El autodominio

Conferencia General Octubre 1985logo 4
El autodominio
élder Russell M. Nelson
del Quórum de los Doce Apóstoles

Russell M. Nelson“No hay época en la vida en que no tengamos tentaciones, pruebas o sufrimientos a causa de nuestro cuerpo. Pero, a medida que ores y desarrolles autodominio, podrás apaciguar los apetitos de la carne.”

Si por medio de la fe podemos estar espiritualmente unidos para edificarnos juntos, quisiera hablaros de como lograr el autodominio. Para ello, quisiera dirigirme a vosotros como un padre amoroso aconsejaría a uno de sus hijos.

Hijo mío, antes de poder dominarte a ti mismo necesitas saber quien eres. Tu ser tiene dos partes: el cuerpo, y el espíritu que mora dentro de el. A veces se dice que la voluntad debe dominar las pasiones, y de eso quisiera hablarte, aunque lo diré de otra forma: el espíritu debe dominar al cuerpo; a eso se le llama autodominio.

Cuando naciste, tu cuerpo pequeño era el que dominaba tus acciones. Cuando tenias hambre, tu lema parecía ser: “Quiero lo que quiero y lo quiero al instante”. Ningún razonamiento podía posponer tus demandas impacientes cuando querías que te dieran de comer inmediatamente. Como todos los padres, nosotros esperábamos ansiosos tu primera sonrisa, una palabra, una muestra de la clase de espíritu que encerraba tu cuerpecito. ¿Hay alguna madre que al tomar en sus brazos a su hijito no se haya preguntado con anhelo, al igual que tu dulce madre, que le depararía el destino a su querido niño’? Incluso María, la madre de Jesús, debe de haberse hecho la misma pregunta:

Hijito que duermes dulcemente en el pesebre,
¿que llegarás a ser.?
Hijo, todo el mundo aguarda, todo el mundo espera ver,
¿que llegarás a ser?
Hijito que bajo los cielos te has de dormir,
¿que nos iréis a decir?. . .
Pequeñito que en la paja duermes, por salvar el mundo
¿tendrás que morir?
(Natalie Sleeth, “Baby, What You Goin’ To Be” New York: Carl Fisher, Inc. )

Durante los primeros años, tus padres nos preocupamos por tus necesidades básicas como la alimentación, la ropa y el albergue.

Pero, a medida que creces, nuestra preocupación se centra mas en tu crecimiento espiritual para que puedas alcanzar tu máximo potencial. “Porque el hombre natural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán, y lo será para siempre jamas, a menos que se someta al influjo del Espíritu Santo. . . y se haga santo.” ( Mosíah 3: 19. )

Esto requiere autodominio. Recuerda que “el espíritu y el cuerpo son el alma del hombre” (D. y C. 88:15), y que ambos tienen gran importancia. Tu cuerpo físico es una creación magnífica de Dios. es Su templo, así como el tuyo, y debes tratarlo con reverencia. Las Escrituras dicen: “¿No sabéis que sois templo de Dios. . .? Si alguno [lo] destruyere. . .. Dios le destruirá a el; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”. (1 Cor. 3:16 17 )

A pesar de lo grandioso que es el cuerpo, su propósito principal es aun mayor: es ser la morada de tu espíritu. Abraham dijo que “estos . . . espíritus . . . existieron antes [y] no tendrán fin, . . . porque son . . . eternos” (Abr. 3: 18).

Tu espíritu obtuvo un cuerpo al nacer, y se convirtió en un alma para vivir en esta tierra y pasar por periodos de prueba. Uno de los fines de cada prueba es determinar si tu espíritu puede dominar al cuerpo en el cual vive.

A pesar de que a tu espíritu se le puso por delante un velo de olvido en el momento de nacer en este mundo, retuvo la capacidad de recordar todo lo que le sucede, registrando con precisión todos los acontecimientos de la vida. Incluso, las Escrituras nos advierten que “. . .de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36) Los profetas dicen que tendremos un “vivo conocimiento” y un “recuerdo perfecto” en ese momento crucial (Alma 5:18; 1 1:43).

Puesto que el pensamiento precede a la acción, primero debes aprender a controlar tus pensamientos. Un versículo en Proverbios dice que el hombre es lo que piensa. (Proverbios 23:7.)

En tu búsqueda del autodominio, te ayudara la participación en las actividades de la Iglesia. Te mencionare unas cuantas.

El primer paso es que aprendamos juntos a cumplir con el día de reposo. Este es uno de los Diez Mandamientos (Exodo 20:8; Deut. 5:15). Respetamos el día de reposo y rendimos nuestras “devociones al Altísimo” (D. y C. 59:10) porque el Señor declaro: “. . . porque es señal entre mi y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”. (Exodo 31 :13; Ezequiel 20:20.)

Otro de los pasos hacia el autodominio lo puedes dar cuando seas mas grande y guardes la ley del ayuno. Con la contribución de los fondos equivalentes a los alimentos que no se comen se ayuda a los pobres. Mientras tanto, tu espíritu aprende a dominar el hambre y la sed que tu cuerpo siente. El ayuno te da la confianza de saber que el espíritu puede dominar los apetitos.

Hace algún tiempo, tu madre y yo visitamos un país en el que las condiciones sanitarias eran bastante limitadas; allí nos juntamos con otras delegaciones de médicos de todas partes del mundo. El presidente de nuestro grupo, un viajero experimentado, nos previno de los riesgos. Para evitar contacto con el agua que podría estar contaminada, nos aconsejaron lavarnos los dientes con una bebida alcohólica. Nosotros decidimos no seguir ese consejo e hicimos simplemente lo que acostumbramos hacer todos los meses; ayunamos ese primer día con la idea de ingerir gradualmente alimentos y líquidos sencillos. Mas adelante, fuimos los únicos de nuestro grupo que no nos enfermamos.

El ayuno fortalece el control del apetito y ayuda a evitar mas adelante el adquirir otros apetitos o vicios incontrolables.

Otro paso que nos lleva al autodominio es la obediencia a la Palabra de Sabiduría. Recuerda que contiene una “promesa, adaptada a la capacidad. . . del mas débil de todos los santos” (D. y C. 89:3). Se dio “por motivo de las maldades y designios que existen y que existirán en el corazón de hombres conspiradores en los últimos días” (D. y C. 89:4). A medida que tu valor aumente y puedas decir no al alcohol, al tabaco y a otros estimulantes, serás cada vez mas fuerte. Entonces podrás rechazar las tentaciones diabólicas de los hombres conspiradores que sólo buscan incitarte a corromper tu cuerpo con sustancias nocivas.

Si ingieres cualquier sustancia que forme habito, desobedeciendo así la Palabra de Sabiduría, tu espíritu se rinde a tu cuerpo. La carne entonces esclaviza al espíritu. Esto va en contra del propósito de tu existencia mortal, y al volverte adicto, tu vida se acorta reduciendo el tiempo que tienes para arrepentirte y de esa forma lograr que el espíritu obtenga dominio sobre el cuerpo.

Otras tentaciones físicas te acecharán en tu juventud, y tendrás que atenerte a los limites que te imponen tus padres con la esperanza de guiarte durante este hermoso período de tu vida.

Debido a que el adversario conoce muy bien el poder que tiene la tentación física, Alma instruyó a su hijo y a todos nosotros: “Procura también refrenar todas tus pasiones.” (Alma 38:12.)

Cuando te cases, tu y tu compañera eterna pueden entonces valerse del poder de la procreación para tener gozo en su posteridad. Este don divino esta resguardado por la ley de castidad que dio tu Creador. A través de los años, recuerda que la castidad es lo que eficazmente protege la hombría del varón y corona la hermosa femineidad de la mujer.

Tanto en el noviazgo como en el matrimonio, la castidad es lo que Satanás ataca primero. La angustia mental causada por la debilidad moral ha hecho derramar lagrimas a muchos seres inocentes. Y el tumulto interior persiste si no hay arrepentimiento .

Shakespeare pintó este conflicto interior en uno de sus personajes que esta pensando dejarse llevar por la pasión:

“¿Que es lo que gano, de alcanzar lo que busco?
Un sueno, un soplo, la espuma de un goce furtivo .
¿Quien compara la alegría de un minuto
por los lloros de una semana,
o vende la eternidad para adquirir una fruslería
¿Quien destruirá la viña por un solo dulce racimo?”
(“La violación de Lucrecia”, Obras completas, pág. 2093.)

Una y otra vez los profetas nos han prevenido en contra del pecado sexual. Uno, por ejemplo, nos advirtió: ” ¡Oh, mis amados hermanos, recordad la horridez de transgredir contra ese Dios Santo, y también lo horrendo que es sucumbir a las seducciones de ese astuto ser! Tened presente que ser de animo carnal es muerte, y ser de animo espiritual es vida eterna”. (2 Ne. 9:39; Rom. 8:6; Alma 36:4; D. y C. 29:35; 67: 10.)

Ahora bien, no me interpretes mal, no quiero que descuides tu cuerpo; es necesario que lo cuides a diario. Un buen estado físico por medio del ejercicio regular también requiere autodominio. Yo admiro muchísimo al élder Joseph Anderson, que ya tiene noventa y seis años. Hace muchas décadas que practica la natación regularmente, porque su espíritu es mas fuerte que su cuerpo. Sin embargo, el motivo que ha tenido para hacerlo nunca fue vivir muchos años; ese es un resultado secundario. Su intención fue siempre servir a Dios y a sus ungidos. El élder Anderson ha seguido lo que yo llamo la receta del Señor para vivir una vida larga y útil. Los que son fieles “y magnifican su llamamiento, son santificados por el Espíritu para la renovación de sus cuerpos y llegan a ser . . . los elegidos de Dios” (D. y C. 84:33-34).

El programa de ejercicios del élder Anderson esta de acuerdo con la opinión de Pablo, quien dijo: “El ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera” (1 Tim . 4: 8) .

El apuesto élder Anderson es la personificación de este pasaje de escritura: “Glorificad . . . a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Cor. 6:20).

Al desarrollar autodominio, a medida que trabajes durante los años mas productivos de tu vida, así sea en tu casa o en el campo, en la fabrica o en el taller, ganaras una buena reputación y solidificaras una personalidad virtuosa. El fiel pago del diezmo es parte de ese proceso; te ayuda a ser honrado y a vencer tentaciones ruines. Tener el valor de dar cuenta de tus propias acciones será de por si una recompensa.

Tiene mucha importancia lo que escuchas, lo que miras, lo que piensas, dices y haces. Selecciona música que fortalezca tu espíritu. Controla la lengua; no digas vulgaridades ni palabras obscenas. Sigue la enseñanza de este proverbio:

“Porque mi boca hablara verdad, y la impiedad abominan mis labios.

“Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida.” (Prov. 8:7-8.)

Al acercarte a los años de la vejez encontraras otras dificultades para mantener el autodominio; el cuerpo se deteriora, lo que puede causarte dolor e incluso imposibilitarte. El fallecimiento de tus seres queridos te producirá un gran sufrimiento. Algunos pasan por estas pruebas difíciles cuando son jóvenes todavía. Pero, cuando te llegue el momento, recuerda lo que dijo mi padre poco tiempo después que mi madre falleció; habían estado casados 64 años. Cuando alguien le preguntó cómo estaba, el contestó: “Estoy solo. pero no solitario”, con lo que quiso decir que, a pesar de que ya no tenia a su lado a su querida esposa, estaba tan ocupado ayudando a la familia y a los amigos que había reemplazado la tristeza con el servicio al prójimo y la auto-compasi6n con el amor abnegado. Había encontrado gozo siguiendo el ejemplo infinito del Maestro.

Jesús, nuestro Salvador, nació en condiciones muy humildes. Su bautismo tuvo lugar en un río insignificante. En cuanto al servicio y al sufrimiento, también se sometió a todas las cosas (D . y C . 122: 8), para poder elevarse por encima de todo. Cuando su vida terrenal estaba por llegar a su fin, declaró triunfante: “He vencido al mundo” (Juan 16:33). “Mirad hacia mi, y perseverad hasta el fin, y viviréis; porque al que persevere hasta el fin, le daré vida eterna” (3 Nefi 15:9). Las Escrituras nos dicen en por lo menos veintiséis ocasiones* que perseveremos hasta el fin para lograr la vida eterna. Entonces, podremos obtener un cuerpo resucitado, un cuerpo incorruptible, glorificado y preparado para vivir en la presencia de Dios.

Para lograr tu potencial, sigue el ejemplo del Salvador, quien proclamó: “¿Que clase de hombres habéis de ser? . . .aun como yo soy” (3 Nefi 27:27). Nuestra meta mas sublime es desarrollarnos espiritualmente para que lleguemos a “la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños” (Efesios 4:13-14)

Entonces estarás bien preparado para el día del juicio en el que, como enseñó el presidente Spencer W. Kimball:

“El alma, compuesta por el cuerpo resucitado y el espíritu eterno. . . se presentará ante el Juez Supremo a fin de recibir su ultima asignación en la eternidad.” (The Teachings of Spencer W. Kimball [Salt Lake City, Bookcraft, 1982] pág. 46.)

Querido hijo, recuerda que no hay época en la vida en que no tengamos tentaciones, pruebas o sufrimientos a causa de nuestro cuerpo. Pero, a medida {que ores y desarrolles autodominio, podrás apaciguar los apetitos de la carne . Y cuando hayas logrado esto, tendrás el valor de someterte a la voluntad de nuestro Padre Celestial, como Jesús, quien dijo: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).

Al tener que pasar por pruebas difíciles, recuerda esta gloriosa promesa del Salvador:

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.” (Apocalipsis 3:21.)

Cristo es nuestro gran ejemplo. Yo declaro, como su testigo especial, que El es el Hijo de Dios y que es “la vida y la luz del mundo” (Alma 38:9; D. y C. 11 :28). Adquirimos autodominio a medida que nos parecemos a El . Lo testifico en el nombre de Jesucristo. Amen.

*(Mateo. 10:22,24:13; Marcos 13:13: I Nefi 13:37,22:31; 2 Nefi 9:24.31:15-16, 20, 33:4; Omni 1:26; Alma 32:13,15,38:2; 3 Nefi 15:9,27:6,16 17; Mormón 9:29; Moroni 8:26; D. y C 10:69,14:7,18:22, 20:25,20:29,53:7.)

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2 respuestas a El autodominio

  1. Pingback: Todo lo que olvidaste acerca del velo (o que no sabías en un principio)

  2. Anónimo dijo:

    inspirador, nos certifica que podemos conquistar nuestra carnalidad

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