Reseña Histórica – Un día como Hoy 14 de Mayo

  • 14 de Mayo de 1856

Lucy Mack Smith

14 de Mayo de 1856. Muere Lucy Mack Smith

Nacida en 1775, Lucy Mack se crio en un hogar profundamente religioso. En su búsqueda de la salvación, Lucy estudiaba la Biblia, oraba, analizaba sueños y visiones, y asistía a reuniones que fomentaban el sentimiento religioso patrocinadas por diversas denominaciones. Se casó con Joseph Smith en 1796 y fue la madre de José Smith y de otros 10 hijos. Lucy se valió de la Biblia para enseñar a sus hijos a leer y se arrodillaba con ellos para la oración familiar. Se unió brevemente a la congregación presbiteriana de Palmyra, pero aceptó rápidamente el Evangelio restaurado y se bautizó poco después de organizada la Iglesia el 6 de abril de 1830.

Lucy Mack Smith hablaba con voz propia en los albores de la Iglesia, pues había sido una testigo presencial de los eventos relacionados con la traducción del Libro de Mormón y testificó que había sopesado las planchas y tenido el Urim y Tumim en sus manos. Dirigió a un grupo de Santos de los Últimos Días desde Fayette, Nueva York, hasta Kirtland, Ohio, en 1831. Ese mismo año acompañó a su hijo Hyrum en una misión a Detroit y testificó profusamente del Libro de Mormón. En Kirtland ayudó a dirigir las labores de recaudar dinero para edificar una escuela. Se unió a la Sociedad de Socorro de Nauvoo el 24 de marzo de 1842, a la edad de 66 años, y dijo a las mujeres allí reunidas que “esperaba que el Señor bendijera y ayudara a la Sociedad a dar de comer al hambriento y vestir al desnudo”. Los Santos cuidaban de la reverenciada madre del Profeta, escuchaban sus consejos y se referían a ella cariñosamente como “madre Smith”.

En 1844, pocos meses después de la muerte de José, Hyrum y Samuel Smith, Lucy Mack Smith empezó a recopilar su historia con la ayuda de Martha y Howard Coray en calidad de escribas. Aunque ya era mayor y tenía una salud precaria, sentía que era “un privilegio, además de mi deber… dar cuenta de ello (como mi último testimonio a un mundo del cual pronto habré de partir)”. El manuscrito de Lucy quedó completado en octubre de 1845 e hizo público el proyecto en una conferencia general. Cuando la mayoría de los miembros de la Iglesia marchó al oeste a la Gran Cuenca después de 1846, la salud de Lucy se estaba deteriorando y optó por quedarse con su familia en Illinois. Pasó los últimos años de su vida con su hija Lucy Millikin, su nuera Emma y sus nietos. Lucy Mack Smith falleció en 1856.


  • 14 de Mayo de 1945

Heber J. Grant

“La tarde del 14 de mayo de 1945, el presidente Heber J. Grant murió tranquilamente en su residencia en Salt Lake City. Había estado enfermo los últimos cinco años, pero nunca perdió su valor y determinación de seguir adelante y cumplir con su deber. Todos los días, hasta poco antes de su muerte, iba a su despacho para atender sus deberes, tanto como su médico le permitía, ya que su vida había sido de mucha actividad. Su apariencia delicada durante su juventud fue motivo de que se le negara una póliza de seguros en vista de su condición física. Sin embargo, siempre fue activo, participó en los deportes y en un tiempo formó parte del equipo de béisbol que ganó el campeonato de Utah. Su energía era asombrosa y parecía que nunca cesaban sus actividades; era intransigente con la maldad, pero el público en general nunca se enteró de sus rasgos de carácter más notables. Tenía una naturaleza tierna y compasiva, amaba encarecidamente a sus amigos y era generoso con los necesitados, a quienes ayudó innumerables veces sin que nadie lo supiera. Su testimonio de la verdad era inflexible, tenía un sinnúmero de amigos fuera de la Iglesia y su pueblo lo amaba mucho” (véase Joseph Fielding Smith, Elementos de la Historia de la Iglesia, págs. 690–691).

La Segunda Guerra Mundial estaba terminando en Europa cuando esa figura alta y delgada descansó en paz. Tanto los miembros de la Iglesia como los que no lo eran lo honraron y lo elogiaron. Miles llegaron a verlo. En su funeral el presidente J. Reuben Clark, hijo, uno de sus consejeros, dijo de él: “Vivió su vida de manera tal que no hubo un solo momento oscuro que tuviera que ocultar. Su vida no tenía nada que lo avergonzara ni nada que tuviera que esconder” (citado en Hinckley, Heber J. Grant, pág. 262).

En los escritos del diario del presidente Gordon B. Hinckley con fecha del 14 de marzo de 1995, mientras se enfrentaba a su nueva responsabilidad como Presidente de la Iglesia, escribió: “En julio se cumplirán sesenta años desde que entré a este cuarto, después de haber cumplido una misión, para reunirme con la Primera Presidencia a petición de mi presidente de misión, el élder Joseph F. Merrill del Consejo de los Doce. Es difícil comprender lo que ha ocurrido desde entonces, Pensar que ahora me encuentro sentado donde en esa época se sentó el presidente Heber J. Grant, que fue un hombre grandioso a quien yo amaba” (citado en Sheri L. Dew, Go Forward with Faith: The Biography of Gordon B. Hinckley, 1996, pág. 511).