Consejo a los Miembros

Consejo a los Miembros

harold b. leepor el presidente Harold B. Lee

Discurso pronunciado en la Conferencia General de Área en Múnich, del 24 al 26 de agosto de 1973.

Mis amados hermanos, siento verdadero placer al pararme frente a esta congregación de Santos de los Últimos Días en esta ciudad de Múnich, en el corazón del gran país de Alemania, donde se reúnen miembros de más de ocho países del área europea, además de los miembros de habla inglesa que han venido de la cabecera de la Iglesia. En esta congregación encontramos que entre sus idiomas se cuentan cuando menos seis diferentes incluyendo el alemán, italiano, francés, español, holandés e inglés. No obstante que somos de diferentes nacionalidades, recuerdo las palabras del apóstol Pablo al escribir a los Gálatas: “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío, ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:26-29).

Los miembros de la iglesia se han unificado

Con el propósito de explicar esa declaración y aplicarla a esta congregación, diría, empleando parte del idioma de Pablo: No somos ni ingleses ni alemanes, ni franceses ni holandeses, ni españoles ni italianos, ya que todos somos uno en virtud de habernos bautizado en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y también somos del “linaje de Abraham”, como lo declaró el apóstol Pablo, y por lo tanto “herederos según la promesa”. Todos nosotros como hijos de Dios, hemos sido bautizados por hombres autorizados para predicar el evangelio y administrar sus ordenanzas.

La realización de esta conferencia políglota ha sido posible gracias a estos maravillosos descubrimientos científicos, y señala con esperanza, el día en que por el desarrollo de la ciencia será posible hablar en un idioma y cada uno de los presentes escucharlo en el suyo propio. Si esto pudiera acontecer, sería como en el día de Pentecostés. No es difícil que esto suceda durante la vida de algunos de los que estamos aquí.

Por tanto, agradecemos a nuestros directores de esta área su arduo trabajo y cooperación con nuestros hermanos de la cabecera de la Iglesia para hacer posible esta conferencia.

El porqué de las conferencias de área

Algunos de vosotros os preguntaréis porqué realizamos estas conferencias de área. Debido al enorme crecimiento de la Iglesia hemos decidido llegar hasta todos los lugares donde ésta esté establecida. El número de miembros ha aumentado en los últimos 143 años de sólo un puñado a más de 3.000.000 en la actualidad. Están distribuidos en setenta y ocho países con un total de diecisiete idiomas.

Uno de nuestros propósitos al acudir a estas áreas es que resulta más fácil para nuestros miembros reunirse así, que asistir a las conferencias generales que se llevan a cabo en Salt Lake City.

El templo suizo es una bendición

Es un privilegio que en esa zona de la Iglesia, en Zollikofen, cerca de la ciudad de Berna, exista un templo construido y equipado de tal manera que las personas que hablan diferentes idiomas puedan acudir y recibir instrucciones y ordenanzas igual que si asistieran & un templo en la cabecera de la Iglesia. Asimismo sucede en Londres y en las Islas del Pacífico.

El milagroso crecimiento de la iglesia

De modo que la obra debe continuar. Hemos presenciado solamente el principio. Es, sin embargo, algo grandioso y significativo que se estén abriendo las puertas en países donde el evangelio aún no se ha predicado a incontables hijos de nuestro Padre. Estamos presenciando como, por variadas circunstancias, surgen amigos y la obra se extiende de una manera que hubiera parecido imposible hace unos cuantos años. Siempre que hay dudas en nuestro pueblo respecto a la posibilidad de realizar ciertas cosas, recuerdo la respuesta que el Señor dio a Abraham y a Sara cuando les anunció que tendrían un hijo y que a través de él vendría una gran posteridad. Abraham y su esposa se rieron, recordando al Señor que Sara a los noventa años de edad ya había rebasado los años de procreación. “Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?” Y luego escuchad su pregunta. “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” (Génesis 18:13, 14).

El Señor prepara el camino si los hombres trabajan

Si tan sólo pudiéramos recordar que ésta es la obra del Señor y que cuando da un mandamiento a los hijos de los hombres, les prepara la vía para que puedan obedecer ese mandamiento. Si sus hijos hicieren todo lo posible por ayudarse a sí mismos, entonces el Señor bendeciría sus esfuerzos.

El Señor ha indicado la forma precisa en que debemos dirigirnos a Él con nuestros asuntos personales. El espera que hagamos todo lo que esté a nuestro alcance por ayudarnos a nosotros mismos. Enseñó este mismo principio con referencia a nuestra salvación personal, cuando dio a través de Nefi, su antiguo profeta, esta instrucción tan significativa: “Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia que nos salvamos, después de hacer todo lo que podemos” (2 Nefi 25:23).

Esta es una afirmación muy cierta, el Señor espera que hagamos todo lo que podamos para salvarnos y hasta entonces podremos confiar en su gracia misericordiosa. El dio a su hijo para que por medio de la obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio pudiéramos alcanzar nuestra salvación, pero no sin poner antes todo nuestro esfuerzo.

Preparaos ya

Este es el tiempo en que debemos considerar la necesidad de un cambio en nuestra vida con el fin de enfrentarnos a los desafíos que puedan superarse mientras contamos con la oportunidad de hacerlo. El profeta Alma refiriéndose a esto dijo algo significativo: “así que esta vida llegó a ser un estado de probación; un tiempo de preparación para presentarse ante Dios; un tiempo de preparación para aquel estado sin fin de que hemos hablado ya, que llegará después de la resurrección de los muertos” (Alma 12:24),

Cuando el mensajero celestial se le apareció, al joven profeta José Smith, le explicó que el propósito de la restauración del evangelio era, “que un pueblo pudiera ser preparado para el reinado milenario” (History of the Church, 4:537).

Hoy en día, la obra del reino de Dios en la tierra es un monumento al nombre del profeta José Smith. La gloria de su misión ha abarcado a millones, tal como lo ha proclamado y dirigido sobre la faz de la tierra. Somos los herederos de esta inestimable perla de gran precio, el evangelio de Jesucristo, que fue restaurado por medio de él como instrumento de Dios, para ayudarnos a vivir y morir, si fuera necesario, de tal manera que a su debido tiempo estuviésemos preparados para ese reino milenario. Esto no debemos olvidarlo jamás. Este es nuestro tiempo, mientras contemos todavía con la oportunidad de prepararnos para presentarnos ante Dios.

No os apartéis

Me impresionó la declaración que hizo mi presidente de misión en una ocasión cuando dijo que al morir el profeta José Smith, muchos murieron espiritualmente con él.

Existen grupos .religiosos de diferentes denominaciones que hacen reclamaciones falsas en cuanto a una línea de autoridad. Algunos de ellos han predicado en estos países con el propósito de desviaros.

Existe una manera en que podéis protegeros si recordáis lo que dijo el Señor: “Asimismo, os digo que a ninguno le será permitido salir a predicar mi evangelio, o edificar mi iglesia, si no fuere ordenado por alguien que tuviere autoridad, y sepa la iglesia que tiene autoridad, y que ha sido debidamente ordenado por las autoridades de la iglesia” (D. y C. 42:11).

Simplemente preguntad al que llegue tratando de desviaros, si llena dicha especificación.

Cuando John Taylor, tercer Presidente de la Iglesia, escribió a ésta, citó a Brigham Young. En seguida agregó algo interesante: “Las llaves del reino aún están aquí. . . con la Iglesia. . . el Santo Sacerdocio y el apostolado que El restauró en la tierra, aún permanecen para dirigir y gobernar y para administrar ordenanzas en la Iglesia que Él ha establecido” (Messages of the First Presidency, James R. Clark, comp. Salt Lake City: Bookcraft, Inc., 1965, 2:29).

Por tanto os declaro, fieles Santos de los Últimos Días, que el Señor no os ha dejado sin pastores. Ellos están aquí para dirigir su obra y su mano se hace patente al guiar y dirigir sus asuntos como Él lo haría. Él se está manifestando en formas claramente evidentes y totalmente comprensibles para aquellos que ocupamos lugares de responsabilidad en la Iglesia.

Testimonio

Ahora, mis queridos hermanos como la persona a quien vosotros habéis sostenido en la elevada posición de Presidente de la Iglesia, os declaro con toda seriedad y sinceridad, con toda la humildad de mi alma, que yo sé que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es verdaderamente el reino de Dios sobre la tierra. El Sacerdocio de Dios está aquí, y ha sido conferido desde la restauración de la Iglesia a través de mensajeros enviados a restaurar esa autoridad, para que las ordenanzas de salvación pudieran ser administradas a todos los fieles de la tierra. El Sacerdocio de Dios posee las llaves de la salvación. Tenemos la responsabilidad de llevar a cabo nuestra obligación para con el Señor, llevando el mensaje del evangelio a todos nuestros vecinos y amigos en cualquier forma en que podamos ayudar a difundirlo, de tal manera que pueda llegar el día en que las profecías de la antigüedad puedan cumplirse, cuando la verdad cubra la tierra como las aguas cubren las profundidades del mar. Os doy mi testimonio de estas cosas y os dejo mi bendición este día, al iniciar esta grandiosa conferencia, y lo hago en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.

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Una respuesta a Consejo a los Miembros

  1. Anónimo dijo:

    Muy edificador

    Me gusta

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