No es en vano el Servir a Dios

No es en vano el Servir a Dios

Por el Élder Spencer W. Kimball
Del Consejo de los Doce
Discurso dado en la Conferencia General el 4 de abril de 1952


Oro que el Espíritu del Señor acompañe mis palabras. Mis hermanos, mi corazón se extiende a ustedes que procuran vivir los mandamientos del Señor. La fuerza de las montañas está con ustedes.

Es un gran gozo para mí de estrecharles a todos la mano, mirar las caras sonrientes, y sentir su espíritu, y mi corazón reboza de gratitud.

Esta mañana, oímos que diecisiete mil personas recientemente convertidas están gozando de las bendiciones del evangelio de Jesucristo, están andando en la dirección correcta, y están en el camino hacia la vida eterna y la exaltación. Diez mil misioneros de países lejanos y de las estacas han sido instrumentos para traerles el mensaje.

A todos los millones de personas buenas y honorables que viven entre nosotros, extendemos la invitación que investiguen el evangelio de Jesucristo, porque es el poder de Dios para la salvación y exaltación. Es la perla más preciosa. Es el programa más glorioso, más extensivo, más maravilloso que hay en el mundo entero. No es concebido de hombres sino de Dios, nuestro Eterno Padre.

Hace poco que una hermana me dijo, “¿Por qué es, hermano Kimball, que los que hacen lo menos en edificar el reino parecen prosperar más? Nosotros manejamos un carro Ford: nuestros vecinos tienen un carro Cadillac. Nosotros observamos el día del Señor y asistimos a nuestros cultos; ellos juegan golf, cazan y pescan. Nos abstenemos de lo prohibido mientras ellos comen, beben, y se alegran y están inrestringidos. Nosotros pagamos diezmos y otras donaciones de la Iglesia; ellos tienen su ingreso entero para despilfarrar. Nosotros estamos atados a nuestra grande familia de niños chiquitos, muchas veces enfermos; ellos están totalmente libres para la vida social—a festejarse y bailar. Nos vestimos de ropa de algodón y lana, y yo llevo el mismo abrigo todo el año, mas ellos se visten de seda y ropa costosa, y ella lleva un traje de pieles. Nuestro escaso ingreso es muy limitado y nunca parece ser adecuado para las necesidades, mientras su abundancia parece inagotable y suficientemente adecuada para cada lujo obtenible. Y sin embargo, el Señor promete bendiciones a los fieles. Se me parece que no vale la pena vivir el evangelio —que los orgullosos y los que quebrantan los convenios prosperan”.

Entonces yp le respondí, “Me acuerdo que Job en su aflicción dijo una frase que es paralela a la suya”.

Entonces respondió Job y dijo:
¿Por qué viven los malvadosy envejecen, y aun crecen en riquezas?
Su descendencia se afianza delante de ellos;y sus vástagos, delante de sus ojos.
Sus casas están a salvo de temor;y no está la vara de Dios sobre ellos.
Sus toros engendran y no fallan;paren sus vacas y no pierden su cría.
Envían fuera a sus pequeñuelos como rebaño,y sus hijos andan saltando.
Pasan sus días en prosperidad,y en un instante descienden al Seol.
Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros,porque no queremos el conocimiento de tus caminos.
¿Quién es el Todopoderoso para que le sirvamos?¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él? (Job 21:1, 7-11, 13-15).

A el profeta Jeremías hizo la misma pregunta :

Justo eres tú, oh Jehová, cuando yo contiendo contigo; sin embargo, hablaré contigo sobre tus juicios. ¿Por qué es prosperado el camino de los malvados, y les va bien a todos los que se portan deslealmente?
¿Hasta cuándo estará de duelo la tierra y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en ella moran han perecido los ganados y las aves, porque dijeron: Él no verá nuestro fin. (Jeremías 12:1, 4).

Y otra vez Malaquías cita las palabras del Señor:

Vuestras palabras contra mí han sido duras, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?
Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. Y, ¿qué aprovecha que guardemos su ley y que andemos afligidos delante de Jehová de los ejércitos?
Decimos, pues, ahora: Bienaventurados los soberbios; sí, los que hacen lo malo son prosperados; sí, tientan a Dios y escapan. (Mal 3:13-15).

La parábola del trigo y la cizaña es la respuesta del Señor:

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que sembró buena semilla en su campo.
Pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
Y cuando la hierba brotó y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
Y viniendo los siervos del padre de familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
Y él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
Y él dijo: No; no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega, yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi alfolí. (Mateo 13:24-30).

Y la parábola interpretada por el Señor hace claro que los libros no son abalanzados diariamente, sino a la cosecha. El tiempo de la recompensa es tan cierto como el pasar del tiempo y la venida de la eternidad. Todos los que viven por fin se pararán ante el tribunal de Dios para ser juzgados según fueran sus obras. Las asignaciones finales se constituirán de galardones o castigos según sus hechos.

Entonces los que temían a Jehová hablaron, cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito un libro de memorias delante de él para los que temen a Jehová y para los que piensan en su nombre.
Y serán especial tesoro para mí, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo integre mis joyas; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
Entonces os volveréis y discerniréis la diferencia que hay entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. ( Malaquías 3:16-18).
Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; y aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.

Mas para vosotros, los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia y en sus alas traerá sanidad; y saldréis y saltaréis como terneros del establo. (Mal. 4:1, 2).

El Señor amonesta a sus siervos a que sean fieles siempre y Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.Y si aquel siervo malo dijere en su corazón:

Mi señor se tarda en venir,
y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,
vendrá el señor de aquel siervo en el día que no le espera y a la hora que no sabe,
y lo cortará por en medio y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el llanto y el crujir de dientes. (Mateo 24:42, 48-51).

El profeta Sofonías interpreta la vía del Señor:

Y será en aquel tiempo, que yo escudriñaré a Jerusalén con candiles, y haré visitación sobre los hombres que están sentados sobre sus heces, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni mal.

Será por tanto saqueada su hacienda, y sus casas asoladas : y edificarán casas, mas no las habitarán; y plantarán viñas, mas no beberán el vino de ellas.

Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy presuroso; voz amarga del día de Jehová, gritará allí el valiente.

Día de ira aquel día, dia de angustia y de aprieto, día de alboroto y de obscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento. . .

Y atribularé los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová: y la sangre ds ellcs será derramada como polvo, y su carne como estiércol.

Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová; pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo: porque ciertamente consumación apresurada hará con todos los moradores de la tierra. (Sofonías 1:12-15, 17-18).

Y yo dije a la hermana desconsolada: “Usted tiene muchas bendiciones hoy. Por muchas recompensas usted no tiene que esperar hasta el día de juicio. Tiene su familia de lindos niños. ¡Qué recompensa rica por los así llamados sacrificios!

Qué don tan grande tiene usted de ser madre. Con sus limitaciones, tales como son, una paz tranquila puede llenar su alma. Estas y otras bendiciones numerosas de las cuales goza usted, no se compran con toda la opulencia de su vecino.

Y entonces yo le acordé de la parábola de los peces:

Asimismo, el reino de los cielos es semejante a una red que, echada al mar, recoge toda clase de peces,
la cual, una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas y lo malo echan fuera.
Así será el fin del mundo: saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos,
y los echarán al horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. (Mateo 13:47-50).

Nadie escapará la recompensa de sus obras. A nadie serán negadas las bendiciones ganadas. También la parábola de las ovejas y cabritas nos asegura que habrá justicia completa.

Y cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.
Y serán reunidas delante de él todas las naciones; entonces apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que estén a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Entonces dirá también a los que estén a la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
E irán estos al tormento eterno, y los justos a la vida eterna. (Mateo 25:31-34, 41, 46).

Si ahora andamos por fe, si podemos creor en las ricas promesas de Dios, sí podemos obedecer y pacientemente esperar, el Señor cumplirá sus promesas que nos ha explicado.

Antes bien, como está escrito:Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,ni han subido al corazón del hombre,son las que Dios ha preparado para aquellos que le aman. (1 Corintios 2:9).

Las bendiciones que siguen la rectitud se realizan aquí en la mortalidad y en la eternidad. Estas son las palabras del Salvador.

Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o esposa, o hijos o tierras, por mi nombre recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. (Mateo 19:29).

Y mediten sobre las promesas hechas para nosotros aun en esta vida.

Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
Y todas las naciones os llamarán bienaventurados, porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos. (Malaquías 3:10-12).

Recompensas extravagantes se ofrecen. Bendiciones fuera de la comprensión de uno vendrán. La tierra producirá generosamente y la paz abundará. Los infieles, orgullosos, opulentos, nunca podrán gozar del sabor dulce de las recompensas en ayunar y ofrecer a los pobres.

Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se manifestará pronto; e irá tu rectitud delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.
Entonces invocarás, y te responderá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitas de en medio de ti el yugo, el señalar con el dedo y el hablar vanidad;
y si extiendes tu alma al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía;
y Jehová te guiará siempre, y en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego y como manantial cuyas aguas nunca faltan. (Isaías 58:8-11).

¿Qué más pudiera uno pedir? El compañerismo del Señor, luz y conocimiento, salud y vigor, guía constante del Señor como una fuente eterna que nunca fracasará. ¿Qué más pudiera uno desear?

Otra vez, promesas:

y hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, sí, tesoros escondidos;
y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar.
Y yo, el Señor, les prometo que el ángel destructor pasará de ellos, como de los hijos de Israel, y no los matará. (D. y C. 89:19-21).

¡Piensen de eso! Conocimiento – testimonio – fuerza espiritual – vigor físico e inmunidad del ángel destructor.

Y no temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden matar al alma; más bien temed a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. (Mateo 10:28).

Sin embargo el Señor conoce las debilidades de los hombres y dice en la sección cincuenta y ocho de las Doctrinas y Convenios:

Mando, y los hombres no obedecen; revoco, y no reciben la bendición.
Entonces dicen en su corazón: Esta no es la obra del Señor, porque sus promesas no se cumplen. Pero, ¡ay de tales!, porque su recompensa yace abajo, y no es de arriba. (D. y C. 58:32-33).

El Señor promete otra vez:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada (Sant. 1:5).

Grande será su galardón y eterna será su gloria. (D. y C. 76:6).

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán anacidas. (Mateo 6:33).

Para los que viven para mañana, sus recompensas están fuera de su concepción. Y aunque parte de las bendiciones son para su gozo futuro, ¿no es mucho mejor gozar de los lujos espirituales de mañana, la cual es una eternidad, que recibir las comodidades físicas de hoy día?

Paz, gozo, satisfacción, felicidad, crecimiento, contentamiento vienen por vivir rectamente los mandamientos de Dios. El que se deleita en todos los lujos del mundo y gasta la espiritualidad, está viviendo no más para el momento. Su día vendrá. Retribución viene con certeza.

El Señor nos dio la parábola impresiva del hijo pródigo. Este malgastador vivió no más para hoy. Pasó su vida en vivir motinosamente. Se olvidó de los mandamientos de Dios. Gastó su herencia. No pudo gozarla otra vez porque no pudo recobrarla. Ninguna cantidad de lágrimas, ni angustia, ni remordimiento pudo devolvérsela. Aunque su padre le perdonó y le dio de comer le dio ropa y le besó, no pudo devolverle lo que se había disipado. Mas, el otro hermano, quien había sido fiel, leal, justo, constante, retuvo su herencia, y el padre le aseguró: “Todo lo que tengo es tuyo” (Lucas 15:31)

Cuando uno se da cuenta de la inmensidad, la riqueza, la gloria de ese “todo” que el Señor promete otorgar a sus fieles, vale todo lo que cuesta en paciencia, fe, sacrificio, sudor y lágrimas. Las bendiciones de la eternidad contempladas en este “todo” traen a los hombres la inmortalidad y la vida eterna, el crecimiento eterno, el liderazgo divino, el aumento eterno, la perfección y, con todo, la divinidad.

Que Dios nos bendiga a todos para que podamos vivir sus mandamientos más fielmente, más perfectamente día a día, oro en el nombre de Jesucristo. Amén.

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Una respuesta a No es en vano el Servir a Dios

  1. Anónimo dijo:

    El presidente Spencer W kimbal explica porque muchas veces vemos progresar a los malvados mucho mas que los fieles.

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