Ayudar a los demás a prepararse para las necesidades inesperadas

Principios de ministración

Ayudar a los demás a prepararse
para las necesidades inesperadas

Como hermanos y hermanas ministrantes, podemos ayudar a nuestros hermanos y hermanas a prepararse para un mundo incierto.

Principios de ministración

Pandemias, desastres naturales, recesiones económicas, agitación política y conflictos violentos: el mundo ha sido testigo de muchos de ellos en el último año. Además de estos acontecimientos de gran escala, también enfrentamos desafíos inesperados en nuestras vidas, como enfermedades, divorcios, pérdida de ingresos, etc.

Nuestros esfuerzos por prepararnos para lo inesperado pueden proporcionarnos protección y seguridad a nosotros mismos y a los demás. ¿Qué podemos hacer como hermanos y hermanas ministrantes para ayudar a quienes amamos a soportar las tormentas inesperadas de la vida?

Carlomagno Aguilar, de Ángeles, Filipinas, nos ofrece un ejemplo. Cuando se enteró de que su zona entraría en cuarentena a causa de la pandemia del COVID-19, se apresuró a comprar provisiones, aunque su lista era diferente a la de quienes lo rodeaban. Tenía un plan para estar preparado: comprar semillas y abono para su huerto familiar.

Para ser más autosuficiente, Carlomagno se dedica a la agricultura urbana desde hace años. También ministra a sus vecinos, regalándoles productos de su huerto, así como enseñándoles a cultivar sus propios alimentos. También ha creado un canal en línea donde sus consejos y tutoriales están a disposición de todos, ayudando a sus hermanos y hermanas a ser más autosuficientes y a estar preparados para el futuro.

El obispo W. Christopher Waddell, Primer Consejero del Obispado Presidente, enseñó: “Al adoptar los principios espirituales y procurar la inspiración del Señor, seremos guiados para saber la voluntad del Señor para nosotros, tanto de manera individual como en familia, y cómo aplicar de la mejor manera los principios importantes de preparación temporal. El paso más importante de todos es comenzar” (“Había pan”, Liahona, noviembre de 2020, págs. 44–45).

Ayudarse mutuamente a estar preparados en un mundo tan incierto es una forma básica de mostrar el amor de Cristo. Ayudémonos el uno al otro a dar ese “paso más importante” para comenzar.

Sugerencias para ayudar a los demás

Como siempre, la ministración empieza con la consideración en oración y deliberar juntos. Las siguientes sugerencias pueden ayudarte a pensar en cómo tú o aquellos a quienes ministras podrían empezar a prepararse para enfrentar desafíos inesperados.

  1. Piensa de manera holística. Podemos prepararnos de varias maneras para diferentes áreas de nuestras vidas. Es importante almacenar y producir alimentos en la medida de lo posible, prepararse económicamente, desarrollar una fuerte resiliencia emocional y hacer planes para situaciones de emergencia.
  2. Analiza los desafíos que sea más probable que ocurran donde vivas y cómo abordarlos. Cada zona del mundo tiene sus propios problemas. Si vives en un sitio en el que los terremotos son frecuentes, analiza cómo puedes preparar tu casa para mantenerte a salvo, por ejemplo, asegurando los muebles pesados a la pared. O si vives en un lugar donde los tifones son comunes, analiza cómo responder ante esa situación, por ejemplo, mantener una radio encendida para oír las noticias o evacuar el lugar hacia un terreno elevado.
  3. Analiza cómo crear un fondo de emergencia. Ahorrar dinero puede ayudarte si pierdes tu trabajo o si tienes gastos adicionales inesperados. Habla de cómo ahorrar dinero, por ejemplo, empezando poco a poco y ahorrando una pequeña cantidad cada vez que te paguen hasta alcanzar tu objetivo.
  4. Reúne suministros para un kit de emergencias. Tener un kit de emergencias puede ayudarlos a estar preparados en caso de que tengan que salir de casa durante un breve periodo de tiempo. Trabajen juntos para pensar y reunir los artículos necesarios. Esto se puede hacer durante un periodo de tiempo. Consideren el alojamiento, la luz, el dinero, la comida y el agua, los suministros médicos, la comunicación, los documentos importantes, una muda de ropa, los artículos de entretenimiento y comodidad (juegos, libros, juguetes para niños) y cualquier otra necesidad.
  5. Entabla amistad con la persona a la que sirves. Es importante tener sólidas habilidades para hacer frente a las emociones que vienen con las dificultades. Una de estas habilidades es tener relaciones interpersonales sanas. A medida que fortalezcas tu amistad con la persona, la estarás ayudando a crear un sistema de apoyo.
  6. Habla del almacenamiento de alimentos. Puede ser útil tener comida adicional a mano para emergencias. Anímense el uno al otro a empezar por crear una reserva a corto plazo que usen y repongan en su cocina habitual. Después empiecen a reunir alimentos básicos a largo plazo. Si no tienes mucho espacio para almacenar alimentos o si la ley te prohíbe almacenar grandes cantidades de comida, simplemente almacena la cantidad que sea apropiada para tus circunstancias.
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