El propósito de los Templos

Conferencia General Abril 1982

El propósito de los templos

William G. Bangerterpor el élder W. Grant Bangerter
Del Primer Quórum de los Setenta


Como pueblo, los Santos de los Ultimos Días han logrado una obra magnífica con los templos.

Ellos sirven con una devoción digna de alabanza buscando los nombres de sus familiares fallecidos y trabajando en la extracción de nombres de los registros, para luego llevar a cabo las ordenanzas para la redención de los muertos, así como por la suya propia.  Hay más de 16.000 personas que ofrecen servicio voluntario como obreros del templo, acercándose así en número al de los misioneros regulares que están proclamando el evangelio en distintas partes del mundo.

Esta es una época de cumplimientos proféticos.  Tal como lo dijo Isaías hace 2.700 años:

“Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.

“Y vendrán muchos pueblos, N dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas.

Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.” (Isaías 2:2-3.)

Solamente aquellos que saben acerca de los templos pueden comprender el significado, la profundidad y el poder de este pasaje de Escritura.

Con relación a esos templos, estamos pasando por un período de notoriedad.  Esta semana se anunció la construcción de cuatro más.  En los últimos dos años, el número ha aumentado, incluyendo los que están ya funcionando y los que están en planificación o bajo construcción, de veintiuno a cuarenta y uno.  Durante ese mismo período se dedicaron y comenzaron a funcionar tres templos más.  En toda la historia de la Iglesia no se registra ningún otro acontecimiento de esa naturaleza.  Las conferencias de estaca que se están llevando a cabo ahora en toda la Iglesia son para enseñarnos a los Santos de los Ultimos Días más acerca de nuestra misión de servir en la Casa del Señor.

Creo que sería conveniente mencionar algunos conceptos generales y mal entendidos que han surgido acerca de los templos, y que demuestran que no hay un perfecto entendimiento al respeto.  Por ejemplo, a menudo escuchamos decir:

  1. Mi genealogía ya está completa.
  2. Las computadoras y la sección de extracción se encargarán de hacer la obra por mis familiares.
  3. La obra del templo es por los muertos.
  4. La obra del templo es para la gente ya mayor.
  5. Vamos al templo por otra persona.
  6. Ir al templo es optativo.

Al estudiar las Escrituras, leemos que la doctrina del templo requiere lo siguiente:

  1. La construcción de templos.
  2. Ir al templo para recibir nuestras bendiciones.
  3. Regresar para llevar a cabo las ordenanzas por los familiares fallecidos.
  4. Hacer la obra vicaria por otras personas.
  5. Asistir frecuentemente para el beneficio personal y espiritual. ¿Para qué son todos estos templos nuevos?

Primero: Los templos son para los miembros de la Iglesia que están vivos.  El ir al templo no es algo optativo, ya que éstos son “un lugar de acción de gracias para todos los santos, y un sitio de instrucción para todos aquellos que son llamados a la obra del ministerio. . . a fin de que se perfeccionen en el entendimiento. . . en todas las cosas pertenecientes al reino de Dios sobre la tierra.” (D. y C. 97:13-14.)

“Por tanto, de cierto os digo que vuestras unciones y lavamientos, . . . vuestras asambleas solemnes. . . vuestros oráculos en vuestros lugares santísimos . . .” son para “fundamento de Sión y para la gloria, honra e investidura de todos sus habitantes, [y] son conferidos mediante la ordenanza de in¡ santa casa, que a mi pueblo siempre se le manda construir a mi santo nombre.” (D. y C. 124:39.)

La investidura del templo es una bendición necesaria y sagrada, tan esencial para los miembros de la Iglesia como el bautismo mismo.

Subsecuentemente vienen los sellamientos de esposas a sus esposos, y, de los hijos a sus padres.  Sin estas bendiciones no existe la plenitud del evangelio, porque sin ellas, según dijo Moroni, “la tierra sería totalmente asolada en su venida” (José Smith-Historia 39).

Hay un sinnúmero de familias en lugares distantes que nunca han tenido este privilegio.  Aun en lugares donde los templos han estado construidos por muchos años, la mitad de las familias no han sido selladas por esta vida y la eternidad.

La obra del templo es para los miembros que están vivos.

Segundo: La obra del templo es para la redención de los muertos.  Pero las Escrituras y la doctrina se refieren específicamente a un grupo particular de muertos.  Malaquías habló de ligar los padres a los hijos y los hijos a los padres; José Smith hizo hincapié en las bendiciones del templo para los familiares fallecidos, para nuestros muertos.  Siempre se da importancia especial a la familia, y es de prioridad que busquemos los datos de nuestros familiares fallecidos.

Vuestra genealogía no está completa.  Hace 55 años, mis propios abuelos realizaron toda la obra en el templo por los familiares fallecidos. Desde esa época, nuestra familia ha encontrado registros de otros 16.000 familiares.  En aquellos lugares donde se están construyendo templos, esta obra es simplemente un comienzo.  El controlado proceso de extracción de nombres que se lleva a cabo en muchas estacas de la Iglesia, con tan esmerada dedicación y éxito por parte de los miembros, no llega a las generaciones más recientes, v no salvará a aquellos con quienes nos vinculamos estrechamente.  Por lo tanto, es muy, importante que nos alleguemos a ellos así como a nuestras generaciones más distantes.

Debemos recordar siempre que realizamos las ordenanzas en el templo por personas, y no simplemente por nombres.’ Aquellos a quienes nos referimos como “muertos” están vivos en espíritu v están presentes con nosotros en el templo.

El propósito de la Iglesia, entonces, es el de preparar a su gente, alistarla para recibir los templos a medida que éstos se finalizan.  Sería muy triste construir templos en la tierra v permitir que éstos permanecieran sin uso.  Una forma en que se busca preparar a la gente es amonestaría por medio de un fuerte discurso.  Al principio, las personas se sienten culpables, pero después de dos semanas el sentimiento pasa y se olvidan nuevamente.  La solución para que la gente esté preparada yace en el liderato del sacerdocio.

Por ejemplo, en Chile, donde me encontraba cumpliendo con un llamamiento en el momento en que se anunció la construcción del templo, se descubrió que, entre 100.000 miembros de la Iglesia, solamente 3.000 hombres habían sido ordenados al sacerdocio.  Así que, como debe haber poseedores del sacerdocio que entren en el templo y había un número muy pequeño que se calificaba para ello, tomamos la determinación de que prepararíamos por lo menos a 10.000 hombres más para ser ordenados al sacerdocio.

Los santos en Chile también han tomado la responsabilidad de preparar 100.000 nombres de sus familiares fallecidos, para llevarlos con ellos al templo, cuando éste esté listo, y hacer la obra correspondiente. En otras partes del mundo se están llevando a cabo preparaciones similares.

En aquellos lugares donde los templos han estado establecidos por mucho tiempo, ha llegado el momento de renovar y continuar dicha preparación.  Esto es responsabilidad de los maestros orientadores, presidentes de quórum, obispos y sumos sacerdotes, así como la de todos aquellos que participen en la enseñanza del evangelio.  Recuerdo a un presidente de quórum de élderes que decidió que el objetivo de su liderato sería el de ayudar a cada uno de los miembros de su quórum a ir al templo.  Su primer informe al respecto indicó que casi todos, con excepción de seis, se encontraban dignos para ello.  Más adelante informó que todos, con excepción de tres, habían asistido al templo antes de que fuera relevado. Pero después de su relevo, “pescaron” a los otros tres.

Como tengo el privilegio de trabajar todos los días con la administración de los templos, me sorprende constantemente la riqueza, la santidad y la gloria de las bendiciones que allí se administran.

Siempre se nos hacen preguntas acerca de las ordenanzas y a nosotros, por supuesto, no se nos permite hablar de estas cosas fuera del templo, debido a su sagrada naturaleza.  Hay personas que insisten en se ofrezca una orientación especial para evitar que cuando los miembros entran en el templo se sientan confundidos.  Pero yo puedo decir que la preparación para entrar en el templo está en el evangelio mismo.  No hay nada que se diga o se haga allí que no tenga su fundamento en las Escrituras.

El evangelio es fe en el Señor Jesucristo.  Esto implica la buena voluntad de aceptar Su doctrina, y tomar sobre nosotros Su nombre, siendo obedientes a Sus mandamientos.

El Evangelio es arrepentimiento y una purificación de toda iniquidad.  Es el bautismo, por medio del cual hacemos un convenio y una promesa; es el derecho de tener la compañía del Espíritu Santo, v cuando vamos al templo, El nos enseña, siempre y cuando tengamos una actitud mental correcta.

El evangelio es las Escrituras, en donde todos aquellos que busquen saber sobre el templo encontrarán respuesta a casi cualquier Pregunta que sea apropiada.

El evangelio es oración, humildad, docilidad, caridad.  Es dedicación y convenio; así como también bendiciones.

Quisiera dar un consejo a los maestros, obispos y presidentes de estaca.  Nadie podrá aprender todo lo concerniente al templo con sólo una experiencia o lección; si deseáis preparar a vuestra gente al respecto, enseñadles el evangelio.

Si aplicamos correctamente los principios del evangelio a nuestra vida, comprenderemos todas las cosas del templo sin dificultad.  Si éstos no son parte de nuestra vida, no hay nada que pueda ayudarnos a entender, y no debiéramos ir al templo hasta que estemos listos.

Que el Señor bendiga a su pueblo para que aproveche las bendiciones y lleve a cabo el servicio sagrado de los templos.

En el nombre de Jesucristo.  Amén.

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