Ayudad al ser querido que os necesita

Conferencia General Abril 1988

Ayudad al ser querido que os necesita

por el élder Richard G. Scott
de la Presidencia del Primer Quórum de  Setenta

Muchos de vosotros tenéis el corazón agobiado porque uno de vuestros hijos, vuestra esposa o vuestro marido se han apartado de lo que es correcto para seguir el camino equivocado. Mi mensaje es para vosotros.


Es la mañana de la Pascua, la época solemne en que el corazón de todo cristiano devoto se vuelve con gratitud hacia nuestro amado Salvador. Es una época que debe darnos gozo y paz. Sin embargo, muchos de vosotros tenéis el corazón agobiado porque uno de vuestros hijos, vuestra esposa o vuestro marido se han apartado de lo que es correcto para seguir el camino equivocado. Mi mensaje es para vosotros.

Sé que os sentís angustiados, doloridos y a veces desesperados. Yo os diré como podéis recibir consuelo del Señor.

Primero, debéis tener presentes dos principios básicos:

  1. Son muchas las cosas que se pueden hacer por un ser querido para ayudarlo, pero algunas de ellas solo Dios las puede hacer.
  2. Además, ningún progreso puede ser duradero si no se ejerce el albedrío en una forma digna. No tratéis de anular el albedrío de la persona; el Señor mismo no lo haría. La obediencia forzada no trae bendiciones (véase D. y C. 58:26-33).

Voy a sugeriros seis maneras de ayudar:

Primero: Amad sin condiciones.

Cuando Lehi en un sueno comió la fruta del árbol y se llenó de gozo, lo primero que quiso hacer fue compartirla con todos los integrantes de su familia, incluso los desobedientes (véase I Nefi 8:34, 12 13).

Segundo: No toleréis ni aceptéis las transgresiones, pero dad apoyo y esperanzas al transgresor.

Alma dijo a su hijo ex misionero, Coriantón, porque había violado la ley de castidad: » . . . cuan gran iniquidad has traído sobre los zoramitas; porque al observar ellos tu conducta, no quisieron creer en mis palabras» (Alma 39:1 1). Entonces le explico con detalles los principios que su hijo había utilizado impropiamente para justificar sus acciones. Después, ese padre afectuoso le dio este consejo:

«¡Oh hijo mío, quisiera que no negaras mas la justicia de Dios! No trates de excusarte en lo mas mínimo a causa de tus pecados . . . Deja, mas bien, que la justicia de Dios, y su misericordia y su longanimidad dominen por completo tu corazón; y permite que esto te humille hasta el polvo.

«Y ahora . . . hijo mío; declara la palabra con verdad y con circunspección . . . » (Alma 42:3

Tercero: Enseñad la verdad.

Nefi enseñó a sus hermanos «que quienes escucharan la palabra de Dios y se asieran a ella, no perecerían jamas; ni los vencerían las tentaciones ni los ardientes dardos del adversario para cegarlos y llevarlos hasta la destrucción» (I Nefi 15:24).

Entonces les dio este ejemplo de como se debe enseñar: » . . . los exhorte con todas las energías de mi alma y con toda la facultad que poseía, a que obedecieran la palabra de Dios y se acordaran siempre de guardar sus mandamientos en todas las cosas» (I Nefi 15:25).

Cuarto: Perdonad de corazón veces sea necesario.

El Señor declaró: » . . . [y al que] se arrepiente con sinceridad de corazón, a este has de perdonar, y yo lo perdonare también.

» . . . cuantas veces mi pueblo se arrepienta, le perdonaré sus transgresiones contra mí» (Mosíah 26:29-30).

Quinto: Orad con fe.

«La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5:16).

El Maestro enseñó: «Ora siempre, y derramare mi Espíritu sobre ti, y grande será tu bendición» (D. y C. 19:38).

Seis: Mantened una perspectiva adecuada.

Cuando hayáis hecho todo lo razonablemente posible, dejad todo en las manos del Señor.

Cuando coloco una piedrecita enfrente de mi ojo, parece ser enorme de tamaño, y no me deja ver nada mas ni pensar en cosa alguna. A menudo, los problemas de un ser querido pueden afectar nuestra vida de esa misma forma y ocupar todo nuestro tiempo.

Cuando hayáis hecho todo lo posible por ayudar a la persona que causa vuestra aflicción, dejad el asunto en manos del Señor y no os preocupéis más. No os sintáis culpables porque no podáis hacer más. No desperdiciéis energía en preocupaciones innecesarias. Gracias a esa perspectiva eterna, podréis encontrar mas paz y felicidad, no descuidareis a otros que tengan necesidad de vuestra ayuda y también podréis ayudar mejor a la persona.

Abraham se esforzó bastante para que su propio padre abandonara sus transgresiones; sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, su padre se volvió idólatra. Si Abraham hubiera permitido que esta preocupación normal por su padre se transformara en una obsesión, no habría podido recibir esta promesa: «Y en tu posteridad serán benditas todas las familias de la tierra» (3 Nefi 20:25).

Algunas personas que han vencido pecados serios en su propia vida, cuando sus seres queridos no responden a la ayuda que les dan, se culpan a sí mismos por sus pecados anteriores. Esos pensamientos los inspira Satanás, no el Señor. Alma tenia la capacidad de ayudar a su hijo Coriantón, y lo hacia desde una posición ventajosa, porque sabia que sus propios pecados habían sido completamente perdonados debido a su arrepentimiento.

Este no es un discurso sobre doctrina, sino un testimonio personal de lo que sé que es la verdad. Mi esposa y yo hemos tenido muchos problemas que al principio nos parecían más difíciles de lo que podíamos soportar sin ayuda de Dios. Una vez mi esposa perdió una bebita y casi perdió la vida. Seis semanas mas tarde falleció otro de nuestros queridos hijitos. Rogamos a Dios que nos ayudara y lo hizo. Cuando nos han abrumado otras dificultades, siempre hemos confiado que Dios nos dará su consuelo y guía, y nunca nos ha defraudado. El Señor nos da oportunidades y nos bendice con la fortaleza que todos necesitamos en momentos difíciles de nuestra vida.

En esta Pascua, al recordar la Resurrección, el precio que Jesús pagó y el don que nos dio por medio de ella, reflexionemos sobre lo que nos dicen las Escrituras acerca de este acontecimiento sagrado. Al hacerlo, se fortalecerá nuestro testimonio de su veracidad. Esta doctrina debe significar mas para nosotros que un principio que memorizamos. Debe llegar a formar parte de nuestra fibra interior para que nos ayude cuando lo necesitemos.

Nefi dijo: » . . . porque no habéis llegado hasta aquí sino por la palabra de Cristo, con fe inalterable en él, confiando íntegramente en los méritos de aquel que es poderoso para salvar.

«Por tanto, debéis seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres. Por tanto, si marcháis adelante, deleitándoos en la palabra de Cristo, y perseveráis hasta el fin, he aquí, así dice el Padre: Tendréis la vida eterna» (2 Nefi 31:19-20).

Y podría muy bien haber agregado: Y tendréis paz y felicidad ahora». La felicidad viene de comprender y seguir las enseñanzas del Señor; y también de dejar de culparnos a nosotros mismos cuando no logramos todo lo que queremos.

Una sugerencia final: No deis por perdido jamas a un ser querido; ¡Jamas!

Yo sé que tenemos un Padre Celestial que nos ama. Nos ha pedido que lo adoremos para que podamos sentir su amor. Y nos pide que amemos a su Hijo para que recibamos consuelo y fortaleza.

A veces, necia y mecánicamente recitamos lo que sabemos del Padre y del Hijo; y, ruego que ellos nos perdonen, les decimos lo que deben hacer y nos vanagloriamos ante ellos demostrando así nuestra ignorancia y orgullo. Sin embargo, ellos continúan amando con un amor perfecto a cada uno de nosotros. Sí, son omnipotentes y omniscientes; sus obras no tienen fin; no obstante, su amor por cada uno de nosotros es personal, inteligente, voluntario, infinito, firme y perfecto.

Sé que ellos viven. Sé que Jesús es el Cristo, nuestro Salvador y Redentor. Lo quiero con toda el alma. Él dio su vida para que pudiéramos vencer los errores que cometiéramos y vivir eternamente. No entiendo cómo logro esto. A mi manera trato de imaginarme la carga incomprensible que acarreó en las ultimas horas de su ministerio en la tierra, sabiendo que su vida tenia que ser completamente pura y sin pecados. Tuvo que dar al mundo la Expiación perfecta, para cada hombre, sin excepción; de lo contrario nadie podría volver a la presencia de Dios. Él lo logró y lo hizo a la perfección. Él es el modelo perfecto que debemos imitar. Ni El ni su Padre nos fallarán, nunca, en toda la eternidad. Les doy este testimonio en el nombre de Jesucristo. Amen.

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