Conferencia General Abril 1998
El enseñar a nuestros hijos a amar las Escrituras
Hermana Anne G. Wirthlin
Primera Consejera de la Presidencia General de la Primaria
“Mediante la guía de padres amorosos y de maestros dedicados, los niños pequeños se familiarizarán con las Escrituras y con el espíritu que las acompaña”.
Mientras enseñaba a los nefitas, el Salvador confirmó las palabras del profeta Isaías, que profetizó del Israel de los últimos días: “Por un breve momento te dejé, más con grandes misericordias te recogeré…
“Porque los montes desaparecerán y los collados serán quitados, pero mi bondad no se apartará de ti, ni será quitado el convenio de mi paz, dice el Señor…” (3 Nefi 22:7, 10).
Entonces el Salvador reveló una de las formas en las que Su convenio de paz sería conservado para los justos en los últimos días: “Y todos tus hijos serán instruidos por el Señor; y grande será la paz de tus hijos” (3 Nefi 22:13).
Esas palabras del Salvador constituyen el lema de la Primaria y se cumplen en la definición de la finalidad de la Primaria: enseñar a los niños el Evangelio de Jesucristo y ayudarles a aprender a vivirlo.
Al presenciar los sucesos de los últimos días, no dudamos de que en ese pasaje el Señor nos habla directamente a nosotros. Nosotros somos el Israel de los últimos días. Somos los que debemos enseñar a nuestros hijos acerca del Señor. La paz que perdura no depende de fuerzas externas ajenas a nuestro control. “Aprende de mí y escucha mis palabras; camina en la mansedumbre de mi Espíritu, y en mí tendrás paz” (D. y C. 19:23).
Las palabras que el Señor pronunció hace siglos son palabras de esperanza y de seguridad que infunden consuelo a los padres justos que enseñan a sus hijos acerca del Señor; nos hablan en una época en la que la paz en el corazón de los niños da la impresión de no ser más que un sueño fugaz, pero el Salvador nos ha reafirmado que puede ser realidad, si enseñamos a nuestros hijos. La Primaria apoya a los padres en esta importante responsabilidad.
Mientras me encontraba en una asignación de capacitación de líderes en Brasil, tuve la oportunidad de visitar una clase de la guardería de la Primaria. Había unos ocho niños sentados alrededor de una mesa con su maestra. Contemplé admirada a esos pequeñitos, de dos y tres años, que durante unos breves momentos observaron embelesados una lámina del Salvador rodeado de niños que les mostraba la maestra. Oí que ella les decía que Él quiere mucho a los niños y que quiere a cada uno de ellos, y les enseñó que nuestro Padre Celestial también los quiere mucho. Al ver el modo como escuchaban, percibí que comprendían mucho más de lo que yo hubiera creído posible. Oían las palabras de ella y sentían su amor. En la belleza y sencillez de aquellos momentos, a esos pequeños se les enseñaba la respuesta a la pregunta más importante de la vida: “¿Quién soy yo?”. Con su fe pura de niños, sus espíritus estaban dispuestos a recibir las verdades que se les enseñaban. Esa experiencia se repetirá para ellos en su clase de la guardería domingo tras domingo. Esos son importantes momentos para la enseñanza en la vida de los niños pequeños en esa etapa en la que están listos para aprender. Seguir leyendo






































