La obediencia: el sendero hacia la libertad
Presidente James E. Faust
Segundo Consejero de la Primera Presidencia
“La obediencia conduce a la verdadera libertad. Cuanto más obedecemos la verdad revelada, mas libres llegamos a ser”.
Mis queridos hermanos, en esta ocasión me allego a este púlpito con profundos sentimientos de amor y de respeto por su obediencia fiel en honrar el sacerdocio que poseen. He orado para pedir guía en lo que debo decir porque deseo elevar una voz de advertencia. En la sociedad de hoy la diferencia que existe entre lo bueno y lo malo está siendo empanada por voces fuertes y seductivas que exigen que no haya restricciones en la conducta humana; ellas abogan por una libertad absoluta sin considerar las consecuencias. Declaro, sin lugar a dudas, que tal conducta es el sendero rápido que conduce a la destrucción personal.
En esta noche hablo al sacerdocio de esta Iglesia, y en particular a los jóvenes del Sacerdocio Aarónico, sobre cómo llegar a ser realmente libres. La obediencia conduce a la verdadera libertad. Cuanto más obedecemos la verdad revelada, más libres llegamos a ser. El presidente David O. McKay se refirió a su caballo Dandy, y cómo deseaba gozar de entera libertad y no tener restricciones. El presidente McKay dijo:
“Debajo de la montura, era tan obediente, receptivo y dócil como era de esperarse de todo caballo …
“Pero a Dandy le molestaba que lo restringieran; no le gustaba que lo ataran, por lo que mordisqueaba la soga hasta que se liberaba; no se escapaba, sólo quería ser libre. Suponiendo que los otros caballos sentían lo mismo, procedía a desatarles las sogas …
“… su curiosidad y su deseo de explorar el vecindario nos metió en problemas a él y a mí. Una vez, en la carretera, lo atropelló un automóvil …
“Al recuperarse de ello, y todavía impulsado por un deseo de conocerlo todo, inspeccionó la cerca de una punta a la otra y descubrió que las puertas estaban cerradas con alambres …
“Un día, sin embargo, alguien olvidó poner los alambres a la puerta. Al darse cuenta de ello, Dandy corrió el pestillo, se llevó a otro caballo … y juntos … se dirigieron a una antigua casa que se usaba para almacenamiento. La curiosidad de Dandy lo indujo a empujar y a abrir la puerta … Allí había una bolsa de grano. ¡Qué descubrimiento! Sí, y qué tragedia: ¡el grano era veneno para roedores! En unos minutos, Dandy y el otro caballo sufrían de espasmos y, poco después, ambos estaban muertos”.
El presidente McKay continuó:
“¡Muchos de nuestros jóvenes son como Dandy … ! Son impulsivos, llenos de vida, llenos de curiosidad … Ellos también se sienten descontentos al estar restringidos; sin embargo, si se les mantiene ocupados, se les guía con cuidado y correctamente, probarán que son receptivos y capaces; pero si se les deja deambular sin guía, con frecuencia violarán los principios de la rectitud, lo que les conducirá a las trampas del diablo, al desastre e incluso a la muerte” 1 . Seguir leyendo











“Las maravillas de la ciencia y la tecnología modernos no nos exaltarán. En realidad, el gran desafío que enfrentamos al prepararnos para el futuro es el de ser más espiritualmente ilustrados”.



























