¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

Conferencia General Abril 1975

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor,
y no hacéis lo que yo digo?

Spencer W. Kimball

Por el Presidente Spencer W. Kimball


El último domingo de marzo celebramos la Pascua de Resurrección.  Deseo que haya sido feliz para todos vosotros.  En las Escrituras leemos:

«Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.

«Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.

«Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.

«Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos.

«Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.

«No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.  Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.

«E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis.  He aquí os lo he dicho» (Mateo 28:17).

«El gozne de la historia está en la puerta de un establo de Belén (Ralph Sockman).

El nombre Jesucristo, y lo que el mismo representa, ha quedado profundamente grabado en la historia del mundo para no ser desarraigado jamás.  Cristo nació el seis de abril, siendo uno de los hijos de Dios y su Unigénito en la carne, y su nacimiento es un acontecimiento de suprema importancia. Seguir leyendo

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Pensamientos para la Pascua

Pensamientos para la Pascua

Por el presidente Marion G. Romney
Segundo Consejero en la Primera Presidencia
Conferencia General Abril 1975

Mis queridos hermanos, os pido que imploréis al Señor mientras os hablo en los próximos minutos, porque lo que tengo que deciros es importante para toda alma viviente sobre la faz de la tierra.

Se ha hablado mucho sobre la resurrección en estos días que preceden a la Pascua, y aunque es imposible comprender plenamente su significado, la realidad de este hecho no debe alejarse nunca de nuestros pensamientos.

Pablo lo tomó como tema central del evangelio de Jesucristo, cuando escribió a los corintios:

«Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados» (1 Cor. 15:19-22).

Comencemos el análisis de esta gran declaración, con la frase «por cuanto la muerte entró por un hombre».  «Por un hombre. . .» ¿Qué es el hombre?  Esta pregunta se ha repetido en todas las épocas. Job clamó en su tormento: «¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y para que pongas sobre él Tu corazón, Y lo visites todas las mañanas, y todos los momentos lo pruebes?» (Job 7:17-18).

«¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y para que se justifique el nacido de mujer?» (Job 15:14).

Y el salmista hace eco a estas preguntas:

«Digo, ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

«Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y (le honra» (Sal. 8:4-5). Seguir leyendo

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Obediencia, consagración y sacrificio

C. G. Abril 1975logo pdf
Obediencia, consagración y sacrificio
Por el élder Bruce R. McConkie
Del Consejo de los Doce

élder Bruce R. McConkieHe solicitado y ahora busco la guía del Espíritu Santo para poder hablar llana y persuasivamente acerca de dos de las doctrinas que coronan el evangelio.

Nosotros somos el pueblo del Señor, sus santos, aquellos a quienes él ha dado mucho y de quienes él espera también mucho. (D. y C. 82:3.) Conocemos los términos y condiciones del plan de salvación; cómo murió Cristo por nuestros pecados y qué debemos hacer para obtener las bendiciones completas de su sacrifico expiatorio.

Hemos hecho convenio en las aguas del bautismo de amarle y servirle, de guardar sus mandamientos y poner, en primer lugar en nuestras vidas, las cosas de su reino.  A cambio, él nos ha prometido vida eterna en el reino de su Padre; por ello nos encontramos en una posición de recibir y obedecer algunas de las más altas leyes que nos preparan para obtener esa vida eterna que tan vehemente buscamos.

De acuerdo con ello, os hablaré de algunos de los principios de sacrificio y consagración a los cuales los verdaderos santos deben sujetarse si verdaderamente desean ir a donde Dios y Cristo están, y obtener una herencia con los fieles santos de edades pasadas.

Está escrito: «Porque el que no puede sujetarse a la ley de un reino celestial, no puede sufrir una gloria celestial» (D. y C. 88:22).  La ley de sacrificio es una ley celestial y así también es la ley de consagración.  Por lo tanto, para obtener esa recompensa celestial que tan devotamente deseamos, debemos ser capaces de vivir estas dos leyes.

El sacrificio y la consagración están inseparablemente entrelazados.  La ley de consagración nos guía para que consagremos nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestro dinero y propiedades, a la causa de la Iglesia; todo ello debe estar disponible hasta donde sea necesario para aumentar los intereses del Señor en la tierra. Seguir leyendo

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Necesitamos hombres valientes

C. G. Abril 1975logo pdf
Necesitamos hombres valientes
Por el presidente Marion G. Romney
Segundo Consejero en la Primera Presidencia

Marion G. RomneyHermanos del sacerdocio, en esta ocasión quisiera hablaros de la valentía.  Se dice que hay dos tipos de valentía: la física y la moral.

Como quiera que sea, fundándome en mi experiencia, opino que quien posee valentía moral, quien es sincero consigo mismo, posee también valor físico.  El admirable Shakespeare en su drama Hamlet, hace que uno de sus personajes, Polonio, instruya a su hijo sobre diversos aspectos de conducta, concluyendo los consejos de la siguiente manera:

Y, sobre todo, esto: sé sincero con mismo, y de ello se seguirá, como la noche al día que no puedes ser falso con nadie.

—Hamlet, Acto 1, escena III, pág. 1341.

Todos tenemos una conciencia,, que constituye la médula del valor moral.  El individuo en verdad valiente obedecerá siempre a su conciencia.  Saber qué es lo correcto y no hacerlo, es cobardía.

En la literatura de nuestra Iglesia encontramos muchos ejemplos de supremo valor.  Por ejemplo, consideremos por un momento al profeta José Smith: cuando le habló de su Primera Visión al ministro protestante de la región en que vivía, éste le respondió con desprecio.  Sobre esto, el profeta escribió:

«Como quiera que sea, era, no obstante, un hecho que yo había visto una visión…

«Efectivamente había visto una luz; en medio de la luz vi a dos Personajes, y ellos en realidad me hablaron; y aunque se me odiaba y perseguía por decir que había visto una visión; no obstante, era cierto; y mientras me perseguían, me censuraban y decían toda clase de falsedades en contra de mí por afirmarlo, yo pensaba en mi corazón: ¿Por qué me persiguen por decir la verdad?  En realidad he visto una visión, y ¿quién soy yo para oponerme a Dios? ¿o por qué cree el mundo que me hará negar lo que realmente he visto?  Porque había visto una visión; yo lo sabía y comprendía que Dios lo sabía; y no podía negarlo. . .» (José Smith 2:24-25). Seguir leyendo

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La fe, el primer paso

Conferencia General Abril 1975

La fe, el primer paso

Howard W. Hunter 1

por el élder Howard W. Hunter
del Consejo de los Doce


Los cristianos de todo el mundo acaban de celebrar lo que ellos consideran como el suceso de mayor trascendencia en la historia, la ocasión en que el Señor y Maestro resucitó después de haber sido muerto en la cruz.  Este evento ha sido celebrado cada primavera por más de 1 900 años.  Viene a nuestra mente al llegar ese día, el frío y obscuro invierno que ha llegado a su fin y toda la naturaleza que está lista para volver a la vida.

Cuando las nieves se han derretido, los árboles y arbustos tienen nuevos brotes, los capullos florecen y toda la tierra se convierte en una sinfonía de color y calor, asegurándonos una nueva vida; cuando se palpa el cambio del intenso frío del invierno a la belleza de la primavera; cuando la naturaleza vuelve a la vida cada año, recordamos el cambio de tinieblas y desesperación de Getsemaní a los más gloriosos eventos de la resurrección.  La piedra fue removida y se escuchó la proclamación: «No está aquí, sino que ha resucitado» (Lucas 24:6).

La realidad del suceso de la resurrección tiene un profundo significado para cada persona que tiene el valor de creer. ¿Es verdadero? ¿Es Jesucristo una realidad? ¿Vino realmente a la tierra, proclamó su evangelio y dio su vida por la humanidad? ¿Es verdad que él resucitó de la tumba para hacer posible para vosotros y para mí vivir de nuevo después de la muerte y obtener vida eterna? ¿Qué evidencia tenemos de estas cosas? ¿Cómo podemos adquirir cocimiento de la verdad, de ellas si no lo sabemos?

Quiero deciros que yo creo estas cosas con todo mi corazón.  Yo sé que son verdaderas. Sé que Dios vive y es literalmente nuestro Padre Celestial; que Jesucristo es su Hijo, el Redentor del mundo y que mediante su sacrificio expiatorio, cada hombre que vive, ha vivido, o vivirá sobre la tierra, resucitará después de su muerte para vivir eternamente. Mi creencia a este respecto ha venido de la misma manera que a otros creyentes; todas las personas pueden tener este entendimiento con la simple admonición de:

«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Seguir leyendo

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El símbolo de Cristo

C. G. Abril 1975logo pdf
El símbolo de Cristo
Por el élder Gordon B. Hinckley
Del Consejo de los Doce

Gordon_B._HinckleyEsta ha sido una gran reunión y oro humildemente porque el Espíritu del Señor me inspire y que las cosas que os pueda decir complementen los mensajes maravillosos que hemos escuchado.

Recientemente sostuvimos una casa abierta en el Templo de Arizona.  Siguiendo a una completa renovación de ese edificio, casi un cuarto de millón de personas vio sus bellos interiores.  El primer día de su apertura, clérigos de otras religiones fueron invitados especiales y cientos de ellos respondieron.  Tuve el privilegio de darles un discurso y contestar sus preguntas a la conclusión de su visita.  Yo les dije que tendríamos mucho gusto en contestar cualquier pregunta que pudieran tener.  Aunque fueron muchas las preguntas, entre ellas hubo una de un ministro protestante.

El dijo: He estado por todo el edificio, este templo lleva al frente el nombre de Jesucristo, pero en ninguna parte he visto ninguna representación de la cruz, el símbolo de la cristiandad.  He visto sus edificios por todas partes y siempre he notado la ausencia de la cruz. ¿Por qué no hay cruz si usted dice que creen en Jesucristo?

Yo respondí: «No deseo ofender a ninguno de mis hermanos cristianos que usan la cruz en las torres de sus catedrales, en los altares de sus capillas, sobre sus vestimentas y la imprimen en sus libros y en otra literatura, pero, para nosotros, la cruz es el símbolo de Cristo agonizante, mientras que nuestro mensaje es una declaración del Cristo viviente.»

El preguntó entonces: «Si ustedes no usan la cruz, ¿cuál es el símbolo de su religión?»

Yo le contesté que la vida de nuestro pueblo ha llegado a ser la única expresión significativa de nuestra fe, y de hecho, el símbolo de nuestra adoración.

Espero que él no pensara que era yo un presumido o un santurrón al dar mi respuesta.  Su observación fue correcta ya que nosotros no usamos la cruz, excepto como la usan nuestros capellanes militares en sus uniformes para identificación.  Nuestra posición, a primera vista puede parecer una contradicción de nuestra profesión de que Jesucristo es la figura clave de nuestra fe.  El nombre oficial de la Iglesia es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.  Nosotros lo adoramos como Señor y Salvador.  La Biblia es nuestra Escritura.  Creemos que los profetas del Antiguo Testamento, los cuales predijeron la venida del Mesías, hablaron bajo inspiración divina.  Nos regocijamos en los relatos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que sitúan los eventos del nacimiento, ministerio, muerte y resurrección del Hijo de Dios, el Unigénito del Padre en la carne.  Como Pablo en la antigüedad, «no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación» (Romanos 1:16).  Y como Pedro, afirmamos que Jesucristo es el único nombre «dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hechos 4:12). Seguir leyendo

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El libro de Mormón es la palabra de Dios

Conferencia General Abril 1975

El libro de Mormón es la palabra de Dios

Por el Presidente Ezra Taft Benson
Presidente del Quórum de los Doce

Hoy voy a referirme a un asunto de vital importancia.  Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, «Creemos… que el Libro de Mormón es la palabra de Dios» (Octavo Artículo de Fe).  Así lo declaró Dios, del mismo modo que sus escribas, sus testigos y todos aquellos que han leído el libro y recibido una revelación personal de Dios con respecto a su veracidad.

En la Sección 20 de Doctrinas y Convenios, el Señor dice que Él le dio a José Smith «… poder de lo alto para que… tradujera el Libro de Mormón, que contiene la historia de un pueblo caído, y la plenitud del evangelio de Jesucristo… el cual se dio por inspiración…”  (D. y C. 20:8-10) Nefi, uno de los profetas escritores del Libro de Mormón, testifica que el libro contiene «las palabras de Cristo» (2 Nefi 33:10), y Moroni, el último de los escritores del libro, nos da el testimonio de que, estas cosas son verdaderas» (Moroni 7:35).

Ese mismo Moroni, ahora en su forma celestial y procedente de la presencia de Dios, mostró esos antiguos registros a tres testigos de nuestros tiempos.  El testimonio de éstos se encuentra en la primera página del Libro de Mormón, y dice en parte: «Y también sabemos que han sido traducidas por el don y el poder de Dios, porque así su voz nos lo declaró; por tanto, sabemos con certeza que la obra es verdadera.»

José Smith, el Profeta, el instrumento utilizado por Dios para traducir este registro, testificó que: » …el Libro de Mormón es el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercará más a Dios por seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro» (Enseñanzas del Profeta José Smith, páginas 233 y 234).

El Libro de Mormón fue escrito para nosotros, los que vivimos en la actualidad; Dios es su autor; es el registro de un pueblo caído, compilado por hombres inspirados para nuestra bendición actual.  Ese pueblo del cual habla el libro, jamás lo poseyó; estaba destinado para nosotros y no para ellos.  Mormón, el antiguo Profeta cuyo nombre lleva el libro, sintetizó siglos enteros de historia.  Dios, quien conoce el fin desde el principio, le dio las indicaciones relativas a lo que debía incluir en la condensación y de acuerdo a las necesidades que nosotros tendríamos en estos tiempos.  Mormón le entregó los registros a su hijo Moroni, el último de los escribas; y Moroni, que escribió hace más de 1.500 años pero que se dirigía a nosotros, declara: «He aquí, os hablo como si os hallaseis presentes y sin embargo, no lo estáis pero he aquí, Jesucristo me os ha manifestado, y conozco vuestros hechos» (Mormón 8:35). Seguir leyendo

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El día de reposo

Conferencia General Abril 1975

El día de reposo

Mark E. Petersenpor el élder Mark E. Petersen
del Consejo de los Doce


Uno de los primeros principios que el Señor enseñó al profeta José Smith al comienzo de esta dispensación, fue que debía tomar muy en serio los mandamientos divinos.

A fin de grabar esto en la mente de José, el Padre le quitó el poder de traducir; lo regañó por la pérdida de las 116 páginas del manuscrito del Libro de Mormón y lo reprendió cuando su familia no vivía el evangelio como debía.

El Señor entonces firmemente mandó a su joven siervo: «No juegues con las cosas sagradas» (D. y C. 6:12).

Hablando después acerca de la traducción de los registros antiguos, el Señor otra vez mandó: «No juegues con estas cosas» (D. y C. 8:10).

Y cuando el Señor dio instrucciones respecto al trabajo misional, El nuevamente pidió que los hermanos tomaran su palabra seriamente y declaró: «Y darán oído a estas palabras sin frivolidad y los bendeciré» (D. y C. 32:5).

Tampoco nosotros debemos jugar con el Señor, ni con su palabra porque, como él mismo dijo: «Yo, el Señor no he de ser burlado» (D. y C. 63:58).

Pero, a pesar de todo lo que el Señor ha dicho, la humanidad todavía juega con su palabra y ya sea por negligencia o franca desobediencia, dejan a un lado su palabra siguiendo su alegre camino.

Una de nuestras inconsistencias más evidentes es nuestra actitud hacia el día de reposo.  Este es un día sagrado, y no debemos jugar con él.

Ninguna ley en las Escrituras ha sido más claramente definida que esta del día de reposo. Desde el tiempo de Génesis hasta nuestros días actuales nunca ha habido un tema del que se haya hablado más directa o repetidamente que el del día de reposo.

Esta es una de las leyes más apreciadas para el corazón de Dios.  Y aún es más notada en su profanación que en su aceptación y propia observancia. Seguir leyendo

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El camino a casa

Conferencia General Abril 1975

El camino a casa

Thomas S. Monson

Por el élder Thomas S. Monson
Del Consejo de los Doce


Dominando las azules aguas del famoso Mar de Galilea se encuentra un histórico lugar: el Monte de las Bienaventuranzas.  Como un vivo centinela y testigo ocular, este silencioso amigo parece anunciar: «Aquí fue que, la más grande persona que haya vivido, dio el más grande sermón que jamás se haya dado, el Sermón del Monte.»

Instintivamente, el visitante se dirige al Evangelio de Mateo y lee: «Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.  Y abriendo su boca les enseñaba» (Mateo 5:1-2). Entre las verdades que enseñó estaba esta solemne declaración:

«Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;

«Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan» (Mateo 7:13-14).

Su aplicación se adapta a cualquier época, y hombres prudentes de todas las generaciones han tratado de vivir guiándose por esta sencilla declaración.

Cuando Jesús de Nazaret personalmente recorrió las empedradas vías de la Tierra Santa.  El mismo, como el Buen Pastor, demostró a todos los que creyeran cómo podrían seguir ese angosto camino y entrar por la estrecha puerta de la vida eterna.  El invitó: «Venid, seguidme», «Yo soy el camino».

Poco nos asombra que los hombres quedaran atónitos ante el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés.  Era el evangelio de Jesucristo que debía ser predicado, su obra debía ser realizada, y sus apóstoles a la cabeza de su Iglesia estaban comisionados para esta obra.

La historia registra que en verdad, la mayoría de los hombres no vinieron a El, ni siguieron el camino que enseñó.  El Señor fue crucificado, sus apóstoles asesinados, la verdad rechazada.  El brillante día de esclarecimiento poco a poco se oscureció y las sombras de la noche fueron cubriendo la tierra. Seguir leyendo

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Cristo en América

Conferencia General Abril 1975

Cristo en América

por el presidente N. Eldon Tanner
Primer Consejero en la Primera Presidencia


Habiendo regresado recientemente del viaje que nos llevara a los grandes y hermosos países sudamericanos, habiendo participado del espíritu y la fe de los devotos y abnegados santos sudamericanos y con el sentimiento de haber estado presente en las tierras del Libro de Mormón, me siento compelido a hablar del Libro de Mormón, que contiene la historia de los antiguos habitantes del Continente Americano.

Al participar en los inspiradores acontecimientos de las conferencias de área de Sao Paulo y Buenos Aires, y al convivir por algunos días con aquella maravillosa gente, me sentí conmovido por la fe simple y sin reservas de nuestros hermanos latinoamericanos, así como por el deseo que sienten de servir al Señor y de edificar su reino aquí en la tierra.

Dulce fue la sensación que experimenté al ver el amor que sienten los miembros de la Iglesia por nuestro Profeta, el presidente Kimball; al ver las lágrimas de gozo que derramaban mientras él les saludaba y bendecía.  Pude imaginarme entonces, la maravillosa emoción que tienen que haber experimentado los nefitas, aquí en el hemisferio occidental, cuando tuvieron el privilegio de recibir al Señor resucitado, quien vino a visitar a sus «otras ovejas» para que ellas también pudieran integrar el redil y tuvieran una organización para enseñar y llevar a la práctica su evangelio. Seguir leyendo

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Cómo alcanzar el éxito mediante el autodominio

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Cómo alcanzar el éxito mediante el autodominio
Por el presidente Marion G. Romney
Segundo Consejero en la Primera Presidencia

Marion G. RomneyMis amados hermanos, siempre es un gran privilegio, una bendición y una inspiración para mí contemplar a los poseedores del sacerdocio reunidos en este Tabernáculo, así como pensar en los cientos de miles que nos escuchan en diferentes partes del mundo. ¡Cuán glorioso es pertenecer a la Iglesia de Jesucristo y poseer el Sacerdocio de Dios con la autoridad para actuar en su nombre!  Pensar en los miles de poseedores del sacerdocio de todo el mundo nos infunde gran aliento, a la vez que nuestra alma rebosa de alabanzas al Señor.

Cuando asistimos a las conferencias de área en Sudamérica dimos gracias al Señor al ver en Buenos Aires más de mil trescientos hermanos en la reunión de directores del Sacerdocio de Melquisedec, representantes de Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile.  En las sesiones de las conferencias generales hubo una asistencia de más de cinco mil quinientas personas en Brasil y más de diez mil en Argentina.

Es evidente que la obra del Señor está avanzando y que su reino se está edificando en todo el mundo. Los miembros de la Iglesia sudamericanos se mostraron vivamente emocionados, a la vez que sumamente agradecidos y entusiastas, cuando el Presidente anunció que se erigiría un templo en Sao Paulo, Brasil; tanto los hermanos de Brasil como de Argentina empeñaron su palabra de que brindarán todo su apoyo para este fin.

También, ver el cambio que se verifica en la vida de las personas que aceptan el evangelio y viven de acuerdo con sus enseñanzas, así como escuchar sus testimonios, constituye un poderoso incentivo para nosotros a la par que un testimonio concreto de la veracidad del evangelio.  Quisiera relataros una pequeña experiencia que tuve en Caracas, Venezuela.  En este lugar asistimos una noche a una reunión en la que había miembros de la iglesia e investigadores, con asistencia aproximada de quinientas personas.  Cuando me correspondió hablar, pedí que se pusieran de pie aquellos que se habían bautizado en 1974 y 1975, luego, solicité lo mismo a los que se habían bautizado en 1973 y 1972, y en seguida, a los que lo habían hecho en 1971 y 1970.

Después de esto, pedí que se pusieran de pie a los que habían estado en la Iglesia durante más de cinco años; sólo tres se pararon, y eran visitantes.  Esto os dará una idea de cómo va adelantando la obra del Señor en esa región. Seguir leyendo

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Ahora es el tiempo

Conferencia General Abril 1975

Ahora es el tiempo

Por el élder Marvin J. Ashton
Del Consejo de los Doce


En respuesta a un reciente saludo de «¿Cómo van las cosas? una persona que conozco desde hace mucho tiempo respondió: «Si puedo arreglármelas durante este mes, pienso que todos estarán bien». Este comentario me hizo recordar que desde que lo conozco, su actitud siempre a sido la misma. Nunca lo he oído expresar ningún placer o satisfacción con su vida actual.

Esta breve asociación de ideas trae a la mente una noción universalmente aceptada respecto a que lo mejor de la vida se encuentra adelante; sobre la próxima colina, o que quizá la encontraremos dentro de pocos años cuando nos jubilemos, quizá mañana, el mes próximo, después de cumplir los 16 años o el próximo verano. Es cuando llegamos a estar activamente empeñados en el pasatiempo de acondicionarnos para creer que la felicidad y el progreso están siempre en el futuro. Hay cierta resignación al soportar el hoy, mirando hacia el futuro como una promesa de un mañana mejor.

Para la gente que piensa así, puede que nunca les llegue ese mañana; ya que el futuro placentero pertenece a aquellos que usan apropiadamente el hoy. Necesitamos encontrar la abundancia de la vida a medida que la vivimos. ¿Cómo podremos ser felices mañana si nuestro «hoy» esta lleno de tontas demoras y de infelicidades que nosotros mismos propiciamos? Generalmente hablando, quienes cuentan diariamente sus bendiciones reciben más a causa de su gratitud. Una espera constante de un futuro más brillante puede hacernos perder nuestro bello presente. Algunos emplean  demasiado tiempo alistándose para vivir y encontrar un futuro desconocido, y demasiado tarde descubren que no hay tiempo para vivirlo. Frecuentemente en nuestra ansia por obtener los gozos del futuro, nos alejamos de nuestros deseos y necesidades actuales.

Un examen apropiado del momento pasajero probará que él es la vía para encontrarnos con la eternidad, por eso necesitamos recordar constantemente que la eternidad está en proceso ahora. Seguir leyendo

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Haz del ejercicio de tu fe tu mayor prioridad

HAZ DEL EJERCICIO DE TU FE TU MAYOR PRIORIDADlogo pdf
Por el élder Richard G. Scott
Del Quórum de los Doce Apóstoles

Elder Richard G. ScottA pesar de todos los problemas que tengamos, debemos dedicar tiempo a ejercer activamente nuestra fe.

Cuando Adán y Eva se encontraban en el Jardín de Edén, tenían en abundancia todo lo que necesitaban para su sustento diario. No tenían dificultades, problemas ni dolor. Como nunca habían pasado por tiempos difíciles, no sabían que podían ser felices; nunca habían sufrido tribulaciones, así que no podían sentir paz.

Con el tiempo, Adán y Eva transgredieron el mandamiento de no comer del fruto del árbol del bien y del mal. Al hacerlo, no estaban más en un estado de inocencia y empezaron a experimentar los principios de la oposición. Enfermaron, se deterioró su salud y comenzaron a sentir tanto tristeza como felicidad.

Al comer del fruto prohibido, Adán y Eva supieron que en el mundo existía el bien y el mal. Su decisión hizo posible que cada uno de nosotros viniera a esta tierra para ser probado1. Se nos bendijo con el albedrío, que es la capacidad de tomar decisiones y llegar a ser responsables de ellas. La Caída hizo posible que sintiéramos tanto felicidad como tristeza en la vida. Al sufrir tribulaciones, nos es posible comprender la paz2.

Nuestro Padre Celestial sabía que eso sucedería; es parte de Su perfecto plan de felicidad. Él preparó la manera, mediante la vida de Su perfectamente obediente Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, para que mediante Su expiación venciéramos cualquier dificultad que tuviéramos en la vida terrenal.

Vivimos en tiempos difíciles. No necesito enumerar todas las fuerzas del mal en el mundo; no es necesario describir todos los posibles problemas y aflicciones que son parte de la vida terrenal. Cada uno de nosotros es consciente de sus propias luchas contra la tentación, el dolor y la tristeza. Seguir leyendo

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Y todo el pueblo dirá: amén

Conferencia General Abril 1974

Y todo el pueblo dirá: Amén

Mark E. Petersen

por el élder Mark E. Petersen
Del Consejo de los Doce


Durante esta conferencia hemos sostenido formalmente a un nuevo Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santo de los Últimos Días. Ha sido una ocasión trascendental.

En los 144 años de nuestra historia esto se ha verificado sólo 1 2 veces. En la Asamblea Solemne que se realizó esta mañana en el Tabernáculo, el presidente Spencer W. Kimball fue aceptado por el voto de la gente como Presidente de la Iglesia, pero también como Profeta, Vidente y Revelador del Señor.

El voto fue unánime. También sentimos la confirmación absoluta del Espíritu Santo. Todos los que estábamos presentes en el Tabernáculo sentimos esa divina influencia; también la experimentaron aquellos que escuchaban la conferencia por radio o la presenciaban por televisión. Y como sucedió en los días de Moisés, «todo el pueblo dijo: Amén.» (Deuteronomio 27.)

¡Qué hombre tan admirable ha sido escogido! Habiendo dirigido el Consejo de los Doce Apóstoles durante varios años, y habiendo servido como Presidente de la Iglesia por veredicto del Consejo de los Doce en el período intermedio desde el fallecimiento del presidente Harold B. Lee hasta esta conferencia, ha sido ahora sostenido por el voto de los miembros como guía espiritual divinamente elegido, como intérprete de la palabra y la voluntad del Señor.

El ha aceptado este elevado cargo con profunda humildad. Mas, aunque modesto y humilde de corazón, es no obstante una torre de fortaleza, un hombre de gran iniciativa y previsión, un hacedor en todo sentido.

A través de más de treinta años de su ministerio apostólico, ha sido conocido en toda la Iglesia por su casi increíble energía, su entusiasmo ilimitado por la obra, su generosidad y su absoluta determinación para entregarse por completo a la edificación del reino de Dios.

Su dedicación no tiene límites. Es un siervo devoto del Señor Jesucristo. Su salud se ha restablecido milagrosamente permitiéndole cumplir este grandioso ministerio, lo cual es una de las evidencias tangibles de la divinidad de su llamamiento. Ese restablecimiento fue obra de Dios. Seguir leyendo

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Una época apremiante

Conferencia General Abril 1974

Una época apremiante

Marvin J. Ashton1

por el élder Marvin J. Ashton
Del Consejo de los Doce


Como vosotros, yo también en los meses anteriores estuve pensando en la crisis de energéticos, y lo que éstos significan para nosotros. Hemos pasado por algunas inconveniencias, pero afortunadamente, la crisis ha sido superada en cierto sentido. Hoy mi pensamiento está ocupado en otra crisis que no ha podido ser superada, que permanece entre nosotros, una crisis que requiere nuestra atención inmediata.

Imaginad junto conmigo una capilla con un letrero recién colocado al frente que dijera: «¡Combustible espiritual! Las 24 horas —Sin límite de cantidad— Sin cupones —Sin impuestos— Pase y tome el que quiera» Imaginad conmigo un hogar que en el tapete de la entrada diga: «Bienvenido vecino —Combustible espiritual gratis—Entre tal como esté’ Imaginad conmigo a una persona cuyo continente irradie este mensaje: «Yo sé que vive mi Señor, mi copa rebosa.»

Hermanos y hermanas, esta es una época apremiante. Es una época de crisis espiritual. Estamos llegando al filo de la medianoche. Es urgente enfrentar la crisis espiritual mundial, hay que actuar ahora mismo; y solamente lo podemos lograr trabajando. La negligencia y la morosidad son armas mortales que impiden el progreso humano. Gracias a Dios, no hay necesidad de encarar la posibilidad de escasez del combustible de la preparación. Se acumula gota a gota, a lo largo de una vida justa.

Jesús, nuestro Redentor, nos dio una poderosa parábola para que la usáramos en estos días, se refiere a la importancia de la preparación personal constante. Es conocida como la parábola de las Diez vírgenes, y es una amonestación a toda la humanidad.

«Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.

«Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Seguir leyendo

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