Ahora es el tiempo

Conferencia General Abril 1975

Ahora es el tiempo

Por el élder Marvin J. Ashton
Del Consejo de los Doce


En respuesta a un reciente saludo de «¿Cómo van las cosas? una persona que conozco desde hace mucho tiempo respondió: «Si puedo arreglármelas durante este mes, pienso que todos estarán bien». Este comentario me hizo recordar que desde que lo conozco, su actitud siempre a sido la misma. Nunca lo he oído expresar ningún placer o satisfacción con su vida actual.

Esta breve asociación de ideas trae a la mente una noción universalmente aceptada respecto a que lo mejor de la vida se encuentra adelante; sobre la próxima colina, o que quizá la encontraremos dentro de pocos años cuando nos jubilemos, quizá mañana, el mes próximo, después de cumplir los 16 años o el próximo verano. Es cuando llegamos a estar activamente empeñados en el pasatiempo de acondicionarnos para creer que la felicidad y el progreso están siempre en el futuro. Hay cierta resignación al soportar el hoy, mirando hacia el futuro como una promesa de un mañana mejor.

Para la gente que piensa así, puede que nunca les llegue ese mañana; ya que el futuro placentero pertenece a aquellos que usan apropiadamente el hoy. Necesitamos encontrar la abundancia de la vida a medida que la vivimos. ¿Cómo podremos ser felices mañana si nuestro «hoy» esta lleno de tontas demoras y de infelicidades que nosotros mismos propiciamos? Generalmente hablando, quienes cuentan diariamente sus bendiciones reciben más a causa de su gratitud. Una espera constante de un futuro más brillante puede hacernos perder nuestro bello presente. Algunos emplean  demasiado tiempo alistándose para vivir y encontrar un futuro desconocido, y demasiado tarde descubren que no hay tiempo para vivirlo. Frecuentemente en nuestra ansia por obtener los gozos del futuro, nos alejamos de nuestros deseos y necesidades actuales.

Un examen apropiado del momento pasajero probará que él es la vía para encontrarnos con la eternidad, por eso necesitamos recordar constantemente que la eternidad está en proceso ahora.

Cuando se dijo el sabio consejo: «los hombres deberían estar anhelosamente consagrados a una causa justa, haciendo muchas cosas de su propia voluntad, y efectuando mucha justicia» (D. y C. 58:27), la estructura del tiempo a que se refiere es solamente ahora, hoy y sin demora. ¡Qué poco sabios son aquellos que quieren demorar el arrepentimiento hasta mañana! Con cada día que pasa, el proceso se hace más difícil. Muchas de nuestras heridas y malos entendimientos pueden ser aclarados y desechados si los tratamos hoy en lugar de esperar a resolver todo mañana.

Vivir intensamente cada hora y recoger lo mejor de cada día, es sabiduría. Que poco sabios somos cuando desperdiciamos nuestro presente siendo que él es el que determina el significado de nuestro futuro. Deberíamos vivir prudentemente éste día, porque es todo lo que tenemos. Mientras nuestras familias están con nosotros, debemos tomar tiempo para desarrollar personalidad, unidad y carácter. Las jovencitas de hoy serán las mujeres de mañana, los jóvenes de hoy serán los hombres del mañana. La clase de hombres y mujeres que producimos para el futuro dependerán de cómo se les haya enseñado a usar este día, el presente. Qué afortunado es un niño que es criado en un hogar donde el amor, el respeto, el honor, la integridad, y la promisión, sean apropiadamente mostrados todos los días.

Padres, os invitamos a que gocéis de los frutos de una mejor relación entre padres e hijos, comenzando ahora mismo. Los padres clasificados por sus hijos como verdaderamente maravillosos, se ganan esta clasificación por su comportamiento diario más que por las amenazas, la negligencia o los regalos. No ayudaremos a nuestros hijos a crecer si hacemos todo por ellos sin pedirles que hagan su parte.

Si tenemos buena salud, debemos gozar; si no, debemos empezar ahora ansiosamente a tratar de mejorarla. Qué emocionante es ver gente alrededor de  nosotros logrando, conquistando y venciendo, por medio de la apropiada acción diaria, la autodisciplina y el compromiso total. El progreso y los logros pertenecen a aquellos que han aprendido a usar la oportunidad de ahora. Nuestras luchas actuales determinarán nuestra posición futura. Permitidme compartir con vosotros un ejemplo de los resultados de la perseverancia y acción.

En las Olimpiadas de 1960, las cuales se efectuaron en Melbourne, Australia, ahí, en la plataforma de los vencedores, bajo los reflectores estuvo un día una esbelta, alta y rubia señorita americana. Le fue otorgada una medalla de oro, simbólica del primer lugar en la competencia mundial; mientras ella estaba allí, algunos jóvenes silbaron y a otros se les oyó decir:

«¡Esta es una muchacha que lo tiene todo!»

Las lágrimas corrieron por sus mejillas al aceptar ese reconocimiento. Muchos pensaron que la había conmovido la ceremonia de la victoria. Lo que la mayoría del público ignoraba fue la historia de su determinación, autodisciplina y entrenamiento diario. A la edad de cinco años, tuvo poliomielitis. Cuando la enfermedad abandonó su cuerpo, ella ya no podía usar sus brazos ni sus piernas. Sus padres la llevaban diariamente a una alberca, donde esperaban pacientemente que el agua pudiera ayudarle a sostener sus brazos mientras ella trataba de usarlos nuevamente. Cuando al fin logró levantar un brazo fuera del agua con su propia fuerza, lloró de gozo. Entonces su meta fue nadar a lo ancho de la piscina, más tarde a lo largo y después darle varias vueltas a la alberca. Siguió tratando, nadando, soportando, día tras día, hasta que ganó la medalla de oro en el nado de mariposa, uno de los estilos más difíciles.

¿Qué hubiera ocurrido si Shelly Mann a la edad de cinco años, no hubiera sido animada a luchar, continuar y vencer?

¡Qué gran influencia fueron sus padres que la ayudaron a comprender la importancia del presente y de la preparación para el futuro!

Al recordar algunas de las bien conocidas enseñanzas del Salvador, la palabra ahora puede agregarse apropiadamente para recalcar su impacto: «Si me amáis, guardad mis mandamientos» . . .AHORA (Juan 14:15).

«Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura»… AHORA (Marcos 16:15). «Ven, sígueme»… AHORA (Lucas 18:22). Verdaderamente, si amamos a Dios, debemos servirlo. . .AHORA.

Hay entre nosotros algunos que actualmente, aunque lo nieguen, están hambrientos de amistad y de actividad en la Iglesia. Ellos nos necesitan y nosotros también, es nuestra bendición y nuestro deber ayudarlos a encontrar el camino ahora. Todos somos ovejas de Dios y podemos estar mejor alimentados y guiados si permanecemos unidos. Hoy es el tiempo de hacerles saber que nos importan y que el Señor los ama, que El está ansioso de perdonar y darles la bienvenida en el proceso del arrepentimiento. Dios nos da el valor de actuar hoy.

Hay una urgencia hoy para todos nosotros de tomar tiempo para Dios. Sabios son aquellos que usan los caminos Dios para asegurar su eterno compañerismo mañana. ¡Hoy es el tiempo para familiarizarnos y conocer a Dios! Debemos lograr una verdadera abundancia, la vida debe vivirse plenamente este día en la compañía de Dios.

No hay tiempo para Dios
¿No hay tiempo para Dios?
¡Qué tontos somos en turbar nuestras
vidas con las cosas comunes,
excluyendo de ellas al Señor
de la vida que es la vida en
si mismo, nuestro Dios!

¿No hay tiempo para Dios?
Igual podrías decir no lo hay para
comer,  dormir, amar, morir. . .
Toma tiempo para Dios, o si no
tu alma empequeñecerá  y cuando
el ángel de la muerte  venga a
tocar a tu puerta, un miserable
serás cuando des un
paso hacia la eternidad.
—Norman L. Trott, Best Loved Religious Poems. (New York: Fleming H. Revell Co. 1933), pág. 65.

Al tomar tiempo para Dios, llegaremos a parecernos un poquito más a él, Robert Louis Stevenson, autor escocés (1850-1894) dijo:

«Los santos son pecadores que siguen tratando de salvarse. Fue nuestro Salvador quien dijo:»Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos» (Juan 8:31 ).

Hermanos y hermanas: El mensaje es bastante claro; si obramos, servimos y mejoramos ahora; cada hora, cada día, iremos hacia adelante en forma progresiva, encontrando un mañana significativo en sus sendas. Hoy es el tiempo para decidirnos y actuar. Creedme cuando os digo que Dios esta muy complacido cuando ve que usamos sabiamente nuestro tiempo.

Con otros en cambio, no está complacido porque ellos temen estar anhelosamente consagrados a su obra. Algunos de nosotros estamos dispuestos a escuchar la voz de un profeta, al presidente Spencer W. Kimball, pero estamos decepcionando a Dios cuando carecemos del valor y el deseo de seguir el consejo ahora. Cometemos un gran error cuando creemos que será más fácil comenzar mañana que hacerlo ahora mismo.

Una de las maneras más fáciles de regresar, es hacerlo con otros. Algunos de los placeres más grandes que podemos experimentar es rendir servicios especiales desinteresadamente aunque sean descubiertos mañana por accidente. Al adoptar esta manera de vivir, nuestros amigos nos elevarán cada día cuando veamos sus nuevas actitudes, sus logros y gocemos de su amistad.

Sólo por hoy
Señor, por el mañana y sus necesidades
No hago oración;
Líbrame, mi Dios, de la mancha el pecado,
Sólo por hoy;
Déjame, tanto obrar con diligencia
Como orar;
Permíteme ser bueno, de hecho y de palabra,
Sólo por hoy;
Permíteme ser lento al hacer mi voluntad; y pronto al obedecer;
¡Oh! Tenme en tu amoroso cuidado
Sólo por hoy;
Qué no diga yo palabras malas o necias
Sin pensar;
Pon tú un sello en mis labios,  Sólo por hoy.
Así, por el mañana y sus necesidades
No hago oración,
Pero tenme, guíame y ámame, Señor,  Sólo por hoy.
—Sybil F. Partridge «Just for Today» [canción] (New York: Sam Fox Co).

Estas escogidas palabras de Sybil F. Partridge, deben ser una inspiración para todos nosotros. ¡Qué bendición sería si «sólo por hoy» buscáramos a Dios más que al oro, si «sólo por hoy» el deseo de poder, las posesiones, las ventajas y la posición mundana, pudieran ser reemplazadas por propósitos eternos y tesoros celestiales!

Cuando tenemos planes o tendencias que están orientadas al dinero, y vemos hacia adelante todo lo que éste puede comprar, es un buen tiempo para detenernos y preguntarnos si al ocuparnos en perseguir esto no estamos perdiendo las cosas que el dinero no puede comprar. En nuestro diario compromiso con el dinero, la acumulación de las cosas mundanas y el reconocimiento: «Para asegurar un futuro feliz» podemos estar pasando de largo las cosas que tratamos de encontrar. Algunos que están perdiendo una vida valiosa, mientras continúan su camino, puede que la pierdan totalmente.

Recordad, el futuro está relacionado con el presente, y lo que hacemos con el presente, determinará lo que será el futuro. Yo comparto con Alma lo que dice el capítulo 34, versículos 32 y 33: «Porque he aquí, esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios; sí, el día de esta vida es el día en que el hombre debe ejecutar su obra… no demoréis el día de vuestro arrepentimiento.» Lo mejor de la vida no está a la vuelta de a esquina, ni cuando uno va a una misión ni después del matrimonio, ni cuando acabamos de pagar la casa, ni después que cambia la situación económica, o cuando los hijos ya han crecido. ¡Lo mejor de la vida es ahora! Hoy es el tiempo para comenzar realmente a vivir, hoy es el tiempo para tener un buen comienzo para mañana. El futuro pertenece a aquellos que saben como vivir el presente. No hay días sin importancia en las vidas de los que están anhelosamente consagrados.

Existe actualmente una tendencia generalizada, de posponer acciones y compromisos, hasta que la inquietud internacional se calme. Para aquellos que creen eso, podría sugerirles: “Su negocio” debe ir y va hacia delante, no conoce límites, no conoce barreras de tiempo. El tiempo propicio para la acción es ahora. Hay una urgencia de que metamos nuestra hoz y preparemos la tierra para los propósitos del Señor.

Hermanos y hermanas: Escuchad nuevamente  su eterna invitación, sí, a su toque del Maestro: “Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

«Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. «Y dejando luego sus redes, le siguieron» (Marcos 1:16-18, cursivas agregadas).

Que Dios nos ayude a abandonar nuestra negligencia y a seguirlo. Ahora es el tiempo de servir al Señor. Os doy mi testimonio de que conozco estas verdades mejor hoy que ayer, y os dejo mi testimonio ahora en el nombre de Jesucristo. Amén.

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