Reseña Histórica – Un día como hoy 15 de Septiembre

15 de Septiembre de 1983

El Templo de Santiago, Chile fue dedicado, es un templo construido y operado por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Es el templo número 26 en ser dedicado por la Iglesia, siendo también el primero en un país de habla hispana y el segundo en América del Sur después del templo de São Paulo, Brasil.

La ceremonia de la primera palada de la construcción del templo de Santiago fue el 30 de mayo de 1981 presidida por el entonces presidente de la iglesia Spencer W. Kimball (1895-1985), y otros líderes prominentes de la Iglesia como Carlos A. Cifuentes (1913-1983),​ quien fuera Representante Regional y Presidente del comité del Templo (1979-1983) hasta su fallecimiento algunos días después de participar en las ceremonias de dedicación del templo de Santiago. Dos años después, del 15 al 17 de septiembre de 1983, Gordon B. Hinckley dedicó el templo para sus actividades eclesiásticas.​ Previo a ello, desde el 24 de agosto y el 8 de septiembre de ese mismo año, la iglesia permitió un recorrido público de las instalaciones y del interior del templo al que asistieron más de 24.000 visitantes. El templo santiaguino actualmente sirve a unos 540.000 Santos de los Últimos Días (como son denominados los mormones) de Chile,​ más algunas áreas de Argentina, incluyendo la ciudad de Mendoza, Guaymallén y otras ciudades del oeste de ese país.

El templo de Santiago fue renovado y re-dedicado por Hinckley,​ el 12 de marzo de 2006 en dos sesiones, incluyendo un acto cultural en el Estadio Monumental al que asistieron unas 45.000 personas.​ Como parte de la reconstrucción, el templo fue agrandado un 30%—incluyendo dos salones matrimoniales adicionales—,​ y renovado su exterior. Se instaló una nueva pila en el baptisterio al que se añadió un soporte constituido por 12 bueyes esculpidos. El zócalo del interior en el área de espera fue tallado a mano con motivos del copihue, la flor nacional de Chile, colocados alrededor del interior del templo, como en las manijas y vitrales.​ El baptisterio y la entrada principal del templo están decoradas con pisos de mármol chileno y lapislázuli,​ una de las piedras nacionales de Chile.

La ceremonial re-dedicación del templo de Santiago fue precedida por una casa abierta que permitió al público recorrer el interior, incluyendo el salón celestial, los altares para sellamientos matrimoniales, etc. Unas 62.000 personas hicieron el recorrido desde el 21 de enero al 11 de febrero de 2006.

Oración Dedicatoria del Templo de Santiago
Pronunciada por Presidente Hinckley de Septiembre 1983.

Oh Dios, nuestro Padre Eterno, santificado sea Tu nombre. Tú eres el gran Elohim a quien honramos y amamos. Solemnemente inclinamos nuestras cabezas ante Ti y venimos a Ti en el nombre de Tu Hijo amado, nuestro glorioso Redentor, el Señor Jesucristo. Nos hemos reunido para dedicar esta casa sagrada, y para alabarte a Ti y a Tu Hijo Unigénito.

Te damos gracias por este día en Tu casa ha sido terminada. Te damos gracias por todos los que han contribuido a su construcción––a Tu profeta quien, bajo inspiración, determinó que se debía erigir un templo en esta tierra, a los santos que han sacrificado mucho y han contribuido generosamente parte de su sustento, y a los fieles pagadores del diezmo de todo el mundo, desde todos los cuales proviene el medio para erigir esta estructura. A aquellos que lo diseñaron y construyeron, y a todos los han ayudado de alguna manera en esta empresa sagrada, expresamos nuestra gratitud

Te damos gracias por Tu profeta escogido, José Smith (Joseph Smith), y por la restauración a través de él de Tu obra en esta la dispensación del cumplimiento de los tiempos, con todos los dones y autoridad correspondientes.

Estamos agradecidos por aquellos que sentaron las bases de Tu Iglesia en esta nación y por todos los que con devoción los han seguido. Te damos gracias por el magnífico florecimiento de Tu obra en esta parte de la tierra y por la estatura que ha alcanzado. Te damos gracias por la fe y la lealtad de Tus santos aquí y en todo el mundo. Bendícelos, Padre. Protégelos de los dardos del adversario y fortalécelos contra las tormentas que puedan amenazar.

Al contemplar las maravillosas bendiciones que vienen a través del ejercicio del santo sacerdocio santo en esta Tu casa, nuestros corazones están llenos de gratitud hacia Ti. Las ordenanzas que se realizarán aquí bendecirán a Tus hijos e hijas para siempre

Y ahora, en nombre de Jesucristo, y por la autoridad del santo sacerdocio con la que estamos investidos, y bajo la asignación de Tu profeta en este día, dedicamos a Ti, nuestro Padre y nuestro Dios, y a Tu Hijo amado, nuestro Salvador y Redentor, este, el Templo de Santiago Chile de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Dedicamos el terreno sobre el que se asienta, la vegetación que lo embellece, el edificio en cada una de sus partes y todas sus instalaciones y equipos, como un templo de Dios, una casa de santidad a la cual Tú y Tu hijo puedan venir como a Su propia morada. Que tu espíritu pueda morar aquí siempre, y que todos los que entren sientan ese espíritu.

Lo dedicamos también para el cumplimiento de las ordenanzas sagradas que han llegado a través de revelación de Ti, para la bendición de los vivos y aquellos de las grandes multitudes de los que han fallecido.

Acepta este Tu sagrado santuario. Oramos para que Tú lo honres con Tu presencia. Vela por él y por la fuerza de Tu poder presérvalo de cualquiera que lo desee contaminar o trate de dañarlo o destruirlo. Reprende a los elementos para que pueda estar protegido contra cualquier catástrofe de la naturaleza, y frustra los malvados designios de los inicuos e impíos que se burlen de los sagrados propósitos para los cuales se ha construido. Que sea un refugio para tu pueblo, una casa de paz, una casa de oración, una casa de amor. Que todos los que entren en sus portales lo hagan con reverencia y respeto a Ti. Que aquí puedan ser renovados sus espíritu y fortalecidos en su fe.

Padre, unimos nuestros corazones y voces en favor de Tu siervo escogido que está ausente de nosotros el día de hoy, aun Tu profeta, Spencer W. Kimball. Tus santos fieles de todo el mundo lo aman. Oramos para que Tú lo bendiga y extiendas su vida de acuerdo a Tu divina voluntad.

Bendice Tu obra en este gran continente de América del Sur el cual forma parte de la tierra de Sión. Bendice Tu obra en esta nación de Chile. Que todo lo que se ha hecho en el pasado sea solo un prólogo a una obra mucho mayor en el futuro. Que haya un número cada vez mayor de barrios y estacas. Que tu pueblo sea reconocido por la virtud de sus vidas. Bendice la tierra con paz y rectitud, y bendice a todos los gobernantes para que Tus hijos e hijas puedan regocijarse en la nación de la que forman parte.

Ahora, Dios Todopoderoso, te pedimos que Tus santos puedan hallar gracia a Tus ojos, que la fe crezca en los corazones de Tu pueblo, que el amor abunde en sus hogares, que el espíritu de Sión se pueda encontrar entre ellos y que ellos sean un pueblo bendecido y feliz. Prospéralos en sus labores. Abre las ventanas de los cielos, y derrama bendiciones sobre los fieles hasta que no haya espacio suficiente para recibirlos.

Que los corazones de los padres se vuelvan a los hijos, y los corazones de los hijos a los padres en una gran labor de salvación llegando desde la vida mortal y más allá del velo a través de las eternidades por venir.

Expresamos nuestro amor por Ti y por Tu Hijo Jesucristo. Lo honramos y le agradecemos como el Redentor de la humanidad. Sabemos que el Suyo es el único “nombre bajo el cielo dado a los hombres, por el que podemos ser salvos”.

Acepta nuestro agradecimiento y escucha nuestra oración, y sírvete vernos con buenos ojos, humildemente pedimos en el nombre de Tu Hijo Unigénito, el Salvador del mundo, el Señor Jesucristo, Amén.

Puntos destacados

  • 2 de abril de 1980. Fue anunciado
  • 30 de mayo de 1981. Palada inicial fue presidida por el presidente Spencer W. Kimball
  • 15 de septiembre de 1983. Fue dedicado por el presidente Gordon B. Hinckley
  • 12 de marzo de 2006. Fue rededicado por el presidente Gordon B. Hinckley