El Libro de Mormón y el Idioma Egipcio

El Libro de Mormón y el Idioma Egipcio

Por Federico S. Williams.

Tomado del “Mensajero Deserel”



Por más de un siglo el Libro de Mormón ha sido para Los miembros de la Iglesia un libro verídico y para los que no lo conozcan un enigma muy profundo. Es un pilar básico de la fe nuestra; la aumenta, vivifica y confirma porque sabemos que es un relato fiel y fidedigno del antiguo imperio americano, dando a conocer el origen de los indígenas americanos y el empeño de Dios para con ellos. Los que desprestigian a la Iglesia, desde el comienzo han querido probar falso el Libro de Mormón para sacar este pilar fundamental para que el Mormonismo caiga.

Como el Libro es explícito y no habla equivocadamente, lo que afirma actualmente lo afirmó en el año de 1830, sin tergiversación alguna cuando salió por primera vez a luz. Reclamó que ciertas cosas fueron verdades en aquel entonces y todavía reclama su veracidad. El texto de 1830 es el mismo que se encuentra en el Libro de Mormón de hoy.

Cuando uno tiene algo verídico o quiere expresar una verdad lo hace sin rebozo o lisonja. Mayormente no lo explica, lo declara. Por civilizados que nos creamos, por buscadores de verdad que nos ostentemos, nos cuesta aceptar una verdad cuando choca con nuestros intereses, nuestro placer o nuestra comodidad, ya sea temporal o espiritual. El mundo demora muchas veces largos siglos antes de cambiar de parecer en cuanto a lo que sea verdad. Pero, entendamos esto, la verdad no cambia. Nosotros cambiamos. Lo que es verdad siempre lo fué y lo será aunque no haya sido aceptada como tal en el pasado ni ahora goce de tal reconocimiento.

El mundo siempre ha sido redondo y no plano como se creía por tantos siglos. Ahora este hecho queda de manifiesto y todo lo aceptamos, pero antiguamente costaba creerlo. Tan importante fué esa creencia aunque falsa que él mundo cristiano tenía miedo de pensar de otra manera. Un valiente con el suficiente respaldo de probar su tesis escribió! La Iglesia dice que el mundo es plano. Yo sé que es redondo, porque he visto su sombra en la luna, y tengo más fe en una sombra que en la iglesia”. Más tarde, Magallanes emprendió viaje y emprendió la vuelta al mundo que terminó El Cano. Aquella verdad así se hizo manifiesta, pero siempre fué verdad. Hoy día al enfermo débil el médico le hace en ciertos casos una transfusión de sangre y es una verdad demostrada que por este tratamiento se salvan millares de vidas. Antiguamente una teoría falsa pero entronizada por el uso y costumbre de los barberos-cirujanos hubiera requerido sangrar a la persona débil. Es verdad de ahora que la sangre sana y fortifica. Fué la misma verdad de antaño pero no se comprendía. Pero la verdad no cambió, —solamente se cambiaron los hombres.

Cuando José Smith publicó el Libro de Mormón en 1830 se sabía muy poco de los jeroglíficos egipcios. Por siglos el significado de sus grabados estaba perdido al mundo. Recién en el año 1799 fué encontrada cerca de Rosetta por el oficial del ejército francés, Boussard, una piedra grabada con jeroglíficos, caracteres demóticos y iniciales griegas. Como se trataba del mismo decreto de un faraón egipcio publicado en tres maneras distintas llegó a ser la clave del rompecabezas de los jeroglíficos egipcios.

Fué en el año 1802 que Akerblad publicó un alfabeto de caracteres demóticos y recién en aquel entonces empezaron a comprender un poco el texto del decreto. En 1818 Young también publicó su alfabeto, y Champollión el suyo en 1824: Precis du Systeme Hicroglyphique.

Tengamos en cuenta que estos egiptólogos recién empezaban a comprender el significado de los jeroglíficos y que sus conocimientos no fueron difundidos más allá de un pequeño círculo de colegas. Ellos se encontraban en las grandes ciudades, los centros de estudio de la materia, y no se hacían ver en los pueblos rústicos del interior de los países.

Con toda seguridad el joven José Smith, al publicar el Libro de Mormón a los 25 años, jamás había oído de los arriba mencionados egiptólogos. Tampoco había visto una gramática egipcia. Su educación fué rudimentaria y escasa, habiendo estudiado un poco en su mocedad con los maestros viandantes de la escuela primaria de las zonas agrícolas donde vivía.

Como reclamó ser traductor de planchas sagradas entregadas a él por un ángel las cuales tradujo él por el poder de Dios, lo que salió a luz fué promulgado por él como la verdad de Dios. Poco le importaba si todo no estaba de acuerdo con las creencias de los “científicos” o con los credos de los hombres. Todo fué publicado sin excusa o explicaciones porque sabía que el tiempo es el amigo de la verdad y enemigo de la falsedad. José Smith no estaba al tanto de los grandes descubrimientos científicos del futuro en cuanto a la civilización antecolombiana que los arqueólogos han descubierto. Tampoco en sus días se habían efectuado estudio detallados y minuciosos sobre el origen de los antiguos americanos.

Fue el pensamiento erudito del día (como todavía persiste en muchas partes) que los indios eran de descendencia mongólica y que habían llegado a América por el estrecho de Behring. El Libro de Mormón dice que sus antepasados llegaron por medio de embarcaciones en las cuales cruzaron los océanos. El Libro reclama que la primera inmigración vino de la torre de Babel que los historiadores ubican en la Mesopotamia, y que dos más vinieron de Jerusalén de origen israelita.

El Libro de Mormón dice claramente que fué escrito en el egipcio y que los antiguos pobladores conocían la ciencia de aquella grande civilización. Escribió Nefi:

“Yo, Nefi, nacido de una buena familia, y, por lo tanto, instruido algo en la ciencia de mi padre. . . hago la historia de los hechos de mi vida. Sí, lo que hago en el lenguaje de mi padre, que consiste de la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios. (1 Nefi: 1-2).

El historiador de casi 500 años después lo reafirma:

“Porque no hubiera sido posible que nuestro padre, Lehi (el padre de Nefi), se hubiese acordado de todas estas cosas, para haberlas enseñado a sus hijos, a menos que no hubiera sido por la ayuda de estas planchas; pues que él, habiendo sido instruido en el idioma de los egipcios podía, por tanto, leer estos grabados, y enseñarlos a sus hijos, y así ellos podrían enseñarlos a los suyos, y así cumplir los mandamientos de Dios, aún hasta el tiempo presente.” (Mosíah 1:4).

Moroni, el que entregó las planchas a José Smith como un ser resucitado, antes de ocultarlas aproximadamente 400 años después de Cristo también mencionó el lenguaje egipcio:

“Y ahora, he aquí, que hemos escrito estos anales según nuestro conocimiento, y los hemos escrito con caracteres que son llamados, entre nosotros, el egipcio reformado, los que nos han sido transmitidos y que hemos alterado según nuestra manera de hablar.

“Y, si nuestras planchas hubiesen sido de una extensión suficiente, hubiéramos escrito en el hebreo; pero el hebreo ha sido también alterado por nosotros; y si hubiésemos podido escribir en el hebreo, he aquí, que no hubiera habido imperfección en nuestros anales. (Mormón 9:32-33).

Vemos así que a través de 1.000 años, de acuerdo con el Libro de Mormón, los antiguos americanos tenían un conocimiento del idioma egipcio y de su ciencia y civilización. El Libro de Mormón lo publica como verdad. ¿Qué dicen los hombres? ¿Hay indicio en los pueblos indígenas americanos que mostrarían la verdad de esto? Si sus antepasados tuvieron tales conocimientos deben de encontrarse evidencias en la cultura, costumbres o leyendas de sus descendientes.

Permítanme citar largamente de un estudio sobre LOS ORÍGENES DE LA RAZA GUARANI-TUPI, por el Profesor Pablo Alborno, que fué publicado en la REVISTA DE TURISMO de Asunción, Paraguay, Enero de 1943. Dicho sea de paso que el Profesor Alborno escribió su tesis para mostrar que la raza Guaraní- Tupí descendió de antiguos egipcios que hace siglos llegaron a América en embarcaciones. El Libro de Mormón reclama que fué de otra raza, pero que traía la cultura e idioma egipcio. Se presenta lo siguiente no como prueba absoluta de la veracidad del Libro de Mormón, sino como otra evidencia circunstancial que atestigua su veracidad después de tantos años; otra pieza de la taracea que encuadra tan perfectamente en el mosaico completo que forma el Libro de Mormón:

“En el curso y resumen del presente trabajo, se van poniendo de resalto ciertas sugestivas similitudes existentes entre la raza guaraní-tupí, y muchas otras del viejo mundo, con el determinado propósito de contribuir en esta forma al estudio y esclarecimiento del origen más o menos verdadero de nuestra raza aborigen, hasta hoy no muy precisada. Por ello creemos que dado el aporte documental que hacemos en el curso del presente trabajo, no podría pasar desapercibido entre los estudiosos de nuestra pre-historia.

“Al realizar mis estudios de pintura en Roma, allá en el año de 1903 al 8, y penetrando en los estudios arqueológicos de los estilos ornamentales, noté, y con gran sorpresa, una vez hechas las comparaciones de los estilos de diversas razas, la estrecha similitud existente entre los dibujos trazados por los guaraníes y los de los egipcios, en los trazos hechos en los cacharros de barro, urnas funerarias, vasos, ollas, tinajas, etc., como así también en las mantas, bolsones, cintos, y aún en las armas análogas a las de la antigua usanza de éstos.”

“Así he ido penetrando en los dominios de otros tópicos, a fin de constatar si las similitudes no van más allá de las artes gráficas. Realizamos entonces estudios comparativos de antropología, etnografía, religión, costumbre, arqueología y lengua, de las razas, mongol, egipcia y guaraní-tupí, por intermedio de más de mil quinientos dibujos ilustrativos, llegando a la conclusión de la existencia de estrechas semejanzas en esos diversos aspectos señalados entre guaraníes y egipcios, como asimismo la ausencia casi total entre la mongoloide o malaya-polinesia y la guaraní-tupí, de quienes arranca, según se ha sostenido hasta hoy, y llegados por el estrecho de Behring.

“Respetando los juicios de centenares de sabios especializados en esta naturaleza de investigaciones, me permito exponer las conclusiones a que pude arribar, luego de arduas y continuas investigaciones de que una primitiva inmigración ha llegado a América por el Atlántico hacia 4.500 años antes de J. C….”

“Ahora nos anima a presentar a consideración de los investigadores estas nuevas conclusiones de estudios hechos sobre la filología y estilo grafía, de las lenguas y artes de las tres razas en discusión. Librando a la opinión de los autorizados el pronunciarse sobre las sugestivas y raras semejanzas que existen entre la lengua de guaraníes y egipcios, abonada por más de 800 palabras casi análogas y otros cuadros comparativos. Nosotros entendemos que estas semejanzas no son producto de una mera casualidad, por ser éstas muy numerosas y en varios aspectos y manifestaciones de estas razas”.

“Por otra parte sostenemos que la raza guaraní-tupí, tampoco es autóctona por no encontrar en ella rastros que justifiquen tener su origen en nuestro continente, y por hallarse en ella en un grado tal de cultura comparable sólo a las del Viejo Mundo, que ha dado al Universo las primeras manifestaciones de la cultura y la civilidad. Y como por otro lado la ciencia admite todas las hipótesis que tengan algún fundamento, o base, me permito exponer la mía con documentos gráficos de comparación, como también recalcar la extraordinaria similitud de lengua entre la raza guaraní-tupí y egipcia siendo de suponer que su origen debía estar en una de ellas”.

“También existe la presunción de que la raza guaraní-tupí, fué de las primeras que pobló este continente y que data más o menos de la época en que el rey egipcio Tau, mandaba hacer sus conquistas de dominios por el África a los Camitas, época también en que se construyeron las primeras pirámides, aplicándose ya en dichos trabajos el uso del bronce —en la época denominada neolítica— como así también en la construcción de herramientas que fueron aplicadas en construcción de grandes barcos, de más o menos 200 pies de largo, movidos entonces por esclavos remeros. Y es de creer que en uno de esos frecuentes viajes, arrastrados por fuertes temporales llegaron a las costas del Amazonas, posible primer punto de desembarco de estos inmigrantes, que traían familias, cereales, animales, como algunos prácticos artesanos en alfarería por ser esta la primera industria que se manifiesta en la época”.

Nota: El Libro de Mormón sostiene que los nefitas construyeron un buque grande bajo la dirección del Señor. “Y el Señor me mostraba, de cuando en cuando, la forma en que yo debía trabajar los maderos del buque. . . no trabajé los maderos de la manera aprendida por los hombres, ni construía el buque a la manera que lo hacen ellos; sino que lo construí del modo que me mostró el Señor”. Al ser terminado: “por la mañana, después de haber preparado todas las cosas: muchos frutos, carne del desierto, miel en abundancia, y provisiones según el Señor nos lo había ordenado, entramos en el buque con nuestra carga, nuestras semillas y todo cuanto habíamos traído con nosotros, cada uno según su edad. Así es como entramos en el buque, nosotros, nuestras mujeres y nuestros hijos”. (1 Nefi capítulo 18).

“Vemos que los guaraníes tuvieron afición a lo que era culto superior, estando dotados de un credo a un dios Tupa, y a oíros dioses, que si bien es cierto tuvo origen en otra raza, esa religión y esa creencia, a las divinidades astrales, tal como los representaban los egipcios, fueron legadas de generación en generación por los guaraní-tupí”.

“Prosiguiendo con nuestra exposición sobre los orígenes de la raza guaraní-tupí, recordaremos las palabras del Dr. Ladislao Netto, según documentos hallados en el tomo III del Archivo Nacional de Río de Janeiro, en los que sostiene: son tantas las suposiciones hechas respecto a los orígenes de la raza aborigen, llegados a mi poder, que ninguno me satisface por no encontrar una afirmación concreta y gráfica que puede hacerme desistir de la opinión negativa de que los egipcios fueron pobladores de Sud América, por no encontrar nada que pueda desvirtuar mi criterio al respecto. Pues, en todas las ramas en que he podido hacer numerosos estudios, no he podido arribar a ninguna conclusión, y que el arte puede ser un arte importado”. Y agrega: “si un artista indagador podría afirmarle que los signos y el decorado de los vasos y urnas, etc., son derivados de  las influencias de un arte importado, tal vez podría encontrar el origen de esta raza, por medio del arte, ya que hasta el presente nos hallamos en el estrecho camino de las puras narraciones y por tratarse estos, de objetos simbólicos que representan y definen toda la escritura de un pueblo o una raza”.

“Tal como sostiene el arqueólogo Netto, de que todas las hipótesis hasta la fecha son meras suposiciones pues no afirman como lo haría una demostración gráfica, puesto que ésta sería el mejor aportamiento documental que podría hacerse para concretar el origen y la influencia de otra raza o pueblo por ser esta la expresión psicológica y representativa de sus creencias y religión. Por lo tanto si estas expresiones de sentimientos, creencias y costumbres de dos razas presentan analogías que son harto sugestivas —el origen de las mismas, por fuerza de lógica, debe buscarse una de ellas.

“Siendo muy numerosas las semejanzas existentes en las expresiones anímicas de la raza guaraní-tupí con la egipcia, y no la mongólica, fáciles de constatar con documentaciones gráficas harto demostrativas, basta para orientarnos sobre el origen de la raza guaraní-tupí, e imaginarnos que ella arranca de los egipcios.

“Si bien es cierto que la expresión artística es el medio para hallar el origen de una raza, ya que la danza y la música siempre son más o menos análogas en las razas primitivas, por estar ellas muy vinculadas a los ritos, de las diversas creencias, y el culto de sus dioses; pero como la expresión gráfica es la manifestación simbólica de un sentimiento religioso inspirado en la naturaleza, y la expresión simbólica en la escritura y la lengua, tal como la empleaban y la expresaban los egipcios en los jeroglíficos para su comunicación con los dioses, los astros y los espíritus, vemos en los trazos de los dibujos geometrizados de los guaraní-tupí que son iguales en estilo a los de los egipcios y fenicios, así como existe una extraordinaria semejanza con la conformación lingüística de guaraníes y egipcios.

“A nadie escapa la realidad histórica de que los pueblos y las razas manifiestan sus credos, costumbres y creencias en sus artes y trabajos, y que son los medios pollos que representan el grado de cultura a que han llegado, y las rutas que nos conducen hasta su origen mismo”.

“Las semejanzas no quedan allí. Van más lejos. Su organización social misma. Los guaraníes tenían una vida regimentada por la autoridad de los caciques, y algunos hasta parecían investidos de poderes reales pues tenían jueces y consejos de venerables ancianos, como así también sacerdotes, hechiceros y adivinos”.

Nota: Los primeros pobladores de América, según el Libro de Mormón, tenían un gobierno muy ordenado dirigido a veces por profetas, reyes, jueces, consejos y sacerdotes.

“Sus armas, como otros usos de ambos, guardaban entre sí una sorprendente analogía: el arco, la flecha, el maka, lanzas, etc. Hasta en sus sistemas de lucha se identificaban”.  (Véanse Alma 2:12; Jarom 1:8; etc.)

“Todos estos son otros tantos indicios que se agregan a los que se notan fácilmente en sus estilos ornamentales. Encontramos dibujos geométridos de la greda: romboides, ajedrados, el meandro, ondas, espiralados, etc., todos de marcado origen egipcio, y que es fácil hallar hasta el presente en mantas, bolsones, y cintas que hacen ciertas tribus guaraní-tupí.

“La similitud existente entre la lengua guaraní-tupí, y la de los egipcios llama en tal forma la atención, que ese solo dato basta para, —en cierta forma—, encontrar el origen en aquella raza. Nosotros nos hemos tomado el buen trabajo de establecer cuadros comparativos de ambas lenguas y encontramos tal cantidad de vocablos que casi nos hace dudar del origen de la de los guaraníes”.

“La gran familia guaraní-tupí se extendió con rapidez vertiginosa por casi todo el continente. Dominaron fácilmente las regiones comprendidas desde los contrafuertes andinos hasta el Atlántico, disgregándose en numerosas familias, dándoles nombres de naciones, por la aparición de los primeros dialectos, aún cuando la lengua predominante fuese siempre y entre todas el guaraní.

“Tal es así que todos estos grupos de familias no sólo tuvieron de común su lengua, sino también, sus creencias, costumbres, cultos, ritos, etc., todos muy análogos al de los egipcios, como ya hemos dejado sentado en nuestras exposiciones”.

“Al presentar en el año de 1925, al Congreso de Americanistas, reunidos en Asunción, un detallado estudio sobre la prehistoria y origen de la raza guaraní, ha merecido —ya por aquel entonces— un dictamen en el que se destacaba su relativa importancia. A partir de aquel entonces comenzaron a menudear trabajos en tal sentido. Así por ejemplo, el 17 de febrero de 1928 en un estudio firmado por el Dr. Enrique Avila, publicado, en “La Prensa” de Buenos Aires haciendo una descripción de los diversos objetos prehistóricos reunidos en la Exposición de San Salvador, realizada en esa época, afirmaba que existía una notable semejanza en el carácter y el estilo con la de los egipcios y fenicios. Tesis que también fué compartida y defendida por el Arzobispo de Guatemala, Monseñor Francisco Pelaes, ya en el año 1851, quien opinaba que México —en su región del sur— fué poblada por egipcios, fenicios y cartagineses.

“De igual manera ha ido paulatinamente apareciendo trabajos que han contribuido en forma eficaz a sostener y difundir la citada tesis. “La Nación” de Buenos Aires, en su edición del 9 de enero del año de 1927, transcribe un artículo publicado en Río de Janeiro, bajo el título “Huellas de la Civilización milenaria en Brasil”, en el que se informaba de una entrevista sostenida con el arqueólogo y naturalista portugués Alfredo Dos Anjos, quien había pasado algunos meses en las regiones poco conocidas del interior del Brasil, declarando que no es nada aventurado sostener que egipcios y fenicios fueron los primeros pobladores de esa comarca, afirmando que justamente con el Ingeniero Alejandro Frot, habían descubierto más de 3.000 jeroglíficos egipcios tanto en Minas Geraes, como en Babia”.

LENGUA GUARANÍ – Su Origen

“Lo que ahora nos interesa, es conocer el verdadero origen de la lengua vernácula.

“Muchas fueron las hipótesis al respecto. Unos sostuvieron que el origen se hallaba en el sánscrito, o sea que era mongoloide o malaya-polenesia. Otros afirmaron que antes que nada, se trataba de una lengua autóctona.

“Respetando cada una de estas hipótesis, que según nuestras investigaciones carecen de suficiente mérito, exponemos nosotros las conclusiones a que hemos arribado en nuestros estudios sobre el verdadero origen de la lengua guaraní-tupí.

“Al realizar las diversas investigaciones sobre la raza guaraní, hemos hallado infinitas semejanzas físicas, morales y religiosas entre la raza aborigen y la egipcia. Más de 800 palabras egipcias, afirmamos, descifradas de jeroglíficos egipcios, son casi exactamente iguales a la de los guaraníes.

“Como también las expresiones más usuales y los nombres genéricos, presentan analogías tan raras que no es posible dudar sobre su procedencia…”.

“Recordando que la raza aborigen, no presenta la menor de las características que justifiquen que su origen se halla en la Malasia-polinesia, hallándose rasgos que casi son palpables de su identidad con la egipcia, hace que su lengua —previa comparación —nos confirme esa tesis.

“Sin embargo el enorme laberinto de dialectos hizo que confundiera —con sus múltiples características y manifestaciones— a etnógrafos e investigadores. Así por ejemplo, nosotros sostenemos que la verdadera lengua madre es la egipcia y no el sánscrito, de la que derivan la germana, griega, latina, etc., como que ésta, el sánscrito, proviene de la egipcia, zen, aryos, vedas, ganges, mongol-micronesia que datan de 3.500 años antes de J. C”.

“Siguiendo nuestra exposición sobre la lengua guaraní-tupí, y su origen, decimos que las numerosas investigaciones hechas por los sabios egiptólogos, demuestran haber existido una lengua madre nacida en el Egipto. También han demostrado que los signos o jeroglíficos egipcios —según su nomenclatura— representaban palabras y nombres, mediante los cuales se pudo saber las épocas históricas del antiguo Egipcio, como también han probado de que estos signos, palabras y símbolos, eran los medios de que se valían para escribir la historia de los reyes.

“Muchos signos muy semejantes han sido hallados en la América del Sur. Especialmente en las regiones del Amazonas —donde con algún fundamento se cree que hayan bajado los primeros inmigrantes, hacia 4,500 años antes de nuestra era, pues fueron encontrados infinidad de ellos en Minas, Manhao, Bahía y Amazonas del Brasil, como también en Argentina y Paraguay donde ha dominado la gran familia guaraní-tupí.

“Valiéndonos de los documentos hallados por los egiptólogos e investigadores, hemos podido encontrar palabras, nombres y signos que son exactamente iguales a los de los guaraníes, y como estos signos, nombres y símbolos representan a las divinidades terrestres y astrales, que, a su vez, expresan los sentimientos de esta raza, y como en ambas son tan análogas, es de suponer que el origen debemos buscarlo en una de ellas, y no en otras razas con las que no hemos podido precisar semejanza ninguna”. “Muchos filólogos guaranisantes han sostenido que se trata de una lengua autóctona mientras no faltaron quienes dijeran que se trata de un dialecto vulgar de alguna lengua de salvajes. De allí nuestras investigaciones, de allí también nuestro afán de probar que su origen se encuentra en una lengua madre de pueblo o raza oculta y civilizada.

“A la lengua guaraní debemos estudiarla no sólo en su etimología onomatopéyica en su fonética comparada de sonido y acción. Debemos investigarla en el origen de sus palabras, giros y radicales, como en sus nombres genéricos. De esta manera podremos ver si en realidad se trata de una lengua que deriva de otra, o si es simplemente una lengua autóctona.

“La lengua guaraní es rica gramaticalmente. Rica en conjunciones y en verbos. Entrando en el estudio de su estructura fonológica y analizando luego su parte puramente literaria, vemos que toma ésta el valor de todo un verdadero idioma, que según analogías ya expuestas, afirmamos descender de una lengua madre, que es la egipcia. Refuerzan nuestro aserto los varios nombres genéricos y la estructura de la fonética de palabras halladas entre los guaraní-tupíes y que son idénticas a la de los primitivos Coptos y Fayúnicos, de épocas muy remotas.

“Muchos sabios egiptólogos, como Champollión, Meyer, Luipsis, Honke, y otros tantos como también las descripciones hechas por Treviño y Villa de la “Misceláneas Egiptológicas”, traducidas al castellano y en las que se encuentran muchas palabras y nombres egipcios exactamente iguales en su estructura y en su pronunciación a otras tantas del guaraní. Por otro lado hemos podido observar y constatar que no presenta —el sánscrito por ejemplo— la menor semejanza. “Siguen centenares de palabras: guaraníes y egipcias”.

“En cuanto a la coordinación gramatical es fácil organizar en esta lengua oraciones casi perfectas. Aun cuando falten muchas palabras que la escasa investigación hizo que aún no se las encuentren, y hayan tenido que ser suplantadas por creaciones castellanas. Esto no es raro que suceda, pues se trata de una lengua que data de unos 4.500 a 5.000 años antes de la era cristiana, y, en cuanto se cree que hayan llegado los inmigrantes egipcios y fenicios a nuestro continente trayendo consigo, su lengua y sus costumbres, y su cultura, y que se han arraigado rápidamente en el Brasil y en el Paraguay, donde con el tiempo han adquirido caracteres peculiares determinados por el medio y otros factores”.

“Así el sonido de la fonología en las vocales y consonantes de las frases flexivas y articuladas son semejantes entre una y otra lengua, así se debe tener muy en cuenta las raíces en su expresión fonológica y etimológica para investigar la derivación de una lengua y otra como la hallamos entre éstas dos lenguas: guaraní-tupí y egipcia”.

Un artículo muy interesante el del profesor Alborno. Muestra sin lugar a dudas que el idioma y la cultura guaraní-tupí, son muy parecidos al egipcio. Vemos que la influencia egipcia estuvo fuertemente arraigada entre ellos a pesar de haber transcurrido tantos siglos después de la llegada de los primeros colonizadores americanos.

El Libro de Mormón sostuvo hace más de 1000 años, y sostiene ahora, que los antiguos nefitas trajeron una cultura egipcia y que guardaron sus anales en aquel idioma que fué enseñado de generación a generación. Lo arriba citado, a mi manera de ver, muestra que se han encontrado evidencias de aquella cultura e idioma en una zona muy extensa desde el Río de la Plata hasta el Mar Caribe y desde el Océano Atlántico hasta la Cordillera de los Andes. Nos limitamos a esta zona geográfica en este artículo porque fué donde vivió el pueblo guaraní-tupí, cuyas costumbres e idioma hemos ligeramente examinado. Juzgue el lector si no coincide grandemente con el contenido del Libro de Mormón, la Historia de la América Primitiva.

PALABRAS SEMEJANTES

Español Sánscrito Malayo Guaraní Egipcio
madre matt mama sy sy
padre tat tata ra
hijo ti bini ray ne rau
comer ean cai-caí earú a jaru
luna ati inti yasy vasins
sol sika killa cuarajhy ara jy
noche tuta   pyjharé nut ja-ré
piedra ti rumi itá ta
agua para yacu yn ghy
amor kamo   jaijú raju
beber pi   jai u sura iu
Dios deva pacha tupá tephá
fuego kon nina tatá rah-ta
aire indra   ara pytú schutuf
cielo varuna   ara ara
viento maruts   ybytú schutuf
muerte yama yunupuní manó mané
enterrar naku   ñoty ke-noti
alma huirá   anga ang
hablar na parlay ñeé keé
ojo navi ñagui tesa kesá
mano pañi maki po pope
mujer huar warmi cuña skeñá
hombre ruma kasi cuimbaé chienbe
pierna jangá kaki rety má kete-má
reir has   pucá pi-ka

CUADRO COMPARATIVO, PALABRAS Y NOMBRES COMPARADOS DE CINCO RAZAS

Español Sánscrito Malayo Guaraní Egipcio
pegar tu   nupa nutar
ver apas kauay jecha rescha
venir han   ou o-ru
pueblo chimu kampong tenta tetani
mucho   banjak jeta jeta
hacer kac haga yapo apo
habitación vas yoema oga onga
aren tiun   y-by set-by
piedra ti rumi itá ta
árbol gacca   y-byra-rahca ascheraka
también pi dsoega abei surai
sentarse sad doedock cua-py cur
oscurecer tutt   pyn-tu ara-jó
brillar tap   verá tejen-ra
espíritu huiva   ang ang
sombra ang   ranea ra-ka
jefe ajar toengue rubicha re-becha
placer tus   by-á y-bia
vencer yai   pua-aca ruka
pronto   lida pua-e já-e
andar ka pigi oico jú_
ir can ri yeoi oijó
hablar na parlar ñe-é ke-e

 

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