Reflexiones del Antiguo Testamento
Caminar con Dios, morar en el Espíritu

Por Rosalynde F. Welch
Reflexiones sobre Génesis 5 y Moisés 6
“Caminar con Dios”, aplicada a Enoc en Génesis 5 y desarrollada ampliamente en Moisés 6, mostrando que no se trata de una frase poética vaga, sino de una realidad espiritual concreta: morar en Dios y permitir que Dios more en el ser humano por medio del Espíritu. Al contrastar la sobriedad genealógica de Génesis con la expansión revelatoria de Moisés, el texto enseña que la humanidad fue creada con una apertura esencial hacia Dios, capaz de recibir Su presencia y participar en Su obra. Enoc ejemplifica esta relación al responder con obediencia al llamamiento divino, recibir el Espíritu y volcar esa comunión interior en una vida de amor activo, predicación y edificación de Sion. Así, caminar con Dios no implica aislamiento del mundo, sino una transformación interior que impulsa hacia los demás, uniendo comunión, obediencia y amor en una vida orientada a la redención y a la continuidad del plan divino a través de las generaciones.
Leer Génesis 5 junto con Moisés 6, la revisión e interpretación revelatoria de José Smith del mismo texto bíblico, es un estudio de contrastes. El texto de Génesis, una genealogía de diez generaciones desde Adán hasta Noé, es conciso, formular, arcaico y enigmático. El texto del libro de Moisés, en cambio, es amplio, creativo y explicativo.
Esto no significa, por supuesto, que el texto de Génesis no esté lleno de significado. En el libro de Génesis, genealogías como la del capítulo 5 son “unidades compositivas cuidadosamente colocadas que delimitan un gran segmento narrativo de otro”. Aquí, las genealogías señalan el período que va desde el Diluvio hasta la Creación, la cual se recapitula en el primer versículo: “El día en que Dios creó al hombre, a semejanza de Dios lo hizo; varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán”, es decir, “humanidad” (Génesis 5:1–2). Seguir leyendo



































