Goles de rectitud

Conferencia General Abril 1989logo 4
Goles de rectitud
por el élder Russell C. Taylor
del Segundo Quórum de los Setenta

Russell C. Taylor»Jóvenes, hagan los siguientes goles: ir a la misión, acercarse al Señor, cumplir con la Palabra de Sabiduría, conservarse moralmente limpios y prestar servicio en la Iglesia y en la comunidad.»

Voy a dirigir mi mensaje a los jóvenes del Sacerdocio Aarónico. Y ante todos ustedes voy a admitir que si me llevan a un partido de football o de básquetbol, soy feliz. Hay cuatro equipos que son mis favoritos. Tres de ellos son de jugadores profesionales y el otro es colegial. Cuando ganan, no hay nada que mi esposa pueda hacer para que me quede quieto en el asiento. Por el contrario, cuando pierden me pongo de mal humor (cosa que este año ha sucedido con mucha frecuencia), pero al día siguiente ya no me importa.

Sin embargo, cuando un joven pierde en su preparación para la vida, eso si importa, porque tiene consecuencias duraderas.

La vida de ustedes es como jugar un partido. Desean jugar bien y dedicarse de lleno; quieren lo mejor para el equipo y quieren cumplir con las reglas para que no los saquen del partido por faltas personales. Además, quieren hacer goles.

Pero las reglas de la vida difieren a las de un partido, porque las reglas de la vida son los mandamientos de Dios. Ustedes hacen goles cuando van a la misión, cuando se acercan al Señor, cuando cumplen con la Palabra de Sabiduría, cuando se conservan moralmente limpios y cuando prestan servicio en la Iglesia y en la comunidad.

¿Cuantos goles están haciendo? ¿Están ganando’?

No me cabe la menor duda de que cuando hacen una canasta en básquetbol o un gol en el fútbol, les invade un sentimiento de satisfacción y sienten que han logrado algo. Bueno, lo mismo sucede cuando hacen «goles en el evangelio». Se sienten satisfechos con ustedes mismos; se sienten cerca de Dios; sienten el gozo de saber que están haciendo lo que El quiere que hagan.

Además, tengan presente que cuando procuran hacer goles en el evangelio, están jugando en la liga celestial; son hijos de Dios y el espera que hagan lo mejor que pueden. En el mundo están las fuerzas del bien y las del mal. Ustedes representan las del bien. Han venido a esta tierra con un propósito especial, y el Señor tiene una misión para cada uno de ustedes, una misión de toda la vida.

Se van a enfrentar con adversarios difíciles. A veces, los medios de comunicación, los amigos o cualquier otra cosa que ejerza influencia en ustedes trataran de desviarlos del camino correcto. Por eso, es importante que escojan estar del lado del Señor; únanse al valiente profeta Josué que dijo: » . . . escogeos hoy a quien sirváis . . . pero yo y mí casa serviremos a Jehová» (Josué 24: 15).

A fin de ganar el partido mas importante que habrán de jugar en la vida, es preciso que hagan cinco goles. Permítanme asumir el papel de un entrenador por unos minutos. Hablaremos acerca de partidos y de asignaciones que les ayudaran a hacer goles de rectitud.

El primer gol que deben hacer es ir a una misión. Tomen la determinación de hacerlo y prepárense bien. El Profeta ha dicho que todos los hombres jóvenes deben ir a una misión. Generalmente, eso les requerirá que renuncien a algo bueno por algo mejor. Es posible que tengan que posponer los estudios o una beca de atletismo; que tengan que ahorrar dinero para ir a la misión y no para comprarse un auto. También significa dejar de lado las cosas del mundo. El profeta Moroni dijo: » . . . Venid a Cristo, y perfeccionaos en el, y absteneos de toda impiedad’ ‘ (Moroni 10:32; cursiva agregada).

El himno 190 nos dice que «por sacrificios se dan bendiciones». ¿Sabían que el sacrificio nos purifica el espíritu y nos acerca al Señor’?

Servir una misión significa mucho mas que recibir el llamamiento e ir a dar a conocer el evangelio a los demás. Eso es importante, pero la misión que ustedes tienen también incluye hacer lo que el Señor quiere que hagan durante toda la vida.

Una misión puede cambiar el calibre de la vida de ustedes de una forma como no se lo pueden imaginar, y solo lo sabrán si sirven a Dios.

Vayan a la misión; hagan un gol de rectitud .

El segundo gol que deben hacer es el de acercarse al Señor.

¿Como se hace ese gol? Leyendo las Escrituras diariamente. orando fervientemente y ayunando. Todo esto les ayudara a fortalecer el testimonio.

Un alumno de seminarios dijo: »Yo pensaba que las Escritura eran aburridas hasta que comencé a leerlas». Hace poco, en una conferencia de estaca, una hermosa jovencita dijo: »Si creen que las Escrituras son aburridas es porque ustedes son aburridos» . Estos jóvenes descubrieron que en las Escrituras esta la solución a los problemas que puedan tener con amigos, en la casa o en los estudios. Los principios del evangelio se aplican a cualquier periodo de tiempo, tanto el del Antiguo Testamento como el de la actualidad.

El Señor les hablara por medio de las Escrituras. Acérquense a El a través de ellas.

Tomen un intervalo para orar de mañana y de noche y tan frecuentemente como sea necesario. La oración es uno de los dones maravillosos que Dios nos ha dado y, gracias a ella, podemos dirigirnos a El en todo momento y en todo lugar. Dios siempre esta a disposición de ustedes. Díganle sus metas, sus problemas; agradézcanle las bendiciones que reciben; pídanle que les enseñe a llevar adelante Su obra. El escucha las oraciones; se interesa por ustedes. El quiere que cumplan con los principios del evangelio. Acérquense al Señor por medio de la oración.

Ayunen el primer domingo de cada mes y también cuando necesiten ayuda especial del Señor; hagan que sea especial y recuerden que el ayuno es mas que abstenerse de alimentos. Sabemos que es importante ayudar al necesitado con las ofrendas de ayuno, pero aun así, este es mas que eso. Es además una ley espiritual como lo es la del diezmo y la de la Palabra de Sabiduría.

Cuando ayunamos con sinceridad, el Señor nos invita a acercarnos a el, a abrir el corazón y a sentir su Espíritu y su amor. El ayuno nos brinda la oportunidad de volver a tomar la determinación de cumplir con los mandamientos de Dios.

A medida que se acercan a Dios, por medio del estudio de las Escrituras, de la oración y del ayuno, se darán cuenta de que hay que hacer mas goles. Además, sus testimonios se fortalecerán. Hoy en día hay muchos jóvenes que tienen sed de espiritualidad mientras que ustedes pueden progresar espiritualmente.

El tercer gol es doble. Por lo tanto, el adversario los va a atacar por todos lados. Se trata de la Palabra de Sabiduría

Antes de que se les presente la ocasión de ser tentados, decidan no tomar drogas ni bebidas alcohólicas. Estos son perjudiciales física, mental y espiritualmente. No son buenos, y hasta pueden llegar a destruirlos. Es un riesgo muy grande tomar drogas por la satisfacción momentánea que se experimenta porque cada vez que las tomen caerán mas y mas bajo. En todo el sentido de la palabra, pueden caer en las »profundidades del infierno» (1 Nefi 12: 16). Jóvenes, es preciso que sepan ahora que las drogas adormecen la consciencia a un grado tal que no les deja ver con claridad la diferencia entre el bien y el mal.

El presidente David 0. McKay dijo: »El pecado puede atontar la consciencia del mismo modo que un golpe en la cabeza puede atolondrar los sentidos» (Gospel leleellx pág. 146).

Con respecto a la Palabra de Sabiduría, el Señor ha dicho: » . . . Por motivo de las maldades y designios que existen y que existirán en el corazón de hombres conspiradores en los últimos días, os he amonestado y os prevengo, dándoos esta palabra de sabiduría por revelación» (D. y C. 89:4).

Valiéndose de conspiraciones, hombres malvados procuran ganar dinero vendiendo drogas, alcohol y tabaco. Pero, i mucho cuidado con estos mercaderes de muerte! Díganles no» a esas drogas que destruyen el asolando a la juventud del mundo. ¿Por que ceder al vicio si saben que es destructor y que no les dará mas que penas? Jóvenes, ustedes tienen la pelota en la mano, hagan pues ese importante gol de rectitud: Cumplan con la Palabra de Sabiduría.

Gol numero cuatro: Este es una canasta de tres puntos con la que pueden ganar el partido: Consérvense moralmente limpios.

El llamamiento misional, la misión que tengan en la vida, con quien se casen y dónde se casen dependerán de lo puros y castos que sean.

Alma dijo a su hijo Shiblón: » . . . procura . . . refrenar todas tus pasiones para que puedas estar lleno de amor» (Alma 38:12). Esta es una paradoja interesante: El verdadero amor nace cuando se refrenan las pasiones, cuando se tiene autocontrol.

Deben evitar todo lo que les haga perder el control de si mismos o el respeto por el bienestar de otra persona.

Tener cariño y compartirlo con otro ser es algo bueno y hermoso, y el Señor nos lo ha dado para fortalecer los lazos entre el hombre y la mujer. Además, es parte del poder que nos lleva al matrimonio. La atracción física puede ser muy fuerte, y si no la controlan, ella los controlara a ustedes.

A fin de prepararse para la misión que tengan en la vida, les ruego que purifiquen los pensamientos y los sentimientos. Sólo ustedes tienen el poder de decidir, con toda intención, las fantasías que se fijen en la mente y los sentimientos que tengan en el corazón.

Tanto en el cine como en la televisión se ven películas donde se presume que el sexo entre el hombre y la mujer fuera de los lazos del matrimonio es una expresión de amor normal. Eso es mentira. El sexo fuera del matrimonio es un acto egoísta, carente de autocontrol y de respeto por la otra persona. Les traerá desdicha y esta condenado por Dios.

Protejan la castidad de las jovencitas como si fuera la vida de ustedes. Ante todo, los hacemos directamente responsables a ustedes, poseedores del sacerdocio.

Lleven una vida limpia; hagan ese gol de rectitud.

Y el quinto gol es prestar servicio a la Iglesia y a la comunidad.

Tomen la determinación de estar activos en la Iglesia y ayuden a los demás. El prestar servicio al prójimo los conducirá hacia las ventanas de la vida y no hacia los espejos que sólo reflejen la imagen de ustedes mismos.

No se limiten sólo a asistir a las reuniones de la Iglesia, sino vivan el evangelio y disfrútenlo. Sean leales y apoyen al quórum del Sacerdocio Aarónico, y prepárense bien para el día en que reciban el Sacerdocio de Melquisedec, «el Santo Sacerdocio según el Orden del Hijo de Dios» (D. y C. 107:3)

Lo que mas nos preocupa es que estén haciendo sus oraciones personales, que estén leyendo las Escrituras diariamente, tal como el presidente Benson se los ha pedido, y que estén de acuerdo con sus padres y lideres acerca de asuntos espirituales. Estas son las cosas que verdaderamente determinan si tienen un testimonio de la Iglesia y la entereza necesaria para perseverar hasta el fin y salir victoriosos en el juego de la vida.

Ahora, mis queridos jóvenes, hay otros goles de rectitud que ustedes pueden hacer, pero yo les pregunto: ¿Pueden hacer esos cinco goles? ¿Han tomado la determinación de hacer lo mejor que puedan, de cumplir con las reglas, de fortalecer sus testimonios? Yo se que ustedes pueden hacerlo. Pero, por favor, ¡despierten!, porque ustedes son la juventud de la promesa.

Es posible que algunos de ustedes hayan tenido que salir del partido debido a faltas personales, por haber quebrantado las reglas, por estar en posición ilegal, por haber cambiado de posición antes de comenzar a jugar, o por haber tocado el balón con las manos. Ustedes tienen la pelota, o sea el evangelio, en las manos. Nuestro Padre Celestial sabe cuales son las debilidades de ustedes y desea que regresen a su equipo. Hablen con el obispo. El los ayudara a regresar, porque los necesitamos y los queremos.

Sepan que les hablo como un amigo y no como un juez. Practiquen esos cinco goles; anótenlos y pónganlos donde puedan verlos diariamente. Analicen con frecuencia el progreso que están logrando. Hay muchos goles que hacer y muchas bendiciones que recibir.

Y a ustedes, lideres del sacerdocio y padres, ustedes son los entrenadores en la cancha y en el hogar. Analicen estos puntos con sus hijos, escudríñenlos, ayúdenlos a que los cumplan, y estos los guiaran hacia el gozo, la felicidad y la exaltación. De esto testifico, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario