El poder de la oración

Conferencia General Octubre 1982

El poder de la oración

N. Eldon Tannerpor el presidente N. Eldon Tanner
Primer Consejero en la Primera Presidencia


Mis hermanos y hermanas, para mi este ha sido un día muy solemne por la oportunidad de sentarme en este Tabernáculo tan famoso y escuchar la conferencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.

Al hablar de la oración, es de suma importancia saber a quien nos estamos dirigiendo y que nuestras oraciones serán contestadas para nuestro bien. Al dirigirnos al Señor, recordemos que es gracias a la oración que la Iglesia esta ahora sobre la tierra, porque José Smith, siendo todavía un jovencito, leyó en la Biblia:

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:5.)

Me pregunto si nos damos cuenta de la bendición tan maravillosa que es para nosotros el que se nos contesten las oraciones, y poder pedir lo que necesitamos.

También quisiera hacer mención del hermoso discurso del presidente Kimball, leído por el hermano Arthur Haycock durante la sesión de apertura. E1 contenido de su mensaje nos proporciona las enseñanzas necesarias para meditar y para tener como guía al esforzarnos por seguir los preceptos de nuestro Señor y Salvador durante nuestra estadía aquí en la tierra. Ha sido un gran gozo para mi el poder trabajar con el presidente Kimball todo este tiempo, por la oportunidad de aprender de él y por sentir la influencia de su gran espíritu.

Al oír la música tan maravillosa, debemos darnos cuenta de lo afortunados que somos de tener un coro que es mundialmente famoso y que ha cantado frente a tantas congregaciones.

Ha sido un gran placer el haberme reunido con vosotros, mis queridos hermanos, y haber sentido el Espíritu tan fuerte que aquí reina hoy. A1 terminar esta sesión, espero, y es mi oración, que todos recordemos las palabras que hemos escuchado y nos demos cuenta de que nos pueden ayudar a mejorar individualmente. A1 regresar después a nuestra casa, esforcémonos por mantener la vista hacia adelante siguiendo los consejos que se nos dieron en este hermoso lugar.

Deseo agradecerle al Señor, en forma personal, por todas las bendiciones que nos ha concedido tanto a mi como a mi familia y por las que ha derramado sobre nosotros como Iglesia. No existe en la faz de la tierra otra organización que nos pueda ofrecer las enseñanzas que hoy escuchamos aquí; son las mejores y se recibieron en la mejor forma que pudiera imaginarse.

Quiero agradecerle al Señor por haberme permitido participar en esta conferencia y por poder todos salir de aquí con la determinación de mejorar nuestra vida y de ser una influencia para bien en el mundo. Mi testimonio es de que esta obra es verdadera y es del Señor, y si vivimos de acuerdo con estas enseñanzas, tendremos mayor gozo del que podríamos encontrar de cualquier otra forma.

Que el Señor nos bendiga con este propósito es mi oración en el nombre de Jesucristo. Amén.

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