La ministración por medio del programa Niños y Jóvenes

Principios de ministración

La ministración por medio del programa
Niños y Jóvenes

El invitar a los demás a crecer, y el ayudarlos durante el trayecto, es la esencia de la ministración.

Liahona, Octubre 2020

Abundan las oportunidades para ministrar por medio del programa Niños y Jóvenes. Tal vez usted tenga niños o jóvenes en casa, o quizá sea líder en el programa o ministre a familias que tengan niños y jóvenes. O quizás conozca a niños y a jóvenes (eso debería abarcar a casi todos nosotros). Cualesquiera sea su situación, hay muchas maneras de utilizar el programa o sus principios para bendecir la vida de los demás.

Lograr juntos el desarrollo personal

La esencia de la iniciativa Niños y Jóvenes es el énfasis de tratar cada día de llegar a ser más como el Salvador, quien ministró de manera perfecta. Muchos de los que han participado en el programa han aprendido que cuanto más se progresa en los diversos aspectos de la vida, mejor preparado se estará para ayudar o ministrar a los demás.

Sin embargo, con el programa Niños y Jóvenes, el bendecir a los demás no tiene que esperar hasta haber aprendido algo. El acto mismo de aprender brinda oportunidades para ministrar.

Para un joven llamado Prophet que vive en Ghana, el fijarse la meta en el programa Niños y Jóvenes de aprender a tocar el piano fue solo el comienzo. “Mi meta también es ayudar a otras personas a saber lo que estoy aprendiendo”, dice Prophet.

Aunque todavía no es maestro, su meta ha llegado a ser mucho más grande de lo que jamás se imaginó, ya que ahora hay cincuenta alumnos que toman clases de piano en el centro de reuniones junto con Prophet. ¿Y quién está enseñando a Prophet y a esos otros cincuenta alumnos? Alexander M. y Kelvin M., ambos de trece años de edad. “Queremos mostrar actos de bondad a los demás”, dice Kelvin.

Los dos jóvenes enseñan clases básicas de piano gratuitas tres días a la semana a todo el que se presente para aprender, y a las clases de piano se ha añadido un beneficio: varios de los alumnos que conocieron la Iglesia por medio de las clases de piano más tarde estudiaron el Evangelio y decidieron bautizarse.

Al hacer el esfuerzo por mejorarnos, podemos ministrar a los demás cuando los invitamos a unirse a nosotros.

Una receta ganadora para ministrar

Como presidenta de la Primaria de estaca, Sabrina Simões Deus Augusto, de Curitiba, Brasil, ha visto cómo los aspectos de desarrollo personal del programa bendicen a los niños y a los jóvenes de su estaca, pero también ha visto muchas maneras de utilizar lo que ha aprendido sobre el desarrollo personal en su asignación como hermana ministrante.

“Cuando desarrollo un talento”, dice la hermana Augusto, “puedo utilizar ese talento para bendecir a alguien a quien ministro”.

La hermana Augusto enseñó a una de las hermanas que se le han asignado a hacer trufas de chocolate, y ahora esa hermana confecciona y vende trufas a fin de suplementar el ingreso de su familia. “Meses más tarde, fui bendecida cuando otra hermana me enseñó a hacer pan de miel que podría vender”, dice la hermana Augusto. “Al desarrollar y compartir nuestros talentos podemos bendecir la vida los unos de los otros y profundizar nuestra relación como hermanas ministrantes”.


¿Cómo puede ayudarle el programa Niños y Jóvenes a ministrar?

1. Invitar a los demás a participar en el programa Niños y Jóvenes.
Puede invitar a las familias de los niños y los jóvenes a quienes ministra a participar en el programa Niños y Jóvenes. A ellos podría interesarles participar en los diferentes aspectos del programa: las actividades, el desarrollo personal o incluso el estudio del Evangelio. (Si desea más información sobre cómo ministrar mediante Ven, sígueme, véase “Ministración por medio de Ven, sígueme”, en la revista Liahona de septiembre de 2020).

2. Apoyar las metas de ellos.
Como hermano o hermana ministrante de las familias que tienen jóvenes, usted se encuentra en una posición natural de apoyar las metas del programa Niños y Jóvenes en las que estén trabajando. Aun cuando las metas de ellos sean personales, si usted sabe en qué se interesan, podría ofrecer ayuda de diversas maneras, entre ellas, encontrar materiales de arte que ellos estén buscando, actuar como juez de las galletas que horneen, o ser mentor(a) en un ámbito del que usted tenga conocimiento. ¿Sabe cómo cambiar el aceite de un auto? ¿Remendar ropa? ¿Es usted experto(a) en entrevistas de trabajo? Puede ofrecerse a compartir su conocimiento o habilidades si a ellos les interesa.

3. Invitar a los demás a ser parte del propio desarrollo personal de usted.
El desarrollo personal no se limita a los niños y a los jóvenes; usted puede participar en el programa independientemente de su edad. Al dedicar tiempo a mejorar el aspecto espiritual, social, físico e intelectual de su vida, estará mejor preparado(a) para ministrar a las personas, sin importar con quién se encuentre. Y al igual que Prophet, de Ghana, podrá bendecir a los demás al invitarles a participar con usted, ya sea al organizar clases de piano, asistir a una clase de ejercicio o aprender un idioma juntos.

4. Hacer que la ministración sea una meta.
Considere dedicar tiempo todos los días para ministrar, lo cual podría ser enviar un mensaje de texto o pasar por la casa para ver cómo van las cosas u organizar una pequeña reunión. Podría incluir tomar tiempo para poner en su calendario los cumpleaños de las personas a quienes ministra o seguirlos en las redes sociales para saber qué es lo que les interesa o lo que han estado haciendo últimamente. Incluso el solo dedicar cinco minutos a pensar en lo que alguien más necesita puede conducir a ideas inspiradas que podrían marcar una diferencia.

Uno por uno
“Una característica distintiva de la Iglesia verdadera y viviente del Señor será siempre un esfuerzo organizado y dirigido a ministrar a los hijos de Dios individualmente y a sus familias. Puesto que esta es Su Iglesia, nosotros, como Sus siervos, hemos de ministrar a la persona en particular, tal como Él lo hizo”.
Presidente Russell M. Nelson, “Ministrar con el poder y la autoridad de Dios”, Liahona, mayo de 2018.

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