El Plan de Salvación y la nueva generación

El Plan de Salvación y la nueva generación

Élder Kim B. Clark
De los Setenta

Transmisión de la capacitación anual de Seminarios e Institutos de Religión • 12 de junio de 2018 • Teatro del Centro de Conferencias


Agradezco poder dirigirles la palabra el día de hoy, y rindo honor a todos ustedes por la gran labor que llevan a cabo. Están bajo mandato del Señor para ayudar a la nueva generación a aprender en profundidad en el evangelio de Jesucristo. Es con esa obra en mente que he decidido hablar el día de hoy sobre enseñar el Plan de Salvación a esos maravillosos jóvenes.

El presidente Nelson nos ha llamado a todos a elevarnos a la altura de los grandes privilegios que Dios nos ha dado1. Es un encargo para nosotros y para la nueva generación. Sé que todos debemos hacer más para ayudar a estos preciados jóvenes a aprender a fondo el plan del Padre Celestial; es importante que lo conozcan y lo entiendan en la mente y en el corazón; deben amarlo y vivirlo, y deben llegar a ser lo que el Padre los preordenó a ser. Con la fuerza del Señor y con el poder del Espíritu Santo, podemos llevar a cabo esta gran obra. Sé que eso es verdad.

Hace muchos años serví una misión en Alemania, y en esos días utilizábamos franelógrafos y recortes de círculos pequeños para enseñar el Plan de Salvación. Los círculos representaban el estado premortal, la vida terrenal, el mundo de los espíritus y los tres grados de gloria. Si recuerdo correctamente, el velo del olvido era una línea ondulada, y el Día del Juicio era un rectángulo. Ahora los misioneros no utilizan franelógrafos, pero, créanme, los pequeños círculos todavía existen.

Este es un ejemplo de la lección de Seminario del Libro de Mormón sobre el Plan de Salvación2.

Estoy seguro de que este diagrama es útil para los alumnos y la lección es un maravilloso resumen de aspectos clave del plan del Padre.

Sin embargo, me preocupan los círculos, y quiero hacerles dos invitaciones para cuando enseñen el Plan de Salvación:

Primero, tengan cuidado de que los alumnos no piensen que el diagrama es el plan. No es el plan, pero es muy fácil que los alumnos piensen que si tienen los círculos en el orden correcto, entienden el plan.

Segundo, por favor ayuden a que el plan cobre vida en la mente y el corazón de ellos; ayúdenlos a conocer y a amar el plan del Padre. Ahora bien, considero que la forma de lograrlo es llevarlos a profundizar más en el plan.

Con ello en mente, he decidido hacer hincapié en tres principios del plan del Padre que creo que ayudarán a la nueva generación a conocer, amar y vivir ese glorioso plan.

Principio nro. 1: Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida

De modo que, principio nro. 1: Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida3. El Señor y Salvador Jesucristo es el elemento central del Plan de Salvación; Su sacrificio expiatorio hace que todo en el plan del Padre sea posible. Escuchen las palabras de Alma cuando describe lo que el Salvador hizo por nosotros: “Y él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases…

“Y tomará sobre sí la muerte, para soltar las ligaduras de la muerte que sujetan a su pueblo; y sus debilidades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia… a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las debilidades de ellos.

“… el Hijo de Dios padece según la carne, a fin de tomar sobre sí los pecados de su pueblo, para borrar sus transgresiones según el poder de su liberación”4.

Me encantan esos versículos. En ellos, en un lenguaje hermoso, Alma presenta la función fundamental de la expiación de Jesucristo en el Plan de Salvación, Aquí está la Resurrección, proporcionada a todos; aquí, el perdón y la redención del pecado para los que se arrepientan; aquí, el amor de Jesucristo a medida que Él nos sana, eleva y fortalece en nuestra travesía terrenal; aquí, el poder de Jesucristo para librarnos de la muerte y del pecado, y para darnos acceso a las bendiciones de la exaltación y la vida eterna.

Deseo que nuestros alumnos sepan y entiendan lo fundamental que Jesucristo realmente es en el plan del Padre y en la vida de ellos. Gracias a Su sacrificio expiatorio, Su luz está presente en todas las creaciones de Dios5. En efecto, Él está “en todas las cosas y a través de todas las cosas, la luz de la verdad”6. Esa luz da vida a todo y lleva la “ley por la cual se gobiernan todas las cosas”7. ¡Piensen en ello! Todo en el universo de Dios, las galaxias más grandes que contienen cientos de miles de millones de estrellas, las partículas más pequeñas de materia, nuestro cuerpo mortal, nuestro espíritu inmortal y nuestro progreso eterno, todo está gobernado por ley divina mediante el amor de nuestro Padre Celestial y la maravillosa expiación del Señor Jesucristo.

La expiación de Jesucristo es cósmica en su amplio alcance y, sin embargo, es extremadamente personal. En efecto, el amor, la misericordia y el poder de nuestro Salvador bendice a nuestros alumnos uno por uno. Las Escrituras nos enseñan que Jesús sufrió cada dolor, pesar y adversidad que nuestros alumnos sufren en la vida terrenal8. Tomó sobre Sí los pecados de toda los seres humanos para que pudieran arrepentirse9. Jesús conoce a cada uno de nuestros alumnos de forma íntima y perfecta; Él conoce los senderos que ellos recorren, porque ya anduvo por ellos.

Los alumnos pueden acudir a Él, tener fe en Él, arrepentirse de sus pecados y seguirle con confianza de que Él conoce el camino. Él es literalmente el único camino a aquello que a ellos más les importa10. Él es el camino al perdón y a la maravillosa sanación; es el camino al gozo perdurable; el camino a la compañía del Espíritu Santo y, por tanto, a la fortaleza, consuelo, revelación, luz y poder divinos en su vida. Él es el camino al valor y a la paciencia, y a todos los atributos divinos; es el camino al amor puro y perfecto, y a la paz que sobrepasa todo entendimiento. Él es el camino a las relaciones de amor y servicio que producen satisfacción, significado y propósito profundos y personales en la vida ahora y para siempre; es el camino a la exaltación y la vida eterna con su Padre Celestial y su familia. Mis queridos hermanos y hermanas, les ruego que enseñen a sus alumnos que todo lo bueno procede de Cristo11. Él lo es todo para ellos.

Principio nro. 2: Los hijos e hijas de Dios tienen identidad y propósito eternos

Cada uno de nuestros alumnos tiene una identidad y un propósito eternos. Cada uno de ellos “es un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales y, como tal, cada uno tiene una naturaleza y un destino divinos”12.

El plan del Padre Celestial está diseñado para ayudar a cada uno de nuestros alumnos a cumplir con su identidad y propósito eternos mediante la misericordia y la gracia del Señor Jesucristo. Me gustaría resaltar tres dimensiones de su identidad eterna que considero que es muy importante que ellos entiendan.

Comenzaré con el hecho de que nuestros alumnos son hijos de Dios procreados como espíritus. Les pido que les ayuden a saber y a sentir que Él es realmente su Padre en los Cielos. Mediante Su Hijo Amado, el Padre Celestial ha bendecido a nuestros alumnos con la oportunidad y la capacidad de aprender en profundidad en Su plan eterno: de crecer en conocimiento y entendimiento, de adquirir la capacidad para actuar de manera eficaz y en rectitud, y de llegar a ser como Él. Ese es el propósito global de ese aspecto tan fundamental de su identidad eterna13.

Otra parte fundamental de su identidad eterna es ser madre o padre, esposo o esposa, en una familia eterna14. El matrimonio entre un hombre y una mujer es ordenado por Dios porque esa es la naturaleza de la vida eterna15. En la perspectiva eterna de nuestro Padre en los Cielos, nuestros alumnos son madres y padres en Su reino. Esa es su identidad eterna y ese es el plan de Él. Por tanto, su propósito eterno es crear un matrimonio celestial y una familia eterna.

Finalmente, nuestros alumnos necesitan saber que son descendientes de Abraham, el pueblo del convenio del Señor. Dios prometió a Abraham que su descendencia llevaría el evangelio de Jesucristo y el Santo Sacerdocio (incluso las ordenanzas de salvación) a todas las naciones, a fin de bendecir a todas las familias de la tierra en ambos lados del velo16. Ese es el recogimiento del Israel disperso, y es una parte importante del plan del Padre17. Nuestros alumnos son la descendencia de Abraham, y su propósito eterno es llevar a cabo la obra de Dios como Sus siervos de confianza. Ellos ocupan un lugar importante, un papel importante, en el plan del Padre.

Den un paso atrás por un momento y piensen en las asombrosas y realmente increíbles bendiciones que el Padre Celestial desea dar a nuestros alumnos. No obstante, algunos de ellos quizá se pregunten si Dios tiene una identidad y un propósito de ese tipo para ellos. Posiblemente algunos piensen que llegar a ser como el Padre Celestial, trabajar como Su siervo de confianza o ser sellado a un compañero o compañera amado y eterno y tener hijos esté fuera de su alcance. Cuando se miran en el espejo, quizá no vean lo que he descrito el día de hoy. Si esa es la forma en que algunos de sus alumnos se sienten, por favor anímenlos a volver a mirar. Díganles que se miren en el espejo con el ojo de la fe y que vean no solo su rostro, sino también la faz del Señor Jesucristo junto a ellos con poder y gloria, y con amor eterno y perfecto. Él no vino para excluirlos de Sus bendiciones18.

Principio nro. 3: Todo en lo que Jesucristo pone Su nombre es parte del plan

Jesucristo no solo es el elemento central del plan de Su Padre, sino que Su nombre, Su poder, Su obra y Su naturaleza están entretejidos en todo. Quiero que nuestros alumnos sepan y entiendan que todo aquello en lo que el Señor Jesucristo pone Su nombre es parte del plan del Padre.

Piensen por un momento en qué son esas cosas. ¿En qué ha puesto el Salvador Su nombre? Esta es una lista de cosas que llevan el nombre de Jesucristo y que yo creo que son lo más importante que nuestros alumnos deben saber y entender:

  • La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: El nombre de la Iglesia es un testimonio de que fue creada y es dirigida por el Señor Jesucristo; es Su Iglesia19. La Iglesia es el Reino de Dios sobre la tierra. Por medio de ella el Señor y Salvador apoya a las personas y a las familias en su búsqueda de la vida eterna, y prepara la tierra para Su segunda venida. La Iglesia, la Iglesia verdadera y viviente del Señor, es un elemento vital del plan del Padre para la salvación de Sus hijos.
  • El Santo Sacerdocio según el Orden del Hijo de Dios: El Santo Sacerdocio es el poder y la autoridad de Dios; se da al hombre a fin de que los Santos de los Últimos Días fieles lleven a cabo la obra del Señor con Su autoridad y con Su poder. Es mediante ese poder y autoridad que recibimos las ordenanzas de salvación y obtenemos las grandes bendiciones del glorioso plan del Padre20.
  • La Casa del Señor: Vivimos en una época en que construyen muchos templos alrededor del mundo. Nos regocijamos en que el Señor ha hecho posible que tantos de Sus hijos fieles reciban las bendiciones del templo, incluso el sellamiento de familias eternas, en ambos lados del velo. Las ordenanzas de la Casa del Señor nos conectan con los poderes de la divinidad; son esenciales para el plan de felicidad del Padre para Sus hijos21.
  • El profeta del Señor: Refiriéndose a Su profeta, el Señor dijo: “… porque recibiréis su palabra… como si viniera de mi propia boca”22. El profeta del Señor es vidente y revelador. Sus palabras son las palabras del Señor para nosotros, para nuestra bendición en esta vida, y nuestra exaltación y vida eterna en la vida venidera. El profeta del Señor es una parte maravillosa del plan del Padre.
  • El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo: El Libro de Mormón da testimonio de que el Señor Jesucristo es el Salvador y el Redentor, de que José Smith es el profeta de la Restauración y de que el Señor ha establecido Su Iglesia en los últimos días. También contiene bellas enseñanzas sobre el plan del Padre, del cual se testifica con poder23. Por todas esas razones, el Libro de Mormón es un elemento importante del gran Plan de Salvación.
  • Los hijos del Padre Celestial: Jesucristo pone Su nombre en los hijos del Padre Celestial que hacen convenios sagrados y los guardan. Él ha puesto Su nombre en ustedes que enseñan, al asistir al templo24. Tiene la intención de poner Su nombre en los alumnos de ustedes, y en los testimonios que ellos darán al mundo cuando participen en el recogimiento de Israel25. Ese es el plan del Padre.

Todo lo que hemos mencionado aquí — y mucho más que podríamos nombrar, como cada centro de reuniones en el mundo y nuestras oraciones al Padre Celestial— son cosas en las que Jesucristo ha puesto Su nombre. Forman parte del plan y el cumplimiento de profecías. Tal como Pablo dijo hace mucho tiempo: “[El Padre reunirá] todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra”26.

Hermanos y hermanas, por favor ayuden a nuestros alumnos a saber que todo eso que les es tan familiar —la Iglesia, el sacerdocio, el templo, el profeta, el Libro de Mormón y ellos mismos—, todo lleva el nombre del Salvador porque todo ello existe para conducirnos a Jesucristo, quien es el camino a la paz en esta vida, y a la exaltación y la vida eterna en el mundo por venir.

Concluiré hoy con unas palabras sobre la función del plan del Padre en la vida diaria de nuestros alumnos. Las palabras provienen del discurso del rey Benjamín a su pueblo. Al principio de sus palabras, dijo: “… [escuchadme], y [abrid] vuestros oídos para que podáis oír, y vuestros corazones para que podáis entender, y vuestras mentes para que los misterios de Dios sean desplegados a vuestra vista”27.

La frase “que los misterios de Dios sean desplegados a vuestra vista” me encanta, y deseo aplicarla a nuestros alumnos. Ahora bien, el rey Benjamín deja en claro que los “misterios de Dios” que se propone desplegar a la vista de su pueblo son los elementos esenciales del gran plan de salvación del Padre. Para nuestros propósitos, la declaración del rey Benjamín tiene dos significados. Primero, significa que si el corazón y la mente de nuestros alumnos están abiertos, y nosotros enseñamos con el Espíritu, nuestros alumnos verán y entenderán el plan. Pero hay otro significado. Si entienden el plan en el corazón, el plan llegará a ser la forma en que se ven a sí mismos y al mundo que los rodea. El plan llegará a ser su panorama. Nuestros alumnos verán el plan, y el plan les ayudará a ver.

¿Cómo pueden nuestros alumnos realmente ver el plan? Nuestras clases son una parte importante de ese proceso, y el Padre Celestial ha hecho más para desplegar Su plan a la vista de ellos. Les ruego que enseñen a sus alumnos que pueden ver el plan:

  • En el nacimiento de un bebé, y cada vez que alguien muere28.
  • En el templo, en las ordenanzas por los muertos29.
  • En la ordenanza de la Santa Cena en el día de reposo30.
  • En el arrepentimiento, cuando oran al Padre Celestial pidiendo perdón en el nombre de Jesucristo31.
  • En el Libro de Mormón, ese potente testimonio de Jesucristo32.
  • En ver, escuchar y seguir al profeta de Dios33.
  • En las bendiciones del sacerdocio34.
  • En Seminario e Instituto, donde sienten el amor de Cristo, Su luz y Su poder35.
  • Cada vez que oran al Padre en el nombre de Jesucristo36.

Por favor ayuden a nuestros alumnos a saber y sentir esta hermosa verdad: cuando ven estas cosas, están viendo el plan del Padre en acción. Si tienen el corazón abierto, el Espíritu Santo les testificará que el Plan de Salvación es verdadero, y que es para ellos37. A medida que su fe en Jesucristo y su entendimiento crezcan, el plan se convertirá en su perspectiva de la vida y de sí mismos; se verán a sí mismos en el plan, y comenzarán a ver el mundo que los rodea como el Señor lo ve.

El plan se convertirá en el marco de referencia que utilicen para entender las cuestiones, problemas y desafíos que afronten. De hecho, eso es precisamente lo que enseñamos en el Documento de base sobre el Dominio de la doctrina. Permítanme citarlo: “A fin de analizar conceptos doctrinales, preguntas y cuestiones sociales con una perspectiva eterna, los consideramos en el contexto del Plan de Salvación y de las enseñanzas del Salvador… eso nos permite reformular la pregunta… y percibir ideas basándonos en la norma del Señor concerniente a la verdad, en vez de aceptar las… suposiciones del mundo”38.

Si nuestros alumnos siguen esa norma, el Plan de Salvación será la manera en que se entiendan a sí mismos y sus responsabilidades, oportunidades y bendiciones. Será la forma en que hallarán significado y propósito en la vida. Con el Espíritu Santo guiándolos y enseñándoles, llegarán a obtener lo que Pablo llamó “la mente del Señor”39.

Mis queridos hermanos y hermanas, ruego que el plan del Padre esté en el corazón de ustedes, que se vean a sí mismos en el plan, y que el plan llegue a convertirse en la forma en que ven el mundo40. Testifico que el plan del Padre es verdadero; Dios nuestro Padre vive. Jesús es el Cristo, nuestro Salvador y Redentor; yo sé que Él vive. Esta es Su Iglesia; ustedes están bajo Su encargo de enseñar el plan del Padre a la nueva generación por el poder del Espíritu Santo. De ello testifico en el nombre de Jesucristo. Amén.


  1. Véase Russell M. Nelson, “Ministrar con el poder y la autoridad de Dios”, Liahona, mayo de 2018, págs. 68–75.
  2. Book of Mormon Seminary Teacher Manual, Manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 2017, pág. 17.
  3. Véase Juan 14:6.
  4. Alma 7:11–13.
  5. Véase Doctrina y Convenios 88:7–13.
  6. Doctrina y Convenios 88:6.
  7. Doctrina y Convenios 88:13.
  8. Véanse Isaías 53:4; 2 Nefi 9:21; Mosíah 3:7; Alma 7:11–13; Doctrina y Convenios 18:11.
  9. Véanse 2 Nefi 2:7, 9; Alma 34:15–16; Doctrina y Convenios 19:16.
  10. Véanse Juan 14:6; Mosíah 3:17; Alma 38:9; Helamán 5:9.
  11. Véase Moroni 7:24.
  12. “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, mayo de 2017, pág. 145.
  13. La experiencia terrenal de ellos es una oportunidad para crecer y aprender. Es una prueba de su fe en Jesucristo “para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare” (Abraham 3:25) en medio de las tentaciones, pruebas y desafíos de la vida terrenal. Mediante el poder redentor y fortalecedor de Jesucristo, pueden vencer el hombre natural, crecer en conocimiento y entendimiento, servir y obedecer, sentir gozo y felicidad, y llegar a ser más y más como el Padre y el Hijo.
  14. Véase “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, pág. 145.
  15. “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” declara claramente que todo ser humano es un “hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales”. La vida eterna es la vida que el Padre Celestial vive, y es la vida en matrimonio.
  16. Véanse Génesis 17:9; Abraham 2:8–11.
  17. Tal como el Señor le enseñó a Abraham, esta es una parte importante del Plan de Salvación: “… serás una bendición para tu descendencia después de ti, para que en sus manos lleven este ministerio y sacerdocio a todas las naciones… y en tu descendencia… serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna” (Abraham 2:9, 11). El Señor ha dispersado a los hijos de Abraham “sobre toda la superficie de la tierra, y también entre todas las naciones” (1 Nefi 22:3), y ha prometido que “a todos los que son de la casa de Israel yo recogeré de las cuatro partes de la tierra” (1 Nefi 19:16). El cumplimiento final del convenio abrahámico y del recogimiento del Israel disperso es una obra de los últimos días. Es en nuestra época que “los restos de la casa de Israel… [deben llegar] al conocimiento del verdadero Mesías, su Señor y su Redentor” (1 Nefi 10:14).
  18. Aun cuando esas bendiciones de identidad y propósito parezcan distantes para algunos de sus alumnos, no por ello son menos reales. Por ejemplo, en el plan eterno de Dios, cada uno de ellos tendrá un compañero o compañera eterno, si son fieles. Y cada uno de ellos tendrá hijos que bendecirán su vida, ya sea aquí en la vida terrenal o en el mundo venidero. En el plan de Dios, todos nuestros alumnos son esposos y esposas, madres y padres. Eso es quienes son realmente.
  19. Véanse Doctrina y Convenios 1:30; 115:4.
  20. Véase Doctrina y Convenios 84:19–22.
  21. Véase Doctrina y Convenios 84:21.
  22. Doctrina y Convenios 21:5.
  23. 2 Nefi 9:6–22 es un hermoso ejemplo de una declaración del plan y de un testimonio de su veracidad. Véanse también Alma 41 y 42.
  24. Véanse Mosíah 1:11; 5:7–12; Doctrina y Convenios 109:26.
  25. Véase Doctrina y Convenios 1:20–23. Noten que sus alumnos han hecho convenio de estar dispuestos a tomar sobre sí el nombre de Jesucristo.
  26. Efesios 1:10.
  27. Mosíah 2:9.
  28. Véase Moisés 6:57–62.
  29. Véase Doctrina y Convenios 128, especialmente los versículos 11–18.
  30. Véase Doctrina y Convenios 20:75–79; véase también Doctrina y Convenios 59, especialmente los versículos 2, 8–9, 21–24.
  31. Véase Doctrina y Convenios 20:17–29.
  32. Véanse Libro de Mormón, portada; 2 Nefi 25:18; 3 Nefi 9; 11; Doctrina y Convenios 1:29; 20:8–9.
  33. Véanse Efesios 4:11–15; Doctrina y Convenios 21:1–6; 84:36–38.
  34. Véase Doctrina y Convenios 42:44–46.
  35. Véanse 1 Corintios 2; Alma 5:7; 3 Nefi 18:24–25.
  36. Véanse 3 Nefi 18:18–21; Doctrina y Convenios 45:1–5.
  37. Esta es una de las asignaciones más importantes que el Espíritu Santo tiene: Es testigo del Padre y del Hijo, y por tanto del gran Plan de Salvación. Véanse 3 Nefi 11:32; 28:11; Moisés 1:24.
  38. Documento de base sobre el Dominio de la doctrina, Manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 2018, pág. 4.
  39. 1 Corintios 2:16.
  40. En 1993, el presidente Boyd K. Packer dirigió la palabra a los maestros de Seminarios e Institutos de Religión. En ese discurso, dijo: “Tengo una asignación para ustedes. Lo esperaban, ¿verdad? Les asigno que preparen una breve sinopsis o reseña del plan de felicidad, el Plan de Salvación. Diséñenla como un marco de referencia en el cual sus alumnos puedan organizar las verdades que ustedes compartirán con ellos. Al principio quizá piensen que es una asignación sencilla. Les aseguro que no lo es. La brevedad y la sencillez son extraordinariamente difíciles de lograr. Al principio se sentirán tentados a incluir demasiado. El plan en su plenitud abarca toda verdad del Evangelio… Esta podría ser la asignación más difícil, y seguramente la que les producirá mayor satisfacción, de su carrera docente” (Boyd K. Packer, “The Great Plan of Happiness”, discurso pronunciado en el Simposio del Sistema Educativo de la Iglesia, 10 de agosto de 1993, pág. 3).
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