El Convenio Eterno del Matrimonio

El Convenio Eterno del Matrimonio

Élder Joseph Fielding Smith


Uno de los convenios más sagrados que el Señor ha propuesto al hombre es el del matrimonio, y desde que fué dado, así como otros convenios, se ha abusado penosamente de él. El matrimonio fué instituido en el principio de la historia del mundo y es un convenio del evangelio como lo es el bautismo para la remisión de los pecados. Fué revelado definitivamente como rito religioso, y de acuerdo con el plan y la voluntad del Señor debe efectuarse solamente por aquel que tenga autoridad divina y que sea debidamente comisionado por el Señor para oficiar en la ordenanza por la que el hombre y la mujer sean unidos en este sagrado vínculo. Pero como el hombre ha tomado para sí la autoridad para gobernarse, independiente de la voluntad de Dios, igualmente ha tomado para sí la autoridad para oficiar en el convenio del casamiento, y al hacer esto ha perdido el profundo significado de este convenio, el cual es que sea eterno. Naturalmente el hombre con esa autoridad usurpada no tiene poder de ligar, o sellar, por el tiempo y la eternidad, entonces todo “convenio, contrato, vínculo, obligación, juramento, promesa, hecho, unión, asociación o aspiración”, ha dicho el Señor, hechas por el hombre tendrá un fin, porque solamente lo que el Señor ha sancionado será eterno. En otra ocasión dijo el Señor:

“He aquí, mi casa es una casa de orden, dice Dios el Señor, y no de confusión. ¿Aceptaré una ofrenda que no se hace en mi nombre?, dice el Señor. ¿O recibiré de tus manos lo que yo no he nombrado? ¿Y te he de designar algo, dice el Señor, salvo que sea por la ley que yo y mi Padre decretamos para vosotros antes que el mundo fuese? Yo soy el Señor tu Dios; y te doy este mandamiento — que ningún hombre ha de venir al Padre sino por mí o por mi palabra, la cual es mi ley, dice el Señor. Y todo lo que esté en el mundo, que hayan ordenado los hombres en virtud de tronos, principados, potestades o cosas de renombre, cualesquiera que fueren, y que no sea de mí o por mi voz, será derribado, dice el Señor, y no permanecerá después de que los hombres mueran, ni tampoco en la resurrección, ni después de ella, dice el Señor tu Dios. Porque cuantas cosas permanecieren son por mí; y Jo que no sea por mí será sacudido y destruido.

“Por consiguiente, si un hombre se casa con una mujer en el mundo, y no se casa con ella ni por mí ni por mi palabra, pactando con ella mientras estuviere él en el mundo, y ella con él, ninguna validez tendrá su convenio y matrimonio cuando mueran y estén fuera del mundo; por tanto, no están ligados por ninguna ley cuando salen del mundo. Así que, ya fuera del mundo, ni se casan ni se dan en matrimonio, sino que son nombrados ángeles del cielo, siervos ministrantes que sirven a aquellos que son dignos, de un grado de gloria mucho mayor, extraordinario y eterno”.

Leemos en la biblia lo que el predicador dijo: “Yo sé que lo que hace el Señor, es para siempre: nada se le puede añadir, y nada se le puede quitar: Dios hace esto para que el hombre tenga temor ante El”. En vista de que nuestro Padre Celestial es eterno, ciertamente todo lo que él hace es eterno de otra manera dejaría de ser Dios. Lo que el hombre hace en su estado limitado, no dura, pero todas las cosas decretadas por el Señor son eternas y serán para siempre. Esto se aplica al casamiento como a la existencia, y el hombre está destinado para las eternidades, y está escrito: “He aquí, esta es mi obra y mi gloria — llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”. Después que Adán fué puesto sobre la tierra, leemos, “El Señor y Dios dijo, no es bueno que el hombre esté solo; haré le ayuda idónea para él”. Y otra vez nuestro Padre Celestial dijo a su Hijo Jesucristo, quien creó este mundo, “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrándose sobre la tierra. Y crió Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo crió; Varón y hembra los crió”. Cuando Eva le fué dada a Adán, el Señor le dijo: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne ‘.

Opinión mundana del matrimonio

Generalmente el mundo ha llegado a ver el Matrimonio como un contrato civil, o de concordia entre un hombre y una mujer, que los autoriza a vivir juntos en relación de casamiento. En muchos de los estados de los Estados Unidos cuando un hombre o una mujer desean anular el contrato le es permitido hacerlo, sin importar si la razón es seria o frívola, y entonces pueden hacer otro contrato que solo dura lo que puede durar el nuevo capricho. Frecuentemente leemos en el periódico que se casa alguna persona de fama y luego se separa de su compañera o compañero e inmediatamente se casa nuevamente para separarse casi luego y esto se repite muy a menudo. En algunas partes de los Estados Unidos, el matrimonio ha sido comprendido como un contrato que puede ser anulado rápidamente y aun les ha sido otorgado a los hombres y mujeres anular el convenio por cualquier pretexto leve y recibir así la separación en términos más cómodos, este principio sagrado es tratado con el desprecio máximo.

La palabra del Señor

La palabra del Señor es definitiva que cuando un hombre y una mujer se casan serán “una sola carne”, y entonces nunca serán separados excepto en donde las ofensas más serias en violación a ese convenio permitan romperlo. El divorcio no es parte del evangelio y no debe tomarse en cuenta si el hombre y la esposa sincera y humildemente viven de acuerdo con el evangelio de Jesucristo. Nada podría acontecer si el hombre y esposa tuvieran en el corazón el amor puro que deben tener para sí. Nunca habrá divorcios donde el amor puro de Cristo mora en el corazón del esposo y la esposa, porque este amor se basa en la rectitud, y la rectitud es enemiga del pecado. Nuestro Señor condenó el divorcio cuando los fariseos tentándolo le dijeron: “¿Es lícito al marido repudiar a su mujer? Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento: Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se juntará a su mujer. Y los que eran dos serán hechos una carne así que no son más dos, sino una carne. Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre”.

Cuando le preguntaron porque Moisés permitía el Divorcio. Jesús les contestó: “Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; más al principio no fué así”.

Aquí tenemos la afirmación de que el casamiento fué instituido en el principio como mandamiento divino, y dondequiera que un hombre y una mujer fuesen unidos por la Autoridad de Dios, no deberían separarse. Hoy desafortunadamente, como es general entre las naciones desde tiempos antiguos, los hombres y mujeres no están y no han sido unidos por nuestro Padre Celestial. Hoy en las Iglesias como en las ceremonias ejecutadas por las autoridades civiles, el casamiento está limitado a esta vida mortal. Es una expresión común para los ministros como para las autoridades civiles concluir la ceremonia con esta frase, “hasta que la muerte os separe”. Fuera de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, no sé de ningún pueblo que crea que el matrimonio sea destinado para la eternidad. He hablado con muchos ministros que declaran que en la vida venidera no habrá varón ni hembra en los cielos. Esto generalmente parece ser el punto de vista aceptado. Este punto de vista se basa en la mala interpretación de las palabras de nuestro Señor a los Saduceos, cuando llegaron con esa pregunta maliciosa sobre la mujer que tuvo siete maridos. La contestación fué: “Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento: Más los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento: Porque no pueden ya más morir; porque son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrección”.

Esta contestación es correcta. Estos Saduceos no creían en la resurrección, por esto en sus casamientos la ceremonia era para este mundo nada más y no para el mundo venidero. Por lo tanto en la resurrección se levantarán para morar solos, y aquellos que fueran dignos de entrar en el cielo quedarán solos, porque no habrá oportunidad de contraer matrimonio en los cielos. El Señor hablaba del mundo de ellos y no del mundo que le pertenece a Él y sus discípulos. Les llamó la atención a las palabras de su oración donde hablando a los apóstoles, dijo: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”. En una revelación hecha a José Smith dijo, hablando de la misma clase de gente a la cual pertenecían los saduceos: “Porque estés ángeles no obedecieron mi ley; por tanto, no pueden tener aumento, sino que permanecen eternamente en su condición de ambición, apartados, solteros, sin exaltación; y en adelante no son dioses, sino ángeles de Dios para siempre jamás”.

La biblia nos enseña que aquellos que han aceptado a Jesucristo y son fieles a los convenios del evangelio, no llegan a ser ángeles en los cielos sino hijos de Dios. El salvador les contestó a los judíos cuando le acusaron de blasfemar por decir que era Hijo de Dios: “¿No está escrito en vuestra ley?: Yo dije, Dioses sois. Si dijo dioses, a aquellos a los cuales fué hecha palabra de Dios (y la escritura no puede ser quebrantada); A quién el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy’.

Pablo dijo a los Romanos: “Porque todos los que son guiados por el espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios”. Y le fué dicho a Juan por el Señor en la Isla de Patmos: “El que venciere, poseerá todas las cosa; y yo seré su Dios, y él será mi hijo”.

Parece haberse dejado al olvido, o se ha ignorado, que el primer matrimonio se celebró antes que la muerte visitara al mundo. Cuando Eva fue concedida por esposa a Adán, no fue “hasta que la muerte os separe” sino que fué una unión perpetua. En este punto, dijo el Presidente José F. Smith: “Mucha gente imagina que el matrimonio es pecaminoso: hay una tradición apóstata en este efecto. Esta es una idea falsa y peligrosa. Por el contrario, Dios no sólo mandó el casamiento sino que él lo recomienda. Aun cuando el hombre fuera inmortal, antes que el pecado invadiera el mundo, nuestro Padre Celestial mismo administró el primer matrimonio.

Ligó a nuestros primeros padres por las ligaduras de matrimonio, y los mandó que fueran fructíferos y multiplicasen e hinchasen la tierra. Este mandamiento no lo ha cambiado, abrogado o anulado; pero ha continuado con poder por todas las generaciones.

“Sin el casamiento los propósitos de Dios se frustrarían en cuanto conciernen al mundo, porque no habría quien obedeciera sus otros mandamientos.

“Aparentemente es algo fuera del alcance de la mente humana saber porque la castidad trae poder y fuerza a la gente de la tierra, pero es cierto.

“Hoy el diluvio de la iniquidad domina al mundo civilizado. Una razón es por el descuido del matrimonio; ha perdido su santidad ante los ojos de la mayoría. Cuanto mejor, es un contrato civil, pero más a menudo un accidente, o un capricho, o una manera de gratificar las pasiones. Cuando se ignora o se pierde de vista lo sagrado del convenio, entonces el desprecio del pacto matrimonial, bajo el entrenamiento moral a los grupos del presente, es solamente una frivolidad, una indiscreción leve”.

El profeta José Smith enseñó que el casamiento es una institución divina, instituida en el jardín del Edén, y que debe ejecutarse solemnemente por la autoridad del sacerdocio sempiterno. Excepto un hombre y su mujer entran en un convenio sempiterno y se casan por la eternidad, mientras estén en esta probación, por el poder y autoridad del santo sacerdocio, dejarán de aumentar cuando mueren; esto es, no tendrán hijos después de la resurrección. Pero aquellos que son casados por el poder y autoridad del sacerdocio en esta vida, y continúan, sin pecar contra el Espíritu Santo, continuarán creciendo en número de hijos en la gloria celestial”.

Bajo las condiciones en que nos encontramos, con diversos gobiernos controlados por hombres sin autoridad divina, es necesario que el matrimonio se regule por la ley civil. El estado tiene que tener poder para formular las leyes gobernando el matrimonio a causa de su conexión íntima con la estructura social del estado. Cuando el reino de Dios esté sobre la tierra en su plenitud, y Cristo venga a reinar, el casamiento, y todas las ordenanzas serán controladas por las leyes de Dios. Cuando ese día venga los casamientos no se ejecutarán “sólo hasta la muerte”, sino para la eternidad. Bajo las presentes condiciones, “el poder que es”, tiene mando en el mundo, y todo hombre, sin importar sus creencias religiosas, o si es falto de ellas, tiene que, o debe ser sujeto a los gobiernos que existan. Cuando venga Cristo El traerá la ley de libertad perfecta y por ella todos los fieles se harán libres y felices en el ejercicio de principios correctos.

Una opinión casi universal

Una opinión que es casi universal es la de que el casamiento es un contrato terrenal y que no tiene su origen en el evangelio. Fué introducida por el enemigo de la verdad que ha jurado conquistar el reino de Dios. Pablo declaró: “Más ni el varón sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor”, y el Señor ha dicho que el daría al hombre una ayuda idónea para él. Una ayuda que llenara todos los requisitos necesarios, no sólo de compañera, sino algo que le hiciese comprender el porqué de su creación, misión que ni el hombre ni la mujer solos hubieran podido cumplir. Orson Pratt comentando esta necesidad dijo: “El Señor ha ordenado el matrimonio entre varón y hembra como una ley por la cual los espíritus puedan venir aquí y tomar un tabernáculo, y entrar al segundo estado de la existencia. El Señor mismo administró el primer casamiento perteneciente a este mundo y perteneciente a carne y hueso sobre esta tierra. No digo perteneciente a la mortalidad; porque cuando se celebró el primer casamiento, no había mortalidad. El primer casamiento de el cual tenemos conocimiento, fué entre dos seres inmortales; la muerte no tenía dominio, ni poder sobre ellos”.

No obstante la doctrina universal de que la muerte automáticamente trae la separación del esposo y esposa, y deja a los hijos sin padres. ¿Cuándo y dónde ha habido un esposo que haya puesto su esposa en la tumba, donde el amor dominaba esa unión, y que no ha habido aquella esperanza intensa de que esta doctrina miserable de la separación no sea cierta? ¿Dónde hay padre o madre, que verdaderamente se amen, amen a sus hijos, que fueron llamados a dejar a uno de sus hijos en la tumba y que amaban tiernamente, que no esperen con la angustia de su alma, que esta terrible doctrina de la separación no sea cierta? ¿Acaso ustedes que se aman y aman a su hijos desean que el día venga cuando la resurrección de los muertos, en que la unidad y la asociación de familias dejen de practicarse? ¿Acaso los seres queridos que reclamas aquí te serán como extranjeros allá? Hay sólo una manera de escapar a esta condición terrible, y esta es por la aceptación del evangelio de Jesucristo como ha sido restaurado, y participación en las bendiciones de poder ser sellada en la casa del Señor por uno que sea debidamente autorizado para que el esposo y la esposa, e hijos; a padres pueden ser unidos para siempre. Esta es la gran obra revelada por el profeta Elías, para que las familias no fuesen destruidas, y que el mundo no fuese herido con un castigo cuando viniese el grande y terrible día del Señor.

Que el Señor os bendiga y os guie. Es mi humilde oración en el nombre de Jesucristo. Amén.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s