7 consejos para superar el uso de la pornografía

7 consejos para superar el uso de la pornografía

Por Richard Ostler
El autor vive en Utah, EE. UU.
Liahona, Octubre 2020

Al trabajar con jóvenes adultos solteros que tratan de superar el uso compulsivo de la pornografía, he descubierto algunos consejos que también podrían serte útiles.

Cuando me apartaron como el nuevo obispo de un barrio de jóvenes adultos solteros, afuera de mi oficina había una fila de jóvenes que esperaban hablar conmigo. Adivina de qué conversamos en esa primera entrevista.

De pornografía.

Durante los siguientes tres años, tratar de ayudar a los jóvenes adultos a superar un hábito compulsivo fue un gran aspecto de mi llamamiento, por lo que yo sabía que debía aprender tanto como pudiera. Ayuné, oré, asistí al templo, deliberé en consejo con otros líderes, exploré todos los recursos disponibles, asistí a reuniones para la recuperación de adicciones y aprendí de aquellos que se esforzaban por recuperarse. Quiero compartir algunos pensamientos llenos de esperanza sobre lo que he aprendido.

1. Recuerda que eres hijo(a) de padres celestiales que te aman

Si estás tratando de superar el uso compulsivo de la pornografía, podrías sentir el deseo de alejarte del Padre Celestial porque piensas que no eres digno(a) de recibir amor ni ayuda hasta que lo resuelvas. Eso es exactamente lo que Satanás desea: aislarte de todos los que te aman con la idea de que puedes superar la pornografía por cuenta propia y solo cuando seas digno(a) de recibir amor.

Debido a tu naturaleza divina, siempre eres digno(a) de recibir esperanza, inspiración y revelación personal del Padre Celestial, así como el poder sanador de Jesucristo para superar la pornografía1. No te alejes de Ellos ni de las personas que te aman.

2. Elimina la vergüenza

He aprendido que eliminar la vergüenza es vital para vencer la pornografía. La vergüenza es sentir que eres inservible, que estás dañado(a) o que eres una mala persona. El creer esas ideas dañinas sobre ti puede mantenerte atrapado(a) en el ciclo de la adicción. El sentir remordimiento por algo que hayas hecho es parte del proceso de arrepentimiento y puede ayudarte a cambiar tu conducta, pero la vergüenza te hace sentir que toda tu naturaleza es mala y que estás fuera del alcance de la ayuda del Salvador2.

El Padre Celestial desea que tengas plena esperanza en Jesucristo y en las bendiciones de Su expiación. La vergüenza se centra en el pasado, manteniéndote atrapado(a) en un torbellino de mentiras y autodesprecio. Por favor, aléjate del camino de la vergüenza.

3. No te apresures a utilizar la etiqueta de “adicción”

Muchas personas se definen a sí mismas como “adictas” a la pornografía. Te advierto que no adoptes esa etiqueta de forma incorrecta. La mayoría de los jóvenes que tienen dificultades con la pornografía en realidad no son adictos3. Y utilizar incorrectamente esa etiqueta podría hacer que superar la pornografía sea más difícil debido a la vergüenza, a la disminución de la esperanzay al autodesprecio que la acompañan.

4. Establece por escrito un plan de prevención personal

Un plan de prevención personal es un documento de tres partes que puede ayudarte a vencer la pornografía.

Parte 1: Haz una lista de tus detonantes. El detonante o desencadenante es el primer paso del ciclo que conduce a ver pornografía.

Existen varios tipos de detonantes:

  • Circunstanciales: entornos que crean un desencadenante debido a pensamientos o comportamientos pasados (como estar en la misma habitación o a cierta hora del día).
  • Sucesos relacionados con el estrés, la ansiedad, la soledad o el trauma: emociones o situaciones difíciles que provocan que acudas a la pornografía para escapar y lidiar con esos sentimientos.
  • Visuales: estar expuesto inocentemente a algo que no es pornográfico, pero que actúa como desencadenante mediante redes sociales, películas, fotos, etc.

Parte 2: Haz un plan para saber cómo reducir los detonantes.

Por ejemplo, si tienes un desencadenante circunstancial como el sentirte vulnerable a altas horas de la noche, puede serte útil apagar el teléfono treinta minutos antes de acostarte o dormir sin el teléfono en la habitación. Si la pornografía es un modo de sobrellevar sentimientos difíciles, encuentra otras maneras de lidiar mejor con esas emociones. ¿Podría el ejercicio o la meditación ayudarte a reducir tus niveles de estrés o ansiedad? ¿Podría el salir con amigos o el inscribirte en una clase de Instituto reducir la soledad? Considera con qué tienes dificultades y qué opciones podrían serte de utilidad.

Además, no subestimes las herramientas espirituales. La oración, el estudio de las Escrituras, el servicio y asistir a la Iglesia y al templo son herramientas poderosas que son vitales para reducir los desencadenantes y ayudarte a mantenerte fuerte.

Parte 3: Planifica qué harás cuando afrontes un detonante. Escribe un plan de varios pasos para cada desencadenante.

Por ejemplo, frente a la tentación, podrías apagar el teléfono rápidamente, enviar un mensaje o llamar a alguien, salir a caminar o a hacer ejercicio, leer el Libro de Mormón o hacer cualquier otra cosa que pueda ayudarte a encauzar tus pensamientos.

¡Escribe los pasos que funcionen para ti! A veces los desencadenantes pasarán sin que tengas que seguir todos los pasos de tu plan de prevención, pero estos pueden ayudarte a superar los momentos difíciles. Una vez que el detonante pase, actualiza tu plan de prevención según lo que haya dado resultado y lo que pueda modificarse para ser más eficaz la próxima vez. Coloca el plan en donde puedas verlo todos los días.

5. Entiende la diferencia que hay entre un lapsus y una recaída

Un lapsus es cuando cometes una equivocación, pero te recuperas rápidamente y la utilizas como una experiencia de aprendizaje para mejorar tu plan de prevención. Una recaída es cuando te das por vencido(a), cedes a los excesos y no te importa.

Debes saber que tener un lapsus es parte de mejorar tu plan de prevención. No llegues a la conclusión de que has perdido todo tu progreso ni que todo el esfuerzo que has hecho no cuenta, porque sí cuenta. Mira hacia delante con una actitud positiva y recuerda que estás un día más cerca de tu recuperación.

Cuando tengas un lapsus, pregúntate:

  • ¿Qué sucedió?
  • ¿Por qué fue diferente este desencadenante?
  • ¿Has estado estresado(a) últimamente? ¿Cómo te sentías emocionalmente?
  • ¿Te debilitó el pasar un tiempo sin estudiar las Escrituras?
  • ¿No has hecho mucho ejercicio recientemente?
  • ¿Hay algo en tu plan de prevención que no sea útil?
  • ¿Qué puedes hacer diferente la próxima vez?

Escribe lo que estés aprendiendo y ¡sigue adelante!

6. Cree en el poder sanador del Salvador

Jesucristo puede ayudarte en el proceso de crecimiento del arrepentimiento, y Él tiene el poder de fortalecerte mientras te esfuerzas por superar la pornografía. Él comprende cómo te sientes y espera quitarte esa carga. No creas que acudir a Él aumenta Su carga; Él ya ha pagado el precio por ti. En vez de ello, has lo mejor que puedas, acércate al Salvador y pídele que te ayude a sanar, que cambie tus deseos y que te dé más fortaleza para seguir adelante.

El élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “… conforme nos esforcemos continuamente por superar nuestros retos, Dios nos bendecirá con el don de la fe para ser sanados y con el de obrar milagros. Él hará por nosotros lo que nosotros no seamos capaces de hacer por nuestra cuenta”4.

7. No hagas esto solo(a)

Las relaciones y la amistad también pueden darte poder y ayudarte a lograr el éxito. Debes tener a alguien que pueda ayudarte a rendir cuentas y que te vea en tus mejores y peores días. Esa persona debe apoyarte sin juzgarte, y tú también podrías brindarle el mismo apoyo a ella. Busca el consejo de tus líderes de la Iglesia o familiares, y si fuere necesario, un terapeuta o un asesor profesional de la salud mental también puede ayudarte a descubrir las razones fundamentales por las que podrías estar teniendo dificultades con la pornografía.

Recuerden que ustedes son los padres y líderes del mañana

Ustedes son la primera generación que afronta el acceso a la pornografía las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Yo considero que este desafío está alcanzando su punto máximo con tu generación, porque ustedes tendrán mejores herramientas y más sabiduría para alejar a otras personas de esta trampa cuando un día sean padres y líderes. “Nuestro Padre Celestial no nos puso en la tierra para que fracasáramos, sino para triunfar gloriosamente”5.

Si bien estos consejos pueden ayudarte en tus esfuerzos por superar la pornografía, no tengas miedo de también utilizar otros recursos. El trayecto hacia la recuperación es diferente para cada persona. Encuentra aquello que te ayude. No te rindas. Vive un día a la vez. Puedes lograrlo; en verdad puedes hacerlo (véase Filipenses 4:13), y te convertirás en la persona que debes llegar a ser.


  1. La hermana Joy D. Jones explicó la diferencia que existe entre el valor y la dignidad en “Un valor inconmensurable”, Liahona, noviembre de 2017, pág. 14.
  2. Véanse Wendy Ulrich, “No es un pecado ser débil”, Liahona, abril de 2015, pág. 23; “Shame versus Guilt: Help for Discerning God’s Voice from Satan’s Lies” (artículo solo para versión digital), Ensign, enero 2020.
  3. Véase Dallin H. Oaks, “Recuperarse de caer en la trampa de la pornografía”, Liahona, octubre de 2015, pág. 52. El presidente Oaks describe la diferencia que hay entre diversos grados de participación en la pornografía: “(1) la exposición involuntaria, (2) el uso ocasional, (3) el uso intensivo y (4) el uso compulsivo (adicción)”. Es útil reconocer que no todo el que usa pornografía es “adicto”. Hay esperanza en que se puede superar la pornografía, sin importar el nivel de participación en el que te encuentres.
  4. Ulisses Soares, “Tomar nuestra cruz”, Liahona, noviembre de 2019, pág. 114.
  5. Richard G. Scott, “Cómo reconocer las respuestas a las oraciones”, Liahona, enero de 1990, pág. 31.
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