La honradez, una brújula de la moral

Conferencia General Octubre 1996

“La honradez, una brújula de la moral”

Presidente James E. Faust
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

“La honradez es mucho mas que no mentir. Significa decir la verdad, vivir la verdad y amar la verdad.”


Mis queridos hermanos, es un gran privilegio para todos nosotros en tantos países poder congregarnos en esta gran reunión del sacerdocio de la Iglesia. Estamos agradecidos porque nuestro amado Profeta y líder, el presidente Gordon B. Hinckley, esta aquí presente. Nos regocijamos porque desde que el presidente Hinckley fue llamado a ser el Presidente de la Iglesia ha podido reunirse con muchos miembros de la Iglesia en numerosos países y bendecirlos en abundancia. Mucho agradecemos su inspirada dirección. No tengo palabras para expresarles lo humilde que me siento al trabajar con el presidente Hinckley, con el presidente Monson, con los miembros del Quórum de los Doce y con las demás Autoridades Generales de la Iglesia. Tengo el mas profundo respeto y aprecio por cada uno de ellos.

Hermanos, todos debemos estar preocupados acerca de la sociedad en que vivimos, una sociedad que podría considerarse como un Armagedón moral. Me preocupa el efecto que puede tener sobre nosotros, que somos los poseedores del sacerdocio de Dios. Hay tanta gente en el mundo que parece no distinguir el bien del mal o no importarle lo que es bueno o malo. Todos conocemos el decimotercer Artículo de Fe, el cual deseo destacar: “Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todos los hombres; en verdad, podemos decir que seguimos la admonición de Pablo: Todo lo creemos, todo lo esperamos; hemos sufrido muchas cosas, y esperamos poder sufrir todas las cosas. Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos”.

Es necesario que todos sepamos lo que significa ser honrados. La honradez es mucho mas que no mentir. Significa decir la verdad, hablar la verdad, vivir la verdad y amar la verdad. John, un niño suizo de 9 años que formaba parte de una de las compañías de carros de mano, es un verdadero ejemplo de honradez. Su padre había puesto en el carro de mano cierta cantidad de carne de bisonte y dijo que había que guardarla para la cena del domingo. John expresó: “Mientras empujaba el carro de mano, tenía tanta hambre y aquella carne olía tan bien que no pude resistir mas. Yo llevaba una pequeña navaja de bolsillo … y aunque sólo podía esperar que mi padre me castigara con severidad cuando se enterara, todos los días cortaba pequeños trozos de ella. Los masticaba durante tanto tiempo que se iban poniendo de color blanco hasta no llegar a tener gusto alguno. Cuando mi padre fue a buscar la carne, me preguntó si yo habla estado cortando algo de ella. Yo le respondí que sí, que había tenido tanta hambre que no pude resistir la tentación. En lugar de regañarme o castigarme, mi padre se alejó con lágrimas en sus ojos”’.

Deseo hablarles con franqueza acerca de la honradez. La honradez es una brújula de la moral para guiarnos en la vida. Ustedes, los jóvenes, se hallan bajo una gran presión para aprender acerca de la tecnología que tan rápidamente se esta expandiendo en el mundo. Sin embargo, esa formidable exigencia de sobresalir en el conocimiento intelectual suele desorientar a la gente en cuanto a lo que es mas importante: la honradez y la integridad.

Hacer trampas en la escuela es una manera de engañarse a s mismo. A la escuela vamos para aprender y nos engañamos a nosotros mismos cuando nos aprovechamos de los esfuerzos y de los conocimientos de los demás.

Una amiga relató esta experiencia que tuvo su esposo cuando el estudiaba medicina. “Estudiar en la facultad de medicina”, dijo, “es algo muy competitivo y el deseo de sobresalir y de tener éxito ejerce mucha presión sobre los alumnos del primer año. Mi esposo habla tenido que estudiar mucho para su primer examen. En la facultad se debía observar el código de honor. El profesor, después de distribuir el examen, salió del aula. Casi al instante, algunos alumnos comenzaron a sacar de entre sus papeles o de sus bolsillos los proverbiales papelitos para hacer trampa. Mi esposo dice que recuerda con cuanta intensidad le comenzó a latir el corazón al pensar en lo difícil que es competir con tramposos. En aquel momento, un alumno alto y delgado se puso de pie y dijo: ‘Yo he salido de mi pueblo natal, he puesto a mi esposa y a mis tres hijos pequeños en un apartamento y he trabajado arduamente para poder entrar en la facultad de medicina. Y por seguro que voy a delatar al primero de ustedes que haga trampas en este examen. ¡Y mas vale que me crean!1, y realmente le creyeron. Varios se sonrojaron y los papeles que algunos se hablan sacado del bolsillo comenzaron a desaparecer tan rápidamente como hablan aparecido. Aquel joven alumno sentó un singular precedente para la clase, la cual, con el tiempo, llegó a ser la clase que se graduó con el mayor numero de médicos en la historia de esa facultad”2. Seguir leyendo

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El Salvador cuenta con ustedes

Conferencia General Octubre 1996
El Salvador cuenta con ustedes
Élder Joe J. Christensen
de la Presidencia de los Setenta

Joe J. Christensen“Piensen menos en ustedes y mas en el poder que tienen de ayudar a otros.”

Hace algunos años, poco después de la conferencia general, mi nieto Andrew, de cuatro años, le preguntó a su mama: “Mama, ¿Jesús cuenta conmigo?” La mama le contesto: “Sí, Andrew, Jesús si cuenta contigo. El desea que obedezcas a mama y a papa, que hagas lo correcto y especialmente que seas amable con tu hermanito Benny”. El niño pensó por un momento y dijo: “Mama, ¡dile que no cuente conmigo!”

Felizmente, cuando Andrew llegue a la edad en la que reciba el Sacerdocio Aarónico, habrá aprendido que Jesús si cuenta con él.

Esta noche consideremos tres cosas importantes en las que el Señor cuenta con ustedes, los que tienen el privilegio de poseer el Sacerdocio Aarónico.

Primero, el Salvador cuenta con que ustedes sean campeones de los que los necesiten.

En una escuela secundaria cerca de aquí había un joven estudiante que padecía de un impedimento mental, al que llamaremos Frank, y que tenía el gran deseo de ser aceptado por los jóvenes populares. El los seguía a todos lados, siempre desde una distancia, esperando ser parte del grupo, pero no lo conseguía.

Un día, en el comedor, algunos de los jovencitos mas populares alentaron a Frank a subirse a una mesa a bailar. Pensando que los complacería, así lo hizo. En su forma torpe, giraba y se contorsionaba. El grupo gritaba, aplaudía y se reía. Se reían de el, pero Frank pensaba que se reían junto con el.

A poca distancia, Dave comía con un amigo y lo observaba todo. Con valentía se levantó, enfrenó a los verdugos y, apretando los dientes, les dijo: “¡No puedo tolerar esto!” Le ayudó a Frank a bajarse y le dijo: “Frank, ven a comer con nosotros”.

El Salvador cuenta con que ustedes sean campeones de quienes los necesiten, y ellos están alrededor de ustedes, en sus escuelas, en sus vecindarios, en su familia.

En una reunión de ex alumnos en la que se conmemoraban 20 años de graduación, una de las ex alumnas tuvo una sorprendente conversación con una de sus compañeras de clase en la que le dijo algo así:

“Vine a esta reunión después de tantos años con la esperanza de encontrarte aquí y agradecerte. La escuela secundaria fue difícil para mi. Quizás no lo sabías, pero tu fuiste la única amiga que tuve en la escuela. Me preguntaba si tal vez el maestro de seminario te había dado la asignación de ser buena conmigo. ¿Lo hizo?”

“No, el no me dio esa asignación”.

“Bueno, tu no lo sabías, pero todos los días yo te buscaba porque sabía que hablarías conmigo. Me hacías sentir mejor conmigo misma. Ahora estoy casada y tengo una familia grande. Durante estos últimos años he pensado mucho en lo que tu significaste para mí y quería decírtelo”.

Hay jóvenes que se despiertan todas las mañanas temerosos de ir a la escuela, e incluso de ir a una actividad de la Iglesia, porque les preocupa la forma en que los trataran. Ustedes tienen el poder de cambiar sus vidas para mejor. Ustedes son poseedores del sacerdocio de Dios y el Señor cuenta con que ustedes sean los que los edifiquen y los alienten. Piensen menos en ustedes mismos y mas en el poder que tienen de ayudar a los demás, incluso a los miembros de su propia familia.

Una hermana de catorce años de edad estaba vestida para ir a una actividad de las Mujeres Jóvenes en una época de su vida en la que se sentía muy insegura de sí misma. En forma silenciosa y tímida se dirigió lentamente a la puerta, esperando que no repararan en ella los jóvenes que conversaban con su hermano mayor, Russell, en la sala de su casa. De pronto recibió el cumplido que cambiaría su vida cuando su hermano mayor, interrumpiendo la conversación, le dijo delante de todos sus amigos: “Mi querida Emily, te ves preciosa”. ¿Un detalle sin importancia? ¡No! Hay jovencitas que afirman que no hubieran podido salir adelante en esos años de la adolescencia sin el aliento y el apoyo de sus hermanos mayores. Seguir leyendo

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Correrán sin fatigarse

Conferencia General Octubre 1996
“Correrán sin fatigarse”
Élder L Tom Perry
del Quórum de los Doce Apóstoles

L. Tom Perry“Les desafío a que se muestren ante sus compañeros como ejemplos de una vida recta.”

Los registros señalan que en los principios de la historia de la Iglesia, durante el invierno de 1832-1833, el Señor mandó que se debería organizar una Escuela de los profetas “… para su instrucción en todas las cosas que les convienen” (D. y C. 88:127). Se iba a llevar a cabo en el segundo piso de la tienda de Newell K. Whitney; los hermanos irían a dicha escuela para recibir instrucción del profeta José Smith. Algunos habían adquirido el habito de mascar o de fumar tabaco y se hacia difícil para el Profeta enseñar cosas espirituales en un ambiente temporal lleno de humo. José Smith, preocupado por ese ambiente que les rodeaba, le preguntó al Señor si esas condiciones eran adecuadas para los hermanos. En respuesta a su petición, recibió la revelación conocida por nosotros como la Palabra de Sabiduría.

La Palabra de Sabiduría contiene algunos aspectos muy positivos: Nos insta a consumir granos, particularmente el trigo, frutas y verduras, así como el uso esporádico de la carne. Se la conoce también por la prohibición, la absoluta prohibición, del uso del alcohol, el tabaco, el te y el café. A esto se le agrega el consejo de los lideres de la Iglesia de abstenerse del uso de drogas tales como la marihuana, la cocaína, etc., y el abuso de las drogas que se extienden bajo receta.

En la promesa especial que se dio en esta revelación, que se encuentra en la sección 89 de Doctrina y Convenios, recibimos estas palabras:

“Y todos los santos que se acuerden de guardar y hacer estas cosas, rindiendo obediencia a los mandamientos, recibirán salud en el ombligo y médula en los huesos;

“y hallaran sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, si, tesoros escondidos;

“y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar.

“Y yo, el Señor, les prometo que el ángel destructor pasara de ellos, como de los hijos de Israel, y no los matara” (D. y C. 89:18-21).

Siempre estaré agradecido por las enseñanzas de mis buenos padres que nos inculcaron las lecciones que nos enseña la Palabra de Sabiduría. Además de las enseñanzas de ellos, los maestros de la Primaria, de la Escuela Dominical y los del sacerdocio nos enseñaron con esmero.

Recuerdo en particular a una maestra que nos leyó un relato de la revista Improvement Era. Le pedí al Departamento Histórico que me buscara esa historia y considero que es digna de repetirse. La historia se extrajo del numero de octubre de 1928, de la revista Improvement Era, y trata sobre Creed Haymond, un joven mormón que se inscribió en la Universidad de Pensilvania e ingresó en ella. Era un atleta conocido por su velocidad y, debido a la forma en que actuaba y participaba, se le eligió capitán del equipo de carrera. Seguir leyendo

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La Expiación

Conferencia General Octubre 1996

La Expiación

Élder Russell M. Nelson
del Quórum de los Doce Apóstoles

“Los propósitos de la Creación, de la Caída y de la Expiación se centran en la obra sagrada que se realiza en los templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.”

Con humildad me uno al profeta Jacob, del Libro de Mormón, quien pregunto: “por que no hablar de la expiación de Cristo?”1 Nuestro tercer Artículo de Fe trata ese tema: “Creemos que por la Expiación de Cristo, todo el genero humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio”.

Sin embargo, para comprender la expiación de Cristo, primero debemos comprender la caída de Adán, y antes de comprender la Caída, primero debemos comprender la Creación. Estos tres componentes vitales del plan de salvación están relacionados entre sí 2.

La Creación

La Creación culmino con Adán y Eva en el Jardín de Edén, quienes fueron creados a la imagen de Dios, con cuerpos de carne y huesos 3. Por haber sido creados a la imagen de Dios, y no siendo mortales aun, no podían envejecer ni morir.4. “Y no hubieran tenido hijos”5 ni habrían experimentado las pruebas de la vida. (Por favor perdónenme por mencionar a los hijos y las pruebas en la misma frase.) La creación de Adán y Eva fue paradisíaca, o sea, debían experimentar un cambio importante antes de poder cumplir con el mandamiento de tener hijos6 y así proveer cuerpos terrenales para los premortales hijos e hijas espirituales de Dios.

La Caída

Y eso nos lleva a la Caída. Las Escrituras nos enseñan que “Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo”7. La caída de Adán (y Eva) comprendió la creación mortal y trajo consigo los cambios requeridos en sus cuerpos, incluso la circulación de la sangre, como así también otras modificaciones8. Ahora podían tener hijos, y ellos y su posteridad estaban sujetos a las heridas, las enfermedades y la muerte. Y un Creador amoroso los bendijo con el poder sanador por el cual se podían preservar la vida y las funciones de los preciosos cuerpos físicos. Por ejemplo, si los huesos se rompen, pueden volver a soldarse, las heridas pueden sanar y, milagrosamente, una perdida de sangre puede detenerse al activarse ciertos componentes de esa misma sangre que se esta vertiendo9.

¡Piensen en lo maravilloso del poder de sanar! Si pudieran crear algo que se reparara solo, crearían la vida en perpetuidad. Por ejemplo, si pudieran crear una silla que reparara su propia pata rota, la vida de esa silla no tendría límite. Muchos de ustedes caminan con piernas que una vez estuvieron rotas y lo hacen en virtud del maravilloso don de sanar.

Aunque nuestro Creador nos dotó de ese poder tan increíble nos confió un don opuesto: la bendición del envejecimiento, con recordatorios visibles de que somos seres mortales destinados a partir un día de esta frágil vida 10. Todos los días nuestro cuerpo cambia. Al ir envejeciendo, nuestro pecho que era ancho y nuestra cintura que era angosta parecen tener la tendencia de cambiar de lugar. Nos arrugamos, perdemos el color del cabello, y aun el cabello mismo, para recordarnos que somos hijos mortales de Dios, con la “garantía del fabricante” de que no quedaremos sobre la tierra para siempre. De no ser por la Caída, nuestros médicos, los empleados de salones de belleza y los funerarios no tendrían trabajo.

Como seres mortales, a Adán y a Eva se les instruyo que “adorasen al Señor su Dios y ofreciesen las primicias de sus rebaños como ofrenda al Señor”11. También se les dijo que “la vida de la carne en la sangre esta, … y la misma sangre hará expiación de la persona”12. La probación, la procreación y el envejecimiento fueron componentes del “gran plan de felicidad”13 de Dios, así como también fue esencial la muerte física. Seguir leyendo

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Testigos de Dios

Conferencia General Octubre 1996
Testigos de Dios
Élder Henry B. Eyring
del Quórum de los Doce Apóstoles

Henry B. Eyring“El ofrecer el Evangelio a los que conocemos y a nuestras familias es una obligación del convenio … Nuestros esfuerzos honrados por guardar nuestros convenios permiten que Dios aumente nuestro poder de hacerlo.”

Los Santos de los Últimos Días son un pueblo que hace convenios. Desde el momento del bautismo hasta los acontecimientos espirituales mas importantes de nuestra vida hacemos promesas con Dios y El hace promesas con nosotros. El siempre cumple las promesas que hace por medio de Sus siervos autorizados, pero la prueba crucial de nuestra vida es ver si nosotros haremos convenios con El y los cumpliremos.

En una conversación que tuve durante un viaje con un señor sentado a mi lado, vi nuevamente el poder de guardar los convenios. Nunca lo había visto antes, pero aparentemente el si me había visto entre la gente, porque sus primeras palabras luego de presentarme fueron: “Lo he estado observando”. Me habló de su trabajo y yo le hablé del mío. Me preguntó sobre mi familia y luego me dijo algo de la suya. Me comentó que su esposa era miembro de la Iglesia, pero que el no.

Luego que entró en confianza, me dijo algo así “¿Sabe? Hay algo en su Iglesia que deberían arreglar. Deberían enseñar a su gente a saber cuando dejar de hacer algo”. Me explicó que había estado casado con su esposa durante veinticinco años y que ella había sido miembro de la Iglesia desde su niñez. Durante sus años de matrimonio su esposa había entrado sólo una vez a un edificio de la Iglesia, y fue para una gira antes de la dedicación de un templo, y sólo lo hizo porque sus padres habían hecho los arreglos para la visita.

Luego me dijo por que deberíamos hacer un cambio. Dijo que en sus veinticinco años de casados, e n los cuales su esposa no había demostrado interés en la Iglesia, las maestras visitantes y los maestros orientadores nunca habían dejado de visitar su hogar. Dijo que una vez salió a caminar solo con su perro, para encontrarse, por coincidencia, con el maestro orientador caminando con su respectivo perro, deseoso de conversar con el.

Me contó, con un tono algo exasperado, de que en otra noche, cuando llegó a su casa después de un largo viaje de negocios, estacionó su auto en el garage y al salir encontró a sus maestros orientadores parados allí sonriéndole. Me dijo algo así como “y allí estaban, frente a mi, con otro plato de galletas”.

Creo que entendí su forma de sentir, y luego trate, lo mejor que pude, de decirle lo difícil que seria enseñar a ese tipo de maestros que dejaran de hacer lo que hacían. Le dije que el amor que el había sentido de todos esos visitantes así como de la constancia que habían tenido durante esos años, a pesar de la poca importancia que el les daba, provenía del convenio que ellos habían hecho con Dios. Le hable del convenio bautismal que describe Alma en el Libro de Mormón. No cite las palabras pero ustedes deben recordar cuando Alma preguntó a aquellos que había enseñado si deseaban ser bautizados: Seguir leyendo

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¡Regocijaos!

Conferencia General Octubre 1996

¡Regocijaos!

Quentin L. Cook

Élder Quentin L. Cook
de los Setenta

“El gozo proviene de poseer el Espíritu en nuestra vida (véase Alma 22:15). Cuando tenemos el Espíritu, nos regocijamos por lo que el Salvador ha hecho por nosotros.”


Mis amados hermanos y hermanas, esta es la primera oportunidad que tengo de dirigirles la palabra desde que recibí mi nuevo llamamiento. No tengo forma de expresarles ni el sentido de responsabilidad ni el de incompetencia que he experimentado, pero quiero que sepan que estoy muy agradecido por el privilegio de servir al Señor.

El estribillo de uno de mis himnos favoritos dice, en parte: “Alzad la voz y alabad, cantad al Rey, loor cantad” (“A Cristo Rey Jesús” Himnos, 30). La letra de este himno fue sacada de la epístola de Pablo a los filipenses: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). El diccionario define el regocijo como “Alborozo. Contento. Jubilo” (María Moliner, Diccionario del uso del español 1990).

La fuente del jubilo que nos hace regocijar es el conocimiento del plan de salvación. En el Evangelio según San Juan, el Salvador se aproximaba a las ultimas horas de Su vida terrenal, cuando tomaría sobre si las transgresiones del mundo, y al preparar a Sus discípulos para lo que El sabia que habría de acontecer, les dijo: “Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis …” (Juan 16:16). Pero ellos no alcanzaban todavía a comprender lo que era la resurrección. Con dulzura, el Señor les explicó que se iría pero que regresaría, y aun les dijo lo que habrían de sentir: tristeza cuando El se fuera, “… pero os volveré a ver, y se gozara vuestro corazón, y nadie os quitaría vuestro gozo” Juan 16:22).

Así como la muerte del Salvador causó tanto pesar, las vicisitudes de la vida, tales como la muerte, las enfermedades, la pobreza y las heridas muchas veces provocan nuestra desdicha. Cuando nos separamos de nuestros seres amados, invariable-mente sufrimos pena y aflicción. La vida no es fácil y no sería apropiado menoscabar los problemas y las tribulaciones que experimentamos.

Tomando en consideración estas cosas, la Expiación del Salvador y Su promesa de vida eterna en compañía de nuestros seres queridos son tan significativas que, el no regocijarnos por ello, demuestra una falta de aprecio por el don del Salvador.

El gozo proviene de poseer el Espíritu en nuestra vida (véase Alma 22:15). Cuando tenemos el Espíritu, nos regocijamos por lo que el Salvador ha hecho por nosotros.

¿Que debemos hacer para experimentar esta clase de gozo? Además de recibir las ordenanzas de salvación y de seguir al Profeta actual, es necesario que vivamos de acuerdo con ciertos principios espirituales fundamentales, tales como la oración, el estudio de las Escrituras, el vivir con rectitud y el servir al prójimo. Se entiende por supuesto que, si cometemos un acto pecaminoso, tenemos que arrepentirnos. Permítaseme mencionar otros tres aspectos o distracciones que es necesario evitar a fin de poder mantener el jubilo y regocijarnos mas plenamente en el don del Salvador: (1) Evitemos los pasatiempos que nos impidan hacer lo que debemos hacer; (2) evitemos acentuar las pequeñas imperfecciones, y (3) evitemos toda comparación desfavorable con las otras personas. Seguir leyendo

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El Matrimonio por Convenio

Conferencia General Octubre 1996
El Matrimonio por Convenio
Bruce C. Hafen
de los Setenta

bruce-c-hafen“Cuando se presentan las dificultades, las partes de un matrimonio por contrato buscan la felicidad por medio del divorcio … Pero cuando los dificultades le sobrevienen a un matrimonio por convenio, marido y mujer se esfuerzan juntos por superarlos.”

Hace tres veranos, vi salir de un sagrado templo a una pareja de recién casados, Tracy y Tom. Tomados de la mano, reían dichosos mientras familiares y amigos se reunían para tomar fotografías. Después vi la felicidad y la promesa expresada en sus rostros al saludar a los invitados a la recepción de su boda, quienes celebraban públicamente la creación de una nueva familia. Aquella noche, me pregunte cuanto tiempo pasaría hasta que esos dos hicieran frente a la oposición que pone a prueba a todos los matrimonios, y pensé que sólo entonces descubrirían si su matrimonio era por contrato o por convenio.

Otra novia, suspirando embelesada el día de su boda, le dijo a su progenitora: “¡Mama, ya se han acabado todos mis problemas! La madre le contesto “¿de veras lo crees así?” Cuando se presentan las dificultades, las partes de un matrimonio por contrato buscan la felicidad por medio del divorcio; se casan para obtener beneficios y permanecen casados solo mientras reciban aquello por lo cual hicieron el trato. Pero cuando las dificultades le sobrevienen a un matrimonio por convenio, marido y mujer se esfuerzan juntos por superarlas; se casan para dar de si y progresar, unidos por los convenios que se han hecho el uno al otro, a la colectividad y a Dios. Los cónyuges por contrato dan el cincuenta por ciento cada uno; los cónyuges por convenio dan el cien por ciento cada uno.

El matrimonio es por naturaleza un convenio y no tan solo un contrato particular que se pueda cancelar a voluntad. Jesús enseñó acerca de las actitudes contractuales al describir al “asalariado”, que cumple con su parte del contrato solo cuando recibe algo en cambio. Cuando el asalariado “ve venir al lobo … deja las ovejas y huye … porque … no le importan las ovejas”. En cambio, el Salvador dijo: “Yo soy el buen pastor … y pongo mi vida por las ovejas”1. Muchas personas hoy en día se casan como “asalariadas”. Y cuando viene el lobo, huyen. Ese concepto esta equivocado; maldice la tierra, aleja el corazón de los padres del de sus hijos, y los aleja al uno del otro2.

Antes de casarse, Tom y Tracy recibieron una perspectiva eterna sobre convenios y lobos. Aprendieron, mediante el relato de Adán y Eva, acerca del propósito de la vida y de como volver a la presencia de Dios por medio de la obediencia y de la Expiación. La vida de Cristo es el relato de dar la Expiación. La vida de Adán y Eva es el relato de recibir la Expiación, la cual les posibilitó salvar el obstáculo que representaba su separación de Dios, así como toda oposición hasta que llegaron a ser eternamente uno con el Señor y el uno con el otro.

Lehi enseñó que sin la Caída, Adán y Eva nunca habrían conocido la oposición, y “no hubieran tenido hijos; por consiguiente, habrían permanecido en un estado de inocencia, sin sentir gozo, porque no conocían la miseria”3. Habrá padres sagaces que verán aquí una asociación: no hay hijos, no hay miseria! Pero en el Jardín de Edén nunca hubieran conocido el gozo. Por eso el Señor les enseñó que vivirían y tendrían los hijos con dolor, con sudor y que habría espinos.

No obstante, la tierra fue maldita “por causa de ellos”4: su sendero de aflicción también conducía al regocijo tanto de la redención como de la comprensión5. Esa es la razón por la que marido y mujer en el matrimonio por convenio se sostienen y se alientan el uno al otro cuando viene el lobo. Si Tom y Tracy hubieran comprendido todo eso, quizá habrían disminuido el paso al salir del “Jardín de Edén” de los terrenos del templo, como Adán y Eva, tomados del brazo hacia un mundo cruel y solitario. Seguir leyendo

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Fe en cada paso

Conferencia General Octubre 1996
Fe en cada paso
M. Russell Ballard
del Quórum de los Doce Apóstoles

M. Russell Ballard“Debemos asegurarnos de que el legado de fe que recibimos de [nuestros antepasados pioneros] nunca se pierda. Permitamos que sus heroicas vidas lleguen a nuestro corazón.”

En este año, 1996, hemos disfrutado de la gran celebración del centenario del derecho que se le. dio al territorio de Utah de ser un estado de los Estados Unidos, lo que dio a sus ciudadanos una oportunidad de reflexionar sobre los importantes logros obtenidos en estos últimos 100 años. En 1997 la Iglesia celebrara el ciento cincuenta aniversario de la llegada de los pioneros al Valle del Lago Salado. Durante el año sesquicentenario los miembros de la Iglesia de todo el mundo, tendrán la oportunidad de enfocar su atención en la travesía de los pioneros desde Nauvoo hasta el Valle del Lago Salado. El tema de la celebración del sesquicentenario es: “Fe en cada paso”.

Este pasado mes de agosto seguí las huellas de nuestros pioneros a lo largo del camino que se conoce como la “ruta mormona” a través de los estados de Wyoming y Utah, y me pregunte por que nuestros dedicados antepasados sufrieron en forma tan terrible, y sin embargo, enfrentaron de manera voluntaria tales obstáculos. Quizás, una de las razones por la que se sacrificaron y soportaron hasta el final, fue para dejar un legado de fe que nos ayude a todos nosotros a sentir la seria responsabilidad que tenemos de continuar la edificación de la Iglesia en todo el mundo. Hoy en día. en cada uno de nuestros pasos, nosotros debemos poner la misma dedicación que pusieron los pioneros en los de ellos.

El presidente Joseph F. Smith, quien caminó la ruta hacia Utah cuando tensa nueve años de edad, dijo en la conferencia general de abril de 1904: “Creo firmemente que la aprobación, la bendición y el favor divino del Dios Todopoderoso … ha guiado el destino de Su pueblo desde la organización de la Iglesia hasta la actualidad … y ha guiado nuestros pasos y nuestro viaje hasta las cimas de estas montañas”1. Nuestros antepasados pioneros sacrificaron virtualmente todo lo que tenían, incluso sus vidas en muchos casos, para seguir al profeta de Dios hasta este valle elegido.

La celebración del próximo año honrara, además de los pioneros de Utah, a los pioneros de todo el mundo. Como presidente del comite de la celebración del sesquicentenario de los pioneros de la Iglesia les pido a ustedes, los lideres de los barrios y de las estacas que pongan

la celebración del sesquicentenario de los pioneros de la Iglesia en la agenda de su próxima reunión de consejo. Sírvanse estudiar las pautas que se enviaron en enero de 1995 y la información adicional que se envió desde esa fecha. Elijan en sus consejos las actividades que serán convenientes e importantes para asegurar una experiencia espiritual valiosa para sus miembros en 1997.

La gran mayoría de los pioneros de Utah vieron por primera vez el paisaje y la flora del gran Valle del Lago Salado mientras caminaban. Algunos incluso llegaron descalzos después de haber sufrido extremos sacrificios durante la travesía de mas de 2.000 kilómetros de praderas, desiertos y montañas deshabitadas. Antes de que llegara el ferrocarril al territorio de Utah en 1869, habían llegado al Valle del Lago Salado aproximadamente 70.000 pioneros, 9.600 carromatos y 650 carros de mano desde Winter Quarter, en lo que es hoy día Iowa, y Nebraska2. Cada pionero que caminó desde el río Misisipí hasta el Gran Lago Salado dio millones de pasos para viajar esa distancia. Bajo circunstancias favorables, la travesía tomaba poco mas de tres meses; el viajar 24 kilómetros en un día se consideraba como una buena jornada. En total, nuestros pioneros dieron billones de pasos de fe.

Con frecuencia, durante el viaje se creaban lazos de cariño entre un pionero y su tiro de bueyes. Joseph F. Smith relata: “Los nombres de los bueyes principales de tiro eran Thom y Joe; los criamos desde que eran terneros y ambos eran blancos. Thom era de contextura fuerte, activo, joven y mas inteligente que muchos hombres. Muchas veces al atravesar sobre la arena o en terreno difícil, en caminatas largas y sedientas, mis bueyes se debilitaban por el calor y la fatiga. Yo solía poner mis brazos alrededor del cuello de Thom llorar amargamente! Eso era todo lo que podía hacer. Thom era mi favorito y el mejor; era el sirviente y el amigo mas obediente y de mejor voluntad”3.

El éxodo de los pioneros desde Nauvoo, en el estado de Illinois, empezó el 4 de febrero de 1846. Casi cuatro años antes, en agosto de 1842, el profeta José Smith predijo el viaje hacia el Oeste. Estas son sus palabras: “Profetice que los santos seguirían padeciendo mucha aflicción, y que serían expulsados hasta las Montañas Rocosas; que muchos apostatarían, otros morirían a manos de nuestros perseguidores, o por motivo de los rigores de la intemperie o las enfermedades; y que algunos de ellos vivirían para … edificar ciudades, y ver a los santos llegar a ser un pueblo fuerte en medio de las Montañas Rocosas”4. Seguir leyendo

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Según Nuestros Deseos

Conferencia General Octubre 1996
“Según Nuestros Deseos”
Neal A. Maxwell
del Consejo de los Doce Apóstoles

Neal A. Maxwell“Cuando las personas dicen haber perdido el deseo ‘de hacer lo malo’, han sido esos personas y no otras los que decidieron por si mismas desechar esos malos deseos al abandonar voluntariamente ‘todos [sus] pecados para conocer a Dios (Alma 22:18).”

Hermanos y hermanas, las Escrituras nos ofrecen muchos diamantes doctrinales y cuando la luz del Espíritu se refleja en sus múltiples facetas ellas brillan con un destello celestial e iluminan el sendero que debemos seguir.

Entre sus ejemplos se destacan las enseñanzas doctrinales con respecto a los deseos, que tan directa y ampliamente se relacionan con nuestra responsabilidad moral y nuestra individualidad. Tanto la manera en que se originan como la forma en que se expresan, nuestros deseos afectan profundamente el uso de nuestro albedrío moral. Los deseos, aun cuando con lamentable candor no queremos pagar sus consecuencias, son verdaderas causas determinantes.

Deseo es aquello que denota ansias o anhelos. Por tanto, los justos deseos constituyen algo mas que una preferencia pasiva o una sensación pasajera. Por supuesto que nuestros genes, las circunstancias y el medio ambiente tienen mucho que ver e influyen considerablemente en todos nosotros. Sin embargo, hay un territorio íntimo del que somos soberanosa menos que abdiquemos cl poder. En este territorio reside la esencia misma de nuestra individualidad y de nuestra responsabilidad personal.

En consecuencia, lo que persistimos en desear es lo que, con el tiempo, llegaremos a ser y lo que recibiremos en la eternidad. “Pues, yo [dice el Señor], juzgaré a todos los hombres según sus obras, según el deseo de sus corazones”. (D. y C. 137:9; véase también Jeremías 11:10) Alma dijo: “Se que [el Señor] concede a los hombres según lo que deseen … según la voluntad de ellos …” (Alma 29:4). Para que logremos tan ecuánime resultado, el manto de la misericordia divina se despliega para redimir a todos, aun a “… aquellos que de aquí en adelante mueran sin un conocimiento [del Evangelio], quienes lo habrían recibido de todo corazón, serán herederos de este reino;

“pues yo, el Señor, juzgaré a todos los hombres según sus obras, según el deseo de sus corazones” (D. y C. 137:8-9).

Dios, en Su misericordia, no solamente considera nuestros deseos y nuestras acciones, sino también el grado de las dificultades que las circunstancias nos imponen. No es de extrañar que no habremos de lamentarnos en el juicio final, especialmente porque aun la gloria de lo telestial “sobrepuja a toda comprensión” (D. y C. 76:89). Dios se deleita en bendecirnos, en especial cuando nos regocijamos “en lo que [hemos] deseado” (D. y C. 7:8).

Sin embargo, en oposición al misericordioso plan de Dios en cuanto a nuestro gozo y gloria, Satanás desea “que todos los hombres sean miserables como el” (2 Nefi 2:27).

Mayormente, hermanos y hermanas, llegamos a ser víctimas de nuestros propios malos deseos. Esto es aun mas problemático porque vivimos en una época en que muchos, equivocadamente, rehusan sentirse responsables de sí mismos. Por eso es tan importante que tengamos un claro entendimiento de las doctrinas pertinentes a los deseos debido a que por todos lados proliferan los pretextos inexcusables. Es como un fango que se desborda arrastrando a la sociedad hacia “el abismo de miseria y angustia sin fin” (Helamán 5:12). Dicho fango es, a la vez, sustentado por la filosofía egoísta de que “nadie es culpable,” que reemplaza la humilde confesión de “es mi culpa”. Quisiéramos sinceramente escuchar la suplica genuina del perdón en vez de esa frase indolente tan común de “Lo siento. Espero poder perdonarme a mí mismo”. Seguir leyendo

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Cristo Junto Al Estanque De Betesda

Conferencia General Octubre 1996
Cristo Junto Al Estanque De Betesda
Thomas S. Monson
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Thomas S. Monson“Cada uno de nosotros debe contestar la misma pregunta: ¿Que pues, haré de Jesús? El mismo nos ha dado la repuesta: ‘Seguidme’.”

Una de las galerías mas famosas del mundo es la Galería Nacional de Arte que se sitúa al lado de “Trafalgar Square” (la Plaza Trafalgar) en la ciudad de Londres, Inglaterra. En la galería se exhiben muchas obras de arte de valor inestimable.

Hace sólo unas semanas, mi esposa Frances, y yo visitamos dicha Galería y admiramos las inspiradas obras ilustres que se desplegaban ante nosotros, las que impresionaron nuestro corazón. Una gran pintura ocupaba la mayor parte de la pared de uno de los salones: una obra incomparable de Bartolomé Esteban Murillo, que concluyó en el año 1670 y que se titula “Christ Healing the Paralytic at the Pool of Bethesda” (Cristo sanando al paralítico junto al Estanque de Betesda). Los siglos no han empañado su belleza, ni apagado su encanto ni disminuido el impacto que produce.

Al contemplarla, no podía quitarle los ojos de encima, ni tampoco podía pensar en otra cosa. Me sentí transportado en el tiempo mientras veía al lisiado apoyado sobre su tosca muleta, con los brazos extendidos y las palmas de las manos vueltas hacia arriba, al apelar al Salvador del mundo. Las palabras y los pensamientos que se expresan en el libro de Juan cruzaron por mi mente y las comparto con ustedes en esta ocasión:

“Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

“En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.

“Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

“Y había allí un hombre que hacia treinta y ocho años que estaba enfermo.

“Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

“Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

“Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

“Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo”1.

Finalmente, después de reflexionar en lo que decían estos versículos, salí del salón en donde me había imaginado la escena que representaba la obra. Aun así, el impacto que me produjo esa obra maestra permaneció imborrable en mi alma.

Desde entonces he pensado en la majestuosidad del mandato del Maestro, en la ternura de Su corazón y en el gozo indescriptible que Su acción le otorgó al enfermo.

Tan sólo con pensar en ti
me lleno de solaz,
y por tu gracia, oh Jesús,
veré tu santa faz..

Jamas el hombre oirá
tan melodioso son
como tu nombre, oh Jesús;
tu das la salvación.

¿Nos acordamos de la pregunta que hizo Poncio Pilato mientras les hablaba a los que derramarían la sangre de Jesús y le daría fin a Su vida terrenal? “¿Que, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!”3. Y así aconteció.

Cada uno de nosotros debe contestar la misma pregunta: ¿Que, pues, haré de Jesús? El mismo nos ha dado la respuesta “Seguidme, y haced las cosas que me habéis visto hacer”4.

La misión terrenal de nuestro Señor fue predicha por los santos Profetas, así como Su nacimiento. Por generaciones, la humanidad ilustre, tanto del viejo como del nuevo mundo, buscó con anhelo el cumplimiento de las profecías anunciadas por hombres justos inspirados por el Dios Todopoderoso. Seguir leyendo

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Los Profetas Son Inspirados

Conferencia General Octubre 1996
Los Profetas Son Inspirados
David B. Haight
del Quórum de los Doce Apóstoles

David B. Haight“Yo se que la obra que efectuamos es el Evangelio de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo, tal como El lo enseño cuando estuvo sobre la tierra.”

Es para mi un honor estar aquí y ser parte de esta gran conferencia. Me alegra que la Primera Presidencia haya decidido incluirme otra vez en el programa. Al ir envejeciendo tenemos ciertas limitaciones; yo reconozco las mías, pero a veces podemos aprender a escurrir el bulto. Si la visión se nos empieza a debilitar, he descubierto que podemos compensar la deficiencia al hacer otras cosas y esquivar esa pequeña debilidad, y quizás fortalecer otras. Pero a pesar de todo eso, quiero que sepan en cuanto a mi amor por el Evangelio y por el conocimiento que tengo de su veracidad.

Como himno intermedio entonamos una canción maravillosa, “Ya regocijemos”, escrito por W. W. Phelps (Himnos, # 93). Fue escrito después de un incidente ocurrido en Independence, Misuri, en donde el hermano Phelps era el editor de un pequeño periódico. El tenía una imprenta, y las personas que no simpatizaban con la Iglesia decidieron destruirla; la chusma entró a la fuerza, quemó el edificio y destruyó la imprenta. Esas personas quemaron aproximadamente 200 hogares de los santos para demostrar su descontento hacia la gente que seguía esa causa. En ese estado de aflicción, W. W. Phelps escribió esas palabras: “Ya regocijemos; es día bendito; ya no sufriremos pesar y aflicción”, llevando así esperanza y animo a la gente. Con la esperanza de que eso ocurra en nuestra vida, seguimos adelante debido a la veracidad de lo que estamos tratando de llevar a cabo.

Quiero que todos ustedes sepan que yo se que la obra que llevamos a cabo es el Evangelio de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo, tal como El lo enseñó cuando estuvo sobre la tierra, cuando llamo a los Apóstoles y los discípulos lo siguieron, y El ejerció Su ministerio al enseñarles. Con frecuencia he pensado en las experiencias de Juan y Andrés, cuando Juan cl Bautista le presentó estos dos jóvenes al Salvador, y ellos le siguieron y permanecieron con El aquel día. tal como se encuentra registrado en Juan (véase Juan 1:39). Ellos estuvieron en Su presencia y, sin duda, estrecharon Su mano, conocieron la inflexión de Su voz, lo oyeron testificar en cuanto a quien era El, que había venido a hacer la voluntad del Padre. Estuvieron en esa Santa Presencia. Después de haber tenido aquella experiencia, Andrés tenía que hacérselo saber a alguien, de modo que encontró a su hermano Simón y lo llevó a Jesús. A causa del sentimiento que Andrés tenía en su corazónque tenía que dar a conocer lo que sabia y lo que sintió y lo que había vistolo dio a conocer a su propio hermano mientras lo llevaba ante el Salvador. La santidad y la influencia personal del Salvador convirtieron a un Simón, una persona común, en un Apóstol extraordinario. (Véase Juan 1:35-42.)

Me han impresionado todos los Profetas desde la época del profeta José Smith, quien, por revelación, recibió el mensaje, la visita de Dios el Padre y Su Hijo, tal como el hermano Aldin Porter nos lo ha explicado detalladamente esta mañana. Se que para que se diera comienzo a esta obra, tuvo lugar esa visita, brindándole al profeta José Smith la visión, la determinación y la capacidad de soportar todo lo que tuvo que pasar para llevar a cabo la Restauración. El profeta José Smith recibió a los mensajeros celestiales y las revelaciones a fin de iniciar esta gran obra, la cual proclamamos a todo el mundo, y la que se que es verdadera. Se que todos los profetas que le han sucedido al profeta José Smith fueron llamados por Dios.

Siempre me llena de emoción el leer mas acerca de la vida de esos hombres maravillosos. Uno de ellos, a quien quisiera mencionar esta mañana, es el presidente David O. McKay, quien fue el primer Profeta que entro en mi vida, quien personalmente me enseñó e influyó en mi.

Poco antes de que el presidente McKay fuera sostenido en una asamblea solemne como Presidente de la Iglesia y nuestro Profeta, fui llamado como presidente de estaca en California. Seguir leyendo

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El Salón De Clase Común Y Corriente:Lugar Eficaz Para Un Progreso Firme Y Continuo

Conferencia General Octubre 1996
El Salón De Clase Común Y Corriente:Lugar Eficaz Para Un Progreso Firme Y Continuo
Virginia H. Pearce
Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Virginia H. Pearce“La meta del maestro es … invitar al Espíritu y emplear las técnicas que aumenten la posibilidad de que el alumno descubra la verdad … y se sienta motivado a aplicarla.”

Hace varios meses mi esposo bautizó a una amiga nuestra. Durante el servicio, recorrí mentalmente sus años de preparación para ese acontecimiento: los principios aprendidos, observados y calladamente aceptados, el reconocimiento de la mano de Dios en los sucesos de la vida, la placentera confirmación del Espíritu al tomar decisiones difíciles pero correctas.

Recordé el pasado y me regocije en el presente, y no pude menos que pensar con confianza en el futuro. Esperaba de todo corazón que esta buena mujer permaneciera activamente conectada a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el resto de su vida, que continuara aprendiendo y viviendo el Evangelio y disfrutara de la plenitud de sus bendiciones.

Esta mañana, al recordar esas esperanzas, pienso en las otras trescientas setenta y cinco mil, cuatrocientas sesenta y nueve personas que se bautizaron el año pasado, y después pienso en el resto de nosotros, los aproximadamente nueve millones que hemos entrado a las aguas del bautismo en el pasado. Aunque nuestras historias varían, antes de llegar a esa ordenanza, todos aprendimos la verdadera doctrina del Reino, sentimos el Espíritu, comprendimos cómo la doctrina se aplica a nosotros, y demostramos nuestra voluntad de tratar de vivir siempre esas verdades.

Parece ser demasiado difícil pensar en la posibilidad o la probabilidad de que no todos continuaremos adheridos a la Iglesia, viviendo sus principios2. Muchos la dejaremos y nunca regresaremos a esta feliz hermandad; algunos la dejaremos por un tiempo y después regresaremos con mas intensa gratitud por nuestra participación en el Reino de Dios sobre la tierra. La realidad de la vida es que cada uno corremos diariamente el riesgo de irnos a la deriva e incluso de volvernos inactivos.

Hay muchas cosas que nos ayudan a permanecer activos y, en esta ocasión, me gustaría hablar de una de ellas. Quisiera indicar que el salón de clase de la Iglesia es un lugar eficaz para un progreso firme y continuo en el Evangelio.

La Escuela Dominical, el sacerdocio, la Sociedad de Socorro, las Mujeres Jóvenes, la Primaria y las clases de seminario e instituto se pueden llevar a cabo en un edificio dedicado, bajo un árbol o en el hogar, pero cada clase es parte del plan de seguir aprendiendo el Evangelio toda la vida. esperar que las horas dedicadas al aprendizaje tengan gran poder en nuestra vida! En las clases de la Iglesia podemos experimentar repetidas veces aquello que nos llevó a las aguas del bautismo; es un lugar donde aprendemos la doctrina y recibimos el testimonio ratificador de su veracidad; donde llegamos a comprender cómo aplicar la doctrina en la realidad de nuestra vida diaria y cómo aceptar el desafío de cambiar nuestra vida.

El programa de estudio fundamental de todas las clases de la Iglesia lo constituyen las Escrituras3: ellas contienen las doctrinas invariables del Reino de Dios, las cuales nos guiaron a la Iglesia. Si dejamos de aprenderlas, no podremos permanecer. “… os mando que os enseñéis el uno al otro la doctrina del reino.”4

El presidente Boyd K. Packer dijo: “Si la verdadera doctrina se entiende, ello cambia la actitud y el comportamiento”5. sabemos que doctrina enseñar cada semana? La encontramos en el objetivo de la lección. Pero, llegamos a comprender la doctrina de manera que cambie nuestra actitud y nuestro comportamiento?

Para poder comprender, debemos ver cómo se aplica la doctrina. En los manuales de curso, los relatos, los ejemplos, las actividades y los juegos tienen por objeto ayudar a los alumnos a comprender la doctrina en situaciones de la vida diaria.

Por motivo de que la vida diaria de las personas varia mucho entre los ciento sesenta países donde tenemos clases organizadas, a veces los relatos y los ejemplos de los manuales pueden confundir a los alumnos. Los maestros pueden orar y hacer adaptaciones, con la precaución de que siempre reflejen la doctrina. Seguir leyendo

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El Espíritu De Profecía

Conferencia General Octubre 1996
El Espíritu De Profecía
L. Aldin Porter
de lo Presidencia de los Setenta

L. Aldin Porter“El testimonio … es, en la mayoría de los casos, el medio por el cual Dios revela la verdad a la humanidad. No se trata de un fenómeno nuevo o extraño, sino que es tan antiguo como la raza humana.”

Hace ciento setenta y seis años ocurrió un hecho que forma parte del cimiento mismo de la Restauración del Evangelio en estos postreros días. Es, en mi opinión, el suceso mas importante que ha ocurrido en el mundo desde que el Hijo de Dios salió del sepulcro como un Ser resucitado. Me refiero a aquella primera visión celestial que tuvo el profeta José Smith. La leeré:

“… Fue por la mañana de un día hermoso y despejado, a principios de la primavera de 1820. Era la primera vez en mi vida que hacia tal intento, porque en medio de toda mi ansiedad, hasta ahora no había procurado orar vocalmente.

“Después de apartarme al lugar que previamente había designado, mirando a mi derredor y encontrándome solo, me arrodille y empecé a elevar a Dios el deseo de mi corazón …”

A continuación, describe unos momentos de profunda angustia espiritual que sufrió y que lo convencieron de que las fuerzas del mal son reales y poderosas. Luego continua diciendo:

“… vi una columna de luz, mas brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mi.

“No bien se apareció, me sentí libre del enemigo que me había sujetado. Al reposar sobre mi la luz, vi en el aire arriba de mi a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Este es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!”1.

Ese singular acontecimiento cambio el futuro del mundo. La aparición del Padre y del Hijo al joven Profeta introdujo la dispensación del cumplimiento de los tiempos, dio un ejemplo del amor que Dios tiene por Sus hijos y cambió al mundo para siempre.

¿Cómo puede saber una persona con seguridad que José Smith de verdad vio al Padre y al Hijo y converso con Ellos? ¿Como puede tener la certeza de la veracidad de nuestra audaz afirmación de que en la actualidad Dios habla al mundo por medio de Sus profetas? Dios mismo nos ha dado una manera de saberlo.

Al referirse a la excelsa gloria de la Primera Visión, el presidente Gordon B. Hinckley ha dicho lo siguiente: “Mucho se ha escrito, y mucho se escribirá, con el propósito de justificarla, pues la mente finita no la puede comprender. Pero el testimonio del Espíritu Santo, que han experimentado gran cantidad de personas desde que ocurrió, testifica que es verdad, que sucedió tal como lo relató José Smith, que fue tan real como el alba en Palmyra, que es una principal piedra del ángulo, una piedra fundamental sin la cual no podría estar bien cimentada la Iglesia 2.

Repito: el testimonio del Santo Espíritu atestigua que es verdad. Esa atestación es, en la mayoría de los casos, el medio por el cual Dios revela la verdad a la humanidad. No se trata de un fenómeno nuevo o extraño, sino que es tan antiguo como la raza humana; las Escrituras están repletas de ejemplos de comunicación de Dios con el hombre. Por revelación fue que Adán y Enoc y Noé y Abraham y Moisés, y todos los santos fieles de los días antiguos llegaron a saber en cuanto a asuntos sagrados.

Nefi, el de tiempos antiguos, enseñó a su gente ese principio, diciendo:

“Y ahora bien, yo, Nefi, no puedo escribir todas las cosas que se enseñaron entre mi pueblo; ni soy tan poderoso para escribir como para hablar; porque cuando un hombre habla por el poder del Santo Espíritu, el poder del Espíritu Santo lo lleva al corazón de los hijos de los hombres.

“Pero he aquí, hay muchos que endurecen sus corazones contra el Espíritu Santo, de modo que no tiene cabida en ellos; por tanto, desechan muchas cosas que están escritas y las consideran como nada”3.

El Santo Espíritu no enseña al orgulloso, ni al obstinado, ni al indolente ni al que duda. El corazón se prepara para que se le enseñen asuntos espirituales por medio de un anhelo profundo de saber la verdad y de la fe en el Señor Jesucristo. Seguir leyendo

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Los Doce Apóstoles

Conferencia General Octubre 1996

Los Doce Apóstoles

President Boyd K. PackerPresidente Boyd K. Packer
Presidente en Funciones del Quórum de los Doce Apóstoles

“Lo mas preciado que tenemos para dar es nuestro testimonio del Señor, nuestro testimonio de Jesucristo”.


Durante el proceso de organizar Su iglesia, Jesús “fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.

“Y cuando era de día. llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles”1. Los que El llamó eran hombres comunes y corrientes.

Pedro fue el primero en ser llamado y a el Señor le dijo: “A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”2. Esta misma sagrada autoridad es inherente a la ordenación de todo Apóstol.

Pablo enseñó que los Apóstoles y los Profetas eran llamados “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”, y declaró que estos oficios perdurarían “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios”3.

Con el transcurso del tiempo, los Apóstoles desaparecieron y, junto con ellos, desaparecieron las llaves. Pablo había profetizado de los que serían “llevados por doquiera de todo viento de doctrina”4.

Y así fue; en vez de llegar a la unidad de la fe, sobrevino la división y la desunión.

Fue en medio de tales circunstancias que el joven José Smith oró para saber cual de todas las iglesias era la verdadera, y a cual debía unirse.

La visión que José Smith tuvo del Padre y del Hijo abrió esta dispensación. En seguida vino la Restauración de la plenitud del Evangelio de Jesucristo con la misma organización que existió en la Iglesia primitiva, edificada sobre el fundamento de Apóstoles y Profetas.

Hay quienes suponen que al profeta José Smith se le entregó la organización al principio como se le entregan a un constructor los planos y las especificaciones para la construcción de un edificio, con todos los detalles. Pero no sucedió así, sino que se fue recibiendo de a poco, al paso que las Autoridades Generales estaban preparadas y le preguntaban a Dios.

El Sacerdocio de Melquisedec, la máxima autoridad dada por Dios al hombre, fue restaurado bajo las manos de Pedro, Santiago y Juan. Por medio de ellos, el Señor dijo: “os he ordenado y confirmado para ser apóstoles y testigos especiales de mi nombre, y para poseer las llaves de vuestro ministerio y de las mismas cosas que les revele a ellos; “a quienes he encomendado las llaves de mi reino y una dispensación del evangelio para los últimos tiempos”6.

La Primera Presidencia fue organizada en 1833; dos años después, en febrero de 1835, se organizó el Quórum de los Doce Apóstoles. Y así es como debía ser. La Primera Presidencia se organizó primero, y esta primero en autoridad. Y. como siempre ha sido, fue constituida por hombres comunes y corrientes.

Con la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce en su debido sitial, y con la existencia revelada de los oficios respectivos de los Setenta y del Obispado Presidente, prevalece el orden de las cosas. Pero hay una diferencia.

Tal vez nadie lo haya explicado mejor que el presidente J. Reuben Clark, cuando dijo: “A algunas de las Autoridades Generales [los Apóstoles] se les ha asignado un llamamiento especial; poseen un don especial; se les sostiene como profetas, videntes y reveladores, lo cual les confiere una dotación espiritual especial en lo que se refiere a impartir enseñanzas a los de este pueblo. Ellos tienen el derecho, el poder y la autoridad de manifestar la intención y la voluntad de Dios a Su pueblo, sujetos al poder y a la autoridad totales del Presidente de la Iglesia. A las demás Autoridades Generales no se les da esa dotación espiritual especial. La resultante limitación se aplica a todos los demás oficiales y miembros de la Iglesia, porque ninguno de ellos es espiritualmente dotado como profeta, vidente y revelador”7.

Además, el presidente Clark dijo que entre los de los Doce y los de la Presidencia, “sólo el Presidente de la Iglesia, el Sumo Sacerdote Presidente, es sostenido como Profeta, Vidente y Revelador para la Iglesia, y el es el único que tiene el derecho de recibir revelaciones para la Iglesia, ya sean estas nuevas o enmiendas de revelaciones anteriores, o para hacer una interpretación autorizada de pasajes de las Escrituras que sea obligatoria en la Iglesia, o que cambie, de alguna forma, las doctrinas actuales de la Iglesia”8.

Transcurrieron veinte años de peticiones y revelaciones antes de que el orden de las cosas, tal cual lo conocemos hoy, estuviera firmemente establecido. Cada medida para perfeccionar ese orden se ha recibido en respuesta a una necesidad y en respuesta a la oración, y ese proceso sigue existiendo hoy en nuestra época. Seguir leyendo

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Escuchen Por El Poder Del Espíritu

Conferencia General Octubre 1996
Escuchen Por El Poder Del Espíritu
Presidente Gordon B. Hinckley

Gordon B. Hinckley“Estamos todos reunidos como creyentes en esta, la causa de Cristo. Cada uno de nosotros es siervo del Señor en la edificación de Su reino.”

Nos hallamos reunidos aquí en el histórico Tabernáculo de la Manzana del Templo, en Salt Lake City; otras personas se unen a nosotros en miles de centros de reuniones y en sus hogares en los Estados Unidos y a través de todo el mundo. Estamos muy agradecidos por los medios de comunicación que se nos han proporcionado, por conducto de los cuales podemos hablarles a ustedes y, en muchos casos, ustedes pueden oírnos y vernos a nosotros. Captamos su cordialidad, su hermandad, su fe y sus oraciones de apoyo. Gracias a todos y a cada uno.

Después de una conferencia anterior, recibimos una carta de Inglaterra que quisiera leer. La persona que la escribió decía:

“El pasado fin de semana, solo poco después de nuestro aniversario numero 40, tuvimos el gran placer de reunir a nuestros hijos y nietos para ver la conferencia general transmitida a nuestro propio hogar …

“Tuvimos la maravillosa bendición de ponernos de pie y levantar la mano como familia para sostener al Profeta viviente, a sus consejeros, junto con el Quórum de los Doce, y, nuestro propio hogar!

“Le hacemos llegar nuestro informe: la votación fue unánime y afirmativa, sin ningún voto de abstención o disidencia.

“Nuestros tres hijos han cumplido misiones honorables, para gran mérito de ellos. A su regreso se han casado en el templo con honorables señoritas y en total han criado a diez hermosos hijos. Todos los adultos sirven en cargos de liderazgo y mi esposa y yo tenemos el placer de servir en una misión de servicio a la Iglesia … Cuan gratas han sido las bendiciones del Señor para con mi familia.

“Toda mi familia le agradece la inspirada instrucción y los edificantes discursos que se dieron; y sin vacilar le decimos que corrieron lágrimas por nuestras mejillas al sentarnos literalmente a los pies de los siervos del Señor. Tras haber disfrutado el gozo de tener su presencia en nuestro hogar, nos sentimos vacíos al terminar la transmisión; fue como despedirse de seres queridos. Todos nos arrodillamos y oramos, y sentimos la cálida serenidad y seguridad del Espíritu que nos rodeaba”. Seguir leyendo

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