Reseña Histórica – Un día como hoy 29 de Agosto

29 de Agosto de 1877

29 de agosto de 1877, Fallece Brigham Young en Salt Lake City, Utah a la edad de 76 años  (1 de junio de 1801-29 de agosto de 1877) fue el segundo presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, también conocidos como mormones.

Young es conocido con varios sobrenombres, entre ellos “el Moisés Americano” (o también “el Moisés moderno” o “el Moisés mormón”) debido a que, igual que Moisés, condujo a los primeros miembros de la Iglesia de Jesucristo durante un arduo “éxodo” por las planicies de Norteamérica, para llegar a una “tierra prometida”: la ruta realizada hacía el noroeste se le conoce como Camino mormón.

También se le ha conocido como “el León del Señor” por su fuerte personalidad, y como “Hermano Brigham”.

—  Brigham Young (1801-1877)


29 de Agosto de 2010

El 29 de agosto de 2010. Se dedica el Templo de Kiev, Ucrania, por el presidente Thomas S. Monson, da cumplimiento a una profecía hecha por el presidente Boyd K. Packer, presidente del Quórum de los Doce Apóstoles.

El 12 de septiembre de 1991, en aquel entonces el élder Packer, junto con el élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles se reunieron con unos pocos miembros en la ladera de una colina, cerca del centro de Kiev, Ucrania. Allí ofreció el presidente Packer una oración de dedicación y bendición sobre Ucrania. En su oración, dijo: “Vemos el día en que, dispersos por los poblados, habrá un miembro aquí y otro allá, y aun otro más, y luego una congregación y entonces una rama y, a su debido tiempo, estacas de Sión establecidas firme y permanentemente sobre la fértil tierra de Ucrania. Y llegado el momento, se verán las agujas de templos por todo este gran país”.

Él continuó diciendo en su oración: “Nuestro Padre Santo, al dedicar esta tierra recordamos a las generaciones anteriores que han vivido aquí y que ya han marchado. Rogamos que esta hora marque el comienzo de la emancipación de sus espíritus en el más allá por medio de las sagradas ordenanzas selladoras de la obra por los muertos que Tú has revelado. Rogamos que haya un derramamiento del Espíritu de Elías, que se obtengan los nombres, se dispongan de registros y se efectúen las ordenanzas por ellos en los templos de otras tierras, y a su debido tiempo, en templos de este país”.

Puntos destacados

  • 20 de julio de 1998. Fue anunciado
  • 23 de junio de 2007. Palada inicial
  • 29 de agosto de 2010. Fue dedicado por el presidente Thomas S. Monson

29 de Agosto de 1982

El élder Monson creó la primera estaca en la República Democrática Alemana el 29 de agosto de 1982, ocasión que describió como “un día de regocijo y gratitud”. Los límites formaron un triángulo entre Karl-Marx-Stadt, Dresde y Erfurt, recibiendo el nombre oficial de Estaca Freiberg, República Democrática Alemana de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. Cerca de mil de los 1.800 miembros de la estaca asistieron a la histórica reunión. El liderazgo era “abundante”, así como la fe y la devoción de los miembros. Eran personas cuyo “espíritu de entrega y sacrificio, así como su deseo de servir al Señor” no tenían paralelo. El hermano Wilfred Móller, profesor de inglés procedente de Dortmund, Alemania Occidental, sirvió como intérprete en la conferencia, tal como lo había hecho en muchas otras ocasiones.

En ese día memorable, el élder Monson se puso ante el púlpito mirando a la congregación de personas a quienes tanto amaba por su “infatigable servicio”. Les habló de los informes de fidelidad que por muchos años él había dado en cuanto a ellos a las Autoridades Generales. Les contó acerca de una ocasión en que estaba reunido con otros apóstoles y el élder Harold B. Lee dijo: “Tom, confío en que un día tendremos una estaca en ese país”. El élder Spencer W. Kimball se había hecho eco del mismo sentimiento. En aquel momento, el élder Monson no podía siquiera imaginar cómo se llegaría a lograr, pero confió en la expresión de fe de esos dos experimentados miembros del Quorum de los Doce. Al crear la estaca, con gozo y gratitud, el élder Monson declaró: “Ese día es hoy”.

Por cierto que era un día que “jamás se olvidaría”, el día en que “una profecía se cumplía”. El élder Monson escribió más adelante: “En mi segunda visita a la Misión Dresde, al encontrarme ante el púlpito, dije a la gente que nunca había visto mayor fe y que ciertamente el Señor recompensaría esa fe otorgando toda bendición que otros miembros de la Iglesia recibieran. He visto cómo esa profecía se cumplió paso a paso y sé que vino del Señor”.

Los que fueron llamados para dirigir la nueva estaca eran hombres cuyo servicio se contó no en años, sino en décadas. Frank Herbert Apel fue llamado para servir como presidente de la estaca. Era mecánico automotriz de cuarenta y dos años de edad que durante dieciocho años había servido en la presidencia del distrito y también como secretario ejecutivo de la Misión Dresde. Como consejeros se llamó a Heinz Koschnicke y a Reimund Dórlitz. Más adelante, el gobierno permitió al presidente y a la hermana Apel viajar a Salt Lake City en marzo de 1983. El élder Monson tuvo el privilegio de sellarlos en el Templo de Salt Lake en medio de lágrimas de gratitud.

El élder Monson llamó a Rudi Lehmann como el nuevo patriarca de la estaca. El hermano Lehmann había sido uno de los presentes en aquella primera reunión con el élder Monson en Górlitz, quince años antes, y había servido como presidente del distrito durante dieciséis años. En un inglés humilde y entrecortado, el hermano Lehmann testificó: “Todo lo hice por el Señor”. Esas eran personas, observó el élder Monson, que habían “sido fortalecidas de manera especial mediante necesidades, pesares y pruebas”.

“A veces, en ciertos lugares, sabemos de hombres que aspiran a ser presidentes de estaca u obispos y que tal vez hasta se postulen para tales cargos”, explicó una vez el élder Monson. En Alemania Oriental, “nadie aspira a recibir llamamientos. Uno puede preguntarle a un hombre: ‘¿A quién cree que se deba llamar como presidente de estaca?’, y él respondería: ‘Cualquiera de los hermanos podría ser un excelente presidente de estaca’. ‘¿Y usted sostendría a quienquiera que fuese llamado?’ ‘Totalmente’”.

Ese fue también el comienzo del “proyecto de ropa” del élder Monson. Advirtió que Werner Adler, el miembro del sumo consejo de mayor antigüedad, un hombre de comparable estatura a la suya, tenía puesto un traje sumamente gastado. Lo que sucedió después es típico de Thomas S. Monson. Encontró un pequeño cuarto, se quitó el traje, se puso un par de pantalones y una camisa sport y le dio su traje al hermano Adler. Cuando el hermano Adler se probó la ropa, su euforia fue evidente: “Me queda todo perfecto”.

Más tarde, el hermano Adler escribió con gratitud: “El hermoso traje que me regaló en Dresde me queda perfecto y lo uso con mucha alegría. Pedimos a diario en oración a nuestro Padre Celestial por usted, nuestro amado hermano Monson”. Entonces prosiguió: “Es una gran bendición ver cómo las promesas que usted ha hecho para esta tierra se cumplen sistemáticamente. Usted dijo que el Señor despertará en el corazón de los hombres el deseo de conocer y la voluntad de escuchar el Evangelio. Hoy esas promesas se han cumplido y reconocemos la profunda obligación que tenemos de hacer todo cuanto podamos por magnificar nuestros llamamientos y de ser activos con todas nuestras fuerzas”.