Conferencia Genera de Abril 1958
De una sola sangre todas las naciones

por el Élder Ezra Taft Benson
Del Quórum de los Doce Apóstoles
Hermanos y hermanas, y amigos, visibles e invisibles: Estoy profundamente agradecido por las bendiciones de esta conferencia, más allá de lo que puedo expresar. Tengo en mi bolsillo un manuscrito perfectamente bueno que siento no debo imponerles hoy. Hay algo en mi corazón que me gustaría decir en los pocos momentos que quedan en esta reunión.
Como algunos de mis hermanos que han mencionado el reciente fallecimiento de nuestros tres amados asociados, yo también los extraño profundamente. Tal vez sea algo sorprendente para algunos cuando digo que el hermano Adam S. Bennion, que era más viejo de lo que parecía, fue mi maestro. Probablemente soy más joven de lo que parezco, pero el hermano Bennion fue uno de los verdaderamente grandes maestros que han tocado mi vida.
Tuve la suerte de asistir, durante un término en la escuela de verano Alpine, de la Universidad Brigham Young, a un curso que nunca olvidaré, un curso de biografía, en el que fui discípulo de Adam S. Bennion. Recuerdo el trabajo final que nos asignó. Nos hizo poner un reflector sobre nuestras propias vidas. El tema era “Por qué soy lo que soy”. Bajo su dirección estimulante, ese grupo de estudiantes buscó en sus almas las influencias que habían llegado a sus vidas, los ejemplos que les habían sido dados, las tentaciones que habían cruzado su camino, y las influencias de la Iglesia y de hombres y mujeres buenos. Todavía tengo ese trabajo final. Estoy agradecido con el hermano Bennion por haber dirigido mis pensamientos hacia el interior y haberme hecho analizar mi propia vida y las influencias que afectaron la vida de un joven hasta ese momento. Estoy agradecido por la contribución que hizo como uno de los grandes maestros de la Iglesia. Mi vida ha sido enriquecida. Me inspiró a buscar las cosas buenas que disfruto. Seguir leyendo →