La clave del éxito matrimonial

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La clave del éxito matrimonial
élder O. Leslie Stone
Del  Primer Quórum de los Setenta

O. Leslie StoneHoy quiero dirigirme principalmente a los recién casados y a los que pronto se casarán; pero puede ser que lo que digo también se aplique a aquellos que ya están casados, o a los que algún día lo estarán. Quiero hablaros del arte de lograr un matrimonio feliz.

Nuestro Padre Celestial nos ama, y quiere que seamos felices. Las Escrituras dicen: «Y existen los hombres para que tengan gozo» (2 Ne. 2:25). El presidente Kimball nos ha dicho que el precio de la felicidad es guardar los mandamientos. No hay felicidad y éxito mayor que el que podamos lograr en nuestro matrimonio.

Un matrimonio solemnizado en el templo, es el fundamento de una unión feliz y próspera. A vosotros, los que os habéis casado solamente por esta vida, permitidme exhortaros a que investiguéis cuidadosamente las bendiciones que podéis recibir yendo al templo y sellándoos con vuestra familia por las eternidades. La participación en las sagradas ordenanzas del templo debe ser vuestro objetivo principal para lograr un matrimonio feliz.

Cuando nuestro Padre Celestial nos permitió venir a esta tierra, nos dio nuestro libre albedrío, el privilegio de tomar nuestras propias decisiones. También nos enseñó cómo vivir rectamente.

En su sabiduría, nos ha dado también muchas pruebas, porque sabe que al enfrentarlas y superarlas, vamos a adquirir conocimiento y habilidades, desarrollar el carácter y aprender a vencer el mal, todo lo cual nos ayudará tanto en la vida terrenal como en la vida venidera. Seguir leyendo

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Fortalezcamos la familia, unidad básica de la Iglesia

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Fortalezcamos la familia, unidad básica de la Iglesia
Presidente Spencer W. Kimball

Spencer W. KimballMis amados hermanos, es un gozo reunirme con vosotros aquí. Tal como lo anunciamos a los Representantes Regionales ayer, en la Iglesia nos reunimos a menudo en conferencias para adorar al Señor, para regocijarnos en la palabra de Cristo, y para desarrollarnos en la fe y el testimonio. Entre otras llevamos a cabo conferencias de barrio, estaca, área y conferencias generales.

En los últimos años algunas de nuestras conferencias más inspiradoras han sido las de área que se llevan a cabo fuera de los Estados Unidos. A partir del año 1979 planeamos llevarlas a cabo también en los Estados Unidos. Mediante estas conferencias de área habrá más miembros de la Iglesia que podrán conocer y oír a las Autoridades Generales. Dos miembros del consejo de los Doce y algunos otros hermanos asistirán a cada conferencia.

Para aliviar a los miembros de la Iglesia los problemas relacionados con el tiempo los viajes y los gastos también a partir de 1979, hemos decidido llevar a cabo solamente dos conferencias de estaca por año en cada estaca. A una de ellas asistirá una Autoridad General y a la otra el Representante Regional. Esto permitirá a los presidentes de estaca y otros líderes locales disponer de más tiempo y hacer un mejor esfuerzo para el perfeccionamiento de los santos.

Y ahora, amados hermanos, quisiera decir algo con respecto a la gran responsabilidad del Sacerdocio en el cumplimiento de nuestro papel como patriarcas en el hogar. Este papel se hace más importante a medida que pasa el tiempo, y a medida que surgen en el hogar nuevos desafíos para fortalecerlo y santificarlo.

La familia es la unidad básica del reino de Dios sobre la tierra. La Iglesia no puede ser más sana de lo que lo sean sus familias, ni hay gobierno que pueda perdurar sin familias fuertes. Seguir leyendo

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Extiéndase el reino de Dios

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Extiéndase el reino de Dios
élder Ezra Taft Benson
Presidente del Consejo de los Doce

Ezra Taft BensonDurante una visita que hace poco hice a Europa y Escandinavia, tuve la oportunidad de participar en varias conferencias de prensa con reporteros encargados de las noticias en el extranjero. Estos estaban bien informados y se mostraron asombrados por el crecimiento y progreso de la Iglesia que indica el aumento de conversos. Yo les dije: «Agradecemos este rápido aumento, pero más agradecemos el aumento de fe y espiritualidad». Entonces cité algunas estadísticas para corroborar ese aserto. Cuando ingresé al Consejo de los Doce en 1943, el promedio de asistencia a las reuniones sacramentales -nuestro servicio de predicación del domingo era aproximadamente de un 20%. Hoy, la asistencia mundial es alrededor de un 41%. La asistencia de la juventud a sus reuniones es de 46%, y a la Primaria nuestros niños pequeños- es el de 67 %. También les dije que el progreso y la mayor espiritualidad de los miembros de la Iglesia no es una simple casualidad, sino el resultado de un magnífico programa basado en la verdad eterna. Jesús dijo a los Doce Apóstoles originales que esto sería una de las señales del fin:

“…será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.» ( Mateo 24: 14.)

Hoy la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está extendiendo el proclamado mensaje de la restauración del evangelio a toda nación que le permita la entrada. Esto es un cumplimiento de la visión y revelación recibida por Daniel, el Profeta, quien «previó y predijo el establecimiento del reino de Dios en los postreros días, para nunca jamás ser derribado o dejado a otro pueblo» (Visión de la redención de los muertos, 1:44). El comparó el principio de este reino a una piedra de un monte, que se desprendió sin ser cortada por manos humanas, y rodó hasta convertirse en un gran monte, que llenó toda la tierra. (Daniel 2:34, 35, 44, 45.) Seguir leyendo

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Escuchad a vuestros líderes

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Escuchad a vuestros líderes
élder Gene R. Cook
del Primer Quórum de los Setenta

Gene R. CookHace varios meses mientras viajaba, tuve la oportunidad de explicarle a un hombre por qué yo vivía en Sudamérica.

Cuando pudo comprender algo acerca de la Iglesia, su doctrina, y mi función como Autoridad General, él dijo: «No comprendo cómo puede usted dedicar su vida a otro hombre, como este señor Kimball, y permanecer en este país por el tiempo que él le diga». Y yo respondí: «Yo tampoco podría entenderlo si él fuera sólo un hombre», y le di mi testimonio del verdadero papel del Profeta sobre la tierra y de que por su intermedio, yo haría cualquier cosa por el Señor.

Hace algunos años llevé a una persona que todavía no era miembro de la Iglesia, a una reunión en la que se hallaba una de las Autoridades Generales. Le había dicho previamente que se trataba de un ungido del Señor. Después de la reunión el hombre comentó: «Bueno, no es más que un hombre».

Supongo que él esperaría ver un ángel, una demostración milagrosa o algo así, corno evidencia tangible de su llamamiento divino como Autoridad General.

A menudo me he preguntado cuántos de nosotros nos habríamos decepcionado si hubiéramos estado en la presencia de Jesucristo, el Hijo de Dios, en el meridiano de los tiempos.  La mayoría de la gente veía en Jesús nada más que a un hombre.  Sólo unos pocos con discernimiento espiritual supieron quien era El en realidad.  Si vamos a juzgar con nuestros sentidos naturales, jamás percibiremos la verdad del mundo espiritual.

Hermanos, ¿habéis escuchado realmente el inspirado consejo de estos buenos hermanos que os han hablado durante esta conferencia? ¿Estáis dispuestos a obedecer y seguir sus consejos y el consejo de vuestros líderes locales? Seguir leyendo

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En el ocaso de la vida

Conferencia General Abril 1978
En el ocaso de la vida
hermana Barbara B. Smith
Presidenta General de la Sociedad de Socorro

Todos debemos prepararnos para la vejez, así como también demostrar nuestro afecto hacia aquellos que ya han llegado a ella. Una de las canciones más populares que surgió de la obra musical «Un violinista en el tejado», se refiere a un matrimonio para el cual el tiempo ha transcurrido tan serenamente que ha pasado casi desapercibido.  Esta canción me trae a la memoria el recuerdo de dos amigos que, al igual que aquella pareja, no se habían dado cuenta de que envejecían. El hombre tenía sesenta y tres años y su esposa cincuenta y cinco; ambos gozaban de salud, eran felices y disfrutaban del empleo que tenían.

Inesperadamente, un día se le comunicó al hombre que tenía que jubilarse de inmediato.  Al llegar el primer lunes después que la jubilación tuvo efecto, él se puso a observar los preparativos de su esposa para irse al trabajo; en ese momento se dio cuenta de que él iba a permanecer solo en la casa, sin nada que hacer; se encontraba sin ocupación, sin pasatiempos, sin algo que le interesara, y sin planes para el futuro. Al despedirse de su esposa en la puerta de su casa esa mañana, exclamó angustiado: «Y yo, ¿qué voy a hacer? ¿Qué va a ser de mí ahora?»

Por cierto, ¿qué podía hacer este hombre, que un día estaba en la cúspide de su carrera y al siguiente se encontró clasificado entre los jubilados y sin un trabajo?  Quedó librado a sus propios medios para encontrar una nueva vida o para vegetar y perecer. Tristemente debo añadir que optó por esto último, y falleció en corto plazo. Seguir leyendo

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El verdadero camino

Conferencia General Abril 1978
El verdadero camino
Presidente Spencer W. Kimball

Me presento hoy ante vosotros hermanos, con agradecimiento, no sólo por la oportunidad que tenemos de reunirnos nuevamente en un ambiente de libertad religiosa, y con aprecio por la devoción de los fieles santos de la iglesia, sino también como quien os ha urgido a «alargar vuestro paso», y que continúa haciéndolo, y con el sincero deseo de agradecemos por vuestros esfuerzos.  Muchas son las personas que han mejorado la apariencia de sus casas y los alrededores de las mismas.  Muchos otros también, siguiendo nuestro consejo, han cultivado sus propios huertos para no perder los benéficos resultados espirituales del contacto con la naturaleza, al igual que para poder contar con la seguridad de saber cómo proveerse por lo menos de parte de los alimentos para la familia.

Cultivad todo lo que podáis en vuestra propiedad siempre que dispongáis, de agua necesarias toda clase de plantas y árboles frutales.  Plantad, si el clima en el que vivís es apropiado para el desarrollo de los vegetales; cultivad Y comed vuestros propios vegetales. Aún los que viven en casas de departamentos pueden hacer algunos cultivos en macetas o cajones.

Como lo dije anteriormente, la mayoría de los miembros de la Iglesia son concientes de nuestro intenso interés en la obra misional y de los esfuerzos que hemos hecho en muchos países para la rededicación de la prédica del evangelio, al igual que la preparación de misioneros para que lleven las buenas nuevas de la restauración del evangelio a los confines de la tierra.  Siento que existe la misma urgencia acerca de la obra vicaria que se lleva a cabo en los templos, considerando que ambos esfuerzos son similares.  Les he dicho a mis hermanos de las Autoridades Generales que esta obra por los muertos constituye mi constante preocupación. Seguir leyendo

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El más alto honor

EL MÁS ALTO HONORlogo pdf
élder Robert L. Backman
del Primer Quórum de los Setenta

Robert L. BackmanCuando yo tenía tres meses, la Estaca de Salt Lake presentó el nacimiento de Jesús en este Tabernáculo.  Mi querida madre interpretó el papel de María, la madre de Jesús, y yo tuve el honor de representar al Cristo niño.  Seguramente me sentía más tranquilo en esa oportunidad que en este momento, probablemente porque no tuve que hablar.  Desde aquellos días hasta hoy, mis queridos hermanos, he sentido siempre la guía y protección del Señor, protegiéndome algunas veces de mí mismo.  Gocé de muy ricas experiencias mientras crecía y maduraba.  Cada vez que esto ocurría, me preguntaba: «¿Por qué me pasa a mí? ¿Por qué el Señor me otorga tan buenas oportunidades de progreso y desarrollo? ¿Por qué se me presentan tantas ocasiones de servir?» Desde el fondo de mi corazón le doy las gracias por la felicidad y la plenitud de vida que he gozado.

Parece ser que toda mi vida he estado rodeado de gente que me ha elevado y ayudado a ser mejor, que me ha protegido de mí mismo, personas como mis buenos padres, que desde la cuna me enseñaron las prioridades que debía tener, buscando ellos mismos primeramente al Señor; mi amada esposa, que siempre me apoyó en cada llamamiento que he recibido; mis siete hermosas hijas, que tienen de mí tan alto concepto que piensan que debería ser el Presidente de la Iglesia; mis excelentes yernos, que son fieles a los convenios que han hecho en la Casa del Señor, y mis pequeños nietos que son un gozo en mi vida. Seguir leyendo

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El alba rompe

Conferencia General Abril 1978
El alba rompe
élder Bruce R. McConkie
del Consejo de los Doce

El alba rompe de verdad
Y en Sión se deja ver
Tras noche de obscuridad
Bendito día renacer.
(Himnos de Sión, No. l.)

Cuando el sol se oculta y las tinieblas del atardecer se convierten en profunda noche, reinan las sombras, la obscuridad todo lo cubre y se reduce la visión. Aunque los cielos se pueblen de incontable número de estrellas y aunque la luna, reina de la noche, alumbre con sus rayos de luz prestados, con todo, no se vence la obscuridad y la negrura de la noche continúa.

Profundas sombras ocultan a las bestias del campo; los gatos monteses acechan a su presa en silencio; manadas de lobos hambrientos, con sus aullidos cada vez más cercanos paralizan de terror a sus víctimas; en la distancia se oye gritar a los coyotes; en algún lugar ruge un león, y en las sombras profundas un chacal está al acecho esperando para robar la presa de otro. El terror de la noche es real.

Pero finalmente, en la distancia se anuncia el amanecer. El brillo de las estrellas del alba es más intenso; unos pocos rayos de luz rasgan la obscuridad del cielo manchado con algunas nubes. No muy distante, del otro lado de la montaña, en el vientre de la naturaleza se está gestando un nuevo día, mientras la tierra sigue lentamente su curso; la luz de la mañana aumenta y las sombras se disipan. Ya no brillan las estrellas, la luna se oculta y sus reflejos se pierden. El sol se levanta y la luz brillante de los cielos cubre, la tierra.

Con la llegada del amanecer y el brillo del sol, comienzan a retirarse las criaturas de la noche. El león regresa a su morada y los zorros a sus guaridas; el grito de los coyotes ya no se oye y los lobos guardan silencio. El terror que dominaba en las sombras, permanece oculto en las rocas y en las cuevas. Seguir leyendo

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Dignos de recomendación

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Dignos de recomendación
presidente N. Eldon Tanner
de la Primera Presidencia

N. Eldon TannerObservando a todos los reunidos aquí esta noche y pensando en los miles que escuchan desde otros sitios, me doy cuenta de que me estoy dirigiendo a líderes del Sacerdocio. a poseedores del Sacerdocio, a aquellos que en lo futuro ocuparán posiciones de liderato. Los que ahora son líderes, deberían ser ya hombres de integridad, hombres de carácter, hombres cuyas ideales y normas sean dignos de emulación por parte de aquellos a quienes dirigen. De manera que esta noche quiero dirigirme a los jóvenes que subirán por las filas del Sacerdocio Aarónico, y que luego ocuparán las posiciones que ahora ocupamos nosotros, los mayores de edad. Sí, no cabe duda de que algún día uno de vosotros se parará aquí ante este púlpito como integrante de las Autoridades Generales de la Iglesia. Es posible que uno de vosotros llegue a ser presidente de la misma, y con toda seguridad, si seguís fieles y guardáis los mandamientos, todos avanzaréis en el reino de Dios.

¡Qué pensamiento más asombroso!

Cuán necesario e importante es que todos nos esforcemos sin cesar por mejorar y prepararnos para el día cuando nos llamen a servir en una posición nueva o de mayor responsabilidad. Todo el propósito de nuestra existencia mortal es edificar el reino de Dios y probar que somos dignos de volver a Su presencia. Vosotros estáis aquí esta noche porque reconocéis esta responsabilidad y queréis figurar entre aquellos a quienes el Señor llamará los suyos. Seguir leyendo

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Decisión

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Decisión
élder Eldred G. Smith
Patriarca de la Iglesia

Eldred G. SmithQuisiera resumir mi mensaje en una sola palabra; esa palabra es: Decisión. Yo diría que la decisión consiste en usar el derecho, dado por Dios, del libre albedrío.

Hay quienes quieren imponer sus decisiones a otros.

Hay quienes no quieren tomar sus propias decisiones.

Algunas personas tienen la habilidad de tomar decisiones rápidas y acertadas. Del mismo modo que con todas las habilidades, la de poder tomar decisiones requiere la práctica, ya que cuanto más lo hagamos, más fácil nos resultará.

Esto me recuerda el caso de un joven de la ciudad que fue a trabajar a una granja. Un día se encontraba clasificando papas, cuando le preguntaron si le gustaba el trabajo; contestó que sí, pero que el tener que tomar tantas decisiones lo estaba matando.

Uno de los propósitos más importantes de esta vida mortal es el de aprender a tomar decisiones. El buen líder en la Iglesia, en el hogar o en los negocios, es el que sabe tomar buenas decisiones. Imaginad las decisiones que deben tomar un obispo o un presidente de estaca.

El Señor ha dicho:

… ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre.» (Perla de Gran Precio 1:39.)

Cuando Lorenzo Snow oyó la explicación del plan del evangelio, lo resumió en este aforismo: «Como el hombre es, Dios una vez fue: como Dios es el hombre puede llegar a ser». Seguir leyendo

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Convirtámonos en puros de corazón

Conferencia General Abril 1978

Convirtámonos en puros de corazón

Presidente Spencer W. Kimball


Mis queridos hermanos y hermanas, ¡qué hermosa vista conformáis!  Lo radiante de vuestros rostros y las bellezas naturales de esta Manzana del Templo hacen que mi corazón rebose de gratitud por las bendiciones del Señor. Al reunirnos en esta conferencia, ruego que el espíritu de gratitud reine en todo lo que hagamos y digamos.  Pues en verdad el Señor se deleita en bendecir a aquellos que le aman y le sirven. (D. y C. 76:5.)

Con la ayuda del Señor, quisiera recordaros varias verdades y obligaciones que no deben ser olvidadas jamás por nosotros, como líderes y miembros en general.  Siguiendo estos recordatorios, quisiera referirme a la edificación de Sión mediante el sacrificio y la consagración.

Primeramente, desearía recordar a los obispos la necesidad tan vital de proveer a quienes reciben ayuda del programa de bienestar, la oportunidad de trabajar o servir, para que de ese modo, puedan mantener su dignidad e independencia y continuar disfrutando del Santo Espíritu, al beneficiarse mediante los esfuerzos de autosuficiencia provistos por los Servicios de Bienestar de la Iglesia.  Nunca sería demasiado recordar constantemente que la ayuda de bienestar de la Iglesia es de naturaleza espiritual, y que estas raíces espirituales se marchitarían si se permitiese que la filosofía de la ociosidad entrara en nuestras ministraciones de los Servicios de Bienestar.  Todo aquel que recibe ayuda puede hacer algo.  Sigamos el orden de la Iglesia en este asunto y asegurémonos de que todo el que recibe da de sí a cambio.

Permanezcamos en guardia contra el aceptar sustitutos mundanos a cambio del plan de cuidar de los pobres.  Al escuchar informes de reformas gubernamentales en los programas de bienestar y sus miles de problemas, recordemos el convenio que hemos hecho de apoyarnos el uno al otro y de socorrer a cada persona conforme a su necesidad. El presidente Romney, nuestro decano en asuntos de Servicios de Bienestar, dio un buen consejo cuando hace varios años declaró lo siguiente: Seguir leyendo

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Confía en Jehova

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Confía en Jehová
élder L. Tom Perry
Del Consejo de los Doce

L. Tom PerryEn el libro de Salmos leemos:
«Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.

Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.

Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.» (Sal. 37:36.)

Las Escrituras establecen una similaridad entre la vida justa y una luz especial, un espíritu, gozo y felicidad que hay en aquellos que así viven.

Hace unos años, cuando trabajaba para el comercio, en una de nuestras tiendas teníamos un guardia nocturno cuya joven hija se había unido a la Iglesia. El comentaba a menudo el cambio que había ocurrido en la vida de su hija: su bautismo había llevado un nuevo espíritu al hogar. Yo quería hacer uso de lo ocurrido como base para enseñarle el evangelio.

Una noche, al salir de la tienda, lo vi en la puerta observando a los clientes que habían terminado sus compras después de cerrarse la tienda. Me detuve un momento a conversar con él. Inmediatamente, comenzó a hablarme de su hija. Me dijo: «¿Sabe? parece que brillara desde que se unió a la Iglesia».

Procedí a decirle que el tener confianza en el Señor y conformar nuestra vida al plan del evangelio, hace que se efectúe un cambio hasta en nuestra apariencia. En aquel momento vi dos damas que se acercaban a la puerta con otros clientes. Estaban bien vestidas y sus rostros reflejaban un brillo especial. Inmediatamente noté un broche de «Mi deber a Dios» que usaba una de ellas, el cual es presentado a su madre por muchos de nuestros jóvenes cuando han conseguido este premio especial. Me volví hacia mi amigo y le dije: «Fíjese en esas dos señoras que vienen en esta dirección. Tienen un aspecto diferente; ellas también son miembros de la Iglesia». Seguir leyendo

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Autosuficiencia emocional

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Autosuficiencia emocional
élder Boyd K. Packer
Del Consejo de los Doce

President Boyd K. PackerNuestros obispos notan un aumento en la necesidad de aconsejar a miembros con problemas que se relacionan más con cuestiones emocionales, que con la falta de alimento, ropa o vivienda.  Por lo tanto, mi mensaje es sobre el tema de resolver los problemas emocionales a la manera del Señor.

Afortunadamente, los principios de bienestar temporal se aplican también a esos problemas.

La Iglesia tenía dos arios de restaurada cuando el Señor reveló que «no habrá lugar en la iglesia para el ocioso, a no ser que se arrepienta y enmiende sus costumbres» (D. y C. 75:29).  Y el Manual de los Servicios de Bienestar dice:

“. . . los directores… enseñarán e impulsarán a los miembros para que se sostengan hasta el máximo grado de su capacidad.  Si es físicamente apto… ningún santo tratará de deshacerse voluntariamente de la carga de su propio sustento; hasta donde sus fuerzas lo permitan, con la inspiración del Todopoderoso y con su propia labor, aportará para sí las cosas indispensables de la vida.» (1952, pág. 2.)

Hemos tenido bastante éxito en enseñar a los santos que deben cuidar de sus propias necesidades materiales, y luego contribuir al bienestar de aquellos que no pueden proveer para sí.

Si un miembro no puede sostenerse, entonces debe pedir ayuda a su familia, y después a la Iglesia, en ese orden; pero nunca al gobierno.

Hemos aconsejado a obispos y presidentes de estaca que sean cuidadosos y eviten los abusos en el programa de bienestar. Cuando las personas tienen la habilidad, pero no el deseo de cuidar de sí mismas, debemos emplear el dictado del Señor de que el ocioso no comerá el pan del trabajador. (D. y C. 42:42.) La sencilla regla ha sido que debemos cuidar de nosotros mismos. Seguir leyendo

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Anhelosamente consagrados

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Anhelosamente consagrados
élder Joseph Anderson
Del Primer Quórum de los Setenta

Joseph AndersonEl Señor nos ha dicho que «los hombres deberían estar anhelosamente consagrados a una causa justa, haciendo muchas cosas de su propia voluntad, y efectuando mucha justicia; porque el poder está en ellos, por lo que vienen a ser sus propios agentes.  Y si los hombres hacen lo bueno, de ninguna manera perderán su recompensa» (D. y C. 58:27-28).

Este pasaje se refiere tanto a los miembros de la Iglesia como a los que no son miembros; todos, hombres y mujeres tenemos el poder de hacer el bien, y es de suma importancia que tengamos el deseo y la determinación de vivir rectamente.  Jamás deberíamos ocuparnos en ningún servicio que no fuera por una causa justa.  Si nos dedicamos a hacer algo malo o contrario a lo que es justo, dejamos de cumplir con las obligaciones que tomamos sobre nosotros en las aguas del bautismo.  Muchas personas del mundo, sin ser miembros de nuestra Iglesia, se dedican a causas buenas y procuran efectuar mucha justicia.  Aquellos que se esfuerzan por mejorar a la humanidad, que enseñan la fe en Dios y a llevar una vida recta, están dedicados a una causa justa y no perderán su recompensa.

Si deseamos recibir las bendiciones que el Señor se complacería en otorgarnos, debemos tener fe en el Señor Jesucristo, debemos tener el conocimiento del verdadero Dios viviente, debemos arrepentirnos de nuestros pecados, y superar cualquier falta de comprensión; debemos humillarnos ante Dios, hacer convenios con El, Y cumplirlos.

El hermano George Albert Smith, uno de nuestros presidentes y un hombre sincero, solía decir: «No les pedirnos a nuestros amigos que no son miembros que renuncien a las verdades que encuentren en su iglesia o en su vida, sino que nos complacería que a lo bueno que ya tienen, agregaran las verdades eternas del evangelio.  Si lo hacen, lograrán un gozo y una felicidad que excederán todo lo que hayan conocido antes. Seguir leyendo

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Un momento especial en la historia de la Iglesia

C. G. Octubre 1977logo pdf
Un momento especial en la historia de la Iglesia
por el élder W. Grant Bangerter
del Primer Quórum de los Setenta

William G. BangerterMe viene a la memoria un momento especial en la historia de la Iglesia, que afecta en gran manera nuestro testimonio así como el crecimiento de la Iglesia, y que espero haya sido fielmente anotado por los historiadores.  Me refiero a lo que ocurrió el 4 de abril de 1974.

Este hecho tuvo su verdadero principio el 26 de diciembre de 1973, el día en que el presidente Harold B. Lee murió repentinamente, lo cual fue algo realmente inesperado.  Debemos recordar que durante veinticinco años los miembros de la Iglesia habían esperado el día en que Harold B. Lee llegara a ser presidente; todo hacía suponer que esto sucedería, considerando su vigor y la posición que ocupaba en el quórum sucediendo en antigüedad a Joseph Fielding Smith y David O. McKay, quienes eran de edad avanzada. Además, Harold B. Lee había logrado gran prominencia; su dirección en los programas de Bienestar y de Sacerdocio, su naturaleza enérgica y su sano juicio, le habían hecho uno de los apóstoles más escuchados y cuya influencia y consejo eran más respetados; su gran poder espiritual era evidente y lo daba a conocer como uno de los grandes hombres de nuestro tiempo; también poseía una rara habilidad para trabar amistad con la gente.  Se esperaba que cuando llegara a ser presidente, lo sería por veinte años o más.  Pero repentinamente se nos fue, llamado a otro lugar después de sólo un año y medio.  Desde la muerte del profeta José Smith, era la primera vez que un Presidente moría, aparentemente, antes de tiempo.

Con gran pesar y preocupación surgieron las preguntas en la mente de la gente, así como surgieron cuando José Smith fue asesinado en Illinois: «¿Qué haremos ahora?» «¿Cómo podemos seguir sin el Profeta?» «Nuestro líder ha desaparecido, ¿podrá la Iglesia sobrevivir a esta emergencia?» Por supuesto, sabíamos que la Iglesia sobreviviría, pero no sería lo mismo. Nunca habíamos imaginado que Spencer W. Kimball llegaría a ser Presidente, y de él no esperábamos el mismo poder de líder que había sido evidente en la vida de Harold B. Lee.  Sabíamos, naturalmente, que se las arreglaría hasta que surgiera el siguiente gran líder, pero pensábamos que no sería fácil para él y las cosas no serían lo mismo. «Oh Señor», orábamos, «por favor, bendice al presidente Kimball.  El necesita toda la ayuda que le puedas brindar».  Tal parecía ser la actitud en el corazón de los Santos de los Últimos Días durante esos días de duelo.

Volvamos ahora al 4 de abril de 1974.  Esa mañana estaban reunidos en las oficinas de la Iglesia todos los integrantes de las Autoridades Generales, así como también representantes regionales Y otros líderes de todas partes, se nos iba a instruir otra vez, como se había estado haciendo durante los siete años anteriores.  En ocasiones pasadas, Harold B. Lee nos había, dado instrucciones haciendo resonar su voz de líder; pero él ya no estaba allí, y todos sentíamos profundamente su ausencia.  Otra vez surgieron las preguntas: «¿Cómo podemos seguir sin nuestro gran líder?» «¿Cómo puede el presidente Kimball llenar el vacío?» Y otra vez las oraciones se elevaron: «Por favor, bendice al presidente Kimball».  El momento llegó cuando el presidente Kimball se levantó para dirigirse a los presentes, diciendo que tampoco él había esperado ocupar esa posición y que también él echaba de menos al presidente Lee; a continuación, pasó revista a las instrucciones que el presidente Lee había dado en los últimos años; nuestras oraciones por él se elevaron otra vez. Seguir leyendo

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