Conferencia General Octubre 2020
La exquisita dádiva del Hijo
Por el élder Matthew S. Holland
De los Setenta
Por medio de Jesucristo, podemos escaparnos de las agonías merecidas de nuestras fallas morales y superar las agonías inmerecidas de nuestros infortunios terrenales.
Mientras leía el Libro de Mormón siguiendo una lección de Ven, sígueme el verano pasado, me impactó que Alma dice que cuando llegó a estar plenamente consciente de sus pecados, “no podía haber cosa tan intensa ni tan amarga como [su]s dolores”1. Confieso que oír hablar de dolor intenso me llamó la atención debido a mi lucha esa semana con un cálculo renal de siete milímetros. Nunca ha experimentado hombre alguno tan “grandes cosas” que cuando algo tan “pequeñ[o] y sencill[o]” tuvo que pasar2. Seguir leyendo































