Lo que el Señor espera de nosotros

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Lo que el Señor espera de nosotros
por el presidente Spencer W. Kimball

Spencer W. KimballMis amados hermanos y hermanas, este es un día feliz para hablaros con respecto a la obra del Señor, su progreso y desarrollo.

En los primeros meses de este año, hicimos un largo y glorioso viaje, visitamos recorriendo aproximadamente 36.000 kilómetros, y hablamos a nuestro amado pueblo de América. En nuestras muchas reuniones visitamos y dejamos nuestro testimonio aproximadamente a 150.000 miembros durante las conferencias de área. Les encontramos progresando, desarrollándose y felices, y estamos seguros de que nuestro Padre Celestial está complacido de ver lo que nosotros vimos en esa gente, en sus actividades, su actitud, su fe y su testimonio.

Al comienzo del año, cuando las condiciones de sequía parecían inminentes en el Oeste de los Estados Unidos, las temperaturas eran extremas en el Este y las condiciones climáticas inciertas en todo el mundo, pedimos a los miembros de la Iglesia que se unieran en ayuno y oración para rogar al Señor que cesaran las dificultades donde estas condiciones tenían lugar. Tal vez fuéramos indignos de recibir tan grande bendición; no deseábamos pedir desmedidamente al Señor, sino sólo llamarle la atención a nuestros problemas y dedicar nuestras energías a poner nuestra vida espiritual en orden. Un profeta dijo:

«Si el cielo se cerrare y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te rogaren en este lugar y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los afligieres, tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enseñándoles el buen camino en que anden; y darás lluvia sobre tu tierra, la cual diste a tu pueblo por heredad.» (1 Reyes 8:35-36.)

Muchas veces el Señor usa el tiempo como modo de disciplinar a su pueblo por la violación de sus leyes. El dijo a los hijos de Israel:

«Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. Seguir leyendo

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Las características de la iglesia verdadera

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Las características de la iglesia verdadera
élder Delbert L. Stapley
del Consejo de los Doce

Delbert L. Stapley.A menudo se escucha de labios de individuos bien intencionados y sinceros la siguiente declaración: «Ve a tu iglesia y yo iré a la mía; pero caminemos juntos». Yo me pregunto: ¿pueden acaso caminar juntas dos personas que no estén de acuerdo en los principios básicos de la doctrina de Cristo? ¿Enseñan todas las iglesias cristianas el evangelio verdadero y sus principios, contando con la autoridad para administrar las ordenanzas de salvación que lleven a sus miembros a la exaltación en el reino celestial de Dios? Jesús enseñó:

«Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;  porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.» (Mateo 7:13-14.)

¿Sugiere acaso esta declaración del Señor que hay muchos caminos para llegar a los cielos? Muchas personas aceptan la filosofía de los hombres de que «todos los caminos llevan a Dios», mas ésta no está de acuerdo con las enseñanzas de nuestro Señor.

No hay lógica en la teoría de que las enseñanzas inconsistentes y las doctrinas discrepantes puedan arrojar los mismos buenos resultados. Si la verdad viene sólo de Dios, ¿cómo se puede enseñar en formas tan diferentes?

Sabemos que toda verdad emana de Dios y que por lo tanto es incambiable, constante y homogénea. Como consecuencia de ello, no todas las denominaciones cristianas con sus enseñanzas tan dispares pueden proveer una verdad absoluta. Es mi intención recalcar con testimonio y la persuasión que emana de las Escrituras, las razones por las que sólo puede haber un Señor, una fe aceptable, un bautismo y una Iglesia verdadera. Si cualquiera de los que me escucha queda convencido de que está equivocado en su creencia religiosa actual, debe tener el valor de investigar y la fe para cambiar y seguir el verdadero camino que Cristo ha señalado, y que nos lleva a la felicidad eterna. Seguir leyendo

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Las bienaventuranzas y nuestra perfección

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Las bienaventuranzas y nuestra perfección
élder Royden G. Derrick
del Primer Quórum de los Setenta

Royden G. DerrickEn un claro y hermoso día en la primavera de 1820, un muchacho de catorce años se arrodilló en un bosque y volcó sus  pensamientos y sentimientos a Dios.  Lo que siguió, hizo que su experiencia fuera el acontecimiento más importante en casi 1800 años: Dios el Padre y su Hijo Jesucristo se le aparecieron en persona.  En consecuencia, por medio de este joven cuyo nombre era José Smith, Dios restauró su Iglesia y la plenitud de su evangelio.

Esta restauración hizo que aquella experiencia fuera tan importante.  En el nombre de Jesucristo doy testimonio de que esto es verdad.  Sé que él habló con Dios y que hubo una restauración de la autoridad porque el Espíritu Santo me lo testificó; y digo esto sin la menor duda, porque tengo la seguridad de que sucedió.  Es importante que los miembros de la Iglesia sepan que las Autoridades Generales tienen este conocimiento, porque el Salvador, refiriéndose a la revelación individual dijo a Pedro: «Y sobre esta roca (quiere decir la roca de la revelación individual) edificaré mi Iglesia» (Mat. 16:18).

Servir al Señor no es un asunto individual; es una cuestión familiar.  Cada esposa debe apoyar a su esposo en las responsabilidades que éste tiene en la Iglesia; cada esposo debe apoyar a su esposa en las que ella tiene; los hijos a sus padres, los padres a sus hijos; cada hermano a su hermana y a la vez cada hermana a su hermano.

Esto edifica la familia eterna.

Estoy agradecido a mi querida esposa que ha sido una buena compañera, una excelente madre y una extraordinaria compañera de misión.  Estoy agradecido a sus padres quienes criaron una buena familia; a nuestros hijos, que a través de los años estuvieron con nosotros sirviendo al Señor.  A nuestras familias, que siempre dieron su apoyo; y a mis buenos padres y a mi hermano, quienes desde su lugar celestial estoy seguro saben de mi llamamiento como un testigo especial del Salvador. Seguir leyendo

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La validez del evangelio

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La validez del evangelio
élder G. Homer Durham
del Primer Quórum de los Setenta

G. Homer DurhamMis queridos hermanos del sacerdocio, quiero que sepáis que acepto con profunda humildad el llamamiento para servir como miembro del Primer Quórum de los Setenta. Dedico al Señor, a estos hermanos de las Autoridades Generales, y a vosotros, mi vida, mi trabajo y cualquier talento que posea; y también mi amada esposa se une conmigo en este convenio. Nos sentimos agradecidos por el amor y el apoyo que recibimos de vosotros, así como de nuestra familia y seres queridos.

Os testifico que no existe mayor privilegio, mayor gozo ni mayor oportunidad que el servir a nuestro prójimo en el nombre de nuestro Señor y Salvador. Os testifico, mis hermanos del sacerdocio, que los oficios con que somos bendecidos son de valor eterno, que sus propósitos son más elevados que aquellos de nosotros que los desempeñamos, que a cada momento nos enfrentamos al cometido de asemejarnos al modelo del Maestro en dulzura, inteligencia y servicio.

Me deleito en las palabras del rey Benjamín, que encontramos en Mosíah: «Y he aquí, os digo estas cosas para que aprendáis sabiduría; para que sepáis que cuando os halláis en el servicio de vuestros semejantes, sólo estáis en el servicio de vuestros Dios.» (Mosíah 2: 17.)

El mundo necesita recordar esto y saber que deriva del «amor de Dios» el cual Nefi declaró «se derrama en el corazón de los hijos de los hombres» (1 Nefi 11:22), y es necesario que todos nos demos cuenta de su presencia en nuestro interior; eso, hermanos, es parte de nuestra gran misión: Seguir leyendo

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La Santa Cena del Señor

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La Santa Cena del Señor
élder Howard W. Hunter
del Consejo de los Doce

Howard W. Hunter 1No hace mucho tiempo, asistí a una conferencia de estaca, no muy alejada de donde vivo y, apurándome, pude llegar a casa temprano para asistir a la reunión sacramental de mi barrio. En todas partes del mundo, miles de familias asisten a reuniones sacramentales en el día de reposo, día del Señor, la mayoría de ellas, dirigidas por los poseedores del sacerdocio en el hogar, cuya responsabilidad es la de guiar a la familia en el cumplimiento de los mandamientos de Dios. El Señor dijo:

«Y para que te conserves más limpio de las manchas del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo.» (D. y C. 59:9.)

Era interesante observar a las personas que llegaban a la capilla, algunas caminando, otras en auto, dirigiéndose al lugar de estacionamiento. Llegaban de todas direcciones, hombres, mujeres, jóvenes y niños. Muchos de ellos eran familias enteras.

Una familia usualmente consiste en el padre, la madre, y los hijos, aunque no siempre es así. A veces faltan la madre o el padre, o no hay hijos; otras, se trata de personas que viven solas. Nuestra familia, por ejemplo, hace algunos años era más grande; ahora sólo somos dos.

Esa tarde, cuando entramos en la capilla, el obispo nos dio una calurosa bienvenida con su manera de ser tan especial, estrechándonos la mano. Luego nuestro maestro orientador nos saludó desde lejos inclinando la cabeza y le respondimos de la misma forma. Vimos a un hermano que había sido nuestro maestro orientador, sentado allí con su esposa e hijas. También pudimos ver a las maestras visitantes de la Sociedad de Socorro, quienes traen a nuestro hogar un rayo de luz espiritual que siempre alegra a mi esposa. Una pareja nos hizo lugar, para que pudiéramos sentarnos a su lado, y al hacerlo alguien desde el banco de atrás me tocó el hombro susurrándome al oído unas palabras de saludo. Seguir leyendo

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La palabra del Señor

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La palabra del Señor
presidente Spencer W. Kimball

Spencer W. KimballTodos hemos sentido la gran influencia del Espíritu del Señor que se ha derramado entre nosotros, al reunirnos aquí en su nombre para adorarlo y para recibir instrucciones por medio del poder de ese Espíritu.  Esto mismo ha sucedido siempre en las reuniones de los santos, incluso desde la época del Libro de Mormón, como lo testifican las palabras de Moroni:

«Y los de la iglesia dirigían sus reuniones de acuerdo con las manifestaciones del Espíritu, y por el poder del ,Espíritu Santo; porque conforme a lo que el Espíritu Santo les indicaba, ya fuese a predicar, exhortar, orar, suplicar o cantar, así se hacía.» (Mor. 6:9.)

Se nos ha aconsejado que practiquemos la rectitud, que seamos fieles, guardemos los mandamientos de Dios, y amemos al Señor y a nuestros semejantes.  Se nos ha advertido para que no caigamos en las artimañas de Satanás y se nos ha exhortado a resistir el mal siendo humildes, orando, y manteniéndonos sumisos a la influencia del Espíritu. Tenemos esta gran promesa que el Señor nos ha dado en nuestros días:

«… de cierto te digo, que así como vive el Señor, quien es tu Dios y tu Redentor, tan ciertamente recibirás el conocimiento de cuantas cosas pidieres en fe, con un corazón honesto, creyendo que recibirás…

Sí, he aquí, te lo manifestaré en tu mente y corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón.

Ahora, he aquí, éste es el espíritu de revelación…» (D. y C. 8:1-3.)

De entre todas las bendiciones, aquella por la cual debemos estar más agradecidos es el hecho de que los cielos están abiertos y que la Iglesia restaurada de Jesucristo está fundada sobre la roca de la revelación, siendo ésta la médula misma del evangelio de nuestro Señor y Salvador. Seguir leyendo

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La oración

Conferencia General Octubre 1977
La oración
Ezra Taft Benson
Presidente del Consejo de los Doce

Mis amados hermanos y hermanas, porque todos somos hermanos, hijos del mismo Padre en el espíritu, con humildad y gratitud me hallo ante vosotros.

Que el Señor os sostenga y magnifique siempre en vuestro ministerio abnegado.

Ruego hoy que el Espíritu del Señor esté con vosotros mientras hablo acerca del poder de la oración personal, y de cómo podemos mejorar nuestras comunicaciones con nuestro Padre Celestial.

En todo el curso de mi vida, el consejo de depender de la oración es el que he estimado más que cualquier otro que haya recibido. Se ha convertido en parte íntegra de mi ser, un ancla, una fuente constante de fuerza y la base de mi conocimiento de las cosas divinas.

Amonestaciones de las Escrituras en cuanto a la oración

«Recuerda que hagas lo que hagas, o estés donde estés, nunca estás solo», era el consejo de mi padre. «Nuestro Padre Celestial siempre está cerca. Puedes extender la mano y recibir su ayuda mediante la oración.» He descubierto que este consejo es verdadero.

Abundan en las Santas Escrituras amonestaciones convincentes en cuanto a la importancia de la oración, ejemplos impresionantes del poder de la misma, y consejos sobre la manera de orar eficazmente. Durante su ministerio terrenal Jesús habló «…sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar» (Lucas 18:1). «Velad y orad para que no entréis en tentación» (Mateo 26:41). En esta dispensación El dijo: ` . . . orad a todo tiempo, no sea que el inicuo tenga poder en vosotros y os quite de vuestra posición» (D. y C. 93:49). Seguir leyendo

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La luz de Cristo

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La luz de Cristo
presidente Marion G. Romney
de la Primera Presidencia

Marion G. RomneyMis hermanos, ruego que mientras os hablo podamos gozar del Espíritu de Cristo; de lo contrario, no podremos gozar de mi tema, que es «La luz de Cristo». En esta luz hay tres fases que deseo mencionar:

Primero, la luz que ilumina a todas las personas que vienen al mundo (D. y C. 93:2).

Segundo, el don del Espíritu Santo. Tercero, «la palabra profética más firme» (D. y C. 131:5).

Hablaré primero sobre la luz que ilumina a todos los que vienen al mundo. En la sección 88 de Doctrinas y Convenios, el Señor dice: ` …la luz de Cristo …procede de la presencia de Dios para llenar la inmensidad del espacio» (D. y C. 88:7, 12).

En otra revelación leemos que esta luz, que es «el Espíritu de Jesucristo… da luz a cada ser que viene al mundo; y el Espíritu ilumina a todo hombre por el mundo, si escucha la voz del Espíritu» (D. y C. 84:45-46).

Este Espíritu es, sin duda, la fuente de nuestra conciencia, a la que el diccionario define como «conocimiento interior del bien que debemos hacer v del mal que debemos evitar».

Mormón hacía referencia a este Espíritu cuando escribió a su hijo Moroni:

…todo aquello que invita e incita a hacer lo bueno, y amar a Dios y servirlo, es inspirado de El.

Tened cuidado, pues, amados hermanos míos, de no juzgar que lo que es malo viene de Dios, o que lo que es bueno y de Dios viene del diablo.

Porque he aquí, mis hermanos, os es concedido juzgar, a fin de que podáis discernir el bien del mal; y tan palpable es la manera de juzgar, a fin de que podáis discernir con perfecto conocimiento, como la luz del día lo es de la obscuridad de la noche.

Pues he aquí, a todo hombre se da el Espíritu de Cristo para que pueda distinguir el bien del mal…» (Moroni 7: 1316.) Seguir leyendo

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La función del consejo de obispos

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La función del consejo de obispos
élder L. Tom Perry
del Consejo de los Doce

L. Tom PerryHermanos, se me pidió que hoy hablara de la función del consejo de obispos de estaca y de su director, con respecto a los Servicios de Bienestar.

Este consejo existe para cumplir con un propósito vital, pero no estoy seguro de que todos conozcamos su significado y poder para ayudar a desarrollar y facilitar la obra del reino.

Para que podamos comprender mejor las funciones y responsabilidades del consejo de obispos de estaca, quisiera hacer un breve repaso de las reuniones de estaca en las que se trata en forma regular asuntos relacionados con el Bienestar.  Lo primero y tal vez lo más importante, es la reunión del Comité de los Servicios de Bienestar de Estaca.  Generalmente se lleva a cabo inmediatamente después de la reunión del Comité Ejecutivo de estaca, enfocando en forma principal la planificación, entrenamiento o capacitación de los líderes del sumo consejo y la Sociedad de Socorro, quienes a su vez capacitarán a los líderes a nivel de barrio y se encargarán de la coordinación general del programa.

En segundo lugar, se lleva a cabo la sesión en entrenamiento mensual de obispado, donde se enseñan elementos específicos de todos los programas relacionados con el obispado; periódicamente se tratan los principios, responsabilidades y actividades de los Servicios de Bienestar.

En tercer lugar se efectúa la reunión del consejo de obispos de la estaca, que encara principalmente los asuntos de operación.  Sobre todas las cosas, ésta es una reunión administrativa en la que se informa acerca de la aplicación de los Servicios de Bienestar, se hacen análisis y se toman decisiones que aseguren la aplicación de los principios de bienestar y beneficien a los miembros de la Iglesia del modo en que el Señor lo desea.

Observemos cuidadosamente este consejo.  Como sabéis, el consejo sirve a los propósitos de todos los obispos en la estaca.  La presidencia de estaca nombra director a uno de los obispos y generalmente él es quien prepara la agenda y dirige las reuniones del consejo bajo la dirección de la presidencia de estaca, dirección establecida durante las entrevistas personales del sacerdocio. El director del consejo también representa a los obispos de barrio en las reuniones del Comité de los Servicios de Bienestar. Aun cuando no se especifica la frecuencia en la que debe reunirse este consejo, deberá hacerlo por lo menos en forma trimestral, y si fuera necesario, aun mensualmente. Seguir leyendo

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José el vidente

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José el Vidente
élder Gordon B. Hinckley
del Consejo de los Doce

gordon-b-hinckley-mormonNos ha complacido leer en publicaciones recientes y ver en la televisión las buenas cosas que algunos han dicho de nuestra Iglesia.  Por ejemplo, el mes pasado, una revista de mucha circulación habló sobre la manera de vivir de los mormones, el sistema que se opone al tabaco, alcohol, té y café, y que enseña el desarrollo de la aptitud física.  También una red de televisión difundió profusamente un reportaje sobre nuestro programa genealógico.

Además ha habido otras informaciones positivas sobre la organización de la Iglesia, nuestro Plan de Bienestar y el programa familiar de la noche de hogar.  Pero en ninguno de esos programas o artículos se ve ni se oye ninguna referencia al origen o la razón de este sistema de vida.  Por otra parte, algunas recientes publicaciones declaran que no hay nada de divino en el establecimiento de la Iglesia, sino que su organización ha sido una simple reacción a las condiciones sociales de los tiempos.

Una vez un conocido mío me dijo: «Yo admiro mucho su Iglesia.  Y creo que podría aceptar todo lo que enseña… excepto a José Smith».  A eso yo le respondí: “Lo que usted dice es una contradicción: si acepta la revelación, tiene que aceptar el revelador».

Para mí es un misterio constante cómo algunas personas hablan con admiración de la Iglesia, y al mismo tiempo desdeñan al hombre, al siervo del Señor, por medio de quien se originó todo lo que la Iglesia es, todo lo que enseña, y todos los principios que defiende. Hay quienes toman la fruta del árbol al mismo tiempo que cortan la raíz que le ha dado vida. Seguir leyendo

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Hermandad

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Hermandad
presidente N. Eldon Tanner
de la Primera Presidencia

N. Eldon TannerEn estos últimos años, me he asociado con una organización conocida como Organización Nacional de Cristianos y Judíos. Se trata de una organización que tiene concilios en las ciudades de todo el país, a cargo de oficiales y comités locales. En Salt Lake City, un católico, un protestante, un judío y un mormón, trabajan unidos como directores con el propósito de fomentar la coparticipación y la hermandad. He pensado cuán admirable sería poder extender esta clase de hermandad a todas las religiones y pueblos del mundo. El presidente de nuestra asociación, Dr. David Hyatt, ha declarado:

«La hermandad el respeto a la dignidad y el valor de otro ser humano debe llegar a ser una parte de nuestras actividades conscientes, y no sólo una expresión retórica, filosófica, o una idea pasiva.

¡La hermandad es la democracia en acción! Es dar a otros los derechos y el respeto que queremos para nosotros mismos. ¡Así es de sencilla y de profunda!» (Tomado del folleto NCCJ, dic. de 1974, pág. 3.)

Al observar a los miembros de esta organización y considerar sus fines e ideales, me ha impresionado lo que he visto que pueden llevar a cabo personas que colaboran mutuamente en armonía y unidad para realizar sus propósitos. He pensado en otros grupos que obran a favor de la hermandad, o para fomentar otras causas o proyectos, y mis pensamientos siempre se vuelven a la organización del Sacerdocio de Dios, que es la asociación más grande y más importante en todo el mundo. ¡Cuán afortunados somos de ser miembros de ella!

Pero, y parecería que siempre estoy repitiendo lo mismo, junto con este privilegio viene una gran responsabilidad y una gran oportunidad. No basta con que seamos miembros y nos sintamos satisfechos a causa de los números que tenemos en nuestros quórumes respectivos. Queremos extender nuestros brazos e incorporar al mundo entero en nuestra hermandad, que es la única organización que tiene por objeto llevar al género humano el don mayor que puede recibir, a saber, la vida eterna. Seguir leyendo

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Gratitud

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Gratitud
élder Richard G. Scott
del Primer Quórum de los Setenta

Elder Richard G. ScottEs comprensible que al reconocer el incomparable privilegio de tener que dar testimonio de Jesucristo y edificar su reino por el resto de mi vida, me invada un profundo sentimiento de imperfección personal. Amo y respeto profundamente a estos hermanos con quienes compartiré el resto de mi vida. También respeto lo sagrado de sus llamamientos.  Me siento como el brote de una bellota en medio de un bosque de robles nobles, fuertes y gigantescos. Las fuentes de gratitud y amor rebosan dentro de mí.

Gratitud por mis excepcionales y amados padres que dieron a sus cinco hijos la herencia inapreciable del buen ejemplo y por la fortaleza y el testimonio de mis cuatro hermanos.

Gratitud por mi amada compañera y esposa y nuestros hermosos hijos. Ella ha sido siempre un modelo de testimonio puro, amor y devoción, y mi torre de fortaleza.

Gratitud por los maravillosos jóvenes que conozco, especialmente aquellos que he encontrado en el servicio misional. Entre éstos he hallado algunos de mis amigos personales más queridos.

Y gratitud por estos hermanos y por nuestro amado Profeta, quien es el portavoz de Dios para todos sus hijos sobre la tierra. Amo profundamente al presidente Kimball.

A pesar de mis sentimientos de imperfección personal, estoy en paz, porque el Señor ha dicho:

«Y si los hombres vienen a mí, les mostraré su debilidad.  Doy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles les sean fuertes.» (Eter 12:27.) Seguir leyendo

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El sistema de almacenamiento del Señor

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El sistema de almacenamiento del Señor
élder Ezra Taft Benson
Presidente del Consejo de los Doce

Ezra Taft BensonMis hermanos, con humildad y agradecimiento respondo a la solicitud de la Primera Presidencia, de participar en esta importante sesión de bienestar de la conferencia.  Deseo hablar sobre la forma de atender a las necesidades de los miembros, mediante el sistema de almacenamiento del Señor.

Durante cuarenta años, los miembros de la Iglesia han recibido el consejo de sus líderes de prepararse para los tiempos de escasez y calamidades.  Muchos han seguido dicho consejo, pero hay quienes no le han prestado oído.

El paso del tiempo y las circunstancias nos han hecho repetir lo que el Señor dijo a José Smith en marzo de 1832:

«Pues de cierto os digo, que ha llegado la hora, y está a la mano; …necesario es que se organice mi pueblo para regularizar y establecer los asuntos del almacén en bien de los pobres de entre mi pueblo… a fin de que en mi providencia, no obstante las tribulaciones que os sobrevendrán, la Iglesia se sostenga independiente de todas las otras criaturas bajo el mundo celestial.» (D. y C. 78:3, 14.)

¿Cuál es el sistema de almacenamiento de la Iglesia?

Este sistema es una organización que incluye depósitos, medios de transporte, y personal de funcionamiento y administrativo, y se ha instituido para recibir, almacenar, transportar, intercambiar y distribuir artículos de primera necesidad a aquellos que están necesitados.

La unidad fundamental del sistema de almacenamiento de la Iglesia es el almacén local del obispo.  Los mencionados almacenes son propiedad de la Iglesia y de ellos los obispos locales obtienen alimentos, ropa y otros artículos para ayudar a los pobres y los necesitados, que no puedan proveerse de esto por sí mismos. las industrias Deseret se emplean como almacenes para proveer de artículos no alimenticios. Cada obispo de la Iglesia debiera tener acceso a un almacén local surtido con los artículos de primera necesidad y elaborados para satisfacer las necesidades de su gente.

¿Por qué tiene la Iglesia un sistema de almacenamiento? Seguir leyendo

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El propósito de los servicios De bienestar de la iglesia

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El propósito de los servicios De bienestar de la iglesia
presidente Marion G. Romney
de la Primera Presidencia

Marion G. RomneyMis queridos hermanos y hermanas, he quedado muy impresionado con los discursos que hemos oído esta mañana y espero que lo que yo diga armonice con los mismos.  Confío en que todo obispo y presidente de rama que los haya escuchado, posea un entendimiento claro de los muchos recursos disponibles para ayudarles a administrar la «ley real» a la manera del Señor.  Os insto, hermanos, a que utilicéis constantemente todos estos recursos, y espero que-todos entendamos que todo lo que consagramos al Señor, ya sea en tiempo, trabajo o dinero, ayuda a aliviar al que sufre y santifica tanto al que da como al que recibe.  Me ha complacido sobremanera la explicación de la forma en que funciona el almacén del Señor y cómo los proyectos de producción sirven para abastecerlo.

Dado que nos hemos concentrado en el hecho de que debemos ministrar a la manera del Señor, quisiera referirme específicamente al porqué de nuestra participación en este gran esfuerzo.  Desde mis comienzos en los Servicios de Bienestar de la Iglesia, he tenido la firme convicción de que todo lo que estaos haciendo es en preparación para el restablecimiento de la ley de consagración y mayordomía que se requiere bajo la Orden Unida.  Si pudiéramos recordar siempre que éste es el ideal por el que trabajamos, jamás nos desorientaríamos en esta gran obra.  Lo que tenemos ante nosotros no es nuevo, es tan antiguo como el evangelio mismo.  El Señor estableció la Orden Unida en todo lugar donde encontró un pueblo que aceptara y viviera sus mandamientos.  La estableció entre el pueblo de Enoc, del que se describe:

«Y el Señor bendijo la tierra, y fueron bendecidos sobre las montañas, y en los lugares altos, y florecieron.

Y el Señor llamó a su pueblo SION, porque eran uno de corazón y voluntad, y vivían en justicia; y no había pobres entre ellos.» (Moisés 7:17-18.)

Si nos ceñimos a nuestros convenios, también nosotros continuaremos recibiendo bendiciones, y Sión florecerá y viviremos en perfecta justicia.  A esto se refería el Señor en la revelación que dio al Profeta y que, según éste declaró, «contiene la ley de la Iglesia» (D. y C. encabezamiento de la Sección 42):

«Y, he aquí, te acordarás de los pobres, y… consagrarás lo que puedas darles de tus bienes, para su sostén. Seguir leyendo

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El poder de la sencillez

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El poder de la sencillez
élder Marvin J. Ashton
del Consejo de Los Doce

Marvin J. Ashton1Recientemente, en un grupo de estudio se me hizo la siguiente pregunta: «¿Qué escritura o porción de la historia de la Iglesia lo eleva más espiritualmente?» Aunque no recuerdo que se me hubiera hecho jamás esa pregunta, respondí sin vacilar: «Creo que la declaración más importante que se ha hecho en la historia de la Iglesia es: ,¡Este es mi Hijo Amado: Escúchalo!’ «

Continuamos, hablando de la importancia de esta conversación celestial y de la sencillez del escenario en que tuvo lugar, de la presentación y de la invitación.  Allí, en un simple bosque, dos personajes celestiales aparecieron a un muchacho de catorce años, en respuesta a su ferviente súplica e inalterable fe.  Allí, en aquel escenario de sencilla belleza, un muchacho desconocido fue llamado por Dios, presentado al Salvador Jesucristo, e invitado a escuchar unas palabras de comprensible sencillez, a fin de que comenzara a aprender los principios más importantes que se pudieran enseñar en este mundo.

La realidad de esta visión da un nuevo significado a las declaraciones de Nefi con respecto a la sencillez: *

«…porque, he aquí, mi alma se deleita en la claridad hacia mi pueblo, para que aprenda.» (2 Ne. 25:4.)

«Porque mi alma se deleita en la claridad; porque así es como el Señor Dios obra entre los hijos de los hombres.» (2 Ne. 31:3.)

«Me glorío en la claridad; me glorío en la verdad; me glorío en mi Jesús, porque ha redimido mi alma del infierno.» (2 Ne. 33:6.)

Por medio de este gran Profeta y de otros como él, llegamos a comprender que podemos aprender más fácilmente si se nos enseña y explica con claridad y sencillez. Brigham Young una vez dijo que si se le concediera una sola oportunidad de bendecir con algo a los santos, él les daría «ojos para que pudieran ver las cosas tal como son» (Journal of Discourses, 3:221). Seguir leyendo

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