Conferencia General Octubre 2007
Te ayudaré… yo soy tu socorro
Barbara Thompson
Segunda Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro
La ayuda más grande que tendremos para fortalecer a las familias es conocer y seguir las doctrinas de Cristo
Hace unos meses, la hermana Beck me pidió que considerara hablar sobre la familia y relatar mis propias experiencias con las familias. Soy soltera y no tengo hijos propios. Creo que la hermana Beck pensó que yo estaba capacitada para hablar sobre las familias debido a que nunca he cometido un error con ningún hijo propio, a diferencia de muchas mujeres.
Soy trabajadora social de profesión, y en el correr de los años he trabajado con muchas familias, mayormente con las que están pasando dificultades o grandes desafíos. He visto situaciones muy dolorosas donde niños han resultado gravemente heridos, tanto en el aspecto físico como emocional. He visto a niños que han sido abandonados y olvidados debido al abuso de drogas o a las adicciones de los padres. He visto a jovencitos de 18 años al cuidado de padres tutelares, y que actualmente viven por cuenta propia, sin el apoyo ni el respaldo de una familia amorosa que les brinde ayuda.
Menos mal que en la mayoría de nuestras familias no hay maltrato ni descuido, pero todas las familias pasarán por algún tipo de dificultad: enfermedad, muerte, desobediencia, problemas económicos, etc.
A raíz de esas dificultades surgen algunas importantes preguntas. ¿Qué les está sucediendo a las familias? ¿Qué diferencia hay entre una familia estable y una disfuncional? ¿Cuáles son algunas cosas sencillas que serán de ayuda para las familias? y ¿quién puede brindar ayuda a las familias?
Hoy me gustaría hablar brevemente sobre estas preguntas y darles varias observaciones que he hecho a lo largo de los años, con la esperanza de que les ayuden.
¿Qué les está sucediendo a las familias?
Satanás está trabajando muy fuerte para atacar a la familia; nos dice que el matrimonio no es importante, que los hijos no necesitan un padre y una madre, y que las familias fuertes no son importantes; nos dice que los valores morales son anticuados y que son ridículos. Cuando llegan las dificultades, Satanás nos dice que abandonemos nuestras creencias y vayamos por los caminos del mundo. Nos tienta con la fama y el dinero y nos dice dónde encontrar la vida fácil; ataca nuestra fe en Dios y trata de desalentar incluso a las familias más fuertes y amorosas. Satanás se complace cuando cedemos, aunque sea un poco.
¿Qué diferencia hay entre una familia estable y una disfuncional?
Los miembros de una familia estable saben quiénes son, a dónde van y lo que desean lograr. Los miembros de una familia disfuncional no saben quiénes son, no tienen un plan, ni estabilidad, ni un núcleo de valores o normas para fijar su rumbo.
A algunos padres de familias disfuncionales se les enseñaron buenos principios, pero siguieron el sendero equivocado debido al alcohol, las drogas u otras adicciones que los privaron de su buen criterio y de su habilidad para tomar decisiones correctas. En una familia estable, padres amorosos enseñan por medio del ejemplo y no simplemente les mandan a los hijos a hacer algo; ellos lo hacen con los hijos y les demuestran cómo hacerlo.
¿Cuáles son algunas cosas sencillas que serán de ayuda para las familias?
Recuerden, los hijos son de gran valor; son hijos espirituales de Dios. He visto brillar la fortaleza del alma humana en ocasiones en las que no me podía imaginar cómo un niño podría sobrevivir.
Queridas hermanas, amen y nutran con amor a sus hijos; exprésenles su amor; abrácenlos, ya que el afecto físico apropiado logrará milagros. Expresen palabras bondadosas; enséñenles a trabajar por medio del ejemplo; enséñenles a orar. El presidente James E. Faust dijo: “El orar juntos en familia es una experiencia que crea vínculos. Los hijos más pequeños aprenden a orar al oír las oraciones de sus padres y de sus hermanos mayores… Las oraciones individuales y familiares son indispensables para la felicidad personal y de la familia” 1 .
Lean a sus hijos; lean las Escrituras; ayúdenlos a aprender que las Escrituras los guiarán a lo largo de su vida; efectúen la noche de hogar con ellos; háganles saber que para ustedes es muy importante el tiempo que la familia pasa junta.
Por lo general, los niños aceptan con facilidad a sus padres y los errores que éstos cometen. Muchas veces perdonan, olvidan y siguen adelante con más rapidez que los adultos. No se sientan culpables; pidan disculpas cuando cometan un error; busquen el perdón del niño; enmienden sus errores y sigan adelante.
Tengan presente que se necesita mucha paciencia para criar a un hijo. A pesar de que los queramos mucho, los niños a veces pueden sacar de quicio, causar frustración e incluso ser traviesos. Para criarlos se necesita mucha paciencia y compostura a fin de evitar hacer o decir cosas de las que nos tengamos que lamentar. A veces los padres tienen que alejarse momentáneamente del conflicto para evitar cometer serios errores. Con frecuencia resulta muy eficaz salir de la habitación unos minutos a fin de recobrar la compostura. Seguir leyendo



























