros propios errores o limitaciones, todos somos hijos de un Padre Celestial amoroso que nos ha enviado a la tierra como parte de Su plan eterno para nuestro desarrollo y progreso. Nuestras experiencias singulares e individuales nos ayudarán a prepararnos para regresar a Él. Nuestra adversidad y aflicciones, por más difíciles que sean de soportar, desde la perspectiva eterna no durarán más que por “un breve momento; y entonces, si lo[s] sobrelleva[mos] bien, Dios [nos] exaltará” 1 . Debemos hacer todo lo posible por sobrellevar “bien” nuestras cargas, dure lo que dure ese “breve momento”. Seguir leyendo

Publicado en Arrepentimiento, Cargas, Expiación, Pecado | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Ayudar a los demás a reconocer los susurros del Espíritu

Conferencia General Octubre 2009
Ayudar a los demás a reconocer los susurros del Espíritu
Vicki F. Matsumori
Segunda Consejera de la Presidencia General de la Primaria

Podemos ayudar a los demás a familiarizarse más con las impresiones del Espíritu cuando compartimos nuestro testimonio de la influencia del Espíritu Santo en nuestra vida.

Al final del día, un par de misioneros se dirigen a casa cuando uno de ellos repentinamente le dice al otro: “Siento que debemos detenernos en este último lugar”. Un maestro orientador tiene la impresión de que debe llamar a una de las familias que acaba de visitar hace unos días. Una jovencita planea asistir a la fiesta de una compañera de la escuela pero siente que esta vez debe quedarse en casa.

¿Cómo supieron los misioneros que debían llamar a la puerta de alguien que había estado orando para que ellos lo visitaran? ¿O el maestro orientador que debía llamar a una familia que tenía una necesidad desesperante? ¿O la jovencita que debía mantenerse alejada de una situación que podría comprometer sus valores? En cada una de estas situaciones fueron guiados por la influencia del Espíritu Santo.

Los miembros de todo el mundo tienen experiencias similares con regularidad, y hay quienes desean sentir el Espíritu para que los guíe diariamente en su vida. Si bien cada persona puede aprender a reconocer los susurros del Espíritu, ese proceso de aprendizaje se puede facilitar a medida que los demás nos ayuden a comprender en cuanto al Espíritu Santo, compartan su testimonio personal y proporcionen un ambiente en el que se sienta el Espíritu.

Comprender la doctrina

La importancia de ayudar a los demás a comprender se describe en Doctrina y Convenios. A los padres “en Sión o en cualquiera de sus estacas organizadas”, se les dice que deben ayudar a sus hijos “a comprender la doctrina” 1 .

Ya sea que estemos en un aula, en una charla misional o en una noche de hogar, el enseñar la doctrina en cuanto al Espíritu Santo puede ser de ayuda para que los demás comprendan este importante don. Aprendemos que mientras que “a todo hombre se da el Espíritu de Cristo para que sepa discernir el bien del mal” 2 , el derecho a la compañía constante del Espíritu Santo se obtiene cuando aquellos que tienen la debida autoridad dan a los miembros dicho don por la imposición de manos 3 .

Esta compañía puede seguir siendo nuestra si somos dignos. Se nos dice que “el Espíritu del Señor no habita en templos inmundos” 4 y que a medida que “dej[emos] que la virtud engalane [nuestros] pensamientos incesantemente; entonces… el Espíritu Santo será [nuestro] compañero constante” 5 .

Las Escrituras y los profetas enseñan lo que se siente al tener esa compañía constante. El Señor nos dice: “…hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón” 6 . Enós declaró: “…mientras… me hallaba luchando en el espíritu, he aquí, la voz del Señor… penetró mi mente” 7 . José Smith dijo: “Cuando sientan que la inteligencia pura fluye en ustedes, eso podrá darles una repentina corriente de ideas” 8 . El presidente Henry B. Eyring describió la influencia del Espíritu Santo como “paz, esperanza y gozo”. También dijo: “Casi siempre también he sentido una sensación de luz” 9 .

Sin embargo, mi descripción favorita proviene de un niño de ocho años que acababa de recibir el don del Espíritu Santo. Él dijo: “Se sintió como la luz del sol”. Seguir leyendo

Publicado en Espíritu santo, Inspiración, Testimonio | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Cómo obtener guía espiritual

Conferencia General Octubre 2009

Cómo obtener guía espiritual

Élder Richard G. Scott
Del Quórum de los Doce Apóstoles

Mediante la práctica esmerada y la aplicación de principios correctos y al ser sensible a los sentimientos que recibas, obtendrás guía espiritual.


A través de las épocas, muchos han obtenido guía para resolver sus problemas al seguir el ejemplo de personas a quienes respetaban y que resolvieron dificultades similares. Hoy día, las condiciones del mundo cambian tan rápidamente que con frecuencia no nos es posible hacerlo así.

Personalmente me regocijo en esa realidad, porque crea las condiciones para que, por necesidad, dependamos más del Espíritu a fin de que nos oriente a través de las vicisitudes de la vida y, por lo tanto, eso nos lleva a buscar inspiración personal para tomar las decisiones importantes de la vida.

¿Qué puedes hacer para aumentar tu capacidad de dejar que se te guíe a tomar decisiones correctas en la vida? ¿Cuáles son los principios de los cuales depende la comunicación espiritual? ¿Cuáles son las posibles barreras a esa comunicación que debes evitar?

El presidente John Taylor escribió: “Hace más de cuarenta años, José Smith me dijo: ‘Hermano Taylor, usted ha recibido el Espíritu Santo. Ahora, siga la influencia de ese Espíritu que lo conducirá a toda la verdad, hasta que finalmente, se convertirá para usted en un principio de revelación’. Después me dijo que nunca me levantara por la mañana sin inclinarme ante el Señor y dedicarme a Él durante ese día” 1 .

El Padre Celestial sabía que afrontarías desafíos y que tendrías que tomar algunas decisiones más allá de tu propia habilidad para decidir correctamente. En Su plan de felicidad, Él dispuso el medio para que, durante tu vida terrenal, recibieras ayuda con esos problemas y decisiones. Esa ayuda vendrá mediante la guía espiritual del Espíritu Santo. Es un poder que va más allá de tu capacidad, y que un amoroso Padre Celestial desea que utilices en forma constante para que tengas paz y felicidad.

Estoy convencido de que no existe una fórmula o técnica sencilla que te permita dominar de inmediato la habilidad de recibir la guía del Espíritu. Nuestro Padre espera que aprendas la forma de obtener esa ayuda divina al ejercer la fe en Él y en Su Santo Hijo Jesucristo. Si recibieras guía inspirada sólo con pedirla, te convertirías en un ser débil y más dependiente de Ellos. Ellos saben que el crecimiento personal esencial vendrá a medida que te esfuerces por saber cómo dejarte guiar por el Espíritu.

Lo que al principio podría parecer una tarea de enormes proporciones, a medida que pase el tiempo será mucho más fácil si te esfuerzas constantemente por reconocer y seguir la inspiración del Espíritu. Tu confianza en la dirección que recibas por medio del Espíritu Santo también será más fuerte. Te testifico que al ganar experiencia y tener éxito al dejarte guiar por el Espíritu, tu confianza en las impresiones que sientas será mucho más firme que tu dependencia en lo que veas u oigas.

La espiritualidad produce dos frutos: El primero es la inspiración para saber qué hacer. El segundo es el poder o la capacidad para hacerlo. Esas dos capacidades van de la mano; por eso Nefi pudo decir: “Iré y haré lo que el Señor ha mandado” 2 . Él conocía las leyes espirituales sobre las cuales se basan la inspiración y el poder. Sí, Dios contesta las oraciones y nos brinda dirección espiritual cuando somos obedientes y ejercemos en Él la fe requerida.

Voy a contarles ahora una experiencia que me enseñó una forma de obtener guía espiritual. Un domingo asistí a la reunión del sacerdocio de una rama de la Ciudad de México. Recuerdo vívidamente cómo un humilde líder del sacerdocio mexicano se esforzaba por comunicar las verdades del Evangelio del material de su lección. Noté el inmenso deseo que él tenía de compartir con los miembros de su quórum esos principios que él valoraba tanto; él se daba cuenta de que tenían gran valor para los presentes. Su actitud evidenciaba su amor puro por el Salvador y el amor que sentía por aquellos a quienes enseñaba.

Su sinceridad y su intención pura hicieron que una gran fortaleza espiritual envolviera el salón. Me sentí sumamente conmovido. Después comencé a recibir impresiones personales como extensión de los principios que ese humilde maestro había enseñado. Fueron personales y relacionadas con mis asignaciones en el área, y una respuesta a mis prolongados esfuerzos y oraciones en busca de aprendizaje.

Al recibir cada impresión, la anotaba al detalle. En el proceso, recibí magníficas verdades que necesitaba enormemente para ser un siervo del Señor más eficiente. Los detalles de esa comunicación son sagrados y, como una bendición patriarcal, fueron sólo para mi beneficio. Recibí dirección, instrucciones y promesas condicionadas específicas que alteraron para bien el curso de mi vida. Seguir leyendo

Publicado en Inspiración, Poder, Pornografía | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Bienvenidos a la conferencia

Conferencia General Octubre 2009
Bienvenidos a la conferencia
Presidente Thomas S. Monson

Deseamos que la mayor cantidad posible de miembros tenga la oportunidad de asistir al templo sin tener que viajar distancias excesivas.

Mis queridos hermanos y hermanas, envío mis saludos a todos al comenzar ésta, la Conferencia General Semestral número 179 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Cuán agradecido estoy por la era en la que vivimos, una era de tecnología tan avanzada que podemos dirigirnos a ustedes en el otro lado del mundo. Aun cuando las Autoridades Generales y los líderes de las organizaciones auxiliares estén aquí en el centro de conferencias de Salt Lake City, nuestras voces llegarán a ustedes por diversos medios, entre ellos: la radio, la televisión, transmisiones vía satélite y por internet; y aunque les estemos hablando en inglés, nos oirán en unos 92 idiomas.

Desde que nos reunimos en abril de este año, hemos dedicado el hermoso Templo Oquirrh Mountain, Utah, en South Jordan, Utah. Intercalado entre la dedicación del Templo de Draper, Utah, en marzo y esta dedicación más reciente del Templo Oquirrh Mountain, Utah, en agosto, se llevó a cabo un evento cultural espectacular de dos noches donde participaron los jóvenes de los dos distritos de templo. La presentación revivió, por medio del canto y de la danza, el gran legado de Utah. En total, unos 14.000 jóvenes participaron entre las dos noches.

Seguimos construyendo templos. Deseamos que la mayor cantidad posible de miembros tenga la oportunidad de asistir al templo sin tener que viajar distancias excesivas. En el mundo, el ochenta y tres porciento de nuestros miembros viven a unos 320 kilómetros de un templo. Ese porcentaje seguirá aumentando a medida que construyamos templos nuevos alrededor del mundo. En la actualidad hay 130 templos en funcionamiento, con 16 que se han anunciado o que están en construcción. Esta mañana, tengo el placer de anunciar cinco templos adicionales en donde se están adquiriendo los terrenos y, en los meses y años venideros, los construiremos en los siguientes lugares: Brigham City, Utah; Concepción, Chile; Fortaleza, Brasil; Fort Lauderdale, Florida; y Sapporo, Japón.

En los templos se llevan a cabo millones de ordenanzas a favor de nuestros seres queridos que han muerto. Ruego que continuemos siendo fieles en efectuar esas ordenanzas por aquellas personas que no pueden hacerlo por sí mismas. Me encantan las palabras del presidente Joseph F. Smith al hablar del prestar servicio en el templo y del mundo de los espíritus más allá de la muerte. Él dijo: “Mediante nuestros esfuerzos en bien de esas personas, les serán desatadas las cadenas del cautiverio y se disiparán las tinieblas que las rodean a fin de que brille sobre ellas la luz y en el mundo de los espíritus sepan acerca de la obra que se ha efectuado por su [gente] aquí, y se regocijen con ustedes por el cumplimiento de estos deberes” 1 .

Hermanos y hermanas, la Iglesia sigue creciendo, como lo ha hecho desde que se organizó hace más de 179 años. Está cambiando la vida de más y más gente cada año y se está extendiendo a lo largo y a lo ancho de la tierra a medida que nuestro cuerpo de misioneros tratan de encontrar a aquellos que buscan las verdades que se encuentran en el evangelio de Jesucristo. Apelamos a todos los miembros de la Iglesia para que sean amigos de los nuevos conversos, para que les extiendan una mano, para que los rodeen de amor y los ayuden a sentirse en casa.

Les pido que continúen ejercitando su fe y oraciones en beneficio de aquellas regiones donde nuestra influencia es limitada y donde no se nos permite compartir el Evangelio libremente en este momento; ocurrirán milagros si lo hacemos.

Ahora, mis hermanos y hermanas, estamos ansiosos por escuchar los mensajes que se nos presentarán a lo largo de los próximos dos días. Quienes se dirigirán a nosotros han buscado ayuda y guía divina al preparar sus mensajes; han recibido impresiones en cuanto a lo que compartirán con nosotros. Que el Espíritu del Señor nos acompañe al escuchar y aprender, es mi oración, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

1. Joseph F. Smith, en Conference Report, octubre de 1916, pág. 6; véase Liahona, febrero de 2005, pág. 7.

Publicado en Obra misional, Templos | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Andemos en la luz

Conferencia General Abril 2008
Andemos en la luz
Presidente Henry B. Eyring
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Todos los días, y casi a cada hora, ustedes toman decisiones que las mantienen en la luz o que las desvían hacia las tinieblas.

La vida es un trayecto que nuestro Padre Celestial diseñó amorosamente para cada uno de nosotros. Todos tenemos experiencias y características singulares, pero nuestra jornada comenzó en el mismo lugar antes de que viniésemos a este mundo.

Todos recibimos instrucción de Elohim, el Padre de nuestro espíritu. Lo amábamos y deseábamos ser como Él y estar con Él para siempre. Él nos dijo claramente lo que se requeriría de nosotros para tener gozo. Tendríamos que recibir un cuerpo físico, con todas las pruebas que ello supondría. Estaríamos sujetos a la enfermedad y nuestro cuerpo sufriría determinados procesos que finalmente lo conducirían a la muerte; además, nuestro cuerpo también tendría un fuerte deseo de obtener satisfacción física.

Nuestro Padre Celestial nos explicó lo que se necesitaría para pasar de donde estábamos en ese entonces para estar con Él eternamente y vivir como Él vive. Pasaríamos por esta vida sin el recuerdo del tiempo que pasamos con Él en el mundo de los espíritus, y el único medio de regresar a Él sería que venciésemos la muerte física y los efectos del pecado que resultarían si quebrantábamos los mandamientos. Dijo que no podríamos superar los efectos de la muerte ni del pecado por nosotros mismos, sin que tuviésemos un Salvador que rompiera las ligaduras de la muerte y preparara un medio por el cual fuésemos limpios del pecado que ciertamente cometeríamos.

Por medio de las Escrituras que Dios reveló por conducto de los profetas, ustedes saben que se produjo una rebelión en el mundo de los espíritus cuando se nos presentó el plan para nuestra jornada. Aquellos que se rebelaron no deseaban aceptar al Salvador, ni tener que depender de Él, ni correr el riesgo de no volver de nuevo al Padre Celestial. Cada una de ustedes estaba entre los valientes, los fieles y los leales en ese conflicto. Ustedes aceptaron al Salvador y el plan para este trayecto que nos llevará de regreso al gozo de la presencia de nuestro Padre Celestial.

Ustedes son extraordinarias, aun de entre aquellos que escogieron lo correcto en la batalla del mundo de los espíritus. Merecieron venir a la tierra y realizar este trayecto en una época en la que el evangelio de Jesucristo estaría en la tierra. Y de entre los miles de millones de los hijos de nuestro Padre Celestial que viven en la actualidad, ustedes tuvieron el privilegio de hallar el evangelio de Jesucristo y Su Iglesia verdadera. Es más, el hecho de que estén aquí esta noche indica que eligieron realizar el trayecto de la vida, caminando en la luz.

A cada hijo de nuestro Padre Celestial que llega a este mundo se le da, en el momento de nacer, el don gratuito de la luz de Cristo. Ustedes ya lo han percibido; es ese sentido que nos indica lo que es bueno y lo que es malo, lo que es verdadero y lo que es falso; y eso ha sido parte de ustedes desde el inicio de su trayecto en la vida. El hecho de que se hayan bautizado y hayan recibido el Espíritu Santo es evidencia de que ustedes escogieron caminar en la luz de Cristo.

Cuando fueron confirmadas miembros de la Iglesia, se les concedió el derecho de tener al Espíritu Santo como compañero. El Espíritu Santo es una poderosa fuente de luz para reconocer la verdad, seguir al Señor Jesucristo y amarlo, y hallar el camino de regreso a Dios después de esta vida.

Pero el espíritu que estuvo al frente de la rebelión en el mundo anterior sigue oponiéndose al plan y quiere que ustedes sean miserables; él desea que nunca hallen el camino de regreso a casa. Ese enemigo de sus almas las conoce y sabe de la bondad de ustedes. Sabe que si logra impedir que caminen en la luz, las capturará y evitará que ayuden a otras personas durante el trayecto. Él sabe cuán buenas son ustedes y conoce el poder que tienen para enseñar a cientos de hijos de nuestro Padre Celestial en esta vida e influir en ellos, así como en miles de las generaciones que sigan el camino de ustedes. Si tan sólo logra que durante su jornada se desvíen de la luz, dañaría y hundiría a miles en la miseria.

El hecho de que se hallen aquí, escuchando, demuestra que Dios reconoce cuán importantes son y que han sido escogidas para caminar en la luz que Él ofrece. Las decisiones como ésas no siempre se ven con claridad. Todos los días, y casi a cada hora, ustedes toman decisiones que las mantienen en la luz o que las desvían hacia las tinieblas. Algunas de las decisiones más importantes son aquéllas a las que entregan su corazón.

Hay muchísimas cosas que tal vez ustedes consideren deseables. Por ejemplo, hasta cierto grado, todos deseamos la aprobación de los demás; todos deseamos y necesitamos tener amigos; todos buscamos alguna evidencia de que somos personas de valor. Nuestras decisiones se basan en esos deseos. Algunas quizás nos alejen de la luz que Dios nos ofrece para orientarnos, mientras que otras podrían aumentar esa luz que nos permite hallar el camino. Seguir leyendo

Publicado en Elección y responsabilidad, Espíritu santo, Luz de Cristo | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Las anclas del testimonio

Conferencia General Abril 2008
Las anclas del testimonio
Mary N. Cook
Segunda Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Fortalezcan su fe al seguir este modelo de oración, estudio y obediencia a los mandamientos.

Cuando vivía en Asia, vi muchos estanques cubiertos con hermosos lirios acuáticos que florecían y añadían una belleza serena y una dulce fragancia a lo que de otro modo serían aguas estancadas y sucias. Sus hojas flotaban en la superficie del agua, y el tallo largo y firme se anclaba en el estanque. El continuo crecimiento del tallo daba estabilidad a la flor, pese a que las fuertes lluvias subían el nivel del agua.

Mis queridas hermanas, ustedes son muy parecidas a esa hermosa flor; su lozanía, pureza y belleza añaden mucho de lo que es bueno a nuestra vida y a la de su familia. Viven en un mundo difícil, contaminado de tentaciones y pruebas, sin embargo, el testimonio que poseen del Señor Jesucristo puede ser su ancla. La fe en el Señor Jesucristo fortalecerá y aumentará su testimonio, y podrán elevarse por encima de las maldades del mundo y mantenerse en una posición de rectitud.

Se define un ancla como algo “que proporciona estabilidad o confianza en lo que de otro modo sería una situación inestable” 1 . Su testimonio será su ancla y les dará la confianza para mantenerse “firmes e inmutables” 2 al guardar los mandamientos del Señor en un mundo incierto.

En este momento, su testimonio está creciendo, como el tallo del lirio acuático. Su fe lo hará crecer y lo mantendrá fuerte, aun cuando enfrenten problemas y tentaciones de un mundo contaminado con drogas, inmoralidad, pornografía e inmodestia.

“La fe es un don de Dios, pero debes nutrirla para mantenerla fuerte… Puedes nutrir el don de la fe si oras a nuestro Padre Celestial en el nombre de Jesucristo… Si guardas los mandamientos, podrás fortalecer tu fe… También puedes cultivar la fe mediante el estudio de las Escrituras y de las palabras de los profetas de los últimos días” 3 .

Conozco a unas jovencitas que tenían dudas en cuanto a la ropa modesta. Para encontrar las respuestas a sus dudas, siguieron ese preciso modelo: ellas oraron a nuestro Padre Celestial, estudiaron las Escrituras y las palabras de los profetas de los últimos días y fueron obedientes en vivir las normas de la modestia. Al recibir respuestas a sus preguntas, su fe aumentó y su testimonio se fortaleció. Invito a cada una de ustedes a seguir ese modelo.

Primero, oren a su Padre Celestial; pídanle que les ayude a encontrar las respuestas a sus preguntas.

Nuestro profeta, el presidente Thomas S. Monson, en su primera conferencia de prensa, dijo:

“A veces las mejores respuestas que los jóvenes pueden obtener a las preguntas de la vida las encuentran al arrodillarse y suplicar a nuestro Padre Celestial.

“Si recordaran que el Señor es consciente de ellos y que contestará sus oraciones, podrán enfrentarse a cualquier desafío que tengan” 4 . La oración fortalecerá su fe y servirá de ancla para su testimonio.

Además de orar, estudien las Escrituras sobre la fe. Alma 32:27 es un buen lugar para comenzar a aprender el proceso de aumentar la fe: “Mas he aquí, si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, sí, hasta creer de tal modo que deis cabida a una porción de mis palabras”.

¿Están dispuestas a intentar el experimento de Alma para aumentar su fe? ¿Pueden ejercitar una partícula de fe? ¿Tienen el deseo de creer?

Conforme aprendan de las Escrituras, sé que el Señor las bendecirá con Su Espíritu y, al igual que a las jóvenes a las que escuchamos esta noche, se les iluminará el entendimiento. Las Escrituras aumentarán su fe y servirán para anclar su testimonio.

El estudiar las palabras de nuestros profetas de los últimos días también aumentará su fe. “Siempre puedes confiar en los profetas vivientes. Sus enseñanzas reflejan la voluntad del Señor” 5 y les serán de ayuda para anclar el testimonio. Seguir leyendo

Publicado en Modestia, Obediencia, Testimonio | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

En todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar

Conferencia General Abril 2008

En todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar

Elaine S. Dalton
Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Al ser testigos, obedecer los mandamientos y seguir adelante “con firmeza en Cristo”, nunca estarán solas.

Es un privilegio estar frente a ustedes y expresar mi testimonio del Salvador y de Su vida incomparable. Él vino a la tierra para mostrarnos cómo vivir el plan que se creó en los cielos, un plan que, si se sigue, nos hará felices. Su ejemplo nos mostró el camino para regresar a casa a nuestro Padre Celestial. Nadie más en esta tierra ha sido tan “firme e inmutable” (Mosíah 5:15). Nunca se distrajo; se centró en llevar a cabo la voluntad del Padre y permaneció leal a Su misión divina. En verdad, se puede decir de Él que fue fiel en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar (véase Mosíah 18:9).

Ustedes son parte de un plan extraordinario que se presentó en los reinos preterrenales. El que hayan venido a la tierra en este tiempo se ha previsto desde que el plan se aceptó; no es una casualidad que vivan en este tiempo y lugar. La “fe excepcional y buenas obras” (Alma 13:3) en el mundo preterrenal ha establecido los cimientos para lo que ustedes pueden lograr ahora si son fieles y obedientes. Ustedes son las preciadas hijas de Dios y tienen una gran obra que llevar a cabo. Para cumplir con su divina misión y vivir el plan de felicidad, también deben ser firmes e inmutables “en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar” (Mosíah 18:9).

Hace algunos años me dieron una fotografía de tres cobertizos, dos de los cuales se apoyaban en el tercero, que era el más pequeño. La leyenda de la foto decía: “Debes ser fuerte cuando eres el último en adoptar una postura”. Ustedes también deben ser fuertes. Conforme sean fieles y rectas, otros buscarán apoyo y fortaleza en ustedes.

Helamán describe cómo se logra eso: “Y ahora bien, recordad… recordad que es sobre la roca de nuestro Redentor, el cual es Cristo, el Hijo de Dios, donde debéis establecer vuestro fundamento… que es un fundamento seguro, un fundamento sobre el cual, si los hombres edifican, no caerán” (Helamán 5:12).

El cimiento de su fe debe estar centrado firmemente en Jesucristo. Tener esa clase de fe significa que cuentan con Él, confían en Él, y aunque no comprendan todas las cosas, saben que Él sí las comprende. También saben que son hijas de Dios, que Él las conoce individualmente, que oye sus oraciones y que las ayudará a cumplir con su misión aquí en la tierra.

Un joven que conozco bien fue electo presidente del estudiantado de una gran universidad. La universidad lo envió a un seminario de líderes en Chicago, Illinois, donde se reunieron los líderes estudiantiles de todo Estados Unidos para recibir capacitación e instrucción. Participaron primero en una actividad al aire libre en los jardines del campus de la universidad, para llegar a conocerse mejor. Allí les presentaron temas de actualidad que enfrenta la juventud hoy en día y se les pidió que adoptaran una postura. Para responder, se les indicó que debían correr hacia varios de los árboles marcados como: “totalmente de acuerdo”, “parcialmente de acuerdo”, “totalmente en desacuerdo” o “ligeramente en desacuerdo”.

Hacia el final del juego, el líder preguntó: “¿Creen en las relaciones sexuales antes del matrimonio?”. Sin dudarlo, el joven corrió hacia el árbol marcado “totalmente en desacuerdo”. Para su sorpresa, ¡él era el único que se encontraba en ese lugar! Todos los demás líderes se reían y, señalándolo, decían: “Ay, Jess, ¡qué gracioso eres! Todos sabemos que estás bromeando”. En ese momento, Jess dijo que supo exactamente lo que debía hacer y en voz alta declaró: “¡No estoy bromeando, es en serio!”. Hubo un silencio de asombro y luego el grupo se dispersó, dejando a Jess solo, de pie junto al árbol. Se sintió fuera de lugar, extraño, pero él no era extraño; tenía razón y no estaba solo. Durante la semana, muchos de los líderes estudiantiles se acercaron a él en privado y le dijeron que hubiesen deseado saber años antes lo que él sabía. Jess dijo más adelante: “Fue fácil porque sabía que representaba no sólo a la universidad, sino también a mi familia, a la Iglesia y al Salvador”.

El testimonio de que Jesucristo es el Salvador y Redentor hicieron que Jess respondiera de manera firme y rápida. Ustedes pueden adquirir la misma confianza al orar a diario, buscar las respuestas en las Escrituras y obedecer los mandamientos. Conforme buscan con sinceridad adquirir un testimonio, el conocimiento que recibirán mediante el Espíritu Santo las ayudará con sus problemas, preguntas y con el vivir las normas, y les resultará fácil comprometerse a ser firmes e inmutables en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar.

Ser firme e inmutable significa ser obediente. Una de las razones por las que ustedes están aquí en la tierra es para ver si ejercitarán su albedrío y si “harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare” (Abraham 3:25). Cuando renuevan los convenios todas las semanas al participar de la Santa Cena, hacen convenio de que siempre recordarán al Salvador y que guardarán Sus mandamientos.

El preciado don del cuerpo les permite ejercitar el albedrío y poner la fe y obediencia en acción. ¿Se han dado cuenta de que casi todos los ataques de Satanás se dirigen al cuerpo? La pornografía, la inmodestia, los tatuajes, la inmoralidad, el abuso de drogas y las adicciones son todos esfuerzos por tomar posesión de ese preciado don, uno que se le negó a Satanás. La obediencia a los mandamientos y a las normas le permite a cada una de ustedes ser firme e inmutable al proteger los preciados dones del albedrío y de su cuerpo.

Ser firme e inmutable significa también que seguirán adelante “con firmeza en Cristo” (2 Nefi 31:20). Hace algunos años, tuve la oportunidad de correr en el maratón de Boston [Estados Unidos]. Había entrenado mucho y pensé que estaba preparada, pero en el kilómetro treinta y dos hay algunas colinas. A la colina más empinada y más alta, la gente del lugar la llama la Colina del desánimo. Al llegar a ese punto, estaba físicamente agotada; la colina era alta y debido a que yo era principiante, me permití hacer lo que no hace ningún corredor experto: comencé a pensar en forma negativa. Eso aminoró mi marcha, así que traté de pensar en forma positiva e imaginar la meta final, pero al hacerlo, de repente me di cuenta de que estaba en una ciudad grande, que había miles de personas a lo largo del camino, y que no había hecho ningún arreglo para encontrarme con mi esposo al final de la carrera. Me sentí sola y perdida y comencé a llorar; llevaba puesta una camiseta grande y roja con la palabra “Utah” impresa en el frente en letras grandes. Los espectadores, al ver que lloraba, gritaban: “Sigue adelante, Utah”; “No llores, Utah”; “Ya casi llegas, Utah”; pero yo sabía que no era así, y me sentí perdida. También sabía que aun si dejaba de correr y abandonaba la carrera, seguiría perdida.

¿Sienten alguna vez que están subiendo la Colina del desánimo y que, aunque hay gente a lo largo del camino, se encuentran solas? Así me sentía yo. Entonces, hice lo que todas ustedes harían: comencé a orar allí mismo, en la ruta del maratón. Le dije al Padre Celestial que estaba sola en una colina. Le dije que me sentía desanimada, que tenía miedo y me sentía perdida. Le pedí ayuda y fuerza para ser firme y terminar la carrera. Al seguir corriendo, acudieron a mi mente las siguientes palabras:

“Pues ya no temáis, y escudo seré,
que soy vuestro Dios y socorro tendréis;
y fuerza y vida y paz os daré,
y salvos de males vosotros seréis”
(“Qué firmes cimientos”, Himnos, Nº 85).

Esa dulce respuesta a mi oración me dio la fuerza para seguir hasta que pasé la meta, y, a pesar de mis temores, mi esposo estaba allí mismo y todo salió bien.

Ese día experimenté más que un maratón; aprendí algunas lecciones importantes. Primero: nunca se pongan una camiseta grande y roja con la palabra Utah estampada en ella. Segundo: aprendí que no importa lo preparada que uno piense que está, hay colinas en la ruta. Aprendí que es muy importante que haya personas que nos animen a lo largo del camino; ese día volví a aprender que nunca estamos solos. Nuestro Padre Celestial está sólo a una oración de distancia, y el Espíritu Santo a un susurro de distancia.

Testifico que al ser testigos, obedecer los mandamientos y seguir adelante “con firmeza en Cristo”, nunca estarán solas. Pueden confiar en el poder motivador de la expiación del Salvador; y testifico que el edificar sobre ese cimiento seguro, las ayudará a llegar a ser como Él, firmes e inmutables en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Publicado en Fe, Jesucristo, Obediencia, Valor | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Ser testigos

Conferencia General Abril 2008
Ser testigos
Susan W. Tanner
Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

Ustedes… pueden ser un testigo de Dios al nutrir ahora mismo en sus hogares el espíritu de fe, amor, paz y testimonio.

Al estar frente a este púlpito, me imagino los rostros de las jovencitas de todo el mundo. ¡Cuánto las amo! En especial, me encanta hacer la promesa junto con ustedes de que seremos “testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar” 1 . ¿Cómo lo logramos? Al dirigirme a ustedes, ruego que el Espíritu nos guíe y nos testifique a cada una la forma de ser testigos de Dios.

Cuando nuestros hijos eran misioneros, aprendieron que cuando somos testigos de Jesucristo, el Espíritu Santo confirmará ese testimonio. Una de nuestras hijas tenía una investigadora de oro que se llamaba JieLei. Esa adulta soltera obedecía cada mandamiento nuevo que le enseñaban, a pesar de lo difícil que fuera. Era estudiante de pocos recursos, pero empezó a pagar los diezmos cuando aprendió acerca de esa ley. En su trabajo a tiempo parcial tenía que trabajar los domingos, pero tuvo el valor para pedirle a su jefe si podría cambiarle las horas para otro día y así poder asistir a la reunión sacramental.

No obstante su diligencia, JieLei aún no tenía un firme testimonio del Libro de Mormón. Nuestra hija y su compañera sabían que ella necesitaba un testimonio del Espíritu, que le confirmara la veracidad del libro, de modo que prepararon una lección sobre el Espíritu Santo. Durante la preparación, sintieron algo de inquietud y cuando oraron al respecto, sintieron la impresión de que más bien debían dar una lección sobre Jesucristo.

Cuando llegó el momento en que se reunirían, las misioneras empezaron a enseñarle a JieLei sobre Jesucristo. Las lágrimas le empezaron a rodar por sus mejillas y les preguntaba: “¿Qué es lo que estoy sintiendo?”. Le testificaron que era el Espíritu; sucedió exactamente lo que habían deseado que sucediera; entonces nuestra hija recordó que una de las grandes funciones del Espíritu Santo es testificar de Cristo. Jesucristo mismo dijo: “…el Consolador, el Espíritu Santo… dará testimonio acerca de mí” 2 . Nuestra hija se dio cuenta de que al ser ella testigo de Jesucristo, el Espíritu Santo lo confirmó. Nosotras, también, podemos ser testigos cuando “hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo” y acudimos a Él como la fuente para “la remisión de [nuestros] pecados” 3 .

En el Libro de Mormón, el justo rey Benjamín reunió a su pueblo para que fuese al templo, donde él pudiese hablar de Cristo y predicar de Cristo. Les enseñó en cuanto a la misericordia, el poder, la sabiduría y la paciencia del Señor y, ante todo, sobre la Expiación. Mientras él testificaba, el Espíritu les testificó a ellos que Jesucristo es el Salvador, tal como lo había hecho con JieLei. Después el rey Benjamín amonestó a su pueblo a ser firmes en la fe en Cristo y el pueblo exclamó:

“…creemos todas las palabras que nos has hablado… por el Espíritu del Señor… el cual ha efectuado un potente cambio en nosotros, o sea, en nuestros corazones, por lo que ya no tenemos más disposición a obrar mal, sino a hacer lo bueno continuamente…

“Y estamos dispuestos a concertar un convenio con nuestro Dios de… ser obedientes a sus mandamientos en todas las cosas” 4 .

El pueblo del rey Benjamín hizo convenio de obedecer los mandamientos, tal como lo hemos hecho cada una de nosotras.

Al guardar ese convenio, ustedes serán como un testigo entre sus compañeros. Hace poco, mis hijos y sus cónyuges recordaban las veces en las que a través de los años habían defendido los principios correctos al enfrentar la presión de sus compañeros. Uno no participó en una competencia deportiva en domingo; otro le dijo a su jefe que no podía trabajar en el día de reposo; otro se negó a ver una película pornográfica en casa de un amigo cuando sólo tenía once años; otro se negó a ver revistas pornográficas con sus compañeros de clase. A ambos se les excluyó por un tiempo de las actividades sociales. Otra hija se negó a usar lenguaje ordinario y vulgar en su trabajo. Otro se negó a beber licor que su amigo había robado del armario de su padre. Otra, que era la única miembro de la Iglesia en su clase, se puso de pie para hacer una presentación y terminó contestando preguntas sobre el Libro de Mormón. Nuestros hijos casados siguen teniendo hijos a pesar de la crítica del mundo.

En esos momentos podrían haberse sentido solos, pero al ser testigos, sintieron la compañía y la presencia sustentadora del Espíritu Santo. También se les armó con bendiciones que se reciben al obedecer los mandamientos de Dios, quien nos ha prometido:

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” 5 . Seguir leyendo

Publicado en Espíritu santo, Jesucristo, Testigo | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Abundantemente bendecidos

Conferencia General Abril 2008
Abundantemente bendecidos
Presidente Thomas S. Monson

Creo que todos nos sentimos más decididos a vivir los principios del evangelio de Jesucristo.

He asistido a la conferencia desde hace mucho, pero creo que nunca me he sentido tan ricamente bendecido como durante esta sesión. Hemos tenido una rápida sucesión de mensajes de muchos oradores, pero cada uno trató un tema sumamente importante. Hoy día hemos tenido un banquete de fe, de amor y de consejo; incorporemos esas cosas en nuestra vida.

Hermano Ballard, hace unos años, mi querida esposa estuvo hospitalizada y dejó en casa una nota para los hijos: “Queridos hijos: no dejen que su papá toque el microondas”, seguido de una coma, “ni la estufa (cocina), ni el lavavajillas, ni la secadora”. Me da vergüenza agregar más cosas a la lista.

Creo que fue el hermano Uchtdorf el que dijo: “Le ha hablado a la congregación acerca del legado por parte de su madre. ¿Y qué del legado por parte de su padre?” Quisiera concluir con unas palabras acerca de los familiares por parte de mi padre.

El padre de mi padre era originario de Suecia, y su esposa era de Inglaterra; se conocieron en la embarcación que venía para acá. Él esperó a que ella tuviera la edad suficiente, y entonces le propuso matrimonio. Se casaron en el Templo de Salt Lake, y él escribió en su diario: “Hoy es el día más feliz de mi vida. Mi novia y yo nos casamos en el santo templo por esta vida y por la eternidad”.

Tres días después, el 23 de abril de 1898, escribió: “Tomé el tren en la estación Rio Grande Western Depot, que con el tiempo llegaría a Escandinavia, a donde he sido llamado como misionero”. Salió para Suecia, dejando a su esposa de tres días.

El diario de él, escrito con lápiz, lo recibí de un tío que, por alguna razón, me escogió a mí para recibir el diario de su padre. La anotación más frecuente que aparecía en el diario era: “Tengo los pies mojados”. Pero la entrada más bella decía: “Hoy fuimos a casa de la familia Jansson. Conocimos a la hermana Jansson, quien nos preparó una deliciosa cena; es muy buena cocinera”. Después agregó: “Todos los niños cantaron o tocaron la armónica o presentaron un pequeña danza, y después ella pagó su diezmo: cinco coronas para el Señor; una para mi compañero, el élder Ipson, y otra para mí”. Después aparecía el nombre de los niños.

Al leer eso en el diario, figuraba el nombre del padre de mi esposa como uno de los integrantes de esa familia, que probablemente cantó una canción, que llegó a ser el padre de una sola hija, la jovencita con la que me casé.

La primera vez que vi a Frances supe que había encontrado a la persona indicada. Más tarde, el Señor nos juntó, y le pedí que saliera conmigo. Fui a su casa para recogerla, y cuando me presentó, su padre dijo: “ ‘Monson’, ése es un apellido sueco, ¿no es así?”

Le dije: “Sí”.

Él contestó: “Muy bien”.

Entonces fue a otra habitación y trajo una fotografía de dos misioneros con sombrero de copa y sus ejemplares del Libro de Mormón.

“¿Tiene algún parentesco con este Monson?”, dijo, “¿Elias Monson?”

Le dije: “Sí, es el hermano de mi abuelo; él también fue misionero en Suecia”. Seguir leyendo

Publicado en Adversidad, Amor | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Hijas de Dios

Conferencia General Abril 2008
Hijas de Dios
Élder M. Russell Ballard
Del Quórum de los Doce Apóstoles

No hay ninguna función en la vida más esencial ni más eterna que la de la maternidad.

Hermanos y hermanas, hace poco que Barbara, mi esposa, tuvo cirugía en la espalda y no podía levantar peso, voltearse ni doblarse; en consecuencia, yo he levantado peso, me he volteado y me he doblado más que nunca y eso me ha hecho apreciar más lo que las mujeres, en especial las madres, llevan a cabo a diario en nuestros hogares.

Aun cuando las mujeres viven en circunstancias diferentes en su hogar —casadas, solteras, viudas o divorciadas, algunas con hijos y otras sin ellos— todas son amadas por Dios y Él tiene un plan para que Sus hijas justas reciban las bendiciones más elevadas de la eternidad.

Esta tarde quiero centrar mis palabras principalmente en las madres y, en particular, en las madres jóvenes.

Mientras era joven y siendo ya padre, me di cuenta de lo exigente que es la función de la maternidad. Presté servicio primero como consejero y después como obispo durante un período de diez años y, en el transcurso de ese tiempo, fuimos bendecidos con seis de nuestros siete hijos. Cuando llegaba a casa el domingo al atardecer, encontraba a Barbara exhausta; ella trataba de explicarme cómo era estar sentada con nuestra familia de hijos pequeños en el banco de atrás en la reunión sacramental. Luego llegó el día en que me relevaron; después de haberme sentado en el estrado durante diez años, pasé a sentarme con mi familia en aquel banco de atrás.

El coro de madres del barrio iba a cantar, por lo que me quedé solo, sentado con nuestros seis hijos. Jamás he estado tan ocupado en toda mi vida; tenía títeres moviéndose en ambas manos, pero eso no daba muy buen resultado; las galletitas se cayeron, y eso me hizo avergonzar. Los libros de colorear no parecían entretenerlos tan bien como se suponía.

Después de una lucha que duró hasta el fin de la reunión, volteé a ver a Barbara; estaba mirándome y sonriendo. Aquel domingo llegué a apreciar más plenamente lo que todas ustedes, queridas madres, hacen tan bien y tan fielmente.

Pasada una generación, como abuelo, he observado los sacrificios que han hecho mis hijas para criar a sus hijos. Y aun ahora, una generación después, observo asombrado la presión que soportan mis nietas al guiar a sus hijos en este mundo tan ocupado y exigente.

Después de observar a tres generaciones de madres y sentir empatía hacia ellas, y al pensar en mi querida madre, sé con certeza que no hay ninguna función en la vida más esencial ni más eterna que la de la maternidad.

No existe una sola manera perfecta de ser una buena madre; cada situación es única; cada madre tiene desafíos diferentes, capacidad y habilidades diferentes y, ciertamente, hijos diferentes. Para cada madre y cada familia las opciones son distintas y únicas. Muchas mujeres pueden ser “madres de tiempo completo”, al menos durante los años formativos de los hijos, y muchas otras quisieran serlo. Algunas tienen que trabajar a tiempo completo o a medio tiempo; algunas trabajan en la casa; otras dividen su vida en períodos para el hogar y la familia y períodos de trabajo. Lo realmente importante es que la madre ame profundamente a sus hijos y que, de acuerdo con la devoción que tenga hacia Dios y hacia el esposo, les dé prioridad a ellos sobre todo lo demás. Seguir leyendo

Publicado en Maternidad, Mujer | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Un libro con una promesa

Conferencia General Abril 2008
Un libro con una promesa
Élder Craig C. Christensen
De los Setenta

Ruego que continuemos utilizando El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo, para compartir el mensaje del Evangelio con familiares y amigos.

Mis queridos hermanos y hermanas, ha sido un privilegio sagrado unirme a ustedes para sostener al presidente Thomas S. Monson, a sus consejeros de la Primera Presidencia y a los Doce Apóstoles como profetas, videntes y reveladores. Testifico que los profetas “[hablan] conforme los inspire el Espíritu Santo.

“Y lo que hablen cuando sean inspirados por el Espíritu Santo será Escritura, será la voluntad del Señor… y el poder de Dios para salvación” (D. y C. 68:3–4).

Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tenemos el beneficio y la bendición de contar con Escrituras vivas en lo que declaran los que hemos sostenido como profetas, así como también las Escrituras canonizadas que se encuentran en la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, y La Perla de Gran Precio. El profeta Nefi escribió: “…mi alma se deleita en las Escrituras, y mi corazón las medita, y las escribo para la instrucción y el beneficio de mis hijos” (2 Nefi 4:15). Las Escrituras, en especial el Libro de Mormón, nos llevan a creer en Dios y a “reconciliar[nos] con él por medio de la expiación de Cristo, su Unigénito Hijo” (Jacob 4:11).

Hace varios meses, un amigo y yo tuvimos la oportunidad de regalarle un juego de Escrituras a un compañero que no es miembro de la Iglesia. Sabiendo que quizás eso podría ser un acontecimiento que cambiaría su vida y la nuestra, hicimos grabar su nombre en cada tomo. Al presentarle esos registros sagrados, notamos que se sintió muy conmovido por el significado y la sinceridad de nuestro presente. Examinó cada libro por varios minutos sin decir palabra, acariciando la tapa con la mano y dando vuelta las páginas.

Reconociendo la importancia del momento, le mostramos la portada del Libro de Mormón y comenzamos a explicarle que el Libro de Mormón era otro testamento o testigo de Jesucristo. Entonces él hizo una pregunta que todos los miembros con espíritu misional desean escuchar: “¿Por qué necesitamos testigos de Jesucristo adicionales a la Biblia?”. En lugar de responderle rápido, le preguntamos por qué pensaba él que eso era importante. Su respuesta parecía ser aún más inspirada que su pregunta; él dijo que, como aparentemente había muchas variaciones de la Biblia y de sus enseñanzas, necesitábamos una voz aclaradora, algo que nos ayudara a entender mejor la Biblia. Su observación abrió la puerta para que compartiéramos nuestros sentimientos y testimonio acerca de la Biblia y también del Libro de Mormón.

Para comenzar, expresamos nuestra devoción y profunda convicción de las doctrinas y las enseñanzas de la Biblia, en especial del Nuevo Testamento. Poder leer muchas de las palabras del Salvador cuando Él enseñó el Evangelio durante Su ministerio terrenal nos fortalece, nos ayuda a conocerlo y nos enseña que podemos llegar a ser más semejantes a Él. Después, declaramos que, al igual que la Biblia, el Libro de Mormón es una evidencia adicional de que Dios ama a todos Sus hijos y que ha proporcionado el camino para que regresemos a vivir con Él nuevamente. La siguiente hora repasamos muchos aspectos del Libro de Mormón, incluso su historia y su origen divino. Permítanme compartir algunas cosas de las que hablamos. Seguir leyendo

Publicado en José Smith, Libro de Mormón, Obra misional | Etiquetado , , , , | Deja un comentario