Capítulo 3
Los propósitos para los cuales fue escrito el Libro de Mormón
Los diversos propósitos para los cuales fue escrito el Libro de Mormón deben aprenderse de los propios escritores del libro, y de las revelaciones de Dios a José Smith.
Primero presento la declaración de Moroni, en cuyas manos fue entregado el compendio hecho por Mormón de los registros más extensos de los nefitas, llamado el Libro de Mormón. En la última plancha de la colección entregada a Moroni por su padre, en el lado izquierdo de la colección (el lenguaje de todo el libro corre, como en el hebreo, de derecha a izquierda), Moroni grabó el siguiente título explicativo del registro que selló, y en el cual también declaró las razones por las que fue escrito el registro. José Smith lo tradujo y lo hizo la página de título de su traducción del Libro de Mormón:
EL LIBRO DE MORMÓN
Un Relato Escrito por la Mano de Mormón, sobre Planchas Tomadas de las Planchas de Nefi.
Por tanto, es un compendio del registro del pueblo de Nefi, y también de los lamanitas—Escrito para los lamanitas, que son un remanente de la casa de Israel; y también para judíos y gentiles—Escrito por mandamiento, y también por el espíritu de profecía y revelación—Escrito y sellado, y escondido para el Señor, para que no fuera destruido—Para salir a la luz por el don y poder de Dios para su interpretación—Sellado por la mano de Moroni, y escondido para el Señor, para salir a la luz en el debido tiempo por medio de los gentiles—La interpretación por el don de Dios.
Un compendio tomado también del Libro de Éter, que es un registro del pueblo de Jared, quienes fueron esparcidos en el tiempo en que el Señor confundió el lenguaje del pueblo, cuando edificaban una torre para llegar al cielo—el cual está destinado a mostrar al remanente de la casa de Israel cuán grandes cosas el Señor ha hecho por sus padres; y para que conozcan los convenios del Señor, que no han sido desechados para siempre—y también para convencer tanto a judíos como a gentiles de que Jesús es el Cristo, el Dios Eterno, manifestándose a todas las naciones—Y ahora bien, si hay errores, son los errores de los hombres; por tanto, no condenéis las cosas de Dios, para que seáis hallados sin mancha ante el tribunal de Cristo.
En lo anterior, se dan tres razones por las que el Libro de Mormón fue escrito y preservado para salir a la luz entre los hombres en los últimos días:
Primero, para mostrar al remanente de la casa de Israel cuán grandes cosas el Señor ha hecho por sus padres.
Segundo, para enseñarles los convenios del Señor hechos con sus padres, para que los remanentes sepan que no han sido desechados para siempre.
Tercero, para que este registro convenza tanto a judíos como a gentiles de que Jesús es el Cristo, el Dios Eterno, y que Él se manifiesta a todas las naciones.
En una revelación dada a José Smith en julio de 1828, con ocasión de que se le devolviera el Urim y Tumim después de haberle sido quitado por permitir que Martin Harris tuviera una porción del manuscrito del Libro de Mormón en contra de la voluntad de Dios, el Señor le dijo:
Mi obra procederá, porque así como el conocimiento de un Salvador ha venido al mundo por medio del testimonio de los judíos, así también vendrá el conocimiento de un Salvador a mi pueblo—
a los nefitas, y a los jacobitas, y a los josefitas, y a los zoramitas, por medio del testimonio de sus padres—Y este testimonio llegará al conocimiento de los lamanitas, y de los lemuelitas, e ismaelitas que decayeron en la incredulidad por la iniquidad de sus padres, a quienes el Señor ha permitido destruir a sus hermanos los nefitas, por causa de sus iniquidades y abominaciones. Y precisamente para este propósito se han preservado estas planchas, que contienen estos registros—para que se cumpliera la promesa del Señor, la cual hizo a su pueblo; y para que los lamanitas llegaran al conocimiento de sus padres, y para que conocieran las promesas del Señor, y para que creyeran en el evangelio y confiaran en los méritos de Jesucristo, y fueran glorificados mediante la fe en su nombre, y que mediante su arrepentimiento pudieran ser salvos.
En este pasaje se nos dan sustancialmente las mismas razones por las cuales fue escrito el Libro de Mormón, aunque no se exponen en el mismo orden, sino de la siguiente manera:
Primero, para que el conocimiento de un Salvador llegara a los remanentes de la casa de Israel en el hemisferio occidental, quienes son llamados nefitas, jacobitas, josefitas, lamanitas, etc.
Segundo, para que los lamanitas llegaran al conocimiento de sus padres.
Tercero, para que los lamanitas conocieran las promesas del Señor, tanto para con sus padres como para con ellos mismos.
Mormón también dejó registrado su testimonio acerca de por qué fue escrito el libro que lleva su nombre, y por qué sería preservado y saldría a la luz en los últimos días. En su propio libro —con esto me refiero al libro en el cual escribió las cosas que vio en su propia época— Mormón dice:
Ahora bien, estas cosas están escritas para el remanente de la casa de Jacob; y he aquí, saldrán a la luz conforme al mandamiento del Señor, cuando Él lo juzgue conveniente en su sabiduría. Y he aquí, irán a los incrédulos de los judíos; y con este fin irán: para que sean persuadidos de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente; para que el Padre lleve a cabo, por medio de su muy Amado, su gran y eterno propósito, al restaurar a los judíos, o sea a toda la casa de Israel, a la tierra de su herencia, la cual el Señor su Dios les ha dado, para el cumplimiento de su convenio; y también para que la posteridad de este pueblo pueda creer más plenamente en su evangelio, el cual les será llevado por los gentiles.
Nuevamente, este mismo escritor, Mormón, dirigiéndose a los remanentes de los lamanitas, a quienes en el futuro llegaría su registro, dice:
“Sabed que debéis llegar al conocimiento de vuestros padres, y arrepentiros de todos vuestros pecados e iniquidades, y creer en Jesucristo, que Él es el Hijo de Dios, y que fue muerto por los judíos, y que por el poder del Padre ha resucitado, por lo cual ha obtenido la victoria sobre la tumba; y también en Él ha sido vencido el aguijón de la muerte. Y Él lleva a cabo la resurrección de los muertos, por medio de la cual el hombre debe ser levantado para presentarse ante su tribunal. Y Él ha efectuado la redención del mundo, por la cual aquel que sea hallado sin culpa ante Él en el día del juicio, recibirá la dádiva de morar en la presencia de Dios en su Reino, para cantar alabanzas sin cesar con los coros celestiales al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, los cuales son un solo Dios, en un estado de felicidad que no tiene fin. Por tanto, arrepentíos, y sed bautizados en el nombre de Jesús, y aferraos al evangelio de Cristo, el cual se os presentará, no solo en este registro, sino también en el registro que vendrá a los gentiles de parte de los judíos, el cual os será traído por los gentiles. Porque he aquí, esto está escrito con el propósito de que creáis en aquello; y si creéis en aquello, también creeréis en esto; y si creéis en esto, sabréis acerca de vuestros padres, y también de las obras maravillosas que fueron hechas por el poder de Dios entre ellos. Y también sabréis que sois un remanente de la descendencia de Jacob; por tanto, estáis contados entre el pueblo del primer convenio.” (Mormón 7:5–10)
Este pasaje es importante porque, además de asignar sustancialmente las mismas razones para la escritura y aparición del Libro de Mormón que las enumeradas anteriormente, resalta el hecho de que el Libro de Mormón fue escrito también como un testigo del Libro de Mormón, para demostrar que la Biblia es verdadera, ya que el lenguaje en el pasaje anterior hace referencia clara a la Biblia, el “registro” que viene de los judíos a los gentiles, y de los gentiles al remanente de los lamanitas a los que se refiere Mormón.
Este también es el testimonio del primer Nefi. En visión vio la llegada de las razas gentiles al hemisferio occidental. Vio sus victorias sobre el remanente de la descendencia de sus hermanos, los lamanitas. Luego prosigue:
“Y vi al Espíritu del Señor, que estaba sobre los gentiles, y prosperaron y obtuvieron la tierra por herencia; y vi que eran blancos, y sumamente bellos y hermosos, como mi pueblo antes de ser destruido. Y aconteció que yo, Nefi, vi que los gentiles que habían salido del cautiverio se humillaron ante el Señor; y el poder del Señor estaba con ellos. Y vi que sus madres gentiles se reunieron sobre las aguas, y también sobre la tierra, para combatir contra ellos. Y vi que el poder de Dios estaba con ellos, y también que la ira de Dios estaba sobre todos los que se habían reunido para luchar contra ellos. Y yo, Nefi, vi que los gentiles que habían salido del cautiverio fueron librados por el poder de Dios de las manos de todas las demás naciones. Y aconteció que yo, Nefi, vi que prosperaban en la tierra; y vi un libro, y que era llevado entre ellos. Y el ángel me dijo: ¿Sabes el significado del libro? Y le respondí: No lo sé. Y él dijo: He aquí, procede de la boca de un judío. Y yo, Nefi, lo vi; y me dijo: El libro que ves es un registro de los judíos, el cual contiene los convenios del Señor, los cuales Él ha hecho con la casa de Israel; y también contiene muchas de las profecías de los santos profetas; y es un registro semejante a las grabaciones que están sobre las planchas de bronce, aunque no contiene tantas; no obstante, contiene los convenios del Señor, los cuales Él ha hecho con la casa de Israel; por tanto, son de gran valor para los gentiles.”
Y el ángel del Señor me dijo: Has visto que el libro procedía de la boca de un judío; y cuando salió de la boca de un judío contenía la sencillez del evangelio del Señor, de quien dan testimonio los doce apóstoles; y dan testimonio conforme a la verdad que hay en el Cordero de Dios. Por tanto, estas cosas proceden de los judíos en pureza hacia los gentiles, conforme a la verdad que hay en Dios. Y después que salen por mano de los doce apóstoles del Cordero, de los judíos hacia los gentiles, ves el surgimiento de una iglesia grande y abominable, que es más abominable que todas las demás iglesias; porque he aquí, han quitado del evangelio del Cordero muchas partes que son claras y sumamente preciosas; y también han quitado muchos convenios del Señor. Y todo esto lo han hecho para pervertir los caminos rectos del Señor, para cegar los ojos y endurecer los corazones de los hijos de los hombres. Por tanto, ves que después que el libro hubo salido por manos de la grande y abominable iglesia, se han quitado muchas cosas claras y preciosas del libro, que es el libro del Cordero de Dios. Y después que estas cosas claras y preciosas fueron quitadas, sale entre todas las naciones de los gentiles; y después que sale entre todas las naciones de los gentiles, sí, incluso a través de muchas aguas que viste con los gentiles que habían salido del cautiverio, ves—que a causa de las muchas cosas claras y preciosas que han sido quitadas del libro, las cuales eran claras para el entendimiento de los hijos de los hombres, según la claridad que hay en el Cordero de Dios—por causa de estas cosas quitadas del evangelio del Cordero, muchos tropiezan grandemente, sí, tanto que Satanás tiene gran poder sobre ellos.
Y aconteció que el ángel del Señor me habló, diciendo: He aquí, dice el Cordero de Dios, después que haya visitado al remanente de la casa de Israel—y este remanente del que hablo es la descendencia de tu padre—después que los haya visitado en juicio, y herido por mano de los gentiles, y después que los gentiles hayan tropezado en gran manera, a causa de las partes más claras y preciosas del evangelio del Cordero que han sido retenidas por esa iglesia abominable, que es la madre de las rameras, dice el Cordero—tendré misericordia de los gentiles en aquel día, en tal grado que sacaré a la luz para ellos, por mi propio poder, gran parte de mi evangelio, el cual será claro y precioso, dice el Cordero.
Porque he aquí, dice el Cordero: Me manifestaré a tu descendencia, para que escriban muchas cosas que yo les ministraré, las cuales serán claras y preciosas; y después que tu descendencia haya sido destruida, y haya decaído en la incredulidad, y también la descendencia de tus hermanos, he aquí, estas cosas serán escondidas, para salir a la luz a los gentiles, por el don y poder del Cordero.
Y en ellas estará escrito mi evangelio, dice el Cordero, y mi roca y mi salvación.
Y aconteció que vi al remanente de la descendencia de mis hermanos, y también al libro del Cordero de Dios, que había procedido de la boca del judío, que vino de los gentiles al remanente de la descendencia de mis hermanos. Y después que les hubo llegado, vi otros libros, que salieron por el poder del Cordero, de los gentiles hacia ellos, para convencer a los gentiles, y al remanente de la descendencia de mis hermanos, y también a los judíos que estaban esparcidos sobre toda la faz de la tierra, de que los registros de los profetas y de los doce apóstoles del Cordero son verdaderos. Y el ángel me habló, diciendo: Estos últimos registros que has visto entre los gentiles establecerán la verdad de los primeros, que son de los doce apóstoles del Cordero, y darán a conocer las cosas claras y preciosas que han sido quitadas de ellos; y darán a conocer a todos los linajes, lenguas y pueblos, que el Cordero de Dios es el Hijo del Padre Eterno, y el Salvador del mundo; y que todos los hombres deben venir a Él, o no podrán ser salvos. Y deben venir conforme a las palabras que serán establecidas por boca del Cordero; y las palabras del Cordero serán dadas a conocer en los registros de tu descendencia, así como en los registros de los doce apóstoles del Cordero; por tanto, ambos serán establecidos como uno solo; porque hay un solo Dios y un solo Pastor sobre toda la tierra.
La referencia hecha aquí al “libro del Cordero de Dios, que había procedido de la boca de un judío”, es sin duda la Biblia; mientras que los “otros libros”, que salieron por el poder del Cordero, de los gentiles hacia el remanente de los descendientes de Lehi, y cuyos registros han de establecer la veracidad de los primeros registros, o sea, de la Biblia, es una alusión clara al Libro de Mormón y otras escrituras que habrán de salir a la luz por el poder de Dios en los últimos días.
De todo esto, entonces, resulta muy evidente que los propósitos por los cuales fue escrito el Libro de Mormón, incluyendo tanto las razones ya enumeradas como las expuestas en los pasajes recién citados, son los siguientes:
- Mostrar al remanente de la casa de Israel las grandes cosas que el Señor ha hecho por sus padres.
- Enseñarles los convenios del Señor hechos con sus padres, para que los remanentes sepan que no han sido desechados para siempre.
- Convencer tanto a judíos como a gentiles de que Jesús es el Cristo, el Dios Eterno, y que Él se manifiesta a todas las naciones.
- Llevar el conocimiento de un Salvador a los remanentes de la casa de Israel en el hemisferio occidental, mediante el testimonio de los nefitas y lamanitas, así como por el testimonio de los judíos, para que crean más plenamente en el evangelio.
- Llevar a los judíos el testimonio de los nefitas de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente; para que tengan el testimonio de los nefitas además del testimonio de sus padres de que Jesús es su Mesías.
- Ser un testigo de la veracidad de la Biblia, establecer su autenticidad y credibilidad al aportar testigos adicionales a los del mundo oriental que testifiquen de las mismas grandes verdades que contiene la Biblia.
- Restaurar al conocimiento de la humanidad muchas verdades claras y preciosas concernientes al evangelio que los hombres han quitado de las Escrituras judías, o han oscurecido mediante interpretaciones erróneas; cuya ausencia o mala interpretación ha hecho que muchos tropiecen y caigan en la incredulidad.
En una palabra, la misión del Libro de Mormón es ser un testigo de Jesucristo, del evangelio verdadero como el poder de Dios para salvación; para ese propósito fue escrito, preservado de la destrucción, y ahora ha salido a la luz para los hijos de los hombres por la bondad, misericordia y poder de Dios.
























