Conferencia General Octubre de 1972
La Contaminación de la Mente

Por el élder Robert L. Simpson
Ayudante del Consejo de los Doce
¡Oh, si los tres mil millones de personas en este mundo pudieran haber escuchado lo que acabamos de escuchar de los labios de un hombre maravilloso, el élder LeGrand Richards! Y ¡oh, si esos tres mil millones de personas hubieran escuchado lo que el sacerdocio escuchó anoche de los labios de un profeta viviente, el presidente Harold B. Lee! Guiado por la mente del Señor, el presidente Lee pudo identificar muchos de los problemas que enfrenta hoy la humanidad. Me gustaría hablar brevemente, si puedo, sobre uno de los problemas importantes que parece estar filtrándose en nuestros hogares y en nuestras comunidades.
Antes de tomar el aliento de vida en esta tierra, todos éramos seres espirituales viviendo en el reino de Dios, el Padre Eterno. Las Escrituras revelan que incluso antes de nuestro nacimiento espiritual, cada uno de nosotros tenía una identificación individual como inteligencia. Antes de que cualquier otra cosa pudiera suceder, tenía que existir esa chispa inicial de luz, esa chispa de inteligencia o, si lo prefieren, el mecanismo maravilloso que controla cada uno de nuestros pensamientos y cada una de nuestras acciones. Podríamos pensar en esta chispa de inteligencia como el núcleo de una mente humana.
No es de extrañar que se haya dicho: “Como piensa el hombre, así es él.” El centro de control maestro dentro de cada individuo debe ser visto como la clave. Señales que se envían a las diversas partes del cuerpo traen reacciones instantáneas; en esencia, este centro dicta el carácter, la conciencia, la fuerza y, sí, incluso las debilidades de cada hombre. Seguir leyendo



































