La felicidad… la búsqueda universal

Marzo de 1996
La felicidad… la búsqueda universal
Por el presidente Thomas S. Monson
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Thomas S. MonsonTodos deseamos ser felices. El profeta José Smith expresó los verdaderos sentimientos de todos nosotros al declarar: «La felicidad es el objeto y propósito de nuestra existencia; y también será el fin de ella, si seguimos el camino que nos conduce a la felicidad; y este camino es virtud, justicia, fidelidad, santidad y obediencia a todos los mandamientos de Dios»1. Quizás deberíamos analizar los caminos mencionados para asegurarnos de que nuestros pies anden fiel y firmemente sobre ellos con el fin de alcanzar la meta prometida.

Primero, el camino de la virtud. En el diccionario se define la virtud como «disposición… que nos incita a obrar bien… integridad de ánimo y bondad de vida», que son cualidades beneficiosas que nos dan «fortaleza, templanza y valor».

Hace algunos años, la Iglesia solía publicar carteles y tarjetas tamaño billetera en los que se imprimían mensajes específicos de verdad y aliento para los jóvenes y las señoritas. Esa serie de publicaciones llevaba el siguiente encabezamiento: «Sé sincero contigo mismo». Uno de los mensajes contenía esta verdad inspiradora y profunda: «La virtud tiene su propia recompensa».

«Aprended, más bien, que el que hiciere obras justas recibirá su galardón, sí, la paz en este mundo y la vida eterna en el mundo venidero.»2

La tentación forma parte de la vida y es algo que toda persona que viaja por el camino de la mortalidad llegará a experimentar de una manera u otra. No obstante, el apóstol Pablo, al reconocer esta verdad, nos aseguró: «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar».3

La felicidad... la búsqueda universalSe dice que la conciencia nos advierte como amiga antes de que nos castigue como juez. Las palabras de un jovencito son un sermón en sí; cuando le preguntaron cuándo se sentía más feliz, respondió: «Soy más feliz cuando tengo la conciencia tranquila».

Segundo, el camino de la justicia. Para definir este camino, acudo al primer versículo del primer capítulo del libro de Job, que dice: «Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal».

La vida de Job no fue una vida tranquila; acosado por las tribulaciones, despojado de sus posesiones, lleno de angustia por la pérdida de su familia y torturado por el dolor, rechazó la invitación de maldecir a Dios y, en vez de ello, desde lo hondo de su alma noble, se oyó la sublime declaración de testimonio: «Yo sé que mi Redentor vive».4

El doctor Karl Menninger, el destacado científico que fundó y puso en marcha el mundialmente conocido centro psiquiátrico de Topeka, estado de Kansas (Estados Unidos), señaló que la única forma en que nuestra dolorida, atribulada y perturbada sociedad puede esperar prevenir las enfermedades sociales que la acosan es si reconoce la realidad del pecado. Esa idea es el tema de su famosa publicación Whatever Became of Sin? (¿Qué ha sucedido con el pecado?), en la que hace una súplica a los seres humanos para que nos detengamos y contemplemos lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos, a los demás y a nuestro universo. El doctor Menninger hizo referencia a Sócrates, que se hizo la pregunta: «¿Por qué los hombres, sabiendo lo que es bueno, hacen lo malo?» El doctor Menninger dijo: Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado | Deja un comentario

Ejemplos de la vida de nuestro Profeta

Conferencia General Octubre 1981
Ejemplos de la vida de nuestro Profeta
por el élder Robert D. Hales
del Primer Quórum de los Setenta

Robert D. HalesMuchos de los ejemplos que nuestro Salvador Jesucristo utilizó se basaban en sus propias experiencias.  De la misma manera, los profetas modernos enseñan por medio de su ejemplo diario.  El mensaje simple y lleno de poder es «venid en pos de mí».

Permitidme compartir con vosotros algunos momentos y enseñanzas especiales que he recibido de nuestro Profeta.

Podemos aprender mucho del valor que ha demostrado el presidente Kimball al sobrellevar todas sus enfermedades.  Él es un testimonio viviente de que al soportar el dolor y la adversidad podemos purificar nuestra alma y fortalecer nuestra fe y testimonio de Jesucristo.  En verdad, si consideramos todas las pruebas que ha tenido que sufrir, nos daremos cuenta de que en muchas formas él es un Job moderno.

La historia de Job, en el Antiguo Testamento, trata tres de las grandes pruebas por las que todos debemos pasar en algún punto de nuestra vida.  Primero, reveses temporales.  Job perdió todo lo que poseía.  Segundo, enfermedades que probarán nuestra fe y testimonio.  Tercero, depresión emocional.  Job dijo: «¿Por qué no morí yo en la matriz?» «Está mi alma hastiada de mi vida.» Pero la gran lección que nos enseñó este profeta es que «en todo esto no pecó . . . ni atribuyó a Dios despropósito alguno». (Job 3:11; 10:1; 1:20-22.)

Muy a menudo, cuando sufrimos adversidades, nos justificamos para cometer pecados y apartarnos de las enseñanzas de Jesucristo, de los profetas que nos guían, de nuestra familia y amigos.  Job no perdió su testimonio y fue bendecido por su firme fe en Dios y en que volvería a estar en su presencia algún día.

El presidente Kimball, siendo un hombre justo como Job, ha soportado muchas pruebas: cáncer a la laringe, operación al corazón, erupciones de la piel, cirugía craneana y varias otras dolencias.  Sus experiencias nos sirven de ejemplo para enfrentar también nosotros enfermedades y sufrimientos semejantes.

El presidente Kimball tampoco ha pecado o culpado a Dios, sino que ha retenido su integridad y su testimonio para alabar al Señor en medio de sus aflicciones.  Nunca le hemos oído quejarse, sino que al contrario, su actitud siempre ha sido: «Dame, pues, ahora este monte». (Josué 14:12.) (Véase el artículo en Liahona, enero de 1980, pág. 122.)

La valentía y fe del presidente Kimball para enfrentar las enfermedades son un ejemplo para todos, un testimonio de que nosotros también podemos enfrentar las aflicciones de la vida.  Nuestros dolores y aflicciones son pequeños comparados con los de él.

Después de ser operado de la garganta, el presidente Kimball se quedó sin voz.  Durante una reunión de testimonios en el templo, el presidente Lee lo llamó para que diera su testimonio; pero él no pudo pronunciar palabra alguna sino sólo sonidos inarticulados, apenas perceptibles.  Después le escribió una nota al presidente Lee preguntándole: «¿Por qué me ha hecho esto?» El presidente le respondió: «Spencer, tiene usted que recuperar la voz, puesto que aún tiene una gran misión que realizar». ¡Qué ejemplo conmovedor de amor de un profeta por otro!

El presidente Kimball fue obediente y aprendió a retener aire en el esófago y a usar el tejido cicatrizado de la cuerda vocal que le quedaba para recobrar la voz y efectuar su gran misión.  El cumplimiento de la misión profética del presidente Kimball es semejante en importancia al de cualquier otro profeta en ésta u otra dispensación.

Su esposa siempre lo ha apoyado en una forma devota y amorosa.  Recuerdo que una noche en Samoa, tanto el Presidente como ella tenían una fiebre de cuarenta grados.  Pero al otro día fueron los primeros en abordar el autobús temprano por la mañana.  Él dirigió las reuniones, y ambos cumplieron con el extenso programa amablemente y con gran consideración, teniendo en cuenta siempre a los que se encontraban a su alrededor. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

La obediencia

Conferencia General Abril 1981
La obediencia
por el élder Teddy E. Brewerton
Del Primer Quórum de los Setenta

Teddy E. BrewertonA su regreso, luego de haber presidido sobre las misiones europeas, se le preguntó al presidente Tanner cuál era, según su opinión, el atributo más importante de una persona cualquiera o de un misionero que tiene éxito.  Luego de una corta pausa en la que meditó la importancia de la pregunta, respondió tan sólo con dos palabras: «La obediencia».  Si no obedecemos, el poder de obedecer disminuye y nuestra capacidad para reconocer lo bueno se debilita.

En la sección 93 de Doctrina y Convenios el Señor dice:

«Y aquel inicuo viene y despoja a los hijos de los hombres de la luz y la verdad por medio de la desobediencia . . .» (D. y C. 93:39.)

Aristóteles dijo que los hombres inicuos obedecen por temor mientras que los buenos lo hacen por amor. (Véase Useful Quotations, ed. Tyron Edwards, New York: Grosset and Dunlap, 1933, pág. 428.)

Harry Ward Beecher dijo que las «leyes están para servirnos y no para subyugamos, y el que las obedece las gobierna» (Proverbs from Plymouth Pulpit, ed.  Wm. Drysdale, New York: D. Appleton and Co., 1887, pág. 65).

¿Por qué debemos obedecer Porque existe un Dios que nos ama y desea bendecirnos.

El élder Mark E. Petersen dijo:
«Nuestra religión está basada completamente en la certeza de la inmortalidad.  Vinieron mensajeros celestiales para efectuar la restauración del evangelio, incluso Dios vino a esta tierra personalmente.  Primero vino el Padre y Jesucristo, su Hijo amado, y visitaron a José Smith en la Arboleda Sagrada cerca de Palmyra, Nueva York; le hablaron cara a cara y dieron respuesta a sus inquietudes.

Moroni también vino en reiteradas ocasiones y en cada visita instruyó al joven Profeta; luego vino Juan el Bautista, el de la época del Nuevo Testamento; Pedro, Santiago y Juan le siguieron; Moisés también se apareció en el Templo de Kirtland, y luego Elías…

Cada uno de ellos fue una evidencia física de la inmortalidad, trayendo consigo algo más que una prueba de que existe la vida después de la muerte; cada uno de ellos vino con un gran propósito, aún mayor que el de blindar una prueba de la inmortalidad.  El Padre y el Hijo iniciaron esta dispensación y proporcionaron el conocimiento de la verdadera naturaleza de Dios —que es una persona—- y de que el hombre fue creado a Su imagen y semejanza.»

El Padre presentó a su Hijo a José corno su Unigénito.

«Moroni reveló el lugar donde se encontraban las planchas que, traducidas, se conocerían como el Libro de Mormón; Juan el Bautista trajo el Sacerdocio Aarónico, y Pedro, Santiago y Juan, el Sacerdocio de Melquisedec; Moisés trajo las llaves para el recogimiento de tribus de los judíos en Palestina y el de las tribus de Efraín y Manasés; y Elías… ¿qué fue lo que él trajo?  El poder para sellar.» (Discurso pronunciado ante el Departamento de Genealogía.) Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

Seis meses de progreso

Conferencia General Abril 1981
Seis meses de progreso
Por el presidente Spencer W. Kimball

Spencer W. KimballUna vez más me regocijo, mis hermanos y hermanas, ante la oportunidad de estar con vosotros en una conferencia general de la Iglesia. En cierta forma, la de octubre de hace seis meses parece que hubiera sido ayer; pero hemos estado tan ocupados y han sucedido tantas cosas, que parece que hubieran pasado seis años.

Desde la última vez que nos reunimos en este histórico Tabernáculo, se han dedicado dos templos y se ha dado la palada inicial de cuatro más. El número de conversos que se unieron a la Iglesia en 1980 llegó a 210.777, y será mucho mayor en 1981. Un incremento milagroso de la obra del Señor ha ocurrido entre la maravillosa gente de la zona del Caribe. ¡Ciertamente, el Señor nos ha bendecido en abundancia!

Mis hermanos y hermanas, al meditar y al orar los miembros de la Primera Presidencia y del Consejo de los Doce sobre la gran obra de los últimos días que el Señor nos ha dado para realizar, sentimos que la misión de la Iglesia tiene tres objetivos:

  1. Proclamar el Evangelio del Señor Jesucristo a toda nación, tribu, lengua y pueblo;
  2. Perfeccionar a los santos preparándolos para recibir las ordenanzas del evangelio para que por medio de la instrucción y la disciplina puedan tener la exaltación;
  3. Redimir a los muertos realizando vicariamente ordenanzas del evangelio por todos los que han vivido en la tierra.

Los tres son parte de una obra: la de ayudar a nuestro Padre Celestial y su Hijo Jesucristo en su grande y gloriosa misión de «llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre» (Moisés 1:39).

Teniendo presentes estos sagrados principios: proclamar el evangelio, perfeccionar a los santos y redimir a los muertos, nos hemos dedicado en estos seis meses a cumplir nuestras responsabilidades entre los santos aquí y en el extranjero. Por lo tanto, quisiera daros un breve informe de mí mayordomía desde que nos reunimos en octubre de 1980.

Diez días después de la conferencia de octubre, el presidente Marion G. Romney y yo, en compañía de otros hermanos, partimos para realizar conferencias de área en el Oriente. Las primeras reuniones fueron en Manila, Filipinas, los días 18 y 19 de octubre, donde 20.000 santos asistieron a las sesiones en el Coliseo Araneta. También fuimos a ver algunos posibles sitios para el nuevo templo que acaba de anunciarse y que se construirá allá. Tuvimos una visita muy agradable con el Presidente de Filipinas, Ferdinand E. Marcos, que renunció a pasar el sábado de mañana con su familia a fin de reunirse con nosotros.

Desde Manila viajamos a Hong Kong, que quizás sea la ciudad más populosa del mundo, con aproximadamente 154.000 habitantes por kilómetro cuadrado. Allí tuvimos reuniones en nuestro excelente centro de estaca el 20 y 21 de octubre. Al día siguiente volamos a Taipei, Taiwan, donde el 22 y 23 tuvimos reuniones en el hermoso salón conmemorativo Sun Yat-sen. Desayunamos en el hotel con dos de los dirigentes principales de China nacionalista, el Primer Ministro y el presidente Chang, hijo del fallecido Chang Kai-Chek. Más tarde almorzamos como invitados del Gobernador de la provincia. Al partir de allí nos dirigimos a Seúl, Corea del Sur, la «tierra de la calma matutina». El 25 y 26 de octubre tuvimos dos días de reuniones al aire libre en los alrededores de la sede de la misión, con más de 6.000 asistentes y en medio de un intenso frío debido a un repentino cambio de temperatura. En el hotel fuimos invitados a almorzar por otro ex dignatario de Corea. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

Hay para Dios alguna cosa difícil?

Conferencia General Octubre 1980
¿Hay para Dios alguna cosa difícil?
Douglas W. DeHuan
Presidente de la Estaca Este de Portland, Oregon

Douglas W. DeHaanAlgunas veces, realizar los diferentes proyectos de los servicios de bienestar de la Iglesia puede parecer para nosotros una experiencia temporal.  Luego de haber pasado todo el día trabajando en os cultivos de una de las granjas de la estaca, bajo el ardiente sol de verano; o de volver a casa cerca de la media noche, sabiendo que al otro día tenemos que estar en nuestros propios trabajos a las 7:00 de la mañana después de haber trabajado toda la tarde y parte de la noche, en una fábrica de enlatados.  Seguramente nos sintamos exhaustos, aunque satisfechos, y no se nos ocurra pensar que hemos tenido una experiencia espiritual.

En Doctrina y Convenios 29:34 se nos dice claramente que lo que el Señor nos pide que hagamos es siempre de orden espiritual.  Él nos ice: «. . y en ningún tiempo os he dado una ley que fuese temporal. . .»

Hace tres años por esta misma época, recibí una demostración del Señor de este principio, de un modo muy especial.  La Estaca Este de Portland, Oregon, durante seis años o más había estado dedicada a la instalación de una granja lechera, que estaba ubicada en una isla en el río Columbia y que es una de las empresas de estaca más grandes en toda la Iglesia.  El hecho de su magnitud, y también el haber tenido que empezarlo prácticamente de la nada, ha requerido de nuestros miembros grandes sacrificios en cuanto a las cantidades de dinero y tiempo que tenían que contribuir.

Por ser éste un proyecto nuevo habíamos tenido pérdida todos los años, pero esperábamos que ese año, 1977, saldríamos con ganancia.  El resultado dependía de que cosecháramos unas 30 hectáreas plantadas de maíz, el cual íbamos a utilizar para alimentar el ganado. En septiembre, inoportunamente había llovido casi todos los días, y cuando llegó el primero de octubre, día que teníamos planeado cosechar, supe con seguridad que iba a ser casi imposible hacerlo. En esa isla cuando llueve mucho, el terreno se satura de agua, y el lodo impide el trabajo de las maquinarias agrícolas. Una vez que se satura, tiene que hacer buen tiempo por más o menos un mes para que otra vez se puedan usar vehículos.  Durante el invierno y casi hasta el mes de junio, e1 campo donde teníamos plantado el maíz queda completamente cubierto de agua. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

. . . Y si creéis todas estas cosas

Conferencia General Octubre 1980
«. . . Y si creéis todas estas cosas»
Presidente Spencer W. Kimball

Spencer W. KimballComo siempre, mis amados hermanos y hermanas, agradezco personalmente, así como en nombre de los miembros de la Iglesia, el consejo y el incentivo que hemos recibido en esta conferencia general. Los que han proveído la música han dado un matiz especial a las sesiones. Los que habéis concurrido habéis escuchado y meditado, y también habéis sido alimentados con el pan de vida. Y más que nada, el Señor nos ha bendecido con su Espíritu, ¡por lo que estamos profundamente agradecidos!

No obstante lo que hemos recibido, no debemos apartarlo de nuestros pensamientos al entonar el ultimo himno. Al prestar oídos a cada sermón, hemos asentido con un enfático «amen». Con el ultimo «amen» de esta tarde todavía resonando en nuestros oídos, volvamos a nuestras casas con la determinación de mejorar y de llevar a la práctica aquellos principios que hemos aprendido en los últimos dos días.

Hermanos y hermanas, nuestro cometido es el mismo de siempre una vez que aprendemos principios correctos. Dicho cometido lo explico elocuentemente un profeta antiguo al decir: «. . . y si creéis todas estas cosas, mirad que las hagáis» (Mosíah 4:10). No debemos permitir que las silenciosas resoluciones que hemos tomado aquí en esta conferencia queden relegadas al olvido al regresar a las pruebas y las responsabilidades de un mundo laborante, un mundo de confusión y conflictos.

Durante la conferencia general hemos estado por algunas horas separados del mundo, y el Espíritu ha susurrado paz a nuestras almas. Ahora hemos de volver a ocupar nuestros lugares en el mundo, pero estaremos mejor preparados para mejorarlo. Sigamos adelante con toda confianza, no con paso vacilante, sino seguro, y con una constante dedicación, nacida del Espíritu.

Otra palabra de consejo, mis amados hermanos y hermanas. Oímos inevitablemente los sucesos del mundo, lo cual constituye una prueba que enfrentar. No podemos vivir en tiempos turbulentos sin que experimentemos algo de esa turbulencia. Pero no es necesario que «seamos echados de una parte a otra» (Santiago 1:6), como sucede a algunos, sin un ancla. Pertenecemos a una Iglesia divina. Tenemos profetas modernos que nos guían y a Cristo como nuestro Pastor para dirigirnos.

Aun así, hermanos y hermanas, los medios modernos de comunicación llevan el mundo exterior a nuestros hogares, y no debemos perder nuestra perspectiva, aunque otros estén confusos. Si oímos informes desalentadores y nos acongojan los sucesos del mundo, no nos acobardemos.

«No os canséis de luchar.» (Himnos de Sión, 200.)

El programa del Señor triunfara aun cuando algunos de la Iglesia desfallezcan. Veremos el progreso constante de la obra del Señor, hasta en medio de los problemas del mundo. Su obra se extenderá hasta que llene toda la tierra. E1 nos ha hecho sus promesas tantas veces; nos ha dicho que si guardamos sus mandamientos El está obligado a guardar dichas promesas. ¡Él lo hace, y lo hará!

Creo que si he aprendido algo en la vida es que tenemos que seguir adelante, seguir esforzándonos ¡mientras nos quede aliento! Si lo hacemos, nos sorprenderá ver cuánto más podemos hacer aun.

Ahora, habiendo sido edificados, vayamos a bendecir y edificar a nuestros familiares, a nuestros vecinos y a nuestros amigos. Estamos unidos por el hecho de que todos somos hijos literales de nuestro Padre Celestial, y de que Él nos ama.

Dios vive, y Jesucristo es su Hijo Unigénito, nuestro Salvador y Redentor. Este es mi solemne testimonio a vosotros, mis hermanos. Os dejo mi amor y mis bendiciones, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

La bendición de un testimonio

Conferencia General Octubre 1980
La bendición de un testimonio
Presidente N. Eldon Tanner
Primer Consejero en la Primera Presidencia

N. Eldon TannerConsidero un verdadero privilegio y bendición el poder estar frente a vosotros esta mañana en esta sesión de la conferencia. Seguir el ejemplo del presidente Kimball es algo que he procurado hacer durante los últimos siete años y si tengo éxito en tal empresa, me sentiré plenamente realizado. Me siento muy feliz por poder estar con vosotros hoy, por poder participar del espíritu que está siempre presente en estas conferencias, por poder escuchar al Coro del Tabernáculo, y los sermones de los líderes de esta gran Iglesia.

No estaba preparado para hablaros, más el presidente Kimball me pregunto si desearía dejaros unas pocas palabras. Quisiera compartir mi testimonio con mi familia, mis amigos, mis colegas y con el mundo entero. He tenido el privilegio de servir junto a cuatro presidentes de esta Iglesia y de ver como el Señor obra mediante ellos. Al verles actuar, uno no puede dudar que son profetas de Dios que nos guían por los caminos de la verdad y la justicia y nos ayudan a prepararnos a nosotros y a nuestros hijos para alcanzar la vida eterna.

Sabemos que somos hijos espirituales de Dios y que estuvimos presentes cuando se decidió formar una tierra en la que pudiéramos vivir y probar nuestra dignidad observando los mandamientos, a fin de regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial. Esa es la razón por la cual la tierra fue creada.

Jesús fue escogido para ser el Salvador del mundo. Él nos proporcionó el plan de vida y salvación mediante los profetas de la antigüedad, tal como se encuentra registrado en el libro de Génesis y en otros pasajes de las Escrituras Sabemos quiénes somos, de dónde venimos, la razón por la que estamos aquí y cómo podemos regresar a su presencia.

Somos afortunados por poseer un testimonio de las enseñanzas del Evangelio de Jesucristo. Es mi oración que todos hagamos lo mejor de nuestra parte en el cumplimiento de los deberes que nos son dados.

Ruego que nuestro ejemplo e influencia sean sentidos de una forma positiva dondequiera que nos encontremos, y lo hago en el nombre de Jesucristo. Amén.

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

Profunda dedicación a los servicios de bienestar

Conferencia General Abril 1980
Profunda dedicación a los servicios de bienestar
Por el Presidente Spencer W. Kimball

Spencer W. KimballMis amados hermanos y hermanas, he gozado muchísimo de esta reunión y respaldo todo lo que han dicho los diferentes oradores.

Deseo expresar mi profunda estima a cada uno de vosotros por lo que contribuís en esta maravillosa obra de bienestar.  Estamos muy agradecidos por el progreso que se ha logrado.  A pesar de que hay mucho más que hacer, considero que el Señor se siente complacido con el servicio que han prestado los santos.

Percibo un compromiso profundo por parte de nuestros líderes para aplicar en sus barrios y estacas los principios de bienestar que hemos oído predicar desde este púlpito durante muchos años.  Ciertamente no ha existido antes otra ocasión en que tuviéramos mayor necesidad de estar anhelosamente consagrados a una causa tan importante.

Me complacen las noticias que recibimos en cuanto a los huertos que están cultivando las familias de la Iglesia.

Esperamos que cuando llegue la primavera en vuestras respectivas zonas, todos tengan planes de preparar buenos huertos y que haya mucha gente que se provea de los alimentos indispensables para las épocas de escasez.  También me he fijado en que ha aumentado el interés por adquirir proyectos de bienestar, así como por mejorar los ya existentes.

Casi todas las familias en la Iglesia están experimentando en una forma u otra los efectos de la inflación que acosa al mundo entero.

Quisiera recordamos que si vivimos el evangelio y seguimos los consejos de nuestros líderes de la Iglesia, seremos bendecidos para evitar muchos de los problemas económicos que nos afligen.  El Señor se da cuenta de los problemas a los que nos enfrentamos; si guardarnos sus mandamientos seremos merecedores de recibir sabiduría y bendiciones del cielo para poder resolverlos.

Hermanos y hermanas, sé que el evangelio es verdadero, y que contiene las respuestas a todas las preguntas y problemas de la vida.  Que el Señor nos bendiga en este grandioso programa de bienestar, oro humildemente en el  nombre de Jesucristo.  Amén.

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

Vuestro papel como mujeres justas

Conferencia General 15 Septiembre 1979

Vuestro papel como mujeres justas

Spencer W. KimballPor el presidente Spencer W. Kimball
(Este discurso fue leído por la hermana Camilla E. Kimball, esposa del Profeta)


Mis amadas hermanas, durante meses he esperado con ansiedad el momento de poder reunirme con vosotras una vez más, en esta conferencia mundial de las mujeres de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Desafortunadamente, me encuentro internado en un hospital y no podré estar en persona con vosotras; pero os acompañaré en espíritu y estaré mirando por televisión y escuchando la conferencia desde mi lecho de enfermo.

Todos los consejos que os dimos el año pasado, en una ocasión similar, continúan en vigencia. Cada vez que reflexiono sobre las gloriosas verdades del evangelio, lo cual es a menudo, me pregunto si llegaremos a comprender algún día las implicaciones de esas verdades. Permitidme mencionar algunos ejemplos. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

Las mujeres de los últimos días

Conferencia General 15 Septiembre 1979
Las mujeres de los últimos días
Por la hermana Barbara B. Smith
Presidenta General de la Sociedad de Socorro

Barbara B. SmithAgradezco al coro que tan bellamente ha puesto en música una de las preguntas más importantes que puede hacerse una mujer mormona: «Oh, Dios, que me diste un corazón de mujer, una mente de mujer, un alma de mujer, ¿qué quieres tú de mí?»

Esta pregunta ha sido hecha hoy en una súplica de 400 voces y repetida en silencio por cada una de nosotras que también preguntamos: «¿Qué quieres que yo haga?»

Las Escrituras nos hablan de la respuesta de una mujer: la reina Ester. Su momento de duda fue difícil y penoso, cuando su tío Mardoqueo le mando decir que debía ir ante el rey y suplicarle que salvara a su pueblo de la destrucción planeadas Aunque era la reina, ella no tenía derecho de ir ante el rey a menos que el la llamara; el rey tenia absoluto poder y ella no podía apelar. Pero era la única que podía tener entrada al trono e influencia sobre su poder. Su tío le recordó que quizás con ese propósito hubiera llegado a ser reina. (Ester 4:14.)

La fortaleza de Ester provenía de una buena enseñanza, y la hizo decidirse a pedir a todos los judíos del reino que ayunaran y oraran con ella. Luego se preparó para aparecer muy hermosa al ir a comparecer ante el rey.

A cada instante debe de haberse preguntado: «¿Me extenderá el cetro real?» «¿O me condenará a muerte?» «¿O quizás a la pobreza y el olvido?» Pero ante él se mostró joven, hermosa, serena. . . aun sabiendo que estaba totalmente en sus manos. Más también sabía que había suplicado la ayuda de Dios y que lo que se iba a hacer era algo muy injusto. Tenía que responsabilizarse ante el Dios que la había creado, fueran cuales fueran las consecuencias.

Toda mujer en el mundo actual tiene responsabilidades similares a las de la reina Ester. Las circunstancias son diferentes para cada una, pero cada mujer se enfrenta al cometido de ser fiel a los principios del evangelio si desea mejorar su vida mortal y hacerse digna de la oportunidad de progreso eterno. Debe comenzar por comprender quien es y que tiene un magnifico potencial como hija de Dios. Sus metas deben ser elevadas. Las Escrituras dicen:

«Sed pues vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.» (Mateo 5:48.}

Os advierto que esta no es una meta que se obtenga en un paso, en un día o en un año. Nos lleva una vida entera de esfuerzo consciente, de luchar, aprender y tratar de convertirnos en mujeres santas.

En 1874 Eliza Snow dijo:
«El apóstol Pablo hablo en sus días de mujeres santas; es deber de cada una de nosotras serlo. Todas tenemos metas elevadas. Si hemos de ser mujeres santas, sabremos que se nos llama a importantes deberes, y nadie está exento de ellos. No hay ninguna hermana tan aislada, en una esfera tan estrecha que no pueda hacer mucho para establecer el reino de Dios en la tierra.» Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

Una causa noble

Conferencia General 15 Septiembre 1979
Una causa noble
Por la hermana Elaine Cannon
Presidenta de las Mujeres Jóvenes

Elaine A. CannonPuedo percibir el sentimiento de hermandad que llena este Tabernáculo, al dirigirme a vosotras, que amáis al Señor y os habéis reunido para aprender más acerca de Él y su voluntad respecto a nosotras como mujeres. No puedo menos que pensar en las muchas hermanas que no hablan inglés y que han anhelado este momento de poder estar todas reunidas.

Ruego que esta experiencia conmueva vuestro corazón, eleve vuestro espíritu y os de esperanzas; que os ayude a ordenar vuestros pensamientos y os fortaleza para que siempre estéis del lado del Señor, en este mundo que trata de desviar a la mujer.

Últimamente ha habido una gran conmoción causada por un tema relacionado con la mujer, en parte provocado por algunas para su propio beneficio. No creo que ahora las Jovencitas tengan mayor seguridad en la calle, o que cualquier Mujer sea más feliz, o seamos más eficientes en nuestro servicio, ni que lleguemos a tener un mejor aspecto físico debido a todo este furor.

Ya que esta es la era de la mujer, rindo honor a los hombres que nos guían, que nos bendicen, que oran por y con nosotras, y que con gran placer elevarían con más frecuencia su voz para defendernos, si tan solo se lo permitiéramos.

Es emocionante ser una participante activa en todo lo que las Autoridades Generales hacen por nosotras. La mujer mormona no solo está protegida, sino que es privilegiada y tiene una vida llena de promesas maravillosas.

Hermanos, os amamos, y nos maravillamos por todo lo que sois y por todo lo que hacéis. Honramos el Sacerdocio de Dios que poseéis y apreciamos vuestras responsabilidades.

Nosotras deseamos ayudar y no ser un impedimento, y es acerca de nuestra preparación para ayudar que deseo hablar ahora.

Pablo escribió a los Tesalonicenses algo que expresa mis sentimientos por todos en general.

«Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

Enseñemos a nuestras niñas

Conferencia General 15 de Septiembre 1979
Enseñemos a nuestras niñas
Por Naomi M. Shumway
Presidenta General de la Primaria

Naomi M. ShumwayQuisiera haceros saber que me siento muy bendecida por esta oportunidad de reunirnos en esta conferencia mundial de mujeres, para oír palabras de aliento y guía, y extiendo mi cariñoso saludo a cada una de vosotras, mis hermanas.

Me siento humilde al darme cuenta de la gran responsabilidad que se me ha dado esta noche y he orado fervientemente para saber acerca de que debería hablar. E1 Espíritu me ha inspirado a hablar acerca de los niños y especialmente de las niñitas de hoy.

Hace unas pocas semanas contesté el teléfono en mi oficina, y una voz emocionada del otro lado pregunto: «¿Abuela?». Cuando reconocí la voz de mi hija exclame con gozo: «¿De veras?»; me contestó: «Si, es una niña».

¡Es difícil expresar lo que sentí en ese momento! Mi corazón rebozaba de gratitud hacia un bondadoso Padre Celestial que había contestado nuestras oraciones.

Cuando vi a mi hija con su pequeña en brazos, ese tierno espíritu que acababa de salir de la presencia de nuestro Padre Celestial, fue como si sintiera el abrazo de nuestro Redentor asegurándonos que nos ama y confía en el cariñoso cuidado que mi hija dará a la pequeñita. Me sentí llena de agradecimiento… Estoy segura de que todas las abuelas que me escuchan me darán la razón cuando les diga que no es fácil ser humilde en estas ocasiones, especialmente cuando una piensa que es abuela de los niños mas maravillosos del mundo.

Desde ese momento, he meditado aun mas de lo acostumbrado y me he preguntado que clase de mujeres llegarán a ser nuestras tres nietecitas, y todas las demás niñas de esta época; y como será el mundo cuando lleguen a ser adultas.

Gran parte del futuro esta en nuestras manos; vuestras manos, las mías y las de todas las mujeres del mundo. En esta época llena de tumulto, confusión y ansiedad, pero también llena de oportunidades, debemos recordar que a nuestras niñas también se las esta poniendo a prueba. Criarlas y enseñarles es nuestro sagrado deber y responsabilidad.

Louisa May Alcott llama a las niñas «mujercitas», y nosotras las vemos como líderes en potencia del reino de Dios. Llegan a nuestra vida como criaturas indefensas a las que de inmediato nos unen fuertes lazos de amor y empezamos atando zapatitos y gorritos, y más adelante las monas en el pelo y los vestidos; cuando llegan los años de la adolescencia debemos adaptarnos a su ritmo de vida, aceptarlas tal cual son y disfrutar de esa época que rápidamente llega a su fin. Muy pronto somos abuelas, y experimentamos una renovación de los lazos de amor que nos unen. Y el ciclo vuelve a comenzar.

La niñez está caracterizada por crecimiento y necesidades y a pesar de que dura poco comparada con el resto de la vida, se ha comprobado que lo que sucede durante esos años determina en gran parte lo que será la persona adulta. ¡Cuán vital es que durante esa época les inculquemos la importancia de la oración y de obtener un testimonio y de gozo de vivir una vida digna! Debemos recordar que el Señor nos ha dicho:

…no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una obra grande, y de las cosas pequeñas nacen las grandes.» (D. y C. 64:33.)

Si las niñas de hoy han de tener la responsabilidad de hacer una «obra grande», y creo que esto es cierto, es entonces en estos, sus primeros años, que debemos ayudarlas a entender que son hijas de un amoroso Padre Celestial, siervas del Señor, y herederas del gozo y las bendiciones de ser mujeres.

Uno de los ejemplos más hermosos de esta relación, se encuentra en el relato de Lucas acerca de la aparición del ángel Gabriel a María. Aquel le había revelado la misión especial que el Padre Celestial había preparado para ella. ¡Iba a ser la madre de Jesucristo, nuestro Salvador! Las Escrituras solo registran una pequeña parte del dialogo entre María y el mensajero celestial, pero las expresiones de gozo de María indican que se le dejo entrever el plan de salvación y que ella entendió el papel que le correspondía representar, porque dijo:

«Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.» (Lucas 1:46, 47.)

Desde ese momento, María dedicó su vida a traer al Salvador al mundo, de la misma forma que sabemos que Jesucristo ya se había comprometido a dar Su vida por nosotros. Cuando nosotras, madres e hijas, comprendemos como hijas de Dios todas estas cosas, el Evangelio de Jesucristo deja de ser una religión de hábito para transformarse en una religión de convicción que nos puede librar del miedo, la confusión y las dudas que a veces sentimos en esta época tan difícil.

A pesar de que nosotras, las mujeres adultas, tenemos que servir de guía, muchas veces son los niños los que nos enseñan el camino. Tenemos por ejemplo, el caso de una niña que, cuando un evangelista le pregunto a qué iglesia pertenecía, ella le contestó con orgullo: «Soy mormona». «Y si no fueras mormona, ¿qué serias?» A lo que la niña replicó: «¡Seria una lástima!»

Planeemos hoy nuestro futuro. El éxito o el fracaso del mañana está en manos de nuestros hijos. Lo único que nuestro Padre Celestial ha creado y puede transformarse en una mujer, es una niña, ¡y que bendición es ser mujer! No importa cuales sean nuestras circunstancias, nuestra salud o nuestra edad y aun a pesar de los que quieren desviarnos del camino y apartarnos del cometido para el cual fuimos creadas, ¡es una bendición ser mujer! Nuestro querido profeta Spencer W. Kimball lo expreso así:

«Es para vosotras una gran bendición ser mujeres de la Iglesia. Nunca ha habido tanto en contra de la dignidad y la virtud, pero a la vez, nunca hemos tenido mayores oportunidades de alcanzar nuestro potencial.» (Women, Deseret Book, 1979, pág. 2.)

No importa la edad que tengamos o lo que hagamos, nuestra obligación como mujeres es dar el buen ejemplo y guiar a nuestras valiosas «mujercitas», aceptando con gusto nuestro papel y las responsabilidades que como tales lo acompañan. Que vayamos siempre hacia adelante y continuemos progresando como hijas de Dios en pos del cumplimiento de nuestro cometido, lo ruego en el nombre de Jesucristo. Amen.

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

La función del obispo en el programa de bienestar de la Iglesia

Conferencia General Octubre 1979
La función del obispo en el programa de bienestar de la Iglesia
Por el presidente Marion G. Romney
Consejero en la Primera Presidencia

Marion G. RomneyMis amados hermanos, hoy tengo la responsabilidad de analizar con vosotros la función del obispo en el programa de bienestar de la Iglesia.

En primer lugar desearía referirme en términos generales a lo que mencionan las revelaciones modernas y a lo que dicen los profetas contemporáneos en cuanto al cuidado de los pobres; en segundo lugar, a la forma en que los obispos deben administrar la ayuda a los pobres; y por último, a lo que pueden y deben hacer los miembros de la Iglesia para ayudar al obispo en su responsabilidad de velar por los pobres.

La función de los obispos según lo revelan las Escrituras modernas

En los comienzos de esta dispensación el Señor estableció el oficio y el deber del obispo, en numerosas revelaciones. Comenzando en la sección 20 hasta llegar a la 124 de Doctrinas y Convenios, nos encontramos con 23 secciones diferentes en las cuales se hace referencia a este importante asunto. Según fueron originalmente hechas, las asignaciones relacionadas con el oficio pueden ser resumidas en cuatro áreas de importancia.

Primero: el obispo recibiría las consagraciones de los santos y les señalaría lo que habrían de recibir. (D. y C. 42:31-34, 71-73; 51:13; 58:35; 72:26; 78; 82; 85:1.)

Segundo: el obispo sería un juez entre el pueblo del Señor, juzgando tanto la actuación de los miembros dentro de la Iglesia, como sus necesidades temporales cuando recurrieran a la Iglesia en busca de ayuda. (Véase D. y C. 42:80-82; 58:17-18; 72:17; 107:72.)

Tercero: el obispo velaría por los pobres, tanto en cuerpo como en espíritu, según sus necesidades. (D y C 38:35; 42:33-35, 39; 70:78, 71)

Cuarto: el obispo actuaría en calidad de agente para la Iglesia, encargándose de cualquier tipo de asunto temporal para el cual fuera llamado por el Señor a través de la Primera Presidencia. (D. y C. 51:13-14; 84:113; 107:68, 71-72.)

A medida que la Iglesia fue creciendo y los santos ganando experiencia, el Señor estableció una diferencia entre las responsabilidades del Obispo Presidente y los obispos de los barrios en las diferentes áreas. Hoy día, en los varios manuales del sacerdocio, encontrareis cinco categorías de relevante importancia que hablan sobre los deberes que descansan sobre el obispo de un barrio. A excepción de aquellos deberes que por su naturaleza le corresponden únicamente al Obispado Presidente de la Iglesia y aquellos que fueron puestos fuera de vigencia cuando se suspendió la Ley de Consagración, la función de un obispo en la actualidad es esencialmente la misma que se encuentra definida en las primeras revelaciones ya mencionadas, aunque ha recibido más responsabilidades concernientes a la Juventud y también como sumo sacerdote presidente del barrio. Sin embargo, entre todas las asignaciones que tienen los obispos, aun reconociendo cuan importantes son todas, ninguna es más importante que la de velar por los pobres. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

La administración financiera

Conferencia General Octubre 1979
La administración financiera
Presidente N. Eldon Tanner
De la Primera Presidencia

N. Eldon TannerDurante la Segunda Guerra Mundial, el élder Albert E. Bowen, entonces miembro del Consejo de los Doce Apóstoles, recopiló una serie de mensajes radiales en un libro, que tituló: La constancia en medio del cambio. Esos mensajes eran muy apropiados para la época; estábamos en medio de una conflagración y la gente de todo el mundo necesitaba un mensaje de seguridad, calma y estabilidad.

Nuestros días actuales son en muchas maneras similares a aquellos turbulentos años de la guerra. También ahora nos enfrentamos a problemas que nos dejan perplejos y, además de los evidentes conflictos en política internacional, estamos atravesando uno de los periodos económicos más difíciles que hemos visto en muchas décadas, con los problemas que trae aparejados la inflación y la administración económica personal.

Quisiera usar el título del libro del élder Bowen, y compartir con vosotros algunas de las experiencias por las que he pasado y las conclusiones a las que he llegado en los sesenta años que llevo trabajando. He vivido todas las fases del ciclo económico. Cuando era joven y estaba en mis principios pase por la depresión económica personal. He visto la depresión nacional e internacional, así como los periodos de inflación; he observado como en cada ciclo económico se han creado lo que han dado en llamar «soluciones», que han pasado sin pena ni gloria. Estas experiencias me han llevado a la misma convicción que hizo al poeta Robert Frost escribir: «La mayoría de los cambios que creemos ver en el mundo, están en relación directa con la tendencia popular a aceptar o rechazar ciertas verdades».

Lo que hoy quisiera compartir con vosotros son mis observaciones sobre los principios constantes y fundamentales que pueden traernos seguridad financiera y tranquilidad de conciencia, bajo cualquier circunstancia económica.

Primeramente, quiero establecer una base y una perspectiva dentro de las cuales se puedan aplicar esos principios.

Un día, se me acercó uno de mis nietos y me dijo: «Te he estado observando, y también me he fijado en otros hombres que han tenido éxito en la vida, y estoy decidido a tratar de lograr lo mismo. Quisiera entrevistar a todas las personas que pueda, a fin de descubrir que es lo que las ha llevado al éxito. Abuelo de acuerdo con tu experiencia personal, ¿cuál dirías que es el elemento más importante para obtenerlo?» Le dije entonces que el Señor nos dio la fórmula más segura para el éxito cuando dijo:

«Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» (Mat. 6:33.)

Hay quienes nos afirmaran que muchos que no buscan primeramente el reino de Dios, prosperan de todos modos; y esto es cierto. Pero al decir esas palabras el Señor no nos prometía solamente riquezas materiales; y por experiencia propia os puedo asegurar que no es así. Como lo dijo Enrique Ibsen, el famoso escritor noruego:

«El dinero quizás sea la cáscara de muchas cosas, pero no el grano

Puede brindarnos la comida, pero no el apetito; puede conseguirnos medicinas, pero no salud; puede atraernos conocidos, pero no comprar amigos; puede pagar sirvientes, pero no fidelidad, días de goces, pero no la paz ni la felicidad.» (Traducción libre) Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

Los misioneros de los Servicios de Bienestar

Conferencia General Octubre 1979
Los misioneros de los Servicios de Bienestar
Por el élder James E. Faust
Del Consejo de los Doce

James E. FaustEl salmista pregunto:

«¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?» (Salmos 37:4.)

En todas las épocas incluyendo la nuestra, el mensaje del Señor ha sido llevado a tierras lejanas y extrañas para los mensajeros, donde ellos se han esforzado por establecer una Sión, teniendo al Señor como su Dios.

Desde el principio de la historia de nuestra dispensación, y a través de las revelaciones sucesivas que se encuentran en Doctrinas y Convenios, el Señor ha buscado establecer su Iglesia, «dando línea tras línea, precepto tras precepto; un poco aquí y un poco allí; consolándonos con la promesa de lo que está para venir, confirmando nuestra esperanza» (D. y C. 128:21).

Afirmamos que este proceso todavía continua, y sabemos que al allegarnos a todas las naciones del mundo, tal como el Señor mismo nos lo ha sugerido y mandado, tendremos ante nosotros cometidos especiales en el establecimiento de la Iglesia del Señor. Cientos de millones de los hijos de nuestro Padre Celestial se enfrentan a la pobreza, al analfabetismo y a un sinnúmero de problemas de carácter tanto temporal como espiritual, que van más allá de nuestra propia comprensión. Hablando de tales personas, el presidente Kimball dijo:

«Dadnos esta gente y les abriremos los ojos para que puedan tener una visión de lo eterno, y al hacerlo puedan ascender hasta lo infinito.» (Diciembre de 1974.)

Reconocemos que el proceso de establecer la Iglesia del Señor encierra mucho más que el hecho de bautizar personas. En el primer capítulo de Alma, en el Libro de Mormón, encontramos una secuencia instructiva de eventos que bosquejan la forma en que se estableció la Iglesia del Señor. Comenzando con el versículo 26, leemos:

«…los sacerdotes dejaban su trabajo manual para propagar la palabra de Dios entre el pueblo. . . Y después que el sacerdote les había comunicado la palabra de Dios, todos volvían diligentemente a sus ocupaciones… Y así todos eran iguales y todos trabajaban, cada cual según su fuerza.

Y de conformidad con lo que cada uno tenía, repartía de sus bienes a los pobres, a los necesitados y a los enfermos y afligidos; y no usaban vestidos costosos, no obstante, eran aseados y atractivos.» (Alma 1:26-27.)

Fijémonos en este procedimiento:

Primero, se enseña la doctrina. (26)
Segundo, los miembros estiman a otros como a sí mismos. (26)
Tercero, todos trabajan para ganar lo que reciben. (26)
Cuarto, imparten de sus bienes a los desafortunados: se sirven los unos a los otros. (Versículo 27)
Quinto, dominan sus propios apetitos, mientras que a la vez proporcionan lo necesario para satisfacer sus propias necesidades. (27)

Ahora, escuchad la declaración del Profeta:

Y así dispusieron los asuntos de la Iglesia. . .

Y debido a la estabilidad de la Iglesia, empezaron a enriquecerse en gran manera, teniendo en abundancia cuanto necesitaban. . .» (Alma 1:28-29.) Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario