Conferen General Octubre 1977
Un mensaje a la nueva generación
por el presidente Ezra Taft Benson
del Consejo de los Doce
Solicito la inspiración del cielo mientras dirijo mis breves observaciones a la juventud de la Iglesia, «la nueva generación», como la llama el Libro de Mormón.
Deseo hablar a vosotros, jóvenes de la Iglesia, franca y honestamente.
Vuestro Padre Celestial se preocupa por vosotros y os ha dado mandamientos que os guíen y disciplinen; también os ha dado vuestro albedrío —la libertad de escoger— «para ver si haréis todas las cosas que el Señor os mandare» (Abraham 3:25). Su reino aquí en la tierra está bien organizado, y sus líderes están dedicados a ayudaros. Sabed que vosotros tenéis nuestro amor constante, nuestra atención y nuestras oraciones.
Satanás también os tiene en su mente, y está dedicado a vuestra destrucción; él no os da mandamientos, sino que os ofrece la libertad de hacer «lo que os plazca la libertad de fumar, beber, abusar de drogas, o de rebelaros contra el consejo y los mandamientos de Dios y de sus siervos. Satanás sabe que sois jóvenes, llenos de vigor físico, entusiasmados por el mundo y consumidos por nuevas emociones. Sabe que la juventud es la primavera de la vida, cuando todas las cosas son nuevas y las personas son más vulnerables. La juventud es el espíritu de aventura, es el despertar a la vida; es una época de fortaleza física, cuando el cuerpo adquiere el vigor y la buena salud hasta llegar al punto de no hacer caso a la precaución ni a la sobriedad. La juventud es un período de independencia, cuando los horizontes de la edad parecen muy distantes para tenerlos en cuenta; por lo tanto, la generación de hoy se olvida que el presente pronto será el pasado, hacia el cual miraremos retrospectivamente, ya sea con pesar y remordimiento, o con gozo al recordar las experiencias memorables. El programa de Satanás es de «divertirse ahora y pagar después». El quiere que todos sean miserables como él mismo lo es. El programa del Señor es de felicidad ahora y gozo eterno, lo cual se logra sólo viviendo el evangelio. Como uno de sus siervos, y por causa del amor que mi corazón siente por la juventud de Sión, os ofrezco este consejo para que seáis felices «ahora»:
Primero, os aconsejo que viváis una vida moralmente limpia. El profeta Alma declaró, y no hay palabras más veraces, que «la maldad nunca fue felicidad» (Alma 41:10). Seguir leyendo








































