Testimonio

Conferencia General Octubre 2000
Testimonio
Élder Loren C. Dunn
Miembro emérito de los Setenta

Loren C. Dunn

«Sé que Dios nuestro Padre está presente en esta obra en grandes congregaciones como ésta, y que en la más pequeña de las ramas y la más pequeña de las congregaciones, Dios está en esta obra».

Hace apenas seis días, el presidente Gordon B. Hinckley, acompañado del presidente Boyd K. Packer, del Élder Neil Andersen y de sus respectivas esposas, dedicaron el Templo de Boston, Massachussets. La dedicación fue la culminación de un programa de puertas abiertas en el que más de 83.000 personas pasaron por el templo. Más de 16.000 asistieron a las cuatro sesiones dedicatorias, bien en el templo mismo o en los centros de estaca cercanos.

Aunque cada templo es importante y ofrece las mismas ordenanzas necesarias para la vida eterna, esta dedicación fue histórica en muchos aspectos. Éste es el primer templo de una ciudad reconocida como la cuna de la libertad en lo que por entonces era el nuevo mundo, y se le reconoce también como el primer hogar de muchos de los primeros líderes y miembros de la Iglesia. La dedicación parecía representar la reunión del gran legado de América con las raíces sagradas del Evangelio restaurado de Jesucristo.

Algunos de los asistentes tenían lazos que los unían a Boston y sus aledaños, aunque la mayoría estaba allí porque era donde vivían, y se regocijaban por la dedicación de un templo en su ciudad. Todos estaban allí como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, «conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios», tal y como dijo el presidente Hinckley en la ceremonia de la piedra angular: «edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo» (Efesios 2:19:20).

Asistieron muchos lugareños, la mayoría con sus hijos y nietos: hasta tres generaciones de dignos poseedores de una recomendación para el templo.

En la oración dedicatoria del Templo de Kirtland, el profeta José Smith pidió al Señor que quebrase el yugo de las persecuciones de la época (véase D. y C. 109:31:33, 47). Aun cuando todavía quedan algunos desafíos, vemos cómo se rompe el yugo del malentendido y del prejuicio en esta época de construcción de templos y de programas de puertas abiertas para el público.

En el templo, en los cuartos de sellamiento, hay espejos colocados en paredes opuestas. Cuando una persona mira en el espejo, puede ver su reflexión remontándose de una generación a otra, por así decirlo, o verla en el futuro, de una generación a otra, sin que haya fin, lo que significa la naturaleza eterna de todos nosotros. Quizás exista otra razón por la cual los espejos estén situados de esa manera: es una representación de todos los que vinieron antes que nosotros y de todos los que vendrán después.

Pienso en las palabras del profeta José: «Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él, éste es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos de él: «¡Que vive!» (D. y C. 76:22).

A todos aquellos que han dado testimonio de esta obra, y todos los que aún darán testimonio de esta obra, en mi día y tiempo, les expreso ese testimonio en este día y tiempo. Sé que hay un Dios en los cielos, y sé que él vive. Sé que Dios vive. Sé que vive. Sé que vive, y sé que él es el Padre de todos nosotros. Sé que Dios nuestro Padre está presente en esta obra en grandes congregaciones como ésta, y que en la más pequeña de las ramas y la más pequeña de las congregaciones Dios está en esta obra. Sé que Jesucristo es nuestro Salvador y nuestro Redentor y que él nos ha comprado al derramar Su sangre por el sufrimiento que soportó en Getsemaní. Sé que hay apóstoles y profetas en el fundamento de esta obra, comenzando con el profeta José hasta llegar al presidente Gordon B. Hinckley en la actualidad. Éste, mis hermanos y hermanas, es el Evangelio de Jesucristo. Esta obra es verdadera. Ruego que el Señor nos bendiga para que vivamos de acuerdo con ella. En el nombre de Jesucristo. Amén.

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Venid y ved

Conferencia General Octubre 2000
«Venid y ved»
Élder Alexander B. Morrison
Miembro emérito de los Setenta

Alexander B. Morrison

«Vengan añorando conocerle a él, y les prometo que lo encontrarán y lo verán en Su verdadero personaje como el Salvador resucitado y redentor del mundo».

En los comienzos del ministerio de Jesús, dos discípulos acudieron a él y le preguntaron: «Maestro, ¿dónde moras?». La respuesta breve y profunda de Jesús, «Venid y ved», es la base de mis breves y humildes comentarios hoy (véase Juan 1:38:39).

«Venid y ved»; vengan añorando conocerle a él, y les prometo que lo encontrarán y lo verán en su verdadero personaje como el Salvador resucitado y redentor del mundo. «Venid y ved», y lo reconocerán como el Cristo del sepulcro vacío, el conquistador del Calvario que quebrantó los lazos de la muerte y se levantó triunfante de la tumba para dar la inmortalidad a todos y la vida eterna a los fieles. Él es el «cordero sin mancha y sin contaminación» preordenado para su papel mesiánico «desde antes de la fundación del mundo» (1 Pedro 1:19:20). Él fue «herido. . . por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. . . y por su llaga fuimos nosotros curados» (Isaías 53:5).

«Venid y ved», y, al venir, dejen sus cargas a los pies de él. Abandonen todos sus pecados para verle y conocerle (véase Alma 22:18). «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados», dijo él, «y yo os haré descansar.

«Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí. . . y hallaréis descanso para vuestras almas» (Mateo 11:28:29). Vengan a él, y él borrará sus pecados y curará su alma aunque esté enferma de pecado. Él reemplazará el odio con el amor y el egoísmo con el servicio. Fortalecerá sus hombros para que soporten mejor las cargas y les dará nuevo valor y esperanza para el camino por recorrer.

«Venid y ved», y, al hacerlo, sus ojos serán abiertos y realmente verán, quizás por vez primera, quiénes son ustedes y quién es él. Llegarán a verse a sí mismos como hijos de Dios, hijos de padres divinos, con capacidad infinita para crecer espiritualmente y llegar a ser más semejantes a él. Llegarán a comprender que Dios «de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra» (Hechos 17:26), y verán a todos los hombres en todas partes como hermanos y a todas las mujeres como hermanas, con todas las responsabilidades filiales que ello implica. Verán que «a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres y todos son iguales ante Dios» (2 Nefi 26:33).

«Venid y ved», y, al hacerlo, encontrarán Su Iglesia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Es una Iglesia dirigida en la tierra por profetas, videntes y reveladores vivientes, pero a la cabeza no hay un hombre mortal, sino Jesús, el Señor Dios Omnipotente. Al «venir y ved», encontrarán a un pueblo feliz, un pueblo optimista y alegre que, si bien se esfuerza por vencer las faltas y flaquezas comunes de los hombres, lucha por ser mejor, por hacer el bien a todos los hombres, por edificar la ciudad de Dios, en donde todos puedan morar juntos en rectitud. Al «venir y ved», encontrarán a un pueblo que tiene un interés profundo y sincero por los pobres y los necesitados, un pueblo que extiende la mano para ayudar a la viuda y al huérfano, a los enfermos y necesitados, a los pobres y oprimidos. «Venid y ved» los frutos del vivir el Evangelio. Pruébenlos ustedes mismos y verán que son dulces y deliciosos. Cuando comprendan que «cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios» (Mosíah 2:17), se esforzarán por entregarse a una vida al servicio del Maestro.

Termino donde comencé: La declaración de Jesús, «Venid y ved», extiende tanto una invitación como una promesa a las personas de todo el mundo. Vengamos a él; veámosle como Rey de reyes y Señor de señores; reconozcamos en él al gran Mesías que vendrá de nuevo con salvación en sus alas para liberar a Su pueblo. Él les abrigará en el manto de Su amor redentor y la vida de ustedes cambiará para siempre.

De eso testifico, siendo uno de Sus siervos, en el nombre de Jesucristo. Amén.

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La redención de los muertos y el testimonio de Jesús

Conferencia General Octubre 2000
La redención de los muertos y el testimonio de Jesús
Élder D. Todd Christofferson
De la Presidencia de los Setenta

D. Todd Christofferson

«Al buscar el nombre y los datos de nuestros antecesores y al efectuar por ellos las ordenanzas salvadoras que ellos mismos no pudieron efectuar, testificamos del alcance infinito de la expiación de Jesucristo».

Teólogos cristianos han lidiado largo tiempo con el interrogante: «¿Cuál es el destino de los innumerables millones de personas que han vivido y muerto sin ningún conocimiento de Jesús?» 1. Con la restauración del Evangelio de Jesucristo llegó el conocimiento de que los muertos que no fueron bautizados son redimidos y de que Dios es «un Dios perfecto, justo y misericordioso también» 2.

Cuando Jesús aún vivía en la tierra, profetizó que él también predicaría a los muertos 3. Pedro nos dice que eso ocurrió en el intervalo que hubo entre la crucifixión y la resurrección del Salvador 4. El presidente Joseph F. Smith vio en visión que el Salvador visitó el mundo de los espíritus y que «organizó sus fuerzas y nombró mensajeros de entre los [espíritus] justos, investidos con poder y autoridad, y los comisionó para que fueran y llevaran la luz del evangelio a los que se hallaban en tinieblas. . .

«A ellos se les enseñó la fe en Dios, el arrepentimiento del pecado, el bautismo vicario para la remisión de los pecados, [y] el don del Espíritu Santo por la imposición de las manos» 5.

La doctrina de que los vivientes pueden proporcionar el bautismo y otras ordenanzas esenciales a los muertos, vicariamente, fue revelada de nuevo al profeta José Smith 6. Él aprendió que a los espíritus que esperan la resurrección no sólo se les ofrece la salvación individual, sino que pueden ser unidos en el cielo como marido y mujer y ser sellados a sus padres y madres de todas las generaciones pasadas, y tener sellados a ellos a sus hijos de todas las generaciones futuras. El Señor reveló al Profeta que esos ritos sagrados sólo se efectúan apropiadamente en una casa edificada a Su nombre, un lugar santo: un templo 7.

El principio del servicio vicario no debiera parecer extraño a ningún cristiano. En el bautismo que se efectúa para una persona viviente, el oficiante actúa, como representante, por y en lugar del Salvador. ¿Y no es acaso el principio central de nuestra fe que el sacrificio de Cristo expía nuestros pecados al satisfacer vicariamente las demandas de la justicia por nosotros? Como ha dicho el presidente Gordon B. Hinckley: «Creo que la obra vicaria por los muertos se aproxima más al sacrificio vicario del Salvador mismo que ninguna otra obra de la que tenga conocimiento. Se realiza con amor, sin la esperanza de recibir compensación o pago de ninguna clase. Qué principio tan glorioso» 8.

Algunos han interpretado mal y han supuesto que las almas difuntas «son bautizadas en la fe mormona sin el conocimiento de ellas» 9 o que «a personas que una vez pertenecieron a otras fes se les impone la fe mormona como si hubiesen sido mormonas» 10 . Presuponen que de algún modo tenemos poder para forzar a un alma en asuntos de fe. Desde luego, no lo tenemos. Dios dio al hombre el albedrío desde el principio 11. «Los muertos que se arrepientan serán redimidos mediante su obediencia a las ordenanzas de la casa de Dios» 12, pero sólo si aceptan esas ordenanzas. La Iglesia no los anota en sus listas ni los cuenta en su número de miembros.

Nuestro anhelo por redimir a los muertos, así como el tiempo y los recursos que invertimos en ese cometido, son, sobre todo, la expresión de nuestro testimonio con respecto a Jesucristo y constituye una afirmación tan poderosa como la que podemos hacer acerca de Su divino carácter y misión. Testifica, primero, de la resurrección de Cristo; segundo, del alcance infinito de Su expiación; tercero, de que él es la única fuente de la salvación; cuarto, que él ha establecido las condiciones de la salvación; y, quinto, que él vendrá otra vez. Seguir leyendo

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El convenio del bautismo: Estar en el reino y ser del reino

Conferencia General Octubre 2000
El convenio del bautismo: Estar en el reino y ser del reino
Élder Robert D. Hales
Del Quórum de los Doce Apóstoles

Robert D. Hales

«Nuestro bautismo y confirmación es la entrada a Su reino. Cuando entramos, hacemos convenio de ser de Su reino, ¡para siempre!»

Después de haberme recuperado de tres operaciones delicadas, las cuales me impidieron hablar en las dos últimas conferencias generales, ¡qué gran alegría es poder estar hoy aquí en este hermoso Centro de Conferencias para enseñar y dar testimonio a quienes deseen escuchar la palabra del Señor!

En los dos últimos años, he esperado en el Señor para que me enseñara lecciones terrenales durante períodos de dolor físico, angustia mental y meditación. Aprendí que el dolor constante e intenso es un gran purificador consagrado que nos hace ser humildes y nos acerca más al Espíritu de Dios. Si prestamos atención y obedecemos, seremos guiados por Su Espíritu y haremos Su voluntad en nuestras tareas cotidianas.

Hubo momentos en los que he hecho algunas preguntas directas en mis oraciones, tales como: «¿Qué lecciones quieres que aprenda por medio de esas experiencias?».

Al estudiar las Escrituras durante ese lapso crítico de mi vida, el velo se hizo muy fino y se me dieron las respuestas tal y como se encuentran registradas en la vida de otros que habían pasado por pruebas aún mucho más difíciles.

«Hijo mío, paz a tu alma; tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento;

«y entonces, si lo sobrellevas bien, Dios te exaltará. . . .» (D. y C. 121:7:8).

Los oscuros momentos de depresión se disiparon rápidamente gracias a la luz del Evangelio, al infundirme el Espíritu paz y consuelo y brindarme la seguridad de que todo saldría bien.

En algunas ocasiones le dije al Señor que ya había aprendido las lecciones que se me habían enseñado y que no era necesario tener que soportar más sufrimiento. Tales súplicas me dieron la impresión de ser en vano, ya que pude ver muy claro que tendría que soportar ese proceso purificador de probación en el tiempo y a la manera del Señor. Una cosa es enseñar «hágase tu voluntad», y otra cosa es vivirla. Aprendí también que no se me dejaría solo para afrontar esas pruebas y tribulaciones, porque los ángeles guardianes me atenderían. Hubo quienes fueron casi como ángeles en forma de médicos, enfermeras y, sobre todo, mi querida compañera, Mary. Y a veces, cuando el Señor así lo deseaba, yo había de recibir consuelo por medio de la visita de huestes celestiales que brindaron consuelo y confirmaciones espirituales en los momentos de necesidad.

Aun cuando mi sufrimiento no se puede comparar a la agonía que padeció el Salvador en Getsemaní, obtuve una mejor comprensión de Su expiación y de Su sufrimiento. En medio de Su agonía, pidió a Su Padre: «. . .si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú» (Mateo 26:39). Su Padre Celestial envió a un ángel para fortalecerle y consolarle en Su hora de necesidad (véase Lucas 22:43).

Jesús escogió no ser liberado de este mundo hasta que hubiese perseverado hasta el fin y terminado la misión que había sido enviado a cumplir por la humanidad. En la cruz del Calvario, Jesús encomendó Su Espíritu a Su Padre con una sencilla aseveración: «Consumado es» (Juan 19:30). Habiendo perseverado hasta el fin, se le liberó de la vida terrenal. Seguir leyendo

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Una gran familia en reverencia y adoración

Conferencia General Octubre 2000
Una gran familia en reverencia y adoración
Presidente Gordon B. Hinckley

Gordon B. Hinckley

«Pronunciamos palabras de testimonio acerca de Dios nuestro Padre Eterno y de Su Amado Hijo».

Mis hermanos y hermanas, ¡qué ocasión tan maravillosa! Que yo sepa, no hay nada que se le compare en todo el mundo. Nos encontramos reunidos esta mañana como una gran familia en reverencia y adoración hacia el Señor nuestro Dios. Somos todos de una sola fe y una doctrina. Pronunciamos palabras de testimonio acerca de Dios nuestro Padre Eterno y de Su Amado Hijo. Con convicción y certeza declaramos que en esta última dispensación ellos han restaurado La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

A las grandes voces de la radio, la televisión y el cable se une ahora Internet para llevar nuestras palabras literalmente hasta los extremos de la tierra. Nuestra señal llegará vía satélite a las congregaciones, grandes y pequeñas, que se encuentran en los centros de reuniones diseminados por el mundo. Y los santos de toda la tierra verán en sus hogares los procedimientos de esta gran conferencia vía Internet.

Los obreros han trabajado larga y arduamente en preparación para esta gran ocasión. Agradecemos a cada uno de ellos su devoto servicio. Mañana dedicaremos este magnífico Centro de Conferencias y otras instalaciones. Para entonces, se habrá escrito un importante capítulo en la historia de nuestra gente.

Damos la bienvenida a cada uno de ustedes, dondequiera que se encuentren. Ruego que todos sintamos la inspiración del Santo Espíritu al reunirnos juntos en adoración solemne, es mi humilde oración. En el nombre de Jesucristo. Amén.

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El ser mujer: El más alto lugar de honor

Conferencia General Abril 2000

El ser mujer: El más alto lugar de honor

Presidente James E. Faust
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

“Les prometo, amadas hermanitas, que si viven las normas de dignidad personal del programa de las Mujeres Jóvenes, tendrán gran felicidad y gozo sin fin”.

Es un placer para mí estar en su presencia, jovencitas, líderes y todos los demás. Esta noche tenemos el honor especial de contar con la presencia del presidente Gordon B. Hinckley, del presidente Thomas S. Monson y de otras Autoridades Generales. Felicito a las hermanas Nadauld, Thomas y Larsen por sus excelentes mensajes. La música a cargo de este coro de mujeres jóvenes ha sido excelente. Agradecemos a todos los que participaron en el video y a los cientos de personas que han escrito a la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes acerca de la forma en que pueden ser testigos de Dios en todo tiempo y en todo lugar.

Las muchas Abejitas y Dammitas que se encuentran en la congregación me hacen recordar esta pequeña anécdota escrita por una hermana que se preparaba para una actividad de las Mujeres Jóvenes. Ella dijo: “Mi hija de cinco años me preguntó cuántas ‘colmenitas’ tenía. Después de conversar un poco con ella, llegué a la conclusión de que se refería a las Abejitas. Conté a las jóvenes que eran Abejitas y le dije cuántas eran. Ella había hecho un avioncito de papel para cada una de ellas, y enseguida contó la cantidad correcta de aviones.

“Cuando terminó de contar, aún le quedaban unos cuantos aviones, y después de pensarlo un momento, preguntó: ‘¿Cuántas damanitas tienes?’ “ 1.

Hace muchos años, durante la época de Heber J. Grant, la Primera Presidencia escribió:

“El verdadero espíritu de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días da a la mujer el más alto lugar de honor en la vida humana. A fin de mantener y merecer ese alto honor, debe poseer las virtudes que siempre han exigido y siempre exigirán el respeto y el amor del género humano. . . [porque] ‘una mujer hermosa y casta es la obra perfecta de Dios’ “ 2 . El hecho de que las mujeres jóvenes ocupen el más alto lugar de honor les da la responsabilidad de ser testigos de Dios en todo tiempo y en todo lugar.

El que las mujeres rectas ocupen “el más alto lugar de honor en la vida humana” y que sean “la obra perfecta de Dios” es una de las más grandes bendiciones del género humano. Me encanta escuchar a mi esposa Ruth y a nuestras hijas decir: “Qué bueno que soy mujer”. Eso me indica que captan la visión de su destino divino. Espero que ustedes hallen gozo en su papel de mujer durante todas las etapas de su vida.

Al mirar hacia el futuro, es interesante mirar el pasado. En 1916, toda jovencita mayor de 14 años de edad era Abejita hasta que entrara en la Sociedad de Socorro. No había Dammitas ni Laureles. Había 374 posibles requisitos para que una Abejita obtuviera un premio individual. Algunos de ellos eran:

  1. “Por una temporada, cuidar con éxito una colmena de abejas y conocer los hábitos de éstas”. ¡Sería un desafío lograr que no la picaran!
  2. “En un período de seis días, recorrer cuarenta kilómetros en raquetas para andar en la nieve”. Sería difícil hacer eso en Florida.
  3. “Durante dos semanas, mantener la casa libre de moscas y destruir por lo menos 25 moscas al día”.
  4. “En una temporada, sin recibir ayuda ni consejos, cuidar un tiro de caballos y ponerle los arreos por lo menos cinco veces y pasearlo 80 kilómetros”. Una vez, cuando yo era niño y andaba descalzo, le estaba poniendo los arreos a un caballo y me pisó un dedo.

El último que quisiera mencionar es: “Desmalezar un cuarto de hectárea” 3 . Yo he ayudado a desmalezar, y puede ser una tarea calurosa y miserable, porque hay que quemar la maleza, pero a mí me agrada el olor del humo.

En 1916, los desafíos de la vida tenían un enfoque totalmente diferente, como matar moscas, desmalezar y aprender a ponerle los arreos a un caballo. Hoy día se satisfacen esas necesidades físicas con mucha más facilidad: se oprime un interruptor para controlar la luz y se ajusta el termostato para el frío y el calor. Las conveniencias modernas nos dan más tiempo libre para enfocar la atención en las necesidades espirituales y dedicar más tiempo al servicio personal, pero el elemento básico que nunca debe cambiar en la vida de una mujer joven recta es servir a los demás. Su papel divino de cuidar a otros ayuda a las mujeres nobles a obtener ese “más alto lugar de honor en la vida humana”.El servicio a los demás puede comenzar casi a cualquier edad, y a menudo el más grande servicio es el que se realiza en forma personal. No tiene que ser a grande escala, y es más noble dentro de la familia.

He leído de nuevo los requisitos actuales del progreso personal. Son elevadas normas e indican la excelente dirección que ustedes, hermanitas, reciben de sus líderes. Les prometo, amadas hermanitas, que si viven las normas de dignidad personal del programa de las Mujeres Jóvenes, tendrán gran felicidad y gozo sin fin.

En la película “Mi Bella Dama”, el profesor Higgins hace la pregunta: “¿Por qué no puede la mujer parecerse más al hombre?” .Qué error tan grande sería. Son ilimitadas las oportunidades que ustedes tienen en el mundo de hoy. El reconocimiento de los dones especiales de las mujeres ha demorado en llegar. La publicación Woman’s Exponent de 1872 informó que algunas personas que deseaban mejorar la situación de las mujeres “son tan radicales en sus teorías extremas que quieren ponerla en antagonismo con el hombre y asumir para ella una existencia separada y opuesta a la de él, y a fin de demostrar lo totalmente independiente que ella debería ser, quieren que adopte los rasgos de carácter más censurables del hombre, los cuales deben desecharse o mejorarse en lugar de que las mujeres los imiten” 4 .

Me pregunto si ustedes, hermanas, comprenden plenamente la grandeza de sus dones y talentos y cómo todas pueden alcanzar el “más alto lugar de honor” en la Iglesia y en el mundo. Uno de los dones singulares, preciosos y sublimes que ustedes poseen es su femineidad, con su gracia, bondad y divinidad naturales. La femineidad no es sólo el lápiz labial, los peinados elegantes y la ropa de moda, sino que es el adorno divino del género humano, que se expresa en las cualidades que ustedes tienen para amar, su espiritualidad, delicadeza, resplandor, sensibilidad, creatividad, encanto, refinamiento, ternura, dignidad y serena fortaleza. Se manifiesta en forma diferente en cada jovencita o mujer, pero todas ustedes la poseen. La femineidad es parte de su belleza interior.

Uno de los dones especiales que ustedes poseen es la intuición femenina. No se limiten. Al esforzarse por conocer la voluntad de nuestro Padre Celestial en la vida y llegar a ser más espirituales, serán mucho más atractivas e incluso irresistibles. Pueden aprovechar su encanto sonriente para bendecir a las personas a las que aman y a todos los que conozcan, y para difundir gran gozo. La femineidad es parte de la divinidad que Dios ha dado a cada una de ustedes. Es su incomparable poder e influencia para hacer el bien. Mediante el uso de sus dones divinos, ustedes pueden ser una bendición para niños, mujeres y hombres. Siéntanse orgullosas de ser mujeres; realcen ese don y utilícenlo para servir a los demás.

Lamentablemente, en la sociedad de hoy vemos algunos ejemplos muy malos de lo que es la mujer. Cuando cambiamos el canal de televisión en busca de algo inspirador, vemos mujeres que participan en el boxeo y en la lucha libre. Yo creo que las mujeres de nuestra época tienen que ser fuertes, pero no en ese sentido. En mi opinión, esas actividades degradan la nobleza del ser mujer. Las mujeres jóvenes deben ser fuertes en la rectitud, y, citando el lema actual, “ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar” 5 .

Permítanme hablarles de una mujer joven que ha demostrado asombrosa fortaleza al enfrentar una gran tragedia. El 17 de abril de 1999, una camioneta chocó de lado contra un automóvil y lesionó severamente a Emily Jensen, de dieciséis años de edad. Ella sufrió una fractura craneal; estuvo en coma tres meses y seis en el hospital. Ha tenido que volver a aprender todo como si hubiera vuelto a nacer. Habría sido fácil darse por vencida, pero ni siquiera lo contempló. Se esfuerza tanto por recuperarse que todos los días recorre el equivalente de un maratón de cuarenta y dos kilómetros. Su fe, valor y perseverancia han fortalecido y motivado a muchos pacientes del hospital.

Emily sigue esforzándose por recuperar el habla; sin embargo, sin temor pregunta a enfermeras, técnicos y terapeutas: “¿Eres mormón?”.Si contestan que no, les dice con frases embrolladas: “Deberías ser mormón. Lee el Libro de Mormón”.Emily le dictó a su mamá lo que quería que escribiera en cinco ejemplares del Libro de Mormón que regaló a un doctor, a tres terapeutas y a un técnico antes de salir del hospital.

Emily quería mucho a una experta técnica que se encontraba totalmente inactiva en la Iglesia. Oraron juntas en el cuarto de Emily en el hospital. En lenguaje que era difícil de entender, pero con un espíritu fuerte y claro, Emily le dijo que debía regresar a la Iglesia. Esa mujer después le escribió a Emily: “Quiero darte las gracias por el Libro de Mormón que me regalaste. Lloré cuando leí lo que habías escrito. Sé que algún día amaré este libro tanto como lo amas tú”.

Recientemente, Emily se sintió feliz cuando los estudiantes de la escuela secundaria Skyline, en Salt Lake City, Utah, la escogieron como reina del baile anual como reconocimiento a su extraordinario valor. Sus compañeros se pusieron de pie y la vitorearon cuando con dificultades pasó al escenario de un auditorio lleno de estudiantes, apoyándose en el brazo del presidente de la sociedad de alumnos. Aunque Emily va a la terapia todos los días, su vida aún se destaca por su identidad espiritual, su bondad, su amabilidad con los demás y su fuerte testimonio 6 .

Nos preguntamos cuáles serán los requisitos en el año 2016 para recibir los premios de progreso personal de las Mujeres Jóvenes. Esperamos que los valores y las normas de las Mujeres Jóvenes se centren cada vez más en la espiritualidad y en el servicio a los demás. En el futuro, así como en el pasado, las mujeres encontrarán felicidad y satisfacción al responder a los sentimientos más profundos de su alma. Como dijo Ralph Waldo Emerson: “Lo que dejamos atrás y lo que está ante nosotros es insignificante, si se compara con lo que llevamos en nuestro interior”.Todos tendremos paz en el corazón y el conocimiento de nuestra verdadera identidad cuando sepamos, como dijo Tevye en Violinista en el tejado, “quiénes somos y lo que Dios espera que seamos”.

Ustedes, mujeres jóvenes, deben tener metas personales además de las excelentes metas del programa de las Mujeres Jóvenes. Entre otras, esas metas deben incluir la preparación académica y el desarrollo de aptitudes. Una madre joven a la que amo dijo recientemente a un grupo de mujeres jóvenes que las metas deben coincidir con el gozo de ser mujer. Pero, dijo ella, las metas no deben ser tan rígidas e inflexibles que les impidan escuchar los susurros del Espíritu. Mantengan el corazón y la mente receptivos para conocer la voluntad absoluta del Señor para con ustedes.

El ser testigos significa muchas cosas. Tiene que ver con la forma de actuar, de hablar y de vestir. Cuando consideren a un joven como compañero, conviene que sigan el consejo que dio el presidente David O. McKay hace algunos años: “Él nunca debe tratar de aprovecharse de ti. Si demuestra cualquier tendencia a usarte como un objeto útil o como medio de placer, puedes estar segura de que no le motiva el amor” 7 . Es muy natural que los hombres y las mujeres jóvenes se sientan atraídos unos a otros, pero deben sentir atracción a la manera de Dios y no en forma cuestionable, como el vestir inmodestamente. Entre los atractivos que Dios les dio están su encanto, belleza, decencia y bondad naturales.

Cuando los poseedores del sacerdocio que son fuertes ven a una joven vestida en forma inmodesta, la mayoría no querrá salir con ella porque demuestra que sus normas no van de acuerdo con la perspectiva eterna de ellos. La falta de modestia de las mujeres degrada su imagen, causa bochorno y la pérdida del respeto. No es probable que les ayude a conseguir a un joven digno y honorable que desee casarse con una joven recta en el templo. Ustedes, jovencitas, quizás tengan problemas para encontrar un vestido de fiesta modesto. ¿Les puedo sugerir que lo confeccionen ustedes mismas? Tal vez necesiten ayuda, pero hay mucha ayuda disponible.

Mis queridas hermanitas, su futuro es brillante; puede exceder sus más caros sueños y expectativas. No todo lo que suceda en su vida saldrá tal como ustedes lo hayan planeado o esperado, pero si viven de tal manera que puedan conocer la voluntad del Señor, tendrán paz en el alma y gran felicidad. Serán contadas entre las que disfrutan del “más alto lugar de honor en la vida humana”.

Ruego que el Señor bendiga a cada una de ustedes para que llegue a conocer su valor individual y comprenda por qué “una mujer hermosa y casta es la obra perfecta de Dios”, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

  1. Traci Rane, “On the Bright Side”, Church News, 30 de enero de 1999.
  2. Improvement Era, mayo de 1935, pág. 276.
  3. Martha A. Tingey, Hand Book for the Bee-Hive Girls of the Y.L.M.I.A. (1916), 36–46.
  4. Woman’s Exponent, 15 de julio de 1972, pág. 29.
  5. Mosíah 18:9.
  6. Carta de Terri F. Jensen, 14 de febrero de 2000.
  7. David O. McKay, Gospel Ideals, 1953, págs. 459–460.
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Sé testigo

Conferencia General Abril 2000
Sé testigo
Margaret D. Nadauld
Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

Margaret D. Nadauld

 “Ustedes tienen todo lo que necesitan para levantarse fuertes, firmes y fieles porque el Señor está de parte de ustedes”.

Whitney es una jovencita muy inteligente de catorce años que se unió a la Iglesia hace aproximadamente un año. Fue una experiencia especial observar al equipo de fútbol de niñas que estaba presente para su bautismo. Se habían apoyado mutuamente muchas veces. Así sucede con los equipos, y este equipo en particular era uno de los mejores, en el fútbol y en la vida. Cada una de las niñas era una Abejita, dando el ejemplo y siendo testigo de bondad, incluso en el campo de juego. A Whitney le gustaba ser parte de eso, ya que la hacía sentir bien.

Después de su bautismo, Whitney se quedó de pie ante nosotros con su amiga Elizabeth. Sus rostros brillaban, sus ojos resplandecían y sus sonrisas eran sinceras mientras repetían estas palabras que se habían aprendido de memoria: “Somos hijas de un Padre Celestial que nos ama y nosotras lo amamos a Él. Seremos ‘testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar’ “. Whitney ya se había memorizado todo el lema de las Mujeres Jóvenes. De hecho, fue por motivo de que las amigas de Whitney fueron testigos que todas estuvimos allí en ese día memorable para darle la bienvenida a una hermosa hija de Dios a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

¿Qué significa ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar?

Primero que todo, al ser testigos en todo tiempo, prometemos amar y honrar al Señor todo el tiempo –de día y de noche, en verano y en invierno, en los buenos momentos y también en los malos–, amar al Señor y demostrar ese amor por la manera como vivimos. También dedicamos tiempo para darle las gracias, dedicamos tiempo para pedir ayuda, tomamos tiempo para buscar Su guía y luego tomamos tiempo para escuchar esa voz apacible y delicada que nos susurrará, nos ayudará y nos dará valor. Permítanme ilustrar esto:

Anya vive en Rusia. Cuando sólo tenía catorce años de edad, los misioneros comenzaron a enseñarle el Evangelio. Un día en su clase de la escuela, la maestra empezó a decir cosas falsas acerca de la Iglesia y del Libro de Mormón. No había Santos de los Últimos Días en la escuela para defenderla; pero la pequeña Anya, que ni siquiera era miembro, sino sólo una investigadora de la Iglesia, sabía que lo que la maestra estaba diciendo era incorrecto. Ella se puso de pie delante de toda la clase y defendió el Libro de Mormón y la Iglesia. ¡Qué valor! Les dijo que lo que estaban diciendo no era cierto y que ella sabía que el Libro de Mormón es verdadero y que si alguien quería saber la verdad por sí mismo, ella le invitaba a leerlo como ella lo había hecho. Después, Anya se fue a casa y les dijo a los misioneros que estaba lista para ser bautizada. Me encanta el valor que tuvo Anya para ser testigo en un momento importante.

El ser testigos en todas las cosas significa todas las cosas: cosas importantes, cosas insignificantes, en todas las conversaciones y en todas las bromas, en los juegos, en los libros que se leen y en la música que se escucha. En las causas que se apoyan, en el servicio que se brinda, en la ropa que se usa y en los amigos que se hacen.

Kendra, una Laurel, dice:

“Nunca pensé que estaba dando un ejemplo o que ‘era testigo’ cuando escogía hacer lo correcto. Simplemente estaba tratando de ser digna de recibir todas las bendiciones que nuestro Padre Celestial me ha prometido”.

El ser testigos en todas las cosas significa: ser bondadosas en todas las cosas, ser las primeras en saludar, las primeras en sonreír, las primeras en integrar a las personas nuevas; las primeras en ser atentas, en pensar en los sentimientos de los demás y en incluir a los demás. Seguir leyendo

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Integridad

Conferencia General Abril 2000

Integridad

Carol B. Thomas
Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

 “La integridad las hace más virtuosas y más completas”.


Es emocionante reunirme con ustedes esta noche al pasar por el umbral de este nuevo milenio; es una época sagrada en la cual estar con vida. Ya sea que ustedes tengan 12, 15 o 17 años, lo que hagan ahora es realmente importante mientras se preparan para los futuros papeles que habrán de desempeñar en calidad de mujeres, de madres y de edificadoras del reino.

Recuerdo un verano, cuando yo tenía 16 años, en que estaba sentada escribiendo en mi diario sobre todas las cualidades que deseaba en mi futuro esposo: que tuviera un testimonio, que fuera apuesto, que tuviera un buen sentido del humor, dinero y educación. Consideré que todas ésas eran buenas cualidades. Pero cuando mi hija mayor, Becky, tenía 16 años, me preguntó: “¿Cuál es la cualidad más importante que hay que buscar en un esposo?”.A esas alturas yo ya había estado casada durante muchos años, y sabía la respuesta a esa pregunta. Considero que la cualidad más importante que podemos poseer es la integridad. ¡Cuánto aprecio el valor de la integridad!

¿Qué es este principio tan importante? Integridad significa hacer lo que uno dice que hará; cumplir con las promesas que se haga a uno mismo. El programa de las Mujeres Jóvenes define así la integridad: “Tendré el valor moral de hacer que mis acciones estén de acuerdo con el discernimiento que tengo del bien y del mal”.

“Es fácil reconocer. . . a una persona que tenga integridad; es honrada; hace lo correcto cuando nadie la está mirando; cumple con su palabra y sabe guardar nuestras confidencias; paga sus deudas y limpia lo que ensucia; asume la responsabilidad de sus propios actos” (”The Wholeness of Integrity”, Church News, 26 de junio de 1999, pág. 16).

Cada uno viene a este mundo con diferentes niveles de integridad. ¿Se han preguntado alguna vez qué cualidades reunía Jesús para que se le diera el papel de Salvador del mundo? Él fue el Primogénito del Padre, elegido desde el principio, pero, ¿qué fue lo que en verdad lo hizo perfecto? Fue Su total dedicación y deseo de complacer a nuestro Padre Celestial. El Salvador tenía la capacidad de pecar, pero Su deseo por la “honradez fue una armadura contra la tentación” (James E. Talmage, Jesús el Cristo, pág. 141). El Salvador dijo: “. . .yo hago siempre lo que le agrada [al Padre]” (Juan 8:29). Sabemos que, durante Su vida, Él siempre tomó las decisiones correctas. Tuvo el valor moral de hacer que Sus acciones estuvieran de acuerdo con Su conocimiento del bien y del mal.

El presidente Hinckley ha dicho: “En todo este mundo no hay substituto para la integridad personal. Ésta incluye el honor; incluye las acciones; incluye el cumplir con nuestra palabra; incluye el hacer lo correcto sean cuales fueran las circunstancias” (Teachings of Gordon B. Hinckley, 1997, pág. 270).

Veamos algunos ejemplos de jovencitas que están aprendiendo a amar la integridad. Han decidido hacer lo justo sean cuales fueran las circunstancias.

Una jovencita, cuyo nombre es Brooke, escribe: Seguir leyendo

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Ser testigos de Dios

Conferencia General Abril 2000
Ser testigos de Dios
Sharon G. Larsen
Segunda consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Sharon G. Larsen

 “¿Qué significa ser testigo de Dios? Significa no inclinarse ni ceder ante cosa alguna que sea contraria a la voluntad de Dios”.

Mis queridísimas jovencitas, acaban de expresar de pie y con su propia voz su cometido a su Padre Celestial. ¿Qué pensaban mientras recitaban el lema de las Mujeres Jóvenes? ¿Qué significa para ustedes lo que acaban de decir?

¿Recuerdan la historia de los tres jóvenes que hicieron un cometido así? Vivían en Babilonia, donde la gente no seguía al Señor. Esos jóvenes, Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron testigos de Dios haciendo peligrar sus vidas. Vivían bajo el reinado del rey Nabucodonosor y se había decretado que cierto día en cuanto comenzase el son de la música, todos los del reino debían postrarse y adorar la estatua de oro de unos veintisiete metros de altura y de forma humana que representaba al rey. El que se negara a hacerlo sería echado en un horno de fuego ardiendo. Debe de haber habido miles de personas en Babilonia aquel día para la celebración de la dedicación de aquel espectacular ídolo de oro.

Al comenzar la música y anunciar el pregonero que todos se arrodillasen, todos obedecieron; ello es, todos, menos esos valerosos hebreos, pues se negaron a insultar a su Dios. ¿Se imaginan la valentía de esos jóvenes? Ninguna amenaza del rey los disuadió. Con fe en su Dios, se quedaron juntos y oraron mientras los ataban y los transportaban para quemarlos. Tan caliente estaba el horno que el fuego mató a los que los lanzaron en él. El rey Nabucodonosor se quedó a presenciar la muerte de los tres desobedientes. Mirando el fuego, preguntó a los de su consejo: “¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?”.Y ellos le aseguraron que lo habían hecho. Sin poder creer lo que veía, el perplejo rey dijo: “He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego [y lo más desconcertante] sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses” (véase Daniel 3:24–25).

Entonces Nabucodonosor dijo a los hebreos que salieran del horno y los llamó siervos del Dios Altísimo. Y decretó otro edicto para proteger a Sadrac, a Mesac y a Abed-nego (véase Daniel 3:26–30).

¿Qué significa ser testigo de Dios? Significa no inclinarse ni ceder ante cosa alguna que sea contraria a la voluntad de Dios. Significa que defenderemos lo recto aunque tengamos temor. Significa que escucharemos y seguiremos la voz apacible y delicada del Espíritu Santo.

Echemos una mirada a una versión actual de otro heroico mensaje de la Biblia.

Una joven “descendía” de la sala de los armarios al comedor y cayó en manos de ladrones, los cuales la despojaron de su confianza y de su propia estimación al oír que otros se reían de ella por la forma en que se vestía, los cuales pasaron de largo, dejándola sola y sin amigos. Aconteció que descendió una joven por aquel camino vestida de ropas finas y, viéndola, pasó de largo.

Asimismo, una chica de las más populares, llegando cerca del lugar donde la primera estaba, viéndola, también pasó de largo sin hablarle.

Pero una joven que iba de camino por donde ella estaba, viéndola, fue movida a misericordia y acercándose, vendó sus heridas al decirle: “¿Quisieras almorzar conmigo?” (Adaptación de la parábola “El buen samaritano”, por la autora. Véase Lucas 10:30–37).

Al examinar más detenidamente esta conocida parábola, ¿por qué las otras jóvenes no se detuvieron a prestar ayuda? ¿Estamos tan inmersas en nuestros propios problemas que no advertimos que los demás también tienen los suyos? ¿Juzgamos a la joven necesitada al pensar que es de una clase social inferior y preocuparnos por lo que pensarían los chicos más populares si nos detuviésemos a ayudarla? Quizás el chico más apuesto de la escuela te espera para entrar contigo a clase y tú ¡no podrías hacerle esperar! Seguir leyendo

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Una época de nuevos comienzos

Conferencia General Abril 2000
Una época de nuevos comienzos
Presidente Gordon B. Hinckley

Gordon B. Hinckley

“Dediquemos un poco de tiempo a meditar, a pensar en lo que podamos hacer para mejorar nuestra vida y ser mejores ejemplos de lo que debe ser un Santo de los Últimos Días”.

Sin duda ya se sienten más bien cansados de escucharme, pero haré lo mejor que pueda.

¡Ésta ha sido una magnífica conferencia, mis hermanos y hermanas! Nos hemos regocijado con todo lo que ha tenido lugar. Los oradores han sido inspirados, cada uno de ellos. La música ha sido espléndida y las oraciones hermosas y conmovedoras. Hemos sido edificados en todos los aspectos al haber participado juntos.

Había una popular pieza musical cuando yo era joven, que comenzaba diciendo: “La canción ha terminado, pero la melodía sigue vibrando” 1.

Ruego que así sea en lo que respecta a esta conferencia. Confío en que cuando nos vayamos tengamos agradables recuerdos y gratas remembranzas de esta gran ocasión.

Al regresar a nuestros hogares, vayamos con acción de gracias en el corazón. Hemos tomado parte en ésta la conferencia general número 170 de la Iglesia y, para ello, nos hemos reunido por primera vez en este impresionante nuevo edificio. Hemos estado aquí el 1 y el 2 de abril del año 2000, el comienzo de un nuevo siglo y de un gran nuevo milenio. Hay algo extraordinariamente importante acerca de todo esto. Es una época de nuevos comienzos.

Espero que cada uno de nosotros recuerde durante largo tiempo lo que ha oído, pero lo que es más importante, los sentimientos que ha experimentado. Ruego que esto constituya un áncora en nuestras vidas, una guía por la cual vivir, unos días de instrucción en los que hayamos aprendido a dar forma a nuestras acciones para con los demás y a nuestras actitudes para con nosotros mismos.

Suplico que las sensaciones experimentadas en esta conferencia se hagan sentir en nuestros hogares.

Confío en que cada uno de nosotros sea un mejor marido o una mejor esposa, más bondadosos el uno con el otro, más considerados, más moderados a la hora de criticar y más generosos al hacer cumplidos. Deseo que como padres y madres nos esforcemos con mayor ahínco por criar a nuestros hijos “en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4), tratándolos con respeto y con cariño, infundiéndoles aliento en toda oportunidad y dominando nuestras observaciones de crítica. Espero que como hijos e hijas seamos más respetuosos de lo que hayamos sido, que consideremos a nuestros padres con el conocimiento de que ellos nos quieren y que intentemos ser más obedientes al seguir sus consejos.

Como Santos de los Últimos Días, tendamos una mano de amistad a los que no sean de nuestra fe. No actuemos nunca jamás con espíritu de arrogancia ni con una actitud de superioridad moral, sino que exterioricemos afecto, respeto y amabilidad hacia ellos. Somos sumamente incomprendidos, y me temo que gran parte de ello se deba a nuestra propia culpa. Podemos ser más tolerantes, más afables, más amistosos, mejores ejemplos de lo que hemos sido en el pasado. Enseñemos a nuestros hijos a tratar a los demás con amistad, con respeto, con afecto y con admiración. Eso surtirá un resultado mucho más satisfactorio que el de una actitud egotista y arrogante.

Estudiemos las vías del Señor, leyendo Su vida y Sus enseñanzas en las sagradas Escrituras que Él nos ha dado. Dediquemos un poco de tiempo a meditar, a pensar en lo que podamos hacer para mejorar nuestra vida y ser mejores ejemplos de lo que debe ser un Santo de los Últimos Días.

Extendamos la mano al mundo en nuestro servicio misional, enseñando a todos los que deseen escuchar acerca de la restauración del Evangelio, hablando sin temor, pero también sin pretensiones de superioridad mística, de la Primera Visión, testificando del Libro de Mormón y de la restauración del sacerdocio. Pongámonos, hermanos y hermanas, de rodillas y supliquemos hallar la oportunidad de llevar a otras personas al regocijo del Evangelio.

Ahora, para terminar, quisiera informarles muy brevemente de los templos. A partir de hoy, tenemos 76 de ellos en funcionamiento, lo cual es un número mucho mayor del que teníamos hace unos pocos años. Dedicaremos el templo de Palmyra el jueves que viene. Ésa será una ocasión memorable. El templo está localizado con vista a la Arboleda Sagrada. A continuación, el domingo –el domingo que viene– dedicaremos el Templo de Fresno, California. Tenemos proyectado dedicar 36 templos nuevos en el año 2000. Pienso que lograremos lo que nos propusimos realizar. Un buen número de otros templos que están en construcción o cuya construcción se ha anunciado no se terminarán sino hasta el 2001 o el 2002.

Además, anunciamos en esta conferencia que esperamos construir una casa del Señor en Aba, Nigeria. Hermano Pace, podremos tener una tardanza en Ghana, pero confiamos en que no sea así en Nigeria. Otros templos se construirán en Asunción, Paraguay; en Helsinki, Finlandia; Lubbock, Texas; Snowflake, Arizona, y en algún lugar de la región de las tres ciudades del estado de Washington.

Y así seguiremos adelante con el procedimiento de poner templos al alcance de las personas.

Hemos pasado por un portentoso vuelo de prueba, por decirlo de alguna manera. Este edificio se ha llenado por completo. No veo un solo asiento desocupado. ¡Es un milagro! Es un prodigio y una maravilla, por lo cual damos gracias al Señor de todo corazón.

Dejo con ustedes mi amor y mi bendición, y mi testimonio de esta divina obra. Dios, nuestro Padre Eterno, vive. Ustedes lo saben y yo lo sé. Su Hijo Amado, el resucitado Redentor del mundo, está al lado del Padre. Ustedes también saben eso al igual que yo. Ellos aparecieron al profeta José Smith para dar comienzo a esta obra maravillosa. ¡Qué afortunados somos de formar parte de ella! Seamos un poco mejores y dejemos que la nobleza del buen proceder irradie de nosotros, ruego, humildemente, en el nombre de Él, que es nuestro gran Redentor, sí, el Señor Jesucristo. Amén.

Que Dios les bendiga, mis amados amigos, mis hermanos, mis hermanas, mis colaboradores, en esta extraordinaria y santa obra. Gracias.

Nota

  1. Irving Berlin, “The Song Is Ended (but the Melody Lingers On)”, 1927.
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La Creación

Conferencia General Abril 2000

La Creación

Élder Russell M. Nelson
Del Quórum de los Doce Apóstoles

“En su magnificencia, el planeta Tierra es parte de algo aún más grandioso: es parte del gran plan de Dios. Abreviando, la tierra se creó para que las familias fuesen”.

Durante mucho tiempo recordaremos esta inspiradora conferencia en el nuevo Centro de Conferencias. No hace mucho, sólo había un hoyo profundo en el sitio donde se encuentra este edificio, y hemos observado su construcción con interés y asombro.

El proceso de la construcción es algo que realmente me conmueve, ya que, desde el diseño hasta su finalización, todo proyecto de construcción importante refleja la obra del Maestro Creador. De hecho, la Creación del planeta Tierra y de la vida en él es la base de toda aptitud creativa. Todo lo que el hombre crea es posible sólo gracias a nuestro divino Creador. La gente que diseña y construye recibe vida y capacidad del Creador; y todos los materiales que se utilizan en la construcción de un edificio son, después de todo, derivados de los ricos recursos de la tierra. El Señor declaró: “. . .la tierra está llena, y hay suficiente y de sobra; sí, yo preparé todas las cosas” 1.

Es difícil para la mente mortal comprender la majestuosidad de la Creación. Es mucho más fácil para nosotros pensar en cosas buenas para comer o en cosas divertidas para hacer. No obstante, me gustaría que hiciéramos un esfuerzo mental a fin de pensar en cosas que sean más difíciles de alcanzar. La creación del hombre y de la mujer fue algo maravilloso y extraordinario 2, del mismo modo que lo fue la creación de la tierra como el lugar de su morada mortal.

Toda la Creación fue planeada por Dios. Se convocó en el cielo un concilio en el cual nosotros participamos 3 . Allí, nuestro Padre Celestial anunció Su divino plan 4 , al cual también se le llama el plan de felicidad 5 , el plan de salvación 6 , el plan de redención 7 , el plan de la restauración 8 , el plan de la misericordia 9 , el plan de redención 10 y el evangelio eterno 11 . La finalidad del plan es proporcionar a los hijos espirituales de Dios la oportunidad de progresar hasta alcanzar una exaltación eterna.

Los componentes del plan
El plan requería la Creación, lo que, a su vez, requirió la Caída y la Expiación. Éstos son los tres componentes fundamentales del plan. La creación de un planeta paradisíaco provino de Dios 12 ; la mortalidad y la muerte llegaron al mundo como consecuencia de la caída de Adán 13 , y la inmortalidad y la posibilidad de la vida eterna las suministró el sacrificio expiatorio de Jesucristo 14 . La Creación, la Caída y la Expiación se planearon mucho antes de que se comenzara en sí la obra de la Creación.

Un día, mientras visitaba el Museo Británico, en Londres, leí un libro sumamente inusual; no era un libro de Escrituras, sino que se trataba de una traducción de un antiguo manuscrito egipcio, del que paso a citar un diálogo entre el Padre y el Hijo. Refiriéndose a Su Padre, Jehová, el Señor premortal, decía:

“Tomó arcilla de las manos del ángel e hizo a Adán a Nuestra imagen y semejanza, y lo dejó recostado durante cuarenta días y cuarenta noches sin poner aliento de vida en él. Y cada día suspiraba junto a él, diciendo: ‘Si pongo aliento de vida en este [hombre], deberá sufrir mucho dolor’. Y yo dije a Mi Padre: ‘Pon aliento en él; yo seré su abogado’. Y Mi Padre me dijo: ‘Si pongo aliento en él, Mi Hijo amado, te verás obligado a descender al mundo y sufrir mucho dolor por él antes de que lo hayas redimido y le hagas volver a su primer estado’. Y yo dije a Mi Padre: ‘Pon aliento en él; yo seré su abogado y descenderé al mundo y cumpliré Tu mandato’ “ 15.

Aunque esta cita no es de las Escrituras, confirma las que enseñan del profundo y compasivo amor del Padre por el Hijo y del Hijo por nosotros, testificando que Jesús se ofreció voluntariamente para ser nuestro Salvador y Redentor 16.

El Señor Dios declaró: “. . .ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre 17. Él, que bajo la dirección del Padre había creado la tierra, más tarde vino a la vida terrenal para hacer la voluntad de Su Padre 18 y para cumplir con todas las profecías de la Expiación 19 , la cual redimiría a toda alma de los castigos de la transgresión personal, bajo las condiciones que Él estableció 20 .

Las fases de la creación
Toda fase de la Creación fue bien planeada antes de que se llevara a efecto. Las Escrituras nos dicen que Dios el Señor creó todas las cosas. . . “espiritualmente. . . antes que existiesen físicamente sobre la faz de la tierra” 21. Seguir leyendo

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Una breve introducción a la Iglesia

Conferencia General Abril 2000
Una breve introducción a la Iglesia
Élder John B. Dickson
De los Setenta

John B. Dickson

“Declaramos que la gran restauración de que hablaron los profetas antiguos comenzó en 1820, cuando el Señor llamó a un joven de nombre José Smith para restablecer la Iglesia”.

Es emocionante estar hoy con ustedes en este hermoso Centro de Conferencias. Me gustaría dar una breve sinopsis de algunas de nuestras creencias para aquellos que estén aprendiendo sobre la Iglesia.

La situación de muchos de ustedes puede ser como la de mi fallecido suegro, Robert E. Jones, quien se unió a la Iglesia en 1960, y fue criado en un magnífico hogar cristiano, donde la lectura de la Biblia y la observancia de principios cristianos eran parte de la vida familiar. De su madre aprendió muchas verdades, incluso la importancia de tener fe en Jesucristo y de seguir Su ejemplo.

Al investigar La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días pudo mantener las verdades que previamente había adquirido y, a la vez, disfrutó de un rico tesoro de conocimiento adicional. Quisiera mencionar diez puntos que él entendió, y que les ayudarán a ustedes.

1. Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo tienen un plan de felicidad para toda la familia humana.
Proclamamos que verdaderamente hay un Dios en los cielos y que la familia humana vivió con Él en la existencia premortal. Somos hijos de Dios, Él nos ama y ha preparado un plan en el que, gracias a Su Hijo Jesucristo, disfrutaremos de bendiciones más allá de esta vida terrenal; bendiciones que incluyen la inmortal y gloriosa resurrección del cuerpo para toda la humanidad, y la oportunidad de regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial como familias eternas para aquellos que tengan fe en Jesucristo y sean obedientes a las condiciones de Su Evangelio.

2. Jesucristo organizó Su Iglesia durante Su ministerio terrenal.
La Biblia nos ayuda a entender que Jesús organizó Su Iglesia con apóstoles, profetas, pastores, maestros y otros oficiales que tenían el sacerdocio, que es la autoridad para actuar en el nombre de Dios. La obra de éstos consistía en traer a todos los hombres a una “unidad de la fe” respecto a Jesucristo y Sus enseñanzas (Efesios 4:13).

3. La Iglesia de Cristo y muchas verdades sencillas se perdieron.
Varios profetas de la Biblia declararon que habría una “apostasía”.(2 Tesalonicenses 2:3) del Evangelio verdadero, un tiempo en el que habría “hambre” (Amós 8:11) de la palabra de Dios y “divisiones”.(1 Corintios 11:18) ocasionadas por los “lobos rapaces” (Hechos 20:29) que entrarían y esparcirían el rebaño de la Iglesia. Estas profecías se hicieron realidad cuando en los años siguientes a la crucifixión del Salvador, los Apóstoles fueron muertos y la autoridad para dirigir la Iglesia terminó perdiéndose. Y por muchos siglos, incluyendo el período conocido como la “edad oscura”, la Iglesia de Jesucristo no estuvo sobre la tierra.

4. Se prepararon los corazones de los hombres, así como un lugar, para la restauración del Evangelio.
El oscurantismo terminó y dio lugar a la “Reforma”, en la que hombres y mujeres valientes reconocieron la importancia de incorporar nuevamente a la Iglesia las doctrinas que Jesús había instituido. Estamos agradecidos a los grandes reformadores como Lutero, Wycliff, Wesley, Tyndale y muchos otros que contribuyeron a preparar el camino del diálogo religioso, del estudio de las Escrituras y del deseo que los buenos hombres y mujeres tenían de poder disfrutar de libertad religiosa. Pero su fe, deseo, sacrificio e incluso su martirio no fueron suficientes para restaurar lo que se había perdido.

Los padres fundadores de los Estados Unidos de América fueron inspirados al redactar una constitución que garantiza a todas las personas la libertad religiosa y de otros tipos. La tolerancia religiosa y las actitudes cambiantes contribuyeron a la preparación de un pueblo, mientras que las condiciones creadas bajo la protección de la constitución estadounidense prepararon un lugar en el que podría efectuarse la restauración del Evangelio.

5. Los acontecimientos de los últimos días fueron previstos por los profetas de Dios.
Los profetas del Antiguo Testamento hablaron de los últimos días como de una época en la que todas las ordenanzas y bendiciones del Evangelio estarían al alcance del hombre. Daniel, Jeremías, Joel, Ezequiel, Malaquías y otros profetas de antaño hablaron de los grandes acontecimientos que tendrían lugar en nuestro día. Isaías habló de una obra maravillosa y un prodigio que se llevarían a cabo, refiriéndose a la prometida restauración del Evangelio de Jesucristo (véae Isaías 29:14). El apóstol Pedro habló de una restauración de todas las cosas en los últimos días (véase Hechos 3:21).

6. El Evangelio de Jesucristo ha sido restaurado en su plenitud.
Declaramos que la gran restauración de que hablaron los profetas antiguos comenzó en 1820, cuando el Señor llamó a un joven de nombre José Smith para restablecer la Iglesia. La Restauración empezó cuando José, perplejo por la confusión existente en las iglesias de su época, buscó saber qué iglesia era la verdadera. Declaro solemnemente que este joven recibió la visita del Padre y del Hijo en la Arboleda Sagrada del estado de Nueva York, y que se le dijo que no debía unirse a ninguna de las iglesias de ese momento. Allí aprendió que iba a ser un instrumento en las manos de Dios para establecer una vez más la Iglesia de Jesucristo.

Con el tiempo, José recibió el sacerdocio de Dios, dándosele así la autoridad para volver a organizar la Iglesia, la cual existe en la actualidad con apóstoles, profetas y otras personas que tienen la autoridad para administrar las ordenanzas del Evangelio. Desde su organización el 6 de abril de 1830, la Iglesia ha comenzado a llenar toda la tierra, tal y como había predicho el antiguo profeta Daniel (Daniel 2:45). Nos hallamos ahora en el umbral de un crecimiento sin precedentes en el que millones de personas están recibiendo las buenas nuevas y se están uniendo a la Iglesia.

7. Otro testimonio de Cristo ha sido dado a nuestra generación.
En 1827, José Smith recibió unas planchas antiguas de metal de las que tradujo el Libro de Mormón, el cual contiene el relato de los tratos de Dios con Su pueblo de la antigua América y que, junto con la Biblia, es otro testamento de Jesucristo. De sus páginas aprendemos verdades fundamentales sobre la naturaleza de Dios, la misión de Su Hijo y el plan que tiene para Sus hijos.

8. La familia puede ser eterna.
Se ha vuelto a revelar en nuestra época la asombrosa verdad de que “la familia es la parte central del plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos” (”La Familia: Una proclamación al mundo”.y que las familias pueden ser eternas. Se ha vuelto a conferir la autoridad a los hombres por la cual un hombre se puede sellar por toda la eternidad a su esposa, una mujer a su esposo, los padres a sus hijos, y los demás familiares pueden sellarse en unión en los templos sagrados.

Queridos amigos y vecinos, sabemos que ustedes aman a su familia del mismo modo que nosotros amamos a la nuestra, y nos complace compartir estas sagradas verdades con ustedes.

9. Hay personas llamadas por Dios para enseñarles a ustedes.
Hay aproximadamente 60.000 jóvenes y señoritas en todo el mundo que son misioneros, y que han sido llamados a enseñar la doctrina de la Iglesia a las personas que tengan interés. Los misioneros se costean sus propios gastos y por un tiempo se apartan de las cosas del mundo para poder enseñarles a ustedes. Si les invitan, les enseñarán y darán respuesta a sus preguntas.

10. Ustedes pueden saber con certeza que estas cosas son verdaderas.
Existe una solución celestial inspirada que el tiempo se ha encargado de demostrar para conocer la veracidad del Libro de Mormón y otros asuntos, la cual fue declarada por Moroni, el último profeta del Libro de Mormón, que dijo: “Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo;

“y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas” (Moroni 10:4–5).

Mi suegro, yo y millones de otras personas hemos puesto a prueba la declaración y la promesa de Moroni y descubrimos que estas cosas son verdaderas. Sinceramente les prometo que pueden hacer lo que Moroni nos ha indicado y experimentarán el mismo resultado satisfactorio.

Declaro con humildad que Jesús es el Cristo, el Hijo literal de Dios, y que Su Evangelio ha sido restaurado a la tierra en nuestra época para beneficio y bendición de toda la humanidad. En el nombre de Jesucristo. Amén.

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Porque mi Padre me envió

Conferencia General Abril 2000
“Porque mi Padre me envió”
Élder Loren C. Dunn
De los Setenta

Loren C. Dunn

“Un padre se enaltece cuando da un paso hacia adelante y asume su responsabilidad como tal, amando, orando y haciendo siempre lo que pueda por su familia sin darse nunca por vencido”.

La semana pasada me encontraba en un ocupado aeropuerto, cuando en medio de toda esa multitud de personas que se apresuraban a tomar sus respectivos aviones, vi a un padre, de rodillas junto a su hijito, ayudándole a comer un helado de cucurucho, ya que el niño era muy pequeño para sostenerlo por sí mismo. El pequeñito necesitaba ayuda porque vestía un traje de esquiar que, si bien lo mantenía abrigado, le impedía doblar los brazos. Y pensé: ¡Qué buen padre!

No debe haber otra palabra que sea más importante para nosotros que padre o madre, y es sobre la palabra padre que me gustaría hablar. No se trata sólo de cómo ser un buen padre, ya que sobre el tema se ha escrito mucho y se han dado buenos consejos, incluso en esta conferencia. Sobre lo que me gustaría hablar también es acerca de la determinación de ser un buen padre.

La historia del Evangelio de Jesucristo, desde Adán y Eva hasta la actualidad, está estrechamente relacionada con el padre, la madre y la familia. En los pasajes introductivos del Libro de Mormón vemos que el gran profeta Nefi, conforme relata las dificultades y las bendiciones de este día, rinde primero honor a su padre diciendo: “Yo, Nefi, nací de buenos padres y recibí, por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre; y habiendo conocido muchas aflicciones durante el curso de mi vida, siendo, no obstante, altamente favorecido del Señor todos mis días; sí, habiendo logrado un conocimiento grande de la bondad y los misterios de Dios, escribo, por tanto, la historia de los hechos de mi vida” 1 .

Del mismo modo, Enós veneró a su padre por la preparación que recibió: “He aquí, aconteció que yo, Enós, sabía que mi padre era un varón justo, pues me instruyó en su idioma y también me crió en disciplina y amonestación del Señor –y bendito sea el nombre de mi Dios por ello” 2.

Cuando el profeta José Smith recibió la primera visita del ángel Moroni, se le instruyó que se lo dijera a su padre quien, a su vez, confirmó que era verdad y que José debía seguir las instrucciones de Moroni. Aun tratándose de la restauración del Evangelio, el Señor no separó al hijo de su justo padre.

El Salvador del mundo, al darnos una definición del significado del Evangelio en 3 Nefi, capítulo 27, dijo claramente que Él había venido para ocuparse del plan de salvación y para dar Su vida en beneficio de toda la humanidad porque el Padre lo había enviado. El amor entre el Padre y el Hijo era tan perfecto que el Salvador lo dio como el primer motivo por el cual vino a la mortalidad y sufrió como lo hizo por nosotros en el huerto de Getsemaní y en la cruz.

El Evangelio fue diseñado para enseñarnos lo que debemos hacer como padres y madres, y parecería que cuando las familias están bien constituidas, podemos actuar bien y dar como primer motivo de ello “porque mi padre me envió” 3 o porque un padre indicó el camino a seguir. Seguir leyendo

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El Padre Celestial tiene un plan especial

Conferencia General Abril 2000
El Padre Celestial tiene un plan especial
Élder Yoshihiko Kikuchi
De los Setenta

Yoshihiko Kikuchi

“Sé que nuestro Padre Celestial tiene un plan muy especial para que ustedes y su familia puedan regresar a vivir con Él. Volvamos a casa”.

Hace algunos años, poco antes de la Navidad, asistí a una conferencia de estaca en California. En el vuelo de regreso a Utah, decidí dormir una siesta. Mi asiento estaba cerca del pasillo y, cuando estaban para cerrar la puerta de la cabina, una hermosa dama, de unos 75 años más o menos, se paró junto a mí y me dijo: “¿Me permite pasar, por favor?” Le dije: “Sí señora”. Ese fue el fin de mi siesta. A ella le encantaba hablar.

Tiene usted un amoroso y bondadoso padre celestial
Ella continuó diciendo: “No sé por qué tengo que viajar a un lugar tan frío como Utah para pasar la Navidad con mis nietos. No me agrada para nada dejar mi soleada California”.

Prosiguió, diciendo: “Además, la gente de Utah es muy extraña y rara; se llaman a sí mismos ‘mormones’; mi hija se casó con uno de ellos”.

Fue cuando le dije: “Discúlpeme, pero antes de que siga, quiero decirle que yo soy uno de ellos”.

Entonces dijo: “Perdóneme, no quise decir eso”.

Le dije: “Claro que quiso decirlo, ¿verdad?”.

Seguimos conversando hasta que casi pasábamos por sobre la ciudad de Provo; sabíamos que pronto aterrizaríamos en Salt Lake.

“Patti” (así se llamaba), “usted ha hablado durante casi todo el viaje. Pienso que la he conocido desde la vida preterrenal. Antes de que aterricemos en Salt Lake City, ¿me permite hacerle algunas preguntas?” 1

Le pregunté con cordialidad: 2 “Patti, ¿sabe que puede volver a ver a su fallecido esposo?”

Ella dijo: “¿De veras?”

“Y acerca de su hijo Matt, que falleció siendo un bebé, ¿sabe que también podrá verlo en el futuro?”

Los ojos se le llenaron de lágrimas y la voz le comenzó a temblar. El Espíritu del Señor la había conmovido. Me di cuenta de que ella los extrañaba mucho.

Entonces con espíritu de oración, le pregunté: “Patti, ¿sabe usted que tiene un amoroso y bondadoso Padre Celestial que la ama mucho?”.

Respondió: “¿Sí?”.

“Patti, ¿sabe que su Padre Celestial tiene un plan muy especial para usted, y que su familia puede ser eterna?”

“¿De veras?”, replicó.

“¿Ha oído alguna vez de ese plan?”

“No”, contestó.

Con gran sinceridad le pregunté: “¿Le gustaría saber acerca de él?”.

“Sí, me gustaría”, respondió.

El Espíritu del Señor la había conmovido profundamente. El Señor hace la promesa: “. . .porque [mis escogidos] escuchan mi voz y no endurecen su corazón” 3. Seguir leyendo

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Como palomas en nuestra ventana

Conferencia General Abril 2000

Como palomas en nuestra ventana

Élder Jeffrey R. Holland
Del Quórum de los Doce Apóstoles

“Ruego que hagamos con las bendiciones que se nos han concedido tanto como lo que [nuestros antepasados] hicieron en medio de las privaciones que tantos de ellos sufrieron. Deseo que a pesar de esa abundancia, nunca olvidemos al Señor”.


Élder Maxwell, agradecemos a nuestro Padre Celestial la milagrosa prórroga de su ministerio apostólico. Estamos agradecidos por el hecho de que su testimonio haya llegado hasta este hermoso lugar. Le amamos y oramos por usted.

Y, presidente Hinckley, de parte de casi once millones de miembros de esta Iglesia, agradecemos al Señor la extensión de su ministerio. Recuerdo vívidamente el servicio de la palada inicial de este edificio que usted dirigió hace poco menos de tres años. En la oración final que pronunció en ese servicio, el presidente Boyd K. Packer rogó por seguridad durante la construcción, belleza para cuando estuviese terminado, y luego suplicó un favor más de los cielos. Él suplicó, presidente, que a usted se le permitiera ver el panorama que está ante nosotros, presidir en este púlpito y declarar su testimonio desde aquí. Todos damos gracias por tenerle a usted y por la contestación a esa oración.

Éstos son en verdad unos de los días que nuestros antepasados fieles y clarividentes contemplaron en los primeros años de la Restauración. En una conferencia general de la Iglesia celebrada en abril de 1844, las Autoridades Generales recordaron las primeras reuniones de la década de 1830, y uno de ellos dijo: “[Hablamos] del reino de Dios como si tuviéramos el mundo en las manos. Hablamos con gran confianza, de cosas importantes, aunque no éramos muchos [en número]. . . Al mirar no vimos esta [congregación], sino que vimos en visión a la Iglesia de Dios, mil veces mayor [de lo que era entonces], aunque [en aquella ocasión] no éramos suficientes para atender una granja o ayudar a una mujer con un cántaro de leche. . . Todos los miembros [de la Iglesia] se reunieron para la conferencia en un cuarto de unos treinta y siete metros cuadrados. . . Hablamos de que. . . la gente vendría como palomas a nuestra ventana;. . . que [todas] las naciones acudirían [a la Iglesia];. . . si hubiésemos dicho a las personas lo que nuestros ojos vieron aquel día, no nos habrían creído” 1.

Si tal era el sentimiento en aquel fatídico año de 1844, justo antes del martirio de José Smith, ¡qué deben estar viendo esos mismos hermanos y hermanas desde su hogar eterno en un día como hoy! Desde entonces han sucedido muchas cosas por las que tanto ellos como nosotros debemos estar agradecidos. Y, por supuesto, éste no es el final. Todavía nos queda mucho por hacer tanto por la calidad como por la cantidad de nuestra fidelidad y servicio. George A. Smith, consejero del presidente Brigham Young en la Primera Presidencia, dijo una vez por vía de amonestación: “Podemos edificar templos, erigir cúpulas impresionantes, agujas magníficas y torres elevadas en honor a nuestra religión, pero si no vivimos los principios de ella en nuestro hogar y reconocemos a Dios en todos nuestros pensamientos, no recibiremos las bendiciones que, de hacerlo, serían nuestras” 2. Debemos ser humildes y concienzudos. El honor y la gloria de todo lo bueno es de Dios, y todavía hay mucho por delante que será refinador y hasta difícil, mientras Él nos conduce de entereza en entereza.

En medio de todo esto, he pensado en aquellos primeros santos cuyos nombres con demasiada frecuencia se han perdido en la historia; aquellos que callada y fielmente hicieron avanzar el reino en días mucho más difíciles que éstos. Muchos de ellos son anónimos para nosotros ahora. Muchos murieron, muchas veces prematuramente, sin reconocimiento alguno. Unos pocos se han mencionado brevemente en la historia de la Iglesia, pero la mayoría ha vivido y muerto sin posición destacable ni recuerdo histórico. Éstos, todos nuestros antepasados, entraron silenciosamente en la eternidad, del mismo modo apacible y anónimo que vivieron su religión. Éstos son los santos callados de los que una vez habló el presidente J. Reuben Clark cuando a todos ellos les dio las gracias, “Especialmente. . . a los más mansos y humildes de ellos, [en gran parte] desconocidos [y] olvidados, [excepto] en los hogares de sus hijos y de los hijos de sus hijos, quienes se pasan de una generación a otra el relato de su fe” 3.

Ya sea que seamos miembros de hace muchos años o conversos más recientes, todos somos los beneficiarios de esos fieles predecesores. En este hermoso y nuevo edificio, así como durante esta histórica conferencia que estamos celebrando, he adquirido conciencia de todo lo que les debo a los que tuvieron mucho menos que yo pero que, al parecer, en casi toda circunstancia han hecho más por la edificación del reino de lo que yo he hecho. Seguir leyendo

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