Reseña Histórica – Un día como Hoy 7 de Julio

harold b. lee

  • 7 de Julio de 1972

Harold B. Lee. “Es ordenado y apartado como Presidente de la Iglesia a la edad 73 años. Por la mañana del viernes 7 de julio, se reunieron en los sagrados recintos del Templo de Salt Lake. En ese tranquilo y santo lugar, con el corazón sumiso, buscaron los susurros del Espíritu. Todos los corazones fueron uno en respuesta a esos susurros. Harold Bingham Lee, escogido del Señor, instruido desde la niñez en los principios del Evangelio restaurado, refinado y pulido a lo largo de treinta y un años de servicio en el apostolado, fue nombrado Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y Profeta, Vidente y Revelador. Todos los presentes pusieron las manos sobre la cabeza del élder Lee, y fue ordenado como el ungido del Señor para este elevado e incomparable llamamiento.

“Siendo sostenido por la fe y las oraciones de los santos de todo el mundo, es el sumo sacerdote presidente del reino de Dios sobre la tierra”.

El presidente Harold B. Lee fue el profeta del Señor durante 17 meses y 19 días. Durante ese periodo de cambio y expansión, el presidente Lee supervisó la creación de las primeras estacas en Chile y en Corea, Asia continental. Presidió las primeras conferencias de área, que se realizaron en la Ciudad de México, México y en Munich, Alemania. Acrecentó el programa de servicios de bienestar de la Iglesia por todo el mundo”


Thomas S. Monson. Rededica Suecia para la predicación del Evangelio.

  • 7 de Julio de 1977

Thomas S. Monson. Rededica Suecia para la predicación del Evangelio.

Se había ofrecido una oración dedicatoria a favor de todas las naciones escandinavas en los primeros días de la Iglesia, antes de que se crearan misiones individuales en los distintos países, pero nunca se había hecho una oración específicamente por Suecia.

El 7 de julio de 1977, en la capilla del Barrio Tercero de Estocolmo, el élder Monson imploró al Señor:

“Ponemos esta tierra y a todos cuantos viven en ella bajo Tu atento cuidado.

Te suplicamos que des a la gente el deseo de conocer la verdad, te rogamos que les concedas la capacidad de reconocer la verdad cuando la oigan y cuando la vean, y te pedimos que hagas que sus corazones se regocijen a fin de que acojan el Evangelio con todas sus fuerzas y se conviertan a la verdad”